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Otro “día palestino”, otra oportunidad para avanzar su “narrativa”
por Grupo ReVista
31 de Marzo de 2016

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La agencia de noticas española Europa Press lo volvía a hacer (31/03/16): sólo necesita de un párrafo (el primero, ni más ni menos), para dar como cierto dos falacias palestinas que centrales en la alimentación (y perpetuación) del conflicto:
“Miles de palestinos se han manifestado este miércoles en los Territorios Palestinos Ocupados y en el interior de Israel para conmemorar el 40º Día de la Tierra Palestina, portando banderas y reclamando el derecho al retorno de los refugiados desde 1948”.
 

 

“Territorios palestinos ocupados”

En ReVista hemos explicado en varias oportunidades por qué es incorrecto hablar de tales territorios como la totalidad de aquellos incluídos dentro de la línea de armisticio (no frontera) de 1949:

“Unos territorios cuyo estatus final - según las resoluciones 242 y 338 del Consejo de Seguridad de la ONU, así como conforme a los Acuerdos bilaterales firmados por israelíes y palestinos y la Hoja de Ruta – deberá ser decidido mediante negociaciones entre las partes en conflicto.

La expresión “territorio palestino ocupado” condiciona, entonces, dichas negociaciones, pues presupone que existen unos territorios ya definidos, con lo cual, ¿qué quedaría por negociar? Esta definición, además, no es empleada en casos análogos, como el Sáhara Occidental, el norte de Chipre, Tíbet, Nagorno Karabaj, Islas Kuriles o Cachemira. En estos casos se habla de “territorios en disputa”, pero en cuanto aparecen Judea y Samaria (Cisjordania), aparece la configuración predeterminada: “Cisjordania ocupada””.

Todo esto indica que hay partes de ese territorio que están en disputa (es decir, ni siquiera podría hablarse de una ocupación).
 
Además, “la denominación... de “territorios palestinos ocupados” implica una “desposesión” de aquello que, en realidad, jamás se poseyó; y que, es más, los árabes (en 1947, aún no palestinos) se negaron a adquirir al oponerse a la partición recomendada por la ONU en dicho año – y luego de la guerra de 1948, sólo reclamaron las tierras más allá de la línea de armisticio, olvidándose de la ocupación jordana y egipcia entre 1949 y 1967”.
 

Derecho de retorno

Se esgrime la resolución 194 (III) de las Naciones Unidas, del 11 de diciembre de 1948, como legislación de dicho “derecho” (más bien, en todo caso, un privilegio para un agresor: lo que no consiguió por la fuerza, se le ofrece por otras vías). Esta resolución de la Asamblea General (y por tanto, no vinculante; ergo, sin fuerza ni valor legal; siendo una mera recomendación), resolvía, en su artículo 11, que:

“…debería permitirse [should be permitted; suele encontrarse, de manera errónea - dado el contexto de la frase - en las traducciones al español, como “debe permitirse”] a los refugiados que deseen regresar a sus hogares y vivir en paz con sus vecinos, que lo hagan así lo antes posible...”.

La resolución, como se ve, no habla de “refugiados palestinos”.

Y, su vez, es de remarcar, que este párrafo no reconoce ningún derecho, sino que recomienda que “debería permitirse” [de ahí, que al tener sólo carácter recomendatorio, se utilice el condicional, en lugar del idicativo] a los refugiados retornar. Pero tal permiso está sujeto a dos condiciones importantes: que el refugiado “desee” volver, y que desee “vivir en paz con sus vecinos”. Ruth Lapidoth señala que los palestinos han vinculado su petición de retorno con el reclamo de auto-determinación, lo que imposibilita la segunda condición.

Por su parte, la resolución 242 de la ONU 22 de noviembre de 1967 dice:

1.Afirma que el acatamiento de los principios de la Carta requiere quese establezca una paz justa y duradera en el Próximo Oriente….

2.Afirma además la necesidad de:

b) Lograr una solución justa del problema de los refugiados;

c) Garantizar la inviolabilidad territorial e independencia política de todos los Estados de la zona, adoptando medidas que incluyan la creación de zonas desmilitarizadas

El apócrifo “derecho de retorno” va en contra de la resolución 242 del Consejo de Seguridad, puesto que ésta antepone la condición de “una paz justa y duradera”, y habla de una “solución justa del problema de los refugiados”, sin distinguir entre árabes y judíos (y, mucho menos, sin siquiera mencionar la palabra “palestinos”). El llamado “derecho de retorno” es una más de tantas invenciones palestinas (los textos de las resoluciones no dejan lugar a dudas sobre esto).

Por otra parte, es llamativo que Europa Press publique, sin más, sobre el fabuloso “derecho de retorno”, cuando sólo dos días antes daba cuenta de que “el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR) ha defendido este martes que al menos uno de cada diez refugiados sirios debería ser reasentado en los próximos tres años...”.

Es más, ayer mismo, informaba que “el secretario general de la ONU, Ban Ki Moon, ha llamado este miércoles a todos los países a reasentar a casi medio millón de refugiados sirios en los próximos tres años”.
 
 

 
En su portal multimedia, la ONU anunciaba:

“La Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) [no palestinos] organizará este miércoles en Ginebra una conferencia de alto nivel para evaluar e impulsar las oportunidades de reasentamiento de los refugiados sirios que se encuentran en los países limítrofes con Siria

El portavoz de ACNUR, Adrian Edwards, detalló que el encuentro discutirá la necesidad de aumentar la capacidad de los programas de reasentamientoa largo plazo y que en los últimos años varios países se han comprometido a distintos esquemas de acogida de esos refugiados”.

Lo que es la política consuetidunaria con el resto de refugiados, no es aplicable a los “refugiados palestinos”, una excepeción al margen de toda norma. Pero a la agencia española, tales cuestiones no le llaman la atención y, por tanto, no las refleja en sus crónicas. No vaya a ser que el lector vaya a pensar que en el conflicto palestino-israelí hay elementos que se encargan de alimentarlo y perpetuarlo. El fin, acabar con, y suplantar a Israel. 

Otra día, pues, para perpetuar la “narrativa” palestina. Esa que, precisamente, conserva el conflicto activo y en primera plana (casi a diario).
 
 
 
 
         
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