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Miles de israelíes se manifestaron para mostrar su desacuerdo con los ultraortodoxos
Los olvidos de Eugenio García Gascón en el diario Público
por Masha Gabriel
8 de Febrero de 2012

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En la entrada a su blog Balagán, titulada Monasterio de la Cruz, del 8 de febrero de 2012, Eugenio García Gastón, corresponsal en Jerusalén del diario Público informa de cómo:

“alguien escribió en uno de los muros del Monasterio en hebreo “Muerte a los cristianos”. Además, dos vehículos aparcados junto al Monasterio tenían las ruedas pinchadas y en uno de ellos había otra pintada en hebreo: “Tag mejir”.”

Aclara el corresponsal:

“Tag mejir” es la firma con la que los colonos rubrican sus acciones.”

García Gascón aprovecha la noticia para explicar que años atrás fue testigo de un acto vandálico similar, cuyo objetivo fue una Iglesia Etíope, y explica que en Israel:

“Las pintadas y acciones contra los cristianos son, en cambio, más escasas aunque también se dan con regularidad. Muchas veces he escuchado a los monjes y frailes cristianos quejarse de que los ultraortodoxos judíos les escupen en la cara cuando se los cruzan en las callejas de la ciudad antigua de Jerusalén. Esto ocurre muy a menudo. Los frailes se han quejado a la policía muchas veces, pero no se hace nada para impedirlo.”

Pero García Gascón olvida mencionar algunos detalles en esta información, que tal vez permitirían al lector construirse una idea más apropiada de lo que sucede en Israel:

1- “Tag mejir” no es exactamente “la firma con la que los colonos rubrican sus acciones”, sino la firma con que un pequeño grupo minoritario de colonos ultrarradicales nacionalistas rubrica sus ataques a propiedades palestinas, como represalia a las acciones emprendidas por el ejército israelí contra ese mismo grupo de colonos. Es decir que ese movimiento no está aceptado por el gobierno.

2- El diario Haaretz, dice que se “sospecha” que los ataques fueron llevados a cabo por el grupo que firma “Tag mejir”. De hecho, hay una investigación policial en curso para esclarecer lo sucedido. La corresponsal del diario La Razón, Jana Beris, escribía:

“La policía israelí sostiene que por ahora sería prematuro afirmar que estos hechos sean parte realmente del fenómeno «tag mejir». «Hemos estado en el terreno, hemos estudiado lo sucedido, estamos investigando seriamente y esperamos detener a los responsables, pero no hay que descartar ninguna posibilidad», declara a LA RAZÓN Micky Rozenfeld, portavoz de la Policía israelí. El oficial recuerda que hace una semana y media, en una plaza de Acre, al norte de Israel, se encontró una pintada de «tag mejir» y finalmente el responsable resultó ser un árabe con ciudadanía israelí. Rozenfeld recuerda también que hay conflictos internos entre distintos grupos cristianos, como los que se dan a veces en el Santo Sepulcro, incluso llegando en ocasiones a peleas abiertas con golpes.”

3- Por otra parte, la información respecto a los “ultraortodoxos” que escupen a monjes y frailes cristianos, está un poco incompleta. De nuevo, no se trata de todos los ultraortodoxos que se dedican a ir escupiendo a cristianos por la calle, sino una minoría extremista de ellos. De hecho Israel es el único país de la región donde la comunidad cristiana ha aumentado en las últimas décadas. En el mismo artículo antes citado de Jana Beris, se pueden leer las declaraciones del Padre Claudio, miembro del Monasterio que explica:

«Todos saben que la gente que hizo esto no es gente común, ya que el 92 por ciento de Israel respeta a los cristianos y a los griegos. Es sólo una pequeña minoría la que no lo hace. Yo oro a Dios para que perdone a esta gente».

Habría que añadir a este último punto, que no sólo los cristianos han sido víctima de este sector, sino que sus escupitajos han sido lanzados contra judíos que no cumplen sus parámetros éticos.

García Gascón bien podría haber aprovechado este hecho para condenar aún más a este sector extremista, pero éstos cuentan con el rechazo frontal de la sociedad israelí e incluso del gobierno y eso le habría obligado a matizar y a contextualizar, lo que no le permitiría condenar a una población entera retratándola como un país racista y excluyente.

 
         
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