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Israel siempre es un buen “obstáculo”
por Marcelo Wio
25 de Noviembre de 2013

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Un artículo de la agencia de noticias francesa AFP, titulado Israel, aislado y resentido, critica el ‘mal acuerdo' sobre Irán, olvidaba selectivamente lo que dicen los expertos sobre el acuerdo con Irán, y por qué Irán supone una amenaza para el Estado Judío.
En su lugar, retrataba a un Binyamin Netanyahu turbado en exceso.
 
La agencia comenzaba diciendo que:

“Israel no ocultaba este domingo su resentimiento por el ‘mal acuerdo' alcanzado sobre el programa nuclear iraní, que calificó de ‘error histórico', y no excluyó una operación militar contra su enemigo jurado”.

AFP parecía haber decidido contar los hechos desde una óptica particular: Israel ha elegido a Irán como “enemigo jurado” sin más, porque se “siente amenazado”, intercambiando causas por consecuencias. Y, en lugar de “no ocultar su enojo (puntual, espontáneo)”, “Israel no ocultaba este domingo su resentimiento”, algo que denota una cierta mala voluntad persistente.

Es decir, que en el primer párrafo, la agencia sentaba las bases en que debía ser interpretada la información que siguiera.

Pero, ¿es así con dice la agencia? ¿O por el contrario Israel tiene serios motivos para estar preocupado y, eventualmente, enojado?

El 25 de noviembre de 2013, el diario El País indicaba que:

“El miércoles [20 de noviembre], sin ir más lejos, el líder supremo Alí Jamenei llamó a Israel ‘perro rabioso'. En todo el mundo la solución común a la rabia canina es la misma. De entre lo más florido de su retórica, esa comparación es de las más comedidas. ‘La luz de la esperanza volverá a brillar en Palestina y esta tierra islámica volverá a ser una nación palestina… la falsa entidad sionista desaparecerá de la faz de la geografía terrestre', dijo el año pasado”.

También el diario español ABC, el 3 de abril de 2012, explicaba el discurso de aversión anti-israelí por parte del liderazgo iraní desde la revolución de 1979:

“Más de 30 años después, el mismo mensaje de odio por parte de los dos líderes más carismáticos de la historia de Irán en el último medio siglo. El 22 de abril de 1979, pocos días después de que triunfara la Revolución Islámica y se hiciera con el poder del país, el ayatolá Jomeini declaraba públicamente que el ‘régimen corrompido de Israel debe ser aniquilado', defendiendo que no se podía permitir que quienes lo apoyaban ampliasen su influencia. Un discurso idéntico al de Ahmadineyad, quien, en 2005, nada más llegar a la presidencia, aseguró que ‘Israel debe ser borrado del mapa. Todo el que reconozca al régimen sionista arderá en el fuego de la furia de la nación islámica'”.

Queda bastante claro que es Israel el “enemigo jurado” de Irán, y no a la inversa. No es Israel quien, desde el odio más absoluto, amenaza con borrar del mapa a Irán. Pero la agencia de noticias, siguiendo el dictum errado que indica que Israel, o sus decisiones políticas, son un siempre estorbo para la paz con Palestina, deja traslucir que es el Estado Judío el que tiene una obsesión con el país persa y, de esta manera, entorpece un acuerdo sobre su programa nuclear.

En tanto, el texto de AFP pretendía minimizar las preocupaciones israelíes:

“… varios expertos israelíes animaron al gobierno de Netanyahu a matizar sus críticas. Ephraim Halevy, un exresponsable del Mosad (servicios de inteligencia israelíes), afirmó que es ‘inocente pensar que se podía obligar a Irán a desmantelar todas sus centrifugadoras'. ‘Además, el acuerdo de Ginebra prevé un control sin precedentes de las instalaciones nucleares iraníes', añadió”.

Evidentemente,  si la comparación es con la absoluta falta de control actual, cualquier pequeña concesión en ese sentido podría calificarse como “sin precedentes”. Pero la realidad, que la agencia descartaba para pintar un Netanyahu obnubilado por sus temores, es otra.

El diario estadounidense The New York Times explicaba el 23 de noviembre de 2013 los motivos de la preocupación de Israel y de Arabia Saudí y Egipto:

El acuerdo no deshace la gran mayoría de los avances que Irán ha realizado en los últimos cinco años, en los que han acortado enormemente… el tiempo mínimo que se tardaría en construir un arma si el líder supremo de Irán, o militar, decidiera seguir ese camino.

[…]

El acuerdo de Irán para convertir o diluir las existencias de combustible que están próximas al grado de armas, dijo el Sr. Obama, significa que el acuerdo ‘cortará las rutas iraníes más probables de acceso a una bomba'. Pero sólo lo haría temporalmente, un tiempo lo suficientemente largo como para proseguir las negociaciones sin el temor de que Irán podría utilizar dicho tiempo para acercarse a una capacidad de ensamblar armas.


Pero las restricciones que se consiguieron en esta primera etapa, de acuerdo con las estimaciones de la inteligencia americana, desacelerarían el tiempo mínimo que  Irán tardaría en construir un arma nuclear de sólo un mes a unos pocos meses”.


El periódico estadounidense señalaba, además, que algunos de los más cercanos aliados de la administración Obama, como el Senador Charles E. Schumer (Demócrata), le envió la semana pasada una carta al Secretario de Estado John Kerry, apuntando que el acuerdo temporario ‘no requeriría que Irán cumpla con los términos de las resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas previas', que demandan la completa suspensión de la producción nuclear.

Y repasaba el camino reciente del programa nuclear iraní, o lo que se conoce del mismo:

Al principio de la Presidencia del Sr. Obama, Irán tenía aproximadamente 2.000 kilogramos de uranio de bajo enriquecimiento, apenas suficiente para una bomba. Ahora cuenta con cerca de 9.000 kilogramos, según las estimaciones de la Agencia Internacional de Energía Atómica. Unas mil centrifugadoras giraban en 2009; hoy en día hay 18.000, incluyendo nuevos modelos que son mucho más eficientes y pueden producir uranio enriquecido más rápido. Un nuevo reactor de agua pesada fuera de la ciudad de Arak promete un nuevo camino para una bomba, usando plutonio, si comienza a funcionar el año próximo como Irán dice que lo hará.


Una verdadera restricción significaría desmantelar muchas de esas centrifugadoras, enviar gran parte del combustible fuera del país o convertirlo a un estado que no puede ser fácilmente adaptado al uso de una bomba y permitir las inspecciones de lugares subterráneos donde la CIA, Europa e Israel creen instalaciones ocultas de enriquecimiento pueden existir. Ahora no hay ninguna evidencia de esas instalaciones, pero, como ha dicho recientemente un ex alto funcionario de la administración Obama, anónimamente para poder hablar de cuestiones inteligencia, ‘no hubo nunca un momento en los últimos 15 años, más o menos, en que Irán no tuviera una instalaciones ocultas en construcción'.


También existe el problema de obligar a Irán a revelar qué tipo de progreso ha hecho hacia el diseño de un arma”.

No se sabe a ciencia cierta en qué punto del programa nuclear se haya Irán; tampoco se conoce la totalidad de sus instalaciones; una “verdadera restricción significaría desmantelar muchas de esas centrifugadoras, enviar gran parte del combustible fuera del país o convertirlo a un estado que no puede ser fácilmente adaptado al uso de una bomba”, desaceleración “del tiempo mínimo que se Irán tardaría en construir un arma nuclear de sólo un mes a unos pocos meses”, “el acuerdo no deshace la gran mayoría de los avances que Irán ha realizado en los últimos cinco años”.

Todo esto fue obviado por la agencia de noticias AFP, como si, en lugar de informar, la premisa hubiese sido: “Netanyahu debe parecer un desquiciado opositor a la paz”, al que incluso los “expertos israelíes animan a matizar sus críticas”; debe ser presentado como una persona “obsesionada” que ha “elegido” a Irán como foco de sus “trastornos”, como un “enemigo jurado” de sus “espejismos” o “exageraciones”.

Esto, claro está, basado en un escenario con muy poca información y sin contexto.

En su contexto, las cosas toman otro cariz:

22 de abril de 1979: el ‘régimen corrompido de Israel debe ser aniquilado', Ayatolá Jomeini.

2005: ‘Israel debe ser borrado del mapa. Todo el que reconozca al régimen sionista arderá en el fuego de la furia de la nación islámica', Ahmedineyad.

2012: ‘La luz de la esperanza volverá a brillar en Palestina y esta tierra islámica volverá a ser una nación palestina… la falsa entidad sionista desaparecerá de la faz de la geografía terrestre', Ayatolá Jamenei.

20 de noviembre de 2013: “Los funcionarios sionistas no pueden ser llamados seres humanos, son como animales, algunos de ellos”, dijo Jamenei. “El régimen israelí está condenado al fracaso y a la aniquilación”.

Por si fuera poco, en un discurso en 2006 ante la Asamblea de Clérigos, el actual presidente iraní Rouhani fue grabado jactándose de que mientras las conversaciones con los europeos tenían lugar en Teherán – él era el jefe negociador nuclear -, Irán fue capaz de completar la instalación de equipos para la conversión de uranio - una etapa clave en el proceso de combustible nuclear - en su planta de Isfahan, pero al mismo tiempo convencía a los diplomáticos europeos de que no había nada en marcha.

Rouhani dijo en esa oportunidad:

“Desde el principio, los estadounidenses les dijeron a los europeos: ‘Los iraníes os están mintiendo y engañando, no os lo han contado todo'. Los europeos les respondían: ‘¡Confiamos en ellos!'”.
 
 
 
 
         
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