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Nada nuevo: Israel, mal chico
por Marcelo Wio
1 de Marzo de 2013

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El portal de BBC Mundo en español publicó el 28 de febrero de 2013 un breve artículo (Israel investiga prescripción de anticonceptivos a inmigrantes etíopes) que volvía a dar cuenta de la acusación de que Israel suministró anticonceptivos a mujeres de la comunidad etíope sin su consentimiento.

La crónica informaba que:

“El Ministerio de Salud de Israel ordenó investigar acusaciones de que trabajadores del mismo prescribieron inyecciones de un anticonceptivo a mujeres inmigrantes de origen etíope para limitar el crecimiento de esta comunidad en territorio israelí.

Una vocera del ministerio dijo que el mismo ‘re-investigará el tema, para asegurar que no existió una directiva de ninguna organización gubernamental'. El ministerio negó en el pasado las acusaciones.”

La noticia que vuelve a transmitir la BBC, ya había sido publicada por el diario Haaretz el 9 de diciembre de 2012. Llama, pues, la atención, que casi tres meses después, la BBC no encontrara información alternativa para ofrecer una cobertura completa de los hechos.

Lo que los medios no cuentan

Un informe del Women's Health and Action Research Centre (publicado en el African Journal of Reproductive Health – Vol. 9, Num. 3, 2005, pp. 15-26) sostiene que:

Ya que los anticonceptivos pueden introducir discordia social, conduciendo a veces a la violencia doméstica entre parejas africanas, las mujeres con bajos recursos de negociación a menudo recurren a métodos de la planificación familiar que son convenientes para una utilización encubierta. Las mujeres pueden recibir inyecciones de depo-provera [anticonceptivo] visitando un centro de salud y permanecer protegidas contra embarazos no deseados durante tres meses. Esto se puede hacer sin el conocimiento de su marido y sin la molesta necesidad de acordarse de tomar la píldora, o someterse a los procedimientos clínicos cuando se opta por implantaciones o dispositivos intrauterinos. Por consiguiente, un patrón general que se ha observado en el método anticonceptivo en África sub-Sahariana y en otras partes del mundo en desarrollo, es el predominio de inyectables. Los datos de la Encuesta Demográfica y de Salud de Etiopía de 2000 analizados aquí, indican claramente que la proporción de usuarios de la píldora a usuarios inyectables es 1:1.2 en escala nacional, mientras la proporción correspondiente es 1:2 para áreas de aplicación de servicios comunitarios de salud reproductiva…”

(Primero publicado por el blogger Elder of Zyion)

Es decir, que en 2005 ya se relacionaba a la misma población con el mismo anticonceptivo, pero ofreciendo una información sobre los motivos sociales particulares de su elección. Y no sólo eso, también indicaba que, en las áreas en las que contaban con servicios comunitarios de salud reproductiva, la proporción de mujeres que elegían esa solución era aún mayor (a mayor información, la opción por el anticonceptivo era también mayor). Es esperable que las condiciones de vida de los etíopes experimentaran grandes mejorías al llegar a Israel: acceso a una mejor educación y un aumento del nivel de vida.

Yishai Goldflam, Tamar Sternthal y Dexter Van Zile, analistas de CAMERA, escribieron un artículo exhaustivo, donde presentaban información que, ni el diario Haaretz ni el documental emitido en el programa Vacuum de la Televisión Educativa israelí (en el que se basa toda la cobertura mediática del tema) se dignaron a reproducir.

El documental acusaba al Ministerio de Sanidad de aplicar un “mecanismo sistemático” de administración de anticonceptivos (Depo Vera) a las mujeres etíopes que quisieran inmigrar a Israel, mientras estaban en campos de tránsito en Etiopía.

Los analistas de CAMERA indicaban:

“En primer lugar, muchas mujeres etíopes quieren tener menos niños y quieren aumentar el período de tiempo entre embarazos. Este hecho, que nunca salió a la luz en ninguna de las crónicas sobre el tema, socava la opinión de que haya una campaña sistemática y vil para forzar la disminución de las tasas de natalidad de la comunidad judía etíope.

En segundo lugar, existen al menos otros dos factores (además de la utilización de Depo Provera) que contribuyen al descenso de la tasa de natalidad de la comunidad judía etíope en Israel. Las mujeres de esta comunidad están abortando más y casándose más tarde. Estos datos no fueron traídos a colación en el documental.

Finalmente, el descenso en las tasas de natalidad, según se entiende universalmente, está asociado al aumento del poder adquisitivo y a la disminución de las tasas de mortalidad infantil.”

Además, citaban un artículo de la revista Demographic Research, publicada por el Instituto Max Plank para Investigación Demográfica en Alemania, donde la investigadora Petra Nahmias informaba que un aumento en el número de abortos en esta comunidad es un factor importante para la disminución de la fertilidad. Y escribía:

“Parece que los abortos son, cada vez más, considerado como una forma de control de embarazo, sobre todo entre las mujeres etíopes más jóvenes.

[…]

El aumento en la edad media del primer matrimonio es particularmente impresionante para los nuevos inmigrantes etíopes, que aumentó en 6 años entre 1990 y 2000”.

Las realidades sociales de la comunidad de la que se está hablando son dejadas de lado, como si no tuvieran nada que ver. Ello, aunque un artículo publicado nada menos que en el African Journal of Reproductive Health (Revista Africana de Salud Reproductiva), y otro en una revista alemana especializada en el tema, estimen que los factores sociales son de una inmensa relevancia. Incluso, el documental (¿Dónde están los niños?) que inició la historia, no sólo ignora esto, sino que también parece ignorar las respuestas de los propios entrevistados:

Entrevistador (Gabai): Así que te explicaron que no es bueno tener tantos hijos en Israel

Entrevistado (marido etíope identificado como ‘B'): No dijeron eso. Pero sí nos dijeron que si teníamos muchos hijos, la vida sería difícil incluso allí. Y entonces nos explicaron la situación, y también le entregaron píldoras [anticonceptivas] a quien quisiera. ‘Si no recibes la inyección, te olvidaras [de tomar las pastillas]', les dijeron…

(Traducción del hebreo por CAMERA)

Así que, en el propio documental un entrevistado dice que le explicaron la situación y que entregaron anticonceptivos a quien quisiera. No parece, entonces, algo que se hiciera sin el conocimiento y el consentimiento del paciente. Entonces, ¿cuál es la noticia? ¿O se trata de disparar al aire a ver si algo cae?

En tanto, la BBC insiste en una versión cuanto menos dudosa, sin ofrecer datos adicionales, que retrata a Israel, una vez más, como un “estado racista”. ¿Por qué será?

 
         
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