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¿Son los “asentamientos” israelíes el obstáculo para la paz? (II Parte)
por Marcelo Wio
31 de Enero de 2013

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Mientras los medios en español señalan una y otra vez a los “asentamientos” como el gran obstáculo (sino el único) para la paz, olvidan mencionar, entre otras cosas, que la retirada israelí ,total y unilateral, de Gaza en 2005 no hizo sino aumentar los ataques terroristas de Hamas y otros grupos palestinos (cerca de 8000 cohetes, según el Ejército de Defensa de Israel; unos 3 ataques diarios).

Mitchell G. Bard decía, en su libro Myths and Facts, que los “asentamientos” nunca fueron un obstáculo para la paz, ya que cuando se les prohibió a los judíos vivir en Cisjordania, entre 1949 y 1967, los árabes se rehusaron a hacer la paz con Israel.

Por otro lado, se sigue sin prestar la debida atención al doble discurso utilizado por los líderes palestinos, a la incitación al odio y a la violencia, a la glorificación de los terroristas (que son así propuestos como modelos a seguir para la sociedad) y el carácter religioso del conflicto para los musulmanes.

De esta manera, la prensa, en tanto amplifica el conflicto, repite los lugares comunes y deja de lados aspectos de profunda gravedad, contribuye a prolongar el conflicto en el tiempo, reforzando la imagen de los palestinos como víctimas entre el público lector y, finalmente, entre los políticos.

Incitación, adoctrinamiento

Alan Baker, Director del Instituto Para Asuntos Contemporáneos del Jerusalem Center for Public Affairs, asegura que quizás uno de los componentes más importantes y más desatendidos del terrorismo internacional es la incitación. Y explica:

“La incitación es el medio por el cual, de hecho, la ideología del terror se materializa en el acto terrorista. Sin la circulación de la ideología y el reclutamiento de apoyo como resultado de la incitación, no habría acto de terror.”

El 20 de diciembre de 2012, y en le marco de las celebraciones por el aniversario de primer ataque perpetrado por Fatal (de la cual Mahmoud Abbas es su presidente), la página de Facebook de esta organización – como dio a conocer Palestinian Media Watch a través de un informe (Fatah's Facebook: Glorifying terror, inciting hatred, anderasing Israel) publicó una imagen con el siguiente texto:

“48º Aniversario del Lanzamiento de la revolución palestina”

Mi madre me parió para que luchara,

y Fatah me dio el arma.”
 
 
 
 
 
Los organismos de derechos humanos, ¿no tienen nada que decir al respecto?

Justamente, con respecto a las redes sociales, Abraham Cooper, Decano Asociado del Centro Simon Wiesenthal en Los Ángles, decía - en un artículo que forma parte de un trabajo del Jerusalem Center for Public Affairs en lo relativo a la incitación al terror y la violencia - que las redes sociales sirven como incubadoras, validadotas y motivadoras del odio pre-genocida contra Israel y el pueblo judío. Y apuntaba que, justamente Facebook, es una de las “armas” preferidas por los extremistas que buscan influir sobre el mercado de las ideas.

En tanto, en un programa del 9 de diciembre de 2012, emitido por la Televisión de la Autoridad Palestina, y producido por la Asociaciones de Jóvenes de Palestina, la Televisión de la AP y con la financiación de la ONG Development Center (NDC) –financiada, entre otros, por la Unión Europea, el Banco Mundial; la Agence Française de Développement, del gobierno francés; un consorcio donante de Suiza, Dinamarca, Holanda y Suecia-, se producía la siguiente amenaza por parte de las presentadoras:

“Presentadora 1: Gente de Israel, no se queden estancados en la soberbia, las agujas del reloj seguramente girarán. El robo de la tierra no nos asusta...

Presentadora 2: Espérennos siempre, donde menos se lo esperan. Estamos en cada aeropuerto, en cada billete de viaje. Aparecemos en Roma y en Zurich de debajo de las rocas.

[Rferencias a los secuestros del avión de El Al en Roma en 1968 y el intento de secuestro de otro en Zurich en 1969 por parte de la OLP/FPLP]
[...]

Un pequeño rifle en las manos de un niño pueden matar a un adulto.”

El mensaje no sólo llega de voces palestinas – sin ir más lejos, el propio Yasser Arafat era egipcio – sino también de los países vecinos. El 13 de junio de 2012, según publicó MEMRI, un ex diputado jordano, Muhammad Abd Al-Qader, preconizaba la yihad y el “martirio” como las mejores métodos para expulsar a los judíos de Tierra Santa:

“Los musulmanes destruirán [la] seguridad y los emprendimientos económicos [israelíes], así como [sus] edificios, hasta que ni un solo judío pueda aspirar a quedarse en esta tierra sagrada, hasta que ningún judío viviendo fuera de esta tierra sagrada pueda aspirar a venir aquí.

Este es el camino – el camino de la lucha y de la búsqueda de martirio...” (Amitido por Al-Aqsa TV en Junio 13, 2012.)

Quizás el aspecto más terrible e ignominioso de la incitación, sea el intento de captar al público infantil. Groiss reproduce en su informe algunos ejemplos de incitación en los libros de textos:
 
“La llegada de las hordas judías a Palestina continuó hasta 1948 y su objetivo era tomar todas las tierras palestinas y luego ocupar el lugar de sus habitantes originales luego de su expulsión o exterminio” (7º Grado, Educación Nacional, 2001, p. 20)

Vuestros enemigos asesinaron a vuestros hijos, rajaron el vientre de vuestras mujeres, asieron a vuestros venerables ancianos por la barba y los llevaron a las fosas de muerte”(8º Grado, Material de lectura y textos, Parte 2, 2002)

Esta “educación”, ¿puede garantizar un futuro de paz? Realmente, ¿son los asentamientos el problema para la paz en Medio Oriente?

Glorificación del terrorismo

Un aspecto del punto anterior es la glorificación de la imagen del shahid, el “mártir”. Esta exaltación permite que el flujo de voluntarios siga fluyendo. Y asegura la continuidad del conflicto. La violencia y el odio se convierten así en ejes centrales de la identidad colectiva y en medios para alcanzar el reconocimiento.

Un corto poema en un libro de texto y lectura de 9º Grado (Parte 1, 2003, pp. 20-21, 24) dice:

“Buenos días, O mi tierra...

Una mañana de gloria y de roja libertad, regada por la sangre de los mártires...”. (El anhelo por la liberación de Palestina)

Otro libro, de 12º Grado, Lengua Árabe – Ciencias lingüísticas (2006, p.13) reza:

“O mi patria, no lloraré en esta boda [se suele comparar al martirio con la fiesta de una boda]

Ya que nuestra ‘arabidad' se niega a que lloremos por los mártires”.

Si la figura central de la historia o la narrativa palestina son los “mártires” (es decir, el terrorismo, la violencia), ¿qué dice esto de la Nación que quieren crear? Si los “próceres” sin asesinos que desprecian la vida ajena y la propia, ¿qué futuro cabe esperar en la región? ¿O una vez que obtengan un estado toda esa estructura de odios y rencores se desmontará sin más?

Es preciso realizar algunas aclaraciones. Los países suelen elevar a mitos a militares que actuaron en defensa de la nación (con mayor o menor acierto). Esas figuras terminan siendo metáforas de valores deseados, si se quiere, de lo que se aspira a ser como país, como sociedad: sacrificio, defensa del indefenso, honor, etc.. El caso que nos concierne es muy distinto: se trata de terroristas que decidieron matar de manera premeditada a civiles. La diferencia es abismal, sobre todo en el plano moral. La figura del terrorista suicida es una metáfora del rechazo a la vida más absoluto: la disolución de lo humano en la negación del "otro" a través de la propia eliminación.

La glorificación no es cuestión de dos locos, sino que se efectúa a todos los niveles. Basta recordar el discurso de Mahmoud Abbas, emitido por la televisión de la Autoridad Palestina el 4 de enero de 2013, con motivo del aniversario del primer ataque de Fatah contra Israel, en el que rindió homenaje a notorios terroristas.

El Facebook de Fatal, organización que preside Abbas, es un muestrario del desprecio al otro. Una muestra que, por otra parte, la prensa occidental no se preocupa por reflejar.

El 29 de diciembre de 2012 Fatah publicaba un texto elocuente (Fatah's Facebook: Glorifying terror, inciting hatred, anderasing Israel):

“Fatah, las fuerzas Al-Asifa, cartas bomba (otoño de 1972): 40 cartas bomba fueron enviadas a diplomáticos israelíes y americanos, y una de ellas mató a Ami Shchori, agregado de agricultura en Londres. Estas fueron las operaciones más exitosas, y le ensañaron al Mossad una lección de actividad militar.”

Que los líderes palestinos intenten borrar la línea entre terrorismo y operación militar es una cosa, otra bien distinta es que se acceda a seguirle el juego en Occidente, que, por otra parte, aporta el dinero para la subsistencia de la Autoridad Palestina, las ONG que trabajan en la zona, y las agencias de Naciones Unidas creadas exclusivamente para los palestinos.

Un dinero que, sin duda, sirve también para financiar obras como a la que asistieron el director de la Oficina Presidencial, Hussein Al-A'araj - en representación del presidente Mahmoud Abbas - y el Ministro de los Asuntos de los Prisioneros, Issa Karke para participaron de la ceremonia de colocación de la piedra angular - según publicó el diario Al-Ayyam el 26 de diciembre de 2012 (y que dio a conocer Palestiniam Media Watch) - para la construcción de viviendas para presos que están cumpliendo sentencia perpetua. La idea del proyecto (en Al-Ubeidiya, al este de Belén) fue de Najlaa Al-Haj, esposa del preso Abd Al-Rahman Miqdad, condenado a 21 cadenas perpetuas más quince años. Miqdad, un funcionario de la Autoridad Palestina, fue juzgado por su papel en los atentados suicidas en dos autobuses públicos de Jerusalén en los que murieron 19 personas.

Una figura infaltable de la exaltación palestina es la de Dalal Mughrabi, que lideró el ataque terrorista más letal en la historia de Israel. En 1978, ella y otros terroristas que se infiltraron en Israel desde el Líbano secuestraron un autobús y asesinaron a 37 civiles, 12 de ellos, niños.

El 29 y el 31 de diciembre, la televisión de la Autoridad Palestina emitió un vídeo clip, cuya letra, según trascripción de Palestinian Media Watch, dice:

“Nosotros [grupo de la OLP] salimos a patrullar desde Líbano;

sin temor a la muerte o a la oscuridad de la prisión.

En la costa, la sangre de [Dalal] Mughrabi fue derramada,

el color [rojo] del coral sobre [blancas] flores de limonero”.

Conflicto religioso

El Dr. en Ciencias Políticas Avi Beker, reproduce, en un artículo, una cita del libro 1948: A History of the First Arab-Israeli War, de Benny Morris:

“Los historiadores han tendido a ignorar o descartar... la retórica yihadista y los rasgos que acompañaron el asalto en dos etapas contra el Yishuv [la comunidad judía], así como las constantes referencias en el discurso árabe imperante sobre la batalla islámica contra los cruzados por Tierra Santa. Esto es un error. La guerra de 1948, desde la perspectiva de los árabes, fue una guerra de religión tanto como, sino más, una guerra nacionalista sobre el territorio. Dicho de otra manera, el territorio era sagrado: su violación por los infieles era motivo suficiente para lanzar una guerra santa y su conquista o reconquista, una necesidad ordenada por Dios.”

Los historiadores, los medios, los diplomáticos, los “cooperantes”, todos han descartado o ignorado el mensaje oficial para “adentro” de los líderes palestinos – sobre todo, los líderes religiosos -. A su vez, todos han elegido desconocer el contenido de las cartas fundacionales de Hamas y Fatah.
 
 
 

Aducir desconocimiento no es disculpa, las señales están por todas partes.

El Ministro del Interior y Seguridad Nacional de Hamas, durante una crítica a Egipto el 23 de marzo de 2012, dijo que:

Al-Aqsa y la tierra de Palestina representan la punta de lanza para el Islam y los Musulmanes. Por lo tanto, cuando buscamos la ayuda de nuestros hermanos árabes, no estamos buscando su ayuda para alimentarnos, para vivir, para beber, vestir o vivir una vida de lujos. No. Cuando solicitamos su ayuda, es para continuar la yihad”.

Y Tayseer Al-Tamimi, Juez Jefe Islámico de la Autoridad Palestina, en una entrevista emitida por Azhari TV el 31 de diciembre de 2012 dijo, según recogió MEMRI:

El califato se restablecerá una vez que esta tiranía llega a su fin. Este es ya el principio del fin del imperio tiránico.

[...]
La lucha entre el Islam y otros, y todas las conspiraciones que apuntan a detener el tren que ya se ha puesto en marcha para liberar a Jerusalén y restaurar el régimen islámico. Jerusalén será la capital del califato, con el deseo de Alá.”

El Dr. Avi Beker, académico y columnista de Ha'artez, escribió los árabes nunca ocultaron que esta era una guerra religiosa y asumieron la responsabilidad por ello. Y recogía una cita del Muftí Al-Husseini – el mismo que alabó Abbas -, donde prometía:

“¡Declaro una guerra santa, mis hermanos musulmanes! ¡Maten a los judíos!

Más evidencias. La Carta fundacional Hamas proclama:

El programa del Movimiento es el Islam… (Artículo 1)

... porque Alá es su meta, el Profeta es su ejemplo y el Corán es su constitución. Su extensión en el espacio alcanza a todo lugar del mundo donde haya musulmanes que abracen el Islam como un modo de vida.(Art. 5)

El Movimiento de Resistencia Islámica considera que la tierra de Palestina es un Waqf islámico consagrado a las futuras generaciones musulmanas hasta el Día del Juicio…

Ésta es la ley que rige para la tierra de Palestina en la sharia (ley) islámica, e igualmente para todo territorio que los musulmanes hayan conquistado por la fuerza, porque en los tiempos de las conquistas (islámicas) los musulmanes consagraron aquellos territorios a las generaciones musulmanas hasta el Día del Juicio. (Art. 11)”

Hamas, aparentemente, piensa que Andalucía es territorio musulmán. ¿Ni siquiera esto llama la atención de la prensa?

Por su parte, Fatal puntualiza en su constitución –la carta de Fatah de 2009 no menciona su recesión:

“Liberar Palestina y proteger sus lugares sagrados es una obligación árabe, religiosa y humana” (Art. 9)

Conclusión

Todos estos aspectos que perpetúan el conflicto y previene cualquier solución negociada, no son siquiera presentados por la prensa a sus lectores. Esta repetición termina por crear la historia y la noticia.

En su lugar, hay una tendencia a promover la acusación injustificada de Israel, dándole cobertura a determinados sucesos de resonancia informativa o, más bien, emotiva.

La incitación, la glorificación de la figura del terrorista (“mártir”), el hurto de la historia judía y la negación de la historia judía; son hechos que se suceden continuamente y que la prensa en español obvia de manera llamativa. Una pregunta pertinente surge inmediatamente: ¿por qué? Y, también, ¿para qué? Máxime, si su misión es informar de manera parcial.

Una respuesta a la primera de las preguntas podría ser que Israel siempre es el foco de atención, el sujeto activo; en tanto que los palestinos son sujetos reactivos, pasivos, en la construcción noticiosa. Pero esta respuesta vuelve a generar la misma respuesta que intentaba responder: ¿por qué? Y crea un interrogante nuevo: ¿quién decide que así sea?

Por otro lado, Gadi Wolfsfeld (Media and Political Conflict: News from the Middle East) sostiene que las decisiones, entre los medios, de lo que es una “genuina” injusticia y lo que es una “razonable” cantidad de fuerza, dependen de cómo la información y las imágenes resuenen dentro de la cultura política de cada medio. Los principios de “resonancia” política apuntan a que cada órgano mediático (editores, jefes de redacción) tiene su propio sistema de creencias políticas que se refleja en la manera en la que encara los conflictos políticos.

Así, la gran mayoría de la prensa en español termina contando lo que le sucede a los palestinos, en lugar de lo que sucede. Con lo que la sobre-exposición (y explotación) mediática es, por tanto, no del conflicto (de manera integral), sino del producto palestino-víctima/Israel-agresor. Wolfsfeld apunta que los medios políticamente receptivos a los reclamos de los palestinos juzgan que estos últimos llevan a cabo acciones que se consideran no sólo noticiables sino legítimas. Así, esta sobre-exposición provoca reacciones en las autoridades occidentales, lo que sirve a su vez para reforzar el rol de los palestinos como víctimas. La política es, así, un elemento central en cada uno de estos procesos, propone Wolfsfeld.

 
         
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