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Más falsedades propagandísticas en El Mundo.es
por Masha Gabriel
15 de Marzo de 2012

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Tras la serie de reportajes partidistas y lleno de falsos datosde Rosa Meneses para EL MUNDO.ES ,este medio español vuelve a convertirse en un arma propagandística del grupo Hamás, que responsabiliza a Israel de todos sus males y que convierte a los palestinos en unas pobres víctimas inocentes de un cruel estado israelí, ávido por “demostrar su capacidad de destrucción”

Palestinos en Gaza, sin luz, sin casa y sin posibilidad de salir (14 de marzo de 2012) es otro claro ejemplo de tendenciosidad y manipulación informativa. El rigor periodístico brilla por su ausencia y deja su espacio a la ideología que en ningún momento contempla el sufrimiento israelí.

En el artículo sólo se habla de Hamás en una ocasión: para que aparezcan como víctimas de las amenazas belicistas del jefe israelí del Estado Mayor, Benny Gantz. Sin embargo Hamás es quien gobierna la Franja de Gaza y alguna responsabilidad debe tener en el bienestar de su ciudadanía. Tampoco se mencionan una sola vez los más de 200 cohetes y misiles lanzados en un fin de semana contra Israel, ni se explican los ataques que las ciudades israelíes han sufrido por parte de grupos terroristas provenientes de Gaza, ni hay cabida para el millón de israelíes que vive pendiente de una sirena, porque a diferencia de Israel el objetivo de los grupos armados de Gaza son civiles.

María Cappa escribe:

“21 personas han muerto y al menos 70 personas han resultado heridas en la Franja de Gaza desde la oleada de ataques perpetrada por el ejército israelí desde el pasado viernes.”

El balance de muertos fue de 25 palestinos muertos, 20 de ellos miembros de Yihad Islámica y los Comités de Resistencia Popular, y 5 civiles. Es importante resaltar el hecho de que esa gran mayoría pertenecía a grupos armados, para que entendamos que no ha sido una “oleada de ataques perpetrada por el ejército israelí”, como escribe la periodista, dando a entender una acción unilateral e injustificada de Israel, sino un enfrentamiento armado entre su ejército y grupos terroristas palestinos (así son considerados Yihad Islámica y los Comités de Resistencia Popular por la Unión Europea y los Estados Unidos) que dispararon más de 200 cohetes Qassam, misiles Grad y proyectiles de mortero contra el sur de Israel. En su inmensa mayoría los muertos eran miembros de esos grupos alcanzados antes, o después de disparar sus misiles.

Al pretender poner en contexto esta escalada de violencia, María Cappa explica:

“Estos ataques vienen precedidos de una advertencia que el jefe de su Estado Mayor, Benny Gantz, realizó a principios de este año.”

No es así. Estos ataques, que vienen precedidos de varios lanzamientos de cohetes y misiles contra Israel, son concretamente una reacción de los grupos armados al ataque israelí contra Zuheir Al Qaisi, líder de los Comités de Resistencia Popular y responsable, entre otros, del atentado terrorista que el 18 de agosto de 2011 sesgó la vida de 8 israelíes (6 civiles) y de quien se sospechaba que se disponía a realizar otro atentado similar.

Prosigue el artículo:

“Y mientras el Estado de Israel se esmera en demostrar su capacidad de destrucción, los que tienen que vivir en Gaza sufren sus consecuencias sin más opciones que resignarse y agradecer seguir con vida al día siguiente.”

Sin la más mínima duda, Israel no “se esmera en demostrar su capacidad de destrucción”, sino que se enfrenta a hombres armados que disparan y lanzan misiles contra su población civil.

Escribe la periodista:
“Los asesinatos cometidos por el ejército israelí son solamente la punta del iceberg de una situación de maltrato físico, psicológico y fisiológico contra una población cuyo único delito ha sido el de nacer.”

Esta hermosa frase no significa absolutamente nada en estas circunstancias. Si a la "periodista" le preocupa el maltrato al pueblo palestino, entonces su pluma debería centrarse en denunciar a Hamás, quien gobierna la Franja de Gaza con puño de hierro, censurando y asesinando a sus oponentes políticos, prohibiendo la libertad religiosa tanto a cristianos como a musulmanes, discriminando a las mujeres y sus símbolos, o persiguiendo a los homosexuales por ‘delitos de la moral islámica'...

Por otra parte, si existen los enfrentamientos contra Israel, tal vez algo tenga que ver el hecho de que grupos como la Yihad, o los Comités o Hamás se empeñen en atacar y lanzar cohetes y misiles contra el sur del estado Judío, que desde que se retirara completamente de Gaza en el 2005 no ha visto pasar una sola semana sin escuchar la alarma antimisiles, y cuya población vive sometida a esa constante amenaza. Por otra parte, Hamás en concreto, es responsable del asesinato de 1365 israelíes en 1117 atentados en Israel y del lanzamiento de 11.039 misiles y cohetes Qassam contra población civil en el sur de Israel, según datos difundidos por el propio Hamás en su reciente 24 aniversario. Eso no es “delito de nacimiento” como insinúa la periodista, sino “delito de terrorismo”, como está, una vez más, reconocido Hamás por la Unión Europea y por el departamento de defensa de los Estados Unidos. Cierto que la población civil e inocente sufre estos enfrentamientos, pero es a sus líderes, comprometidos más con la destrucción del estado de Israel que con la construcción de una Gaza próspera, a quienes hay que exigir responsabilidades, y no al vecino por no dejarse aniquilar.

Bajo el epígrafe 10 años encerrados en Gaza, la periodista transmite una información confusa que parece acusar a Israel de algo, con lo que Israel no tiene nada que ver:

“Cientos de palestinos permanecen obligados en Gaza, ante la imposibilidad de conseguir documentos de identidad”

No es Israel quien debe proveer de documentación a los palestinos que residen en la Franja de Gaza. Israel no tiene ninguna potestad en esa zona desde el año 2005 en el que se retiró completamente.

De hecho, la cuestión de los pasaportes en Gaza forma parte del contenciosos entre Hamás y Al-Fatah, que gobierna la Autoridad Nacional Palestina. Hace poco, la agencia palestina de noticias Maan, destacaba cómo el justo acceso a documentos que permitieran viajar al extranjero a los habitantes de la Franja, era uno de los temas tratados en la reconciliación entre ambas organizaciones.

La página The electronic intifada, nada sospechosa de ser amiga de Israel, escribía al respecto:

“Sin embargo, funcionarios del gobierno de Hamás en Gaza denuncian que la Autoridad Palestina en Ramallah retiene los pasaportes o se lo niega a cualquier persona afiliada a Hamás y aseguran que la Franja de Gaza aún necesita decenas de miles de pasaportes más.”

Pero resulta que además también Hamás es responsable en gran medida de que los palestinos bajo su control no puedan moverse con libertad. En octubre de 2011, por ejemplo, prohibió a una serie de estudiantes viajar a los Estados Unidos, según explicaron ellos mismos, por razones "sociales y culturales".

Prosigue el artículo en El Mundo.es acusando a Israel de la crisis energética que vive Gaza:

“Por su parte Oxfam Internacional ha denunciado la crisis energética que asola a Gaza por causa, fundamentalmente, del bloqueo de Israel. “

Esto es absolutamente falso. Es cierto que Gaza atraviesa una crisis energética, pero resulta, que una vez más, es Hamás la responsable de hacer sufrir a su pueblo. Hamás se negó a comprar diesel a Israel y optó por depender del contrabando de combustible a través de los túneles. Algo que el mismo Egipto quiere evitar.

Por otra parte, varias han sido las acusaciones contra Hamás por esta crisis energética, por mucho que ellos intenten acallar con todo tipo de medidas las críticas contra su gobierno. Recientemente, la agencia Maan informaba de que:

“Un experto en derechos humanos que criticó al gobierno por su gestión de la crisis, dijo el domingo que había recibido una orden de arresto de las autoridades de Hamás. La orden lo acusa de crear una brecha entre los ciudadanos, así como de amenazar la seguridad de la autoridad.”

Sin embargo, en línea con el artículo, ignorando todo el sufrimiento al que los habitantes de Gaza son sometidos por sus propios gobernantes, la periodista concluye con una contundente acusación en contra de Israel:

“Mientras, en Gaza, más del millón y medio de personas que viven hacinadas en un territorio de algo más de 300 kilómetros cuadrados, esperan a que las decisiones del Estado de Israel dejen de atentar con la vida de los suyos y, sobre todo, contra su dignidad.”

Pero en ningún momento del texto, Maria Cappa ha acercado a sus lectores a comprender el contexto de la situación y del bloqueo.

En agosto de 2005, Israel se retiró completamente de Gaza, dejando su destino en manos de sus habitantes. Por su parte, el grupo terrorista Hamás, anunció en su primera rueda de prensa en diez años, que a pesar de eso, “la resistencia armada no cesará” (algo que provocó los primeros roces con la Autoridad Nacional Palestina).

En 2006, Hamás, cuyo objetivo declarado es la destrucción de Israel (y así figura en su carta fundacional) toma el poder violentamente en Gaza, asesinando y expulsando a sus rivales de Al-Fatah. Inician el lanzamiento de cohetes contra el sur de Israel y entonces Israel pone en marcha el bloqueo militar, que no impide la entrada de alimentos, medicinas y material de primera necesidad y que es completamente legal, tal y como ratificó recientemente el Informe Palmer.

Para poner fin al bloqueo, a Hamás sólo se le exige que cumpla las tres exigencias del Cuarteto para Oriente Medio compuesto por Estados Unidos, Rusia, la Unión Europea y la ONU. Es decir reconocer a Israel, renunciar a la violencia y aceptar los acuerdos palestino-israelíes previos. Hamás se niega.

El artículo de El Mundo.es obvia completamente cualquier contexto explicativo y priva a sus lectores al acceso a la información. El problema no es de la autora que hace propaganda, sino del medio que lo permite. No se trata aquí de ser pro-palestino o pro-israelí, sino que lo único que se pide es una mínima base de la honestidad y la objetividad que requiere el oficio

La labor de un medio de comunicación debería ser la de informar, no la de endoctrinar ideológicamente. Pero si ése es su objetivo, El Mundo.es debería decirlo abiertamente y comprar los artículos directamente a los responsables propagandísticos de Hamás. Ellos no los escribirían de modo muy distinto.

 

 
         
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