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Presos que festejan, víctimas olvidadas
por Marcelo Wio
30 de Octubre de 2013

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“Me vi abrumado de felicitaciones, bendiciones y abrazos. Yo lo recibí todo con manos temblorosas, labios fríos, cerebro vacilante y un corazón que se me había vuelto de piedra. Todo desfilaba ante mí como un sueño. Observaba aquel desfile sin pensar siquiera en quién iba a ser la víctima”.

Charles Maturin, Melmoth el errabundo

 
 
 
Finalmente, durante la madrugada israelí, fueron liberados los 26 presos palestinos. Y, como era de esperar, se produjo una cobertura masiva.

También, como cabía esperar, dado el tratamiento que los medios suelen hacer del conflicto palestino-israelí, el enfoque, en este caso, no era desde el lado de la víctima, sino del victimario.

Y, como dicen que una imagen vale más que mil palabras, veamos qué fotos eligieron para ilustrar la noticia.

El diario ABC llegaba al colmo de publicar la siguiente foto de la agencia Reuters:
 
 
 
El pie de foto rezaba: “Recibimiento en Ramala de los presos palestinos liberados por Israel”.
 
¿No vieron el arma que empuña uno de los fotografiados? ¿Es normal eso? ¿Un civil con un arma en un recibimiento-celebración? Bueno… tal vez en la bienvenida de asesinos convictos sí lo sea. Lo que no es normal es que un medio de comunicación haga de cuenta que no hay nada anormal en la foto que publica.
¿Qué diría ABC de una foto idéntica, pero cuyos protagonistas sean terroristas de ETA? ¿La publicaría siquiera?
 
 
 
Por su parte, la agencia de noticias Europa Press publicaba la siguiente foto:
 
 
 
 
¿No llama a nadie la atención que el presidente de la Autoridad Palestina, que está negociando la paz con Israel, se muestre orgulloso junto a asesinos de israelíes haciendo la señal de la victoria?

¿No es esto glorificación de la violencia y el terrorismo?

En el caso de Radio Televisión Española la crónica iba acompañada de un vídeo.
 
 
 
La crónica decía:

“Cientos de banderas palestinas y grandes fotos de los presos han dado la bienvenida a los veintiún excarcelados palestinos…”

En realidad, en las imágenes que se mostraban había más banderas de Fatah y del grupo terrorista Hamas. Pero eso, claro está, es mejor no señalarlo mucho (mejor que mejor si ni siquiera se menciona, a ver si los lectores caen en la cuenta de lo evidente: los presos liberados son terroristas, no simples asesinos).

En otro segmento del vídeo se veía a Mahmoud Abbas besando a los recién liberados:
 
 
 
En tanto, el texto que ofrecía RTVE indicaba que:

“Los veintiún presos palestinos de Cisjordania que Israel ha dejado este martes en libertad, de un total de 26, han llegado esta madrugada a la ciudad de Ramala, donde han sido recibidos por miles de palestinos en una ceremonia festiva en la sede de la presidencia.

Unas horas después, la radio militar israelí anunciaba la construcción de 1.500 viviendas en el barrio de Ramat Shlomo, en los asentamientos de Jerusalén Este, aunque el anuncio no ha sido confirmado oficialmente”.

Recuerde señor/a lector/a, Israel es el villano de la película. Tan villano que no deja a los palestinos ni siquiera celebrar el reencuentro con seres queridos, interrumpiendo la dicha con anuncios de más construcciones de viviendas en los “asentamientos” (es decir, con más “colonización”, que todos nos entendemos bien).
 
 
Para la agencia de noticias AFP todo se reducía a las siguientes imágenes:
 
 
Pie de foto: “El presidente palestino Mahmud Abas saluda a los prisioneros palestinos liberados en su cuartel general de la ciudad de Ramallah en Cisjordania el 30 de octubre de 2013 (AFP, Ahmad Gharabli)”.
 
 
Pie de foto: “Familiares de los prisioneros palestinos esperan la liberación de un grupo de presos por parte de Israel, el 29 de octubre de 2013 al norte de la Franja de Gaza (AFP, Mahmud Hams)”.
 
 
Pie de foto: “Un niño en una calle con un cartel del preso palestino Mustafa Samrin, en Al Bireh, en la parte cisjordana ocupada por Israel, este martes 29 de octubre (AFP, Abas Momani)”.
 
 
Y describía los festejos de la siguiente manera:

“Un grupo de 21 palestinos liberados en Cisjordania salió de la prisión israelí de Ofer...

Gritos de alegría y petardos se mezclaron entonces en el vecino barrio palestino de Beitunia.

Los presos fueron recibidos en plena noche por el presidente palestino Mahmud Abas y por sus familiares en la Muqata'a, sede de la Autoridad Palestina en Ramalá (Cisjordania).

Abas aseguró a los presentes que no habrá acuerdo de paz mientras quede un solo palestino encarcelado en las celdas de Israel.

Las festividades con fondo de cantos nacionalistas habían empezado delante de la Muqata'a desde la caída de la tarde.

Allí se apretujaban familiares de los presos, con caras de sorpresa, y esperaban con impaciencia volver a ver a los suyos ‘tras estos largos años perdidos en la cárcel'”.

Lo emotivo estaba reservado para los palestinos. Las víctimas israelíes… ¿Qué víctimas israelíes? Los israelíes no pueden ser presentados como víctimas, sino su imagen de victimarios se pondría en entredicho.
 
 
Regresando a España, El Periódico ilustraba la noticia con la siguiente foto:
 
 
 
Pie de foto: “Familiares del preso Omar Masud celebran su liberación, en Gaza. EFE / MOHAMMED SABER”.
 
 
Tanta celebración, hace que uno se olvide de las penas y tristezas, ¿no?
 
 
En Estados Unidos, el Nuevo Herald fue de los pocos que se acordó de que si se liberaban presos convictos por asesinato, debía haber víctimas en algún lugar. Así, acompañó la noticia con la imagen de las protestas israelíes por la liberación de los terroristas presos:
 
 
 
 
El Mundo, en España, era otro de los medios que se acordaba de las víctimas. Aunque en el caso del medio español, lo hacía en su crónica, pero no en la imagen que ilustraba la crónica. Esta, otra vez, correspondía al vídeo de los festejos en Ramallah. Uno de los párrafos del texto relataba:

“‘Cuando me lo dijeron pensaba que era un sueño. ¿Cómo iba a creerme que mi hijo con cadena perpetua volvería a casa', dice Naima Samarin, la madre de Israr horas antes de volver a abrazarle. En el 92, fue uno de los cabecillas que secuestró y mató al soldado israelí Tzvi Klein en Cisjordania. Su padre Mustafa añade: ‘Mi hijo se arrepiente de lo que hizo. Es algo que le he ha quitado más de 20 años de su vida. Mi hijo era joven y cumplía ordenes'”.

Mas, al parecer, el periodismo se ha tornado en el oficio de lo meramente inmediato, sin conexión con el pasado: simples sucesos que se dan porque sí.

Si los periodistas recurriesen a los archivos, se encontrarían con declaraciones como la siguiente:

“Exijo [la liberación de los ] presos porque ellos también son seres humanos, que hicieron lo que nosotros, nostros, les ordenamos que hicieran. Nosotros, la Autoridad [Palestina]”.

“Esto es la guerra. Uno (es decir, Israel) ordenó que un soldado matara, yo ordené que mi hijo, hermano, u otros, realizara el deber de resistencia (es decir, eufemismo para terrorismo).”

¿Abbás mandó a poner bombas en cafés, autobuses y universidades? ¿Abbas mandó a asesinar civiles?

Estas palabras son de 2005, después de los Acuerdos de Oslo.

¿No es extraño que esta misma persona, que glorifica a los terroristas liberados, que dijo lo que diga, sea la que hoy está negociando la paz?

Pero no hay peor negligencia que la que, en realidad, se funda en la falta de voluntad.
 
 

Nota de color

El periódico boliviano Los Tiempos, en su afán propagandístico, caía en una sublime incoherencia. En su primer párrafo afirmaba:

“Israel liberó anoche a la segunda tanda de 26 rehenes palestinos, 21 de los cuales llegaron en la madrugada a la ciudad de Ramala, donde fueron recibidos por cientos de compatriotas suyos, mientras que los cinco restantes eran esperados en Gaza.”

Y en el segundo:

“Cientos de banderas palestinas y fotos de los presos dieron la bienvenida en Ramala a los 21 excarcelados, que cumplían condena por delitos de sangre cometidos antes de los acuerdos de paz de Oslo.”

¿En qué quedamos, eran rehenes o cumplían condena por delitos de sangre?
 
 
 
 
         
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