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PILAR DEFENSIVO: errores de concepto en La Vanguardia
por Marcelo Wio
15 de Noviembre de 2012

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Un artículo publicado el 15 de noviembre por el diario español, ofrece una muestra de cómo se puede alterar la realidad con sólo hurtar algunos datos de la realidad y tergiversar otros.

De inicio, ya se dan muestran de un cierto sesgo informativo que predispone al lector a tomar una cierta postura frente a la información que se ofrecerá:

“El Estado de Israel está de luto. Y, por su parte, los radicales palestinos de Hamásjuran venganza en los territorios palestinos ocupados por Israel desde hace ya 40 años por las incursiones aéreas del ejército israelí”.

¿De qué territorios ocupados habla?

Si el periodista David Martínez menciona al grupo terrorista Hamas, es dable suponer que al hablar de “territorios palestinos ocupados” se está refiriendo a Gaza. Algo que es totalmente falso.

El diario El Mundo en su página dedicada a “las claves del conflicto” informa:

“La desconexión de Gaza en 2005, iniciativa de Ariel Sharon, puso fin a 38 años de ocupación...”.

Por su parte, la agencia de noticias palestina Ma'an publicó el 15 de septiembre de 2012:

“Conversando con Ma'an [el funcionario de Hamas, Mahmoud Zahhar] afirmó que ‘Gaza está libre de ocupación, y que la contigüidad con el mundo exterior es más fácil ya que visitantes de todo el mundo han visitado el enclave costero”.

Al parecer, ni siquiera para el grupo terrorista Hamas existe tal ocupación. En tanto, el periodista  continúa hurtándole contexto al lector y confundiendo causas y consecuencias:

“La llama de la guerra entre palestinos e israelíes se ha vuelto a encender tras la muerte ayer miércoles del jefe de operaciones del grupo terrorista palestino Hamás, en una amplia operación militar emprendida por el Ejército israelí contra los grupos armados radicales que operan contra Israel en laFranja de Gaza”.

Para comenzar, Hamas y otros grupos terroristas palestinos de Gaza han disparado más de 12.000 cohetes hacia Israel en los últimos 12 años, según informó el Ejército de Defensa de Israel (IDF por sus siglas en ingles).

Por otra parte, Lior Haiat, portavoz de la Embajada de Israel en Madrid, señala en el blog de dicha sede diplomática que:

Los días anteriores al inicio de Pilar de Defensa, los terroristas han lanzado más de 120 cohetes a la población israelí. Estos cohetes se suman a los 800 lanzados desde enero de 2012 (un promedio de 2 cada día),la misma intensidadque se alcanzó antes de la Operación Plomo Fundido de 2008. [...] El objetivo de Pilar de Defensa es eliminar la amenaza de los cohetes sobre más de un millón de ciudadanos del sur de Israel. No deseamos una escalada de violencia ni tenemos intención de volver a controlar la Franja.

Durante meses Israel se ha mantenido en la contención frente al constante ataque a sus ciudadanos.Ningún otro país en el mundo hubiera aceptado este tipo de ataque durante tanto tiempo. Cada estado tiene el derecho e incluso la obligación de defenderse y de defender a sus ciudadanos de ataques terroristas”.

En este sentido, artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas establece:

“Ninguna disposición de esta Carta menoscabará el derecho inmanente de legítima defensa, individual o colectiva si un ataque armado contra un Miembro de las Naciones Unidas, hasta tanto el Consejo de Seguridad haya tomado las medidas necesarias para mantener la paz y la seguridad internacionales”.

Pero la sucesión cronológica de los hechos y la legalidad internacional – no la que se manipula para deslegitimizar las acciones y decisiones del gobierno de Israel – parecen importar muy poco.

Así, el párrafo que ofrece el periodista a continuación, ubica a Israel como sujeto activo (agresor) y a Hamas como un sujeto pasivo (que responde):

La respuesta al asesinato calculado por Israel del dirigente de Hamás, Ahmed Jabari, no se ha hecho esperar y hoy al alba un grupo de palestinos ha lanzado un cohete de mortero contra un bloque de viviendas de cuatro pisos en la localidad de Kyriat Malachi-en el sur de Israel y a 150 kilómetros al sur de Tel Aviv- que ha causado la muerte de tres israelíes y también ha provocado heridas a cuatro personas más (incluido a un bebé)”.

Israel asesina; los cohetes palestinos “causan la muerte”. Llamativo.

Además, el lector bien podría concluir que esas muertes israelíes están, de alguna manera, justificadas por el ataque previo Israelí. Y es que el artículo carece, además de una correcta correlación de los hechos, de una distinción cabal de los sujetos de la noticia: un grupo terrorista y un estado soberano.

Así, termina por igualar (o confundir) al terrorista Ahmed Jabari con tres civiles israelíes.
 
Jabri, según informa el Hufftington Post, era el líder del brazo armado del grupo terrorista Hamas. Fue el planificador de una serie de ataques mortales; entre ellos, el secuestro de Gilad Shalit y el asesinato de dos soldados en territorio israelí. También comandó a los miembros de Hamas durante las luchas de la toma de Gaza en 2007, durante las que la Autoridad Palestina fue expulsada de la Franja.

El diario Haaretz traza un perfil de Jabari, en el que señala que:

“A mediados de la década de 1990... estuvo involucrado directamente en ataques suicidas. En 1998 fue arrestado por la Autoridad Palestina pero fue liberado cuando comenzó la segunda Intifada, dos años después. [...] también está considerado uno de los iniciadores de la violenta revuelta militar que Hamas llevó adelante en 2006 y 2007 contra la Autoridad Palestina en la Franja de Gaza”.

¿Acaso esta información no es relevante, sobre todo cuando se lo pone al lado de tres víctimas civiles en el balance de muertes?

James G. Lindsay, que fue asesor legal y consejero general de la UNRWA entre 2000 y 2007, hace énfasis, en un ensayo de 2009, en la necesidad de comprender:

“... la diferencia legal entre los ataques con cohetes de Hamas, dirigidos contra civiles; y los ataques Israelíes dirigidos contra combatientes. Los ataques indiscriminados o dirigidos contra civiles son claramente un crimen de guerra”.

Este dato imprescindible es obviado vez tras vez en los artículos, no sólo de la prensa hispana, sino de la prensa occidental en general. ¿Si otras informaciones no se dejan abiertas a la tácita interpretación, por qué en este caso en particular – que además es muy claro – sí se hace?

En tanto, recién en el séptimo párrafo el periodista introduce la versión israelí sobre la escalada de ataques por parte de los palestinos de Gaza. Si el artículo arranca con las causas de la escalada, ¿por qué no está en el párrafo donde explica que “la llama de la guerra entre palestinos e israelíes se ha vuelto a encender”?

Luego, vuelve sobre su tesis personal de la ocupación, esta vez, interpretando erróneamente una cita:

“‘La ocupación --en referencia a Israel-- ha abierto las puertas del infierno', ha recalcado a través de un comunicado. Las Brigadas al Qassam han reclamado poco después la autoría del lanzamiento de alrededor de cien proyectiles contra territorio israelí”.

Según publicó el diario inglés The Guardian el 14 de noviembre de 2012, la cita no hace referencia a ninguna ocupación:

“El brazo armado de Hamas advirtió que el asesinato de Jabari ‘abrió las puertas del infierno'”.

Por su parte, el Washinton Times, el mismo día, le da un matiz diferente a la cita, pero que, una vez más, no habla de ocupación:

“... una invasión israelí ‘abriría las puestas del infierno'”.

¿Se puede invadir lo que ya se ocupa?

La crónica de La Vanguardia equipara, en definitiva, la respuesta defensiva de un estado soberano y democrático que busca proteger a la población civil, con el ataque indiscriminado de un grupo terrorista sobre la población civil israelí, como si se tratara de un enfrentamiento entre dos partes que llevan razones igualmente válidas pero encontradas. Incluso va más allá, al centrarse en Israel como sujeto iniciador de los enfrentamientos, lo que supone una falaz de la realidad.

 
         
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