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Negociaciones de paz… ¿de qué? ¿Negociaciones?
por Marcelo Wio
14 de Enero de 2014

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Todo parece indicar que, entre los medios en español, cuando se informa sobre Israel y sobre el conflicto palestino-israelí, existe un canon no escrito que estipula que:

1. a priori, Israel siempre es el infractor; a posteriori, Israel siempre es el culpable/responsable

2. Israel es el “obstáculo” para la paz

3. la causa del conflicto es la “ocupación” (consecuencia de la guerra de agresión árabe de 1967 – y en definitiva de la ocupación jordana de Judea y Samaria) israelí de los “territorios palestinos

4. existen unos “territorios palestinos” definidos

5. la versión israelí ha de ponerse en duda (se recomienda el uso de comillas para tal fin)

6. no se mencionará nada – por ejemplo incitación al odio y glorificación de la violencia; o el rechazo a una paz verdadera con Israel - que ponga en entredicho la caracterización de víctimas de los palestinos

7. el contexto… ¿qué es eso?

8. los reclamos palestinos son justos y prefiguran o predeterminan cómo se interpretará el derecho internacional para ese conflicto puntual

9. en el caso del conflicto palestino-israelí, no sólo se acepta, sino que se alienta la parcialidad periodística a favor de la posición palestina

10. la versión israelí es prescindible
 
11. el conflicto ha de sobredimensionarse
 
Aparentemente, siguiendo estos preceptos sobreentendidos (en este caso en particular, el 6º inciso), la prensa en español, a coro, ha decido enmudecer ante afirmaciones hechas por líderes palestinos.

Así, el lector no se enterará de las recientes declaraciones del presidente palestino, Mahmoud Abbas, o del Ministro de Asuntos Religiosos; y de esta manera, el lector no podrá en entredicho la condición de víctima/sujeto pasivo palestina, ni la condición de culpable/sujeto activo israelí.

En medio de las negociaciones de paz entre palestinos e israelís, llama poderosamente la atención que los dichos del líder de la Autoridad Palestina y de un Ministro de la misma, respecto de lo que piensan de la paz y las propias negociaciones, sean obviadas de manera tan generalizada.

La organización Palestinian Media Watch informó el 14 de enero de 2014 acerca de las declaraciones del Ministro de Asuntos Religiosos, Mahmoud Al-Habbash, en un acto, frente al presidente palestino, Mahmoud Abbas.

En el evento, transmitido por la televisión oficial palestina el 13 de enero de 2013, Al-Habbash proclamó:

“Quien quiera resistencia, quien quiera Yihad; la dirección de la Yihad es bien conocida y clara… Aquellos que envían jóvenes a Siria o a cualquier otro lugar a morir por una causa equivocada deben detenerse y entender que Jerusalén aún está esperando. Jerusalén es la dirección… ”.

Abbas aplaudió cuando Al-Habbash dijo que los yihadistas no deben ser enviados a Siria, sino a Jerusalén.

Sin duda alguna, es la postura deseable en aquellos que dirigen unas negociaciones de paz. ¿O era al revés?
 
 
El 13 de enero de 2014 la agencia de noticias española EFE informó:

Al menos 48 personas han muerto en los últimos meses por la escasez de alimentos y medicinas en el campo de refugiados palestinos de Al Yarmuk, en el sur de Damasco [Siria], dijo este lunes a Efe el director del Observatorio Sirio de Derechos Humanos, Rami Abderrahman.

Abderrahman explicó por teléfono que desde hace meses hay choques entre las fuerzas del régimen y los rebeldes en los alrededores del campo, que está cercado por las autoridades e impiden la entrada de ayuda humanitaria”.

Es más, el Instituto Gatestone, publicó un artículo del periodista israelí Khaled Abu Toameh, en el que se recogía una cita del diario Al-Quds, con sede en Londres, que afirmaba:

“‘El asedio y la muerte por hambre en el campamento de Yarmouk es un escándalo total'… ‘Este es el primer campamento palestino que está siendo asediado y hambreado hasta la muerte por palestinos; a saber: el Frente Popular para la Liberación de Palestina – Comando General'”.
 
 
 
Pero Abbas no sólo aplaude. También dice – aunque la prensa haga como que no oye.

Según publicó el Jerusalem Center for Public Affairs (en un artículo firmado por Jonathan D. Halevi) el 13 de enero de 2014, las palabras que Mahmoud Abbas pronunció en el marco de una reunión -con “una delegación popular de Al-Quds (Jerusalén) en la oficina presidencial de Ramala (10/01/2014), expresan claramente el mensaje de que los palestinos ven las negociaciones como una simple herramienta para alcanzar los “derechos palestinos” de acuerdo a la visión palestina, a la vez que revelan el hecho de que no están buscando una forma de compromiso con Israel en los temas esenciales.

En el transcurso de la reunión, Abbas dijo:

El derecho de retorno es una opción personal. Ninguna autoridad, el estado [palestina], la OLP, Abu Mazen [Abbas] u otros líderes [palestinos] tienen el derecho de quitarle a una persona su derecho de retorno. Que hayan [varias] opciones y el refugiado elija. Hay indemnización y otras posibilidades. Incluso un padre, si tuviese que solicitarlo, no puede blandir el derecho de sus hijos, ya que el asunto es un derecho individual”.

Helevi señalaba en su texto que, en la pretensión de que el “derecho de retorno” es un “derecho personal” de cada refugiado y sus descendientes, para todas las generaciones, Abbas está socavando la suposición básica de Israel y los Estados Unidos con respecto a las negociaciones políticas, según la cual Abbas puede representar al pueblo palestino y tomar decisiones históricas en su nombre.

Mas, si “ninguna autoridad, el estado [palestina], la OLP, Abu Mazen [Abbas] u otros líderes [palestinos] tienen el derecho de quitarle a una persona su derecho de retorno”, ¿qué autoridad tiene Abbas – o cualquier líder palestino – para negociar un acuerdo de paz global, y estable, con Israel?

Evidentemente, ninguno.

Máxime si su mandato presidencial concluyó a principios de 2009.

Halevi concluía que la estrategia palestina se ha evidenciado en su totalidad; y explicaba:

“Las actuales negociaciones políticas, o cualquier negociación futura, no pueden desembocar en un acuerdo político estable y duradero que ponga fin a los conflictos y a todos los reclamos. El primer objetivo palestino en su orden de prioridades es recibir la plena soberanía sobre el territorio de 1967 – dejando el conflicto abierto”.

De hecho, el propio Al-Habbash dijo  – según recogió Palestinian Media Watch - durante su sermón del viernes 19 de julio de 2013 que, cuando los líderes de la Autoridad Palestina firman acuerdos con Israel, saben cómo caminar “la senda correcta, que lleva al éxito, exactamente como el Profeta [Mahoma] hizo con el Tratado de Hudaybiyyah”. Una tregua que no condujo a la paz, sino que sirvió para reamarse y fortalecerse para derrotar a la otra parte del acuerdo.

Las palabras de Abbas y Al-Habbash no ayudan, de ninguna manera, a la paz. No sólo porque, como decía John F. Kennedy (en su discurso ante la Asamblea General de la ONU en 1963), la paz se “encuentra en los corazones y las mentes de la gente” (y estas declaraciones no contribuyen a crear una predisposición a la paz); sino porque estas palabras están diciendo que la propia dirigencia no quiere la paz. Al menos, no tal como se la entiende generalmente.
 
La paz que pretenden los dirigentes palestinos es la paz sin el otro.

Abbas Zaki, alto funcionario palestino aseguró, en una entrevista con el canal satelital oficial sirio, el 23 de diciembre de 2013, según divulgó PMW, que:

“Incluso los más extremistas entre nosotros, Hamas, o las fuerzas de combate, quieren un estado dentro de las fronteras del '67. Después, tendremos algo para decir, porque la idea inspiradora no se puede lograrse de una vez. [En su lugar] por etapas”.
 
 
 
 
         
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