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Joan Cañete Bayle muy confundido en El Periódico
por Marcelo Wio
6 de Febrero de 2013

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El periodista, escribía un artículo en elPeriódico.com (Muñoz Molina, confundido en Jerusalén), de 6 de febrero de 2013, con motivo de la decisión de Antonio Muñoz Molina de acudir a Jerusalén a recibir un premio literario
 
En el artículo, deslizaba:
“Más interesante me parece la distinción entre Estado de Israel y Gobierno de Israel [que hace Muñoz Molina].”
Descartando la diferenciación entre ambos términos.
 
El escritor Antonio Muñoz Molina había declarado:
“Piden el boicot para Israel en su conjunto, como país, y sostienen que si yo acepto la invitación, eso implica que apruebo la política del Gobierno israelí hacia los palestinos; todo esto me parece desmedido...”
 
La Universidad de Antioquia, en Colombia, desde el punto de vista del Derecho, indica:

“Cada uno de los elementos constitutivos del Estado puede ser definido así:

El territorio, lugar en el cual el Estado ejerce su soberanía y está constituido no sólo por el suelo sino por el subsuelo, las áreas marinas y submarinas y el espacio aéreo, el espectro electromagnético y el segmento correspondiente de la órbita geoestacionaria.

El pueblo, constituido por todas las personas que se encuentran en ese territorio y que por ello están bajo la influencia de lo determinado por el ordenamiento jurídico.

La soberanía, entendida como la característica del poder estatal que implica que dicho poder sea supremo en el orden interno e independiente en el orden externo. El derecho, como instrumento de la soberanía, regula y relaciona estos tres elementos.”

En tanto, según la RAE, Gobierno es la acción y efecto de gobernar o gobernarse; conjunto de los ministros de un Estado; o distrito o territorio en que tiene jurisdicción o autoridad el gobernador.

Gobierno y Estado no son sinónimos. El Gobierno es una parte constituyente del Estado, en tanto manifestación de su soberanía. El reduccionismo de Cañete Bayle, ¿es la manera de universalizar supuestas “culpas” a toda la ciudadanía israelí, y así poder justificar un boicot contra toda la población?

Entonces, Joan Cañete Bayle comenzaba su particular enumeración de calamidades:
“Desde la fundación del Estado de Israel, todos los Gobiernos israelíes han aportado su grano de arena a la ocupación. Israel, el Estado, es el que crea los refugiados de 1948 y los de 1967. Israel, el Estado, es el que hoy ocupa Jerusalén este, Cisjordania y Gaza (sí, Gaza).”

La resolución 181 de las Naciones Unidas, de 1947, recomendaba la partición del Mandato Británico, que fue aceptada por la comunidad judía, fue rechazada por los países árabes y por los árabes palestinos, que inmediatamente comenzaron a atacar objetivos judíos. Fueron, de esta manera, los propios estados árabes los que impidieron el establecimiento de un nuevo estado árabe en la región y los que propiciaron la actual situación de los “refugiados palestinos”.

Por otra parte, el tema de los refugiados, no es tan sencillo como lo pinta el periodista. Gilead Ini, analista de CAMERA relataba:

“Los historiadores concuerdan en que no hubo una sola causa para que los árabes huyeran de Palestina. Las masas huyeron principalmente porque vieron que la élite palestina hacía lo mismo. En parte, esta huída fue como respuesta a las exhortaciones de los líderes militares y políticos árabes para que los civiles palestinos evacuaran sus casas hasta que la lucha finalizara. Muchos simplemente huyeron de la intensa lucha que los rodeaba, o que perturbaría sus vidas muy pronto. En algunos casos, los militares judíos forzaron a los palestinos a salir de sus casas.”

Y en 1967, fue otra vez una coalición ejércitos árabes la que atacó a Israel. Una vez más, el Estado Judío era arrastrado a una guerra defensiva.
 
Ahora bien, ¿Gaza ocupada? Cañete Bayle dice que sí. Pero, tampoco brinda evidencia alguna para respaldar su aseveración. De esta manera, la acusación es también el veredicto. Mas las evidencias muestran algo bien distinto.
 
Así, el Jerusalem Post publicaba el 1 de abril de 2012 lo siguiente:
“El cofundador de Hamas, Mahmoud Zahar, confirmó... que no hay ninguna ocupación israelí de Gaza... [...] Zahar ponía en duda si Hamas organizaría marchas anti-israelíes en Gaza en conjunción con protestas similares que la Autoridad Palestina, controlada por Fatal, organizaría en Cisjordania. [...] ‘¿Contra quién nos manifestaríamos en la franja de Gaza? Cuando Gaza estaba ocupada, ese modelo era aplicable', dijo Zahar.”
En tanto, Cañete proseguía:
Israel, como Estado, es el que niega la igualdad colectiva e individual a todos sus ciudadanos (las leyes que discriminan a los árabes-israelíes).”
¿Qué igualdad niega a sus ciudadanos? ¿Qué leyes son esas? Opinar, no consiste en lanzar acusaciones infundadas - sin ninguna evidencia o hecho factual que las sostenga -. Opinar y saber no siempre van de la mano. La opinión sin fundamento, sin datos, sin argumentos, se convierte fácilmente en simple difamación.
 
Y, ¿cómo se “discrimina” a los árabes-israelíes? ¿No pueden votar? ¿No pueden ir a las escuelas y universidades israelíes, a los hospitales? Porque todo esto lo pueden hacer de la misma manera que cualquier otro ciudadano israelí – druso, cristiano, secular o judío -.
 
Pero, el periodista no se detiene y acusa:
“Israel, como Estado, es el que ha creado una serie de instituciones que tienen como objetivo confeso crear y mantener una mayoría judía en el territorio de la Palestina histórica. A ello se dedican todas y cada una de las instituciones del Estado: los tres poderes (el papel del Tribunal Supremo es clave en la ocupación);... los ayuntamientos...; la universidad y gran parte del mundo académico (que le pregunten a Ilan Pappe); el mundo empresarial...”
¿Cuáles son las “instituciones” creadas ad hoc para “crear y mantener una mayoría judía”? ¿No puede nombrar siquiera una?
 
Por otro lado, ¿habla acaso del mismo Ilan Pappe que inventó una cita de Ben Gurión que se ajustaba a las necesidades de su agenda política?
 
Masha Gabriel, en un artículo de ReVista, recogía una declaración del propio Pappe en una entrevista concedida en 1999 a Baudouin Loos para el diario belga Le Soir:
El compromiso de Pappe con la militancia en detrimento de la verdad, ha hecho que incluso historiadores de su misma corriente revisionista, como Benny Morris, hayan afirmado de él:
Continuando, ¿justamente el Tribunal Supremo Israelí es “clave en la ocupación”?
 
El diario El Montañés informaba el 23 de marzo de 2011 que quien fuera presidente de Israel entre 2004 y 2007, Moshe Katsav, había sido condenado a siete años de cárcel por un doble delito de violación por un tribunal presidido por el juez árabe George Karra.

Por su parte, el 5 de septiembre de 2007 el diario The New York Times publicaba lo siguiente:

“... el Tribunal Supremo de Justicia ordenó que el gobierno desviara una sección de su barrera de [seguridad] que había separado a un pueblo de Cisjordania de la mayor parte de sus tierras de labranza. [...] Aunque no es la primera vez que el Tribunal Supremo de Israel se ha pronunciado a el favor de los palestinos …”.

El propio New York Times, en mayo de 2003, sostenía que “uno de los aspectos más inusuales de la ley israelí era el rápido acceso de los peticionarios, incluidos los palestinos, a la Corte Suprema Israelí”.
 
En su alegato sin evidencias, el periodista escribía:
“Podríamos hablar también de la sociedad de un país en el que el servicio militar es obligatorio y que tiene unos niveles de objeción e insumisión mínimos.”
Esto, a lo sumo, sólo muestra un compromiso con su propio país. Más importante aún, refleja el hecho de que Israel se ha visto obligado a luchar guerras por su supervivencia.

El Dr. Avi Beker, académico y columnista de Ha'artez, recogía la siguiente declaración:

“El día que Israel declaró su independencia, el secretario general de la Liga Árabe... declaró una guerra santa: ‘... será una guerra de exterminio y una masacre trascendental...'”.

La carta fundacional de Hamas promete, en su preámbulo, que:

Israel existirá, y continuara existiendo, hasta que el Islam lo destruya...”.

En tanto, Cañete finalizaba deslizando que:
“En el fondo... esto se trata en realidad de elegir si, de aquí unos años, en lo que al conflicto de Oriente Próximo se refiere uno quiere ser recordado como los cantantes que Little Steven reunió para 'Sun City' o como el rugby de Nueva Zelanda.”
El periodista está diciendo, sin decirlo, que Israel es un estado apartheid. Muy equivocado.
 
Richard Goldstone, jurista sudafricano, escribió el 31 de octubre de 2011 una nota de opinión en el New York Times:
En Israel no hay apartheid. Nada se acerca a la definición de apartheid del Estatuto de Roma de 1998… Los árabes israelíes... votan, tienen partidos políticos y representantes en la Knesset [Parlamento israelí] y ocupan posiciones de renombre, incluyendo en la Corte Suprema. Los pacientes árabes yacen junto a pacientes judíos en hospitales israelíes, recibiendo un tratamiento idéntico.”

Pero es más sencillo y breve acusar, recurriendo a los lugares comunes del señalamiento contra Israel, que realizar un trabajo periodístico serio. Es la facilidad que brinda la opinión sin conocimiento o la opinión sin argumentos que, en cuanto al producto final, son lo mismo.

 
         
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