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Los medios adoptan las falsedades sobre la zona E1
por Ricki Hollander y Gilead Ini
11 de Diciembre de 2012

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(Original en ingles: Media Embrace E1 Falsehoods, CAMERA)
 
Luego de que las Naciones Unidas votaran a favor de concederle el estatus de estado observador a los palestinos, Israel anunció su intención de avanzar con los planes de construcción en el llamado corredor E1 entre Jerusalén y Ma’aleh Adumim.

 

Desde entonces, las crónicas noticiosas y los artículos de opinión acerca de la decisión israelí inundaron al público con graves acusaciones: El corredor E1 dividirá Cisjordania en dos. Obstaculizará el acceso a Jerusalén desde ciudades palestina. Impedirá el establecimiento de un estado palestino contiguo y viable. Destruirá las posibilidades de la solución del conflicto palestino-israelí a través de la creación de dos estados.

 

Los artículos repiten la hipérbole de activistas políticos como Danny Seidemann, que ha descrito el plan como “el arma del día del juicio final” y “un fatal infarto para la solución de los dos estados” porque, sostiene, “Cisjordania será dividida en dos y la solución de los dos estados será inviable”.

 

De acuerdo con la Sociedad de Periodistas Profesionales (Society of Profesional Journalists), se espera de los periodistas que “comprueben la exactitud de la información de todas las fuentes”. Especialmente cuando se citan acusaciones tan extremas como estas. Los lectores confían en que los periodistas harán algo más que simplemente regurgitar octetos de sonidos partisanos. Los lectores confían en que los periodistas refutarán, investigarán y harán preguntas.

 

Pero, en lugar de exhibir el escepticismo periodístico, muchos reporteros aceptaron las falsas alegaciones sobre el corredor E1 como si fuesen ciertas, sin preguntarse las más fundamentales preguntas: ¿cómo? y ¿por qué? The Economist manifestó que construir en esa zona “dividiría las mitades norte y sur de Cisjordania”. La Agence France Press informó, aceptando ciegamente, que los expertos creen que construir en la zona E1 “aislaría la parte árabe en el este de Jerusalén y cortaría a Cisjordania en dos”. Y The New York Times expuso como un hecho que la zona E1 “dividiría a Cisjordania en dos” y que haría “virtualmente imposible” la consecución de un estado palestino.

 

(Después de que personal de CAMERA discutiera estos asuntos con los editores del New York Times, el periódico publicó correcciones indicando que los planes de desarrollo en la zona E1 no separarían completamente a ciudades [palestinas] de Jerusalén, “no dividiría Cisjordania en dos”, y “no imposibilitaría, técnicamente, la creación de un estado palestino”.)

 

1. La acusación de la contigüidad

 

La contigüidad palestina en Cisjordania no sería cortada por la construcción en el corredor E1. El American Heritage Dictionary define contiguo como continuo sin ruptura o como conexión continua. Con respecto a Israel y Cisjordania, el concepto y la interpretación de contigüidad se comprende mejor examinando un mapa del área.
 

 

 
 
En el mapa de arriba, una flecha señala una marca azul indicando la posición aproximada del corredor E1 propuesto entre Jerusalén y Ma’aleh Adumim. Este corredor está ubicado dentro de la ruta propuesta para la valla de seguridad que rodea Ma’aleh Adumim y Jerusalén (indicada con una línea rosada y morada). La línea morada muestra la sección de la valla de seguridad ya construida, y la rosada, la sección que aún no se ha construido y que está sujeta a revisión. La construcción de hogares tendría lugar en una reducida subsección de E1.

 

La línea verde indica la ruta entre las ciudades del norte y del sur de Cisjordania que están fuera de E1 y el territorio que podría ser abarcado por la valla de seguridad propuesta. Aquellos que sostienen que la construcción israelí al oeste de Ma’aleh Adumim corta la contigüidad [Cisjordania] norte-sur, hacen caso omiso al hecho de que el norte y el sur de Cisjordania están conectadas por territorio al este de Ma’aleh Adumim (señalado en el mapa) que, en su punto más estrecho es de unos 15 kilómetros de ancho.

 

La línea roja indica la tortuosa ruta que hay que seguir entre el norte y el sur de Israel (por ejemplo, desde Arad hasta Afula) en las fronteras anteriores a 1967. La estrecha franja de tierra que separa la “Línea Verde” (y la valla de seguridad) del Mediterráneo tiene también unos 15 kilómetros en su punto más angosto – y se extiende una distancia mucho mayor que en el caso de la estrecha franja de territorio en Cisjordania.

 
E1 dentro de la posible ruta de la valla de seguridad

 

La construcción de hogares en el área E1 por parte de Israel, no implica que las rutas estarán necesariamente cerradas para el tráfico palestino, o que otras rutas directas no pueden ser construidas. Una de esas rutas directas para los palestinos ya ha sido construida y podría ser abierta al tráfico si las preocupaciones en lo referente a seguridad requieren un cambio en los actuales patrones de tráfico. De hecho, enterrada al final de uno de los artículos del New York Times, donde predominan las alegaciones sobre la división de Cisjordania y la no-contigüidad de un estado palestino, hay una descripción de una ruta como las descritas, lista para su uso en cuanto sea necesario:

 

A pocos kilómetros de distancia, en E1, ya existe una ruta así, construida en 2007, sus carriles separados por una pared de concreto diseñado para parecer piedra de Jerusalén. Un lado, destinado para los israelíes, tendría salidas hacia Maale Adumim y a varias partes de Jerusalén. El otro, para palestinos, tendría menos rampas de salida pero ofrece un camino de Ramala a Belén para responder a las críticas sobre la contigüidad. (Dividing the West Bank, And Deepening a Rift, 2 de diciembre de 2012)

 

Por otra parte, si no se construye en el corredor E1, la ciudad israelí de Ma’aleh Adumim - que casi todos concuerdan será anexada (incluso anteriores negociadores de paz) – se convertiría en una isla, sin conexión terrestre con el resto de Israel. A los críticos de Israel, sin embargo, esa contigüidad con Israel es innecesaria, indeseable.

 

Bajo un acuerdo final, ni Israel ni un Estado Palestina deberían verse perjudicados por largos y tortuosos paseos entre ciudades. Ambos podrían tener acceso directo a sus ciudades mediante acuerdos de carreteras y accesos decididos entre ambas partes.

 

2. Los palestinos no se verían separados de Jerusalén Este

 

El acceso de los palestinos a Jerusalén no depende del corredor E1. El área reducida [E1] está al este de Jerusalén. Hay otras vías más directas para acceder a la ciudad, sujetas al acuerdo final del estatus de Jerusalén. Belén, por ejemplo, está al sur de la ciudad, y Ramala al norte. Los viajeros de ambas ciudades que quisieran acceder a Jerusalén a través del corredor E1 estarían tomando una ruta mucho más indirecta.

 

3. Negociaciones previas

 

El siguiente mapa representa la propuesta de paz que el ex presidente Bill Clinton avanzó durante las negociaciones de 2000 en Camp David. Perteence al libro The Missing Peace, escrito por Dennis Ross, negociador jefe de Estados Unidos.
 

 

 
 
El mapa muestra claramente la zona E1, bajo control israelí, y un estado palestino contiguo en Cisjordania.

 

En resumen, toda la histeria sobre que el corredor E1 divide Cisjordania en dos, que impide el acceso a Jerusalén y que destruye la posibilidad de crear un estado palestino viable y contiguo simplemente no es verdad. Esto demuestra un doble rasero en lo que se considera “contigüidad” para los palestinos y para los israelíes. Si Israel tuviese que regresar a las fronteras anteriores a 1967, como aboga la mayoría de los críticos del plan E1 de Israel, el país no sería más contiguo que Cisjordania: Antes de 1967, el norte y el sur de Israel estaban conectados por una larga franja de tierra que, en su punto más estrecho era de 15 kilómetros de ancho. En tanto los críticos de Israel ven esta situación como una contigüidad aceptable para un estado judío viable, la consideran inaceptable para los palestinos.

 

Mientras que el desarrollo en la E1 pueda que no cumpla cada demanda palestina sobre los contornos de su futuro estado, y mientras esto podría tener un impacto en las partes en conflicto sobre Jerusalén, no impide en absoluto un estado palestino contiguo, y ciertamente no imposibilita un estado palestino viable.

 


 
         
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