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El “Gran Muftí” Haj Amin al Husseini y el nazismo
por Marcelo Wio
26 de Octubre de 2015

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Las recientes declaraciones del primer ministro israelí, Binyamin Netanyahu sobre el papel del Muftí de Jerusalén, Haj Amin al-Husseini, en el Holocausto, han provocado un aluvión de artículos que, salvo excepciones, comparten el común denominador de obviar, precisamente, el papel del Muftí durante (y antes y después) de la Shoa.

Un rol importante no sólo en sí mismo, sino por el hecho de que tira por tierra uno de los mitos extendidos entre los árabes – si es que hace falta tal cosa para desenmascarar tal fabulación -, tal comentaba Daniel Schwammenthal en un artículo del Wall Street Journal en 2009: el que afirma que, precisamente, los árabes están pagando por los pecados alemanes; es decir, que son una suerte de “segunda víctima” del Holocausto. Lo que sugiere que, por un lado, sin la Shoa no habría habido justificación para Israel, ignorando así los 3000 años de historia judía en la Tierra Santa; y también sugiere la inocencia árabe en los crímenes alemanes, ignorando especialmente, decía Schwammenthal, el pasado fascista del líder palestino Haj Amin Husseini, que fue un reclutador de las Waffen SS y un propagandista nazi en Berlín.

Schwammenthal señalaba además que fue el muftí quien orquestró las revueltas anti judías de 1920 y 1921 en el Mandato de Palestina, así como los pogromos árabes de 1929 que destruyeron la antigua comunidad judía de Hebrón. Para la revuelta árabe palestina de 1936-1939 recibió financiación nazi. En el transcurso de la misma “sus matones - refería Schwammenthal - mataron a cientos de soldados británicos, a judíos y también a árabes que rechazaban su agenda islamo-nazi”. Finalmente, luego de participar en fallido golpe de estsado en Iraq, escapó a Berlín (1941).

 
Reunión entre el muftí y Hitler, 1941 (Fuente: Museo del Holocausto de Estados Unidos)
 
 
 
 
 

En palabras de Matthias Küntzel, politólogo alemán, e investigador asociado en el Centro Vidal Sassoon para el Estudio del Antisemitismo (Universidad Hebrea de Jerusalén), ya en la primavera de 1933, el Muftí estaba buscando una alianza con la Alemania Nazi.

Desde la programación en árabe – dirigida desde 1941 por el Muftí, que había emigrado a Alemania - de la radio Zeesen (Berlín), Al-Husseini incitaba a las masas árabes contra los judíos.

Küntzel explicaba que el Muftí, para tal fin, inventó una nueva de forma de antisemitismo (o judeofobia), rehaciéndolo en un molde islámico. Fue – decía el académico alemán – el primero en traducir el antisemitismo cristiano a un lenguaje islámico, creando así el “antisemitismo islámico”. Y afirmaba que primer gran manifiesto llevaba el siguiente título: ‘Islam-Judaismo. Llamamiento del Gran Muftí al Mundo Islámico en el Año 1937”. El folleto de 31 páginas, comentaba Küntzel, alcanzó a todo el mundo árabe, y “existen indicios de que agentes del nazismo ayudaron a redactarlo”.

 
 
El muftí con Heinrich Himmler, en 1943 (Fuente: Wikipedia)
 
 
 
 
Jeffrey Herf (22/11/2009), profesor de Historia en la University of Maryland-College Park Jeffrey, reproducíaun fragmento del programa titulado Mata a los judíos antes de que te maten a ti, emitido el 7 de julio de 1942 por la Voz del Arabismo Libre:
 
“Ante este proceder bárbaro de los británicos pensamos que es mejor, si es que se quiere salvar la vida de la nación egipcia, que los egipcios se levanten como un solo hombre para matar a los judíos antes de que tengan la posibilidad de traicionar a la gente egipcia. Es el deber de los egipcios de aniquilar a los judíos y destruir su propiedad. … debéis matar a los judíos, antes de que abran fuego contra vosotros. Matad a los judíos, que se han apropiado de vuestra riqueza y que conspiran contra vuestra seguridad. ¿Los árabes de Siria, Iraq y Palestina, qué esperan? Los judíos planean violar a sus mujeres, matar a sus hijos y destruirlos. Según la religión musulmana, la defensa de la vida es un deber que sólo se puede realizar aniquilando a los judíos. Esta es vuestra mejor oportunidad de deshacerse de esta raza sucia, que ha usurpado vuestros derechos y ha traído la desgracia y la destrucción en vuestros países. Maten a los judíos, quemen sus propiedades, destruyan sus tiendas, aniquilen a estos partidarios de base del imperialismo británico. Su única esperanza de la salvación está en la aniquilación de los judíos antes de que os aniquilen”.
 
 
 

Así, desde 1937, los alemanes comenzaron a difundirr un antisemitismo islámico que fusionaba la visión islámica tradicional de que los judíos eran inferiores, con la idea europea de que son maquiavélicamente poderosos. Así, apuntaba Küntzel, uno se encontraba con que los judíos eran ridiculizados como “cerdos y monos”, a la vez que eran demonizados como los amos y titiriteros de la política mundial. Algo que, por cierto, aún puede verse, casi a diario, entre los líderes religiosos y políticos palestinos, en los medios oficiales de comunicación y en las redes sociales.

De hecho, Klaus Gensicke, en el libro The Mufti of Jerusalem and the Nazis, sostenía que “los sentimientos expresados en la Carta fundacional de Hamas son idénticos a los de las transmisiones radiofónica de Amin al-Husseini desde Berlín, arremetiendo contra el sionismo mundial, las fuerzas imperialistas y, en nombre de la religión, contra todos los judíos”.

Tampoco hay que olvidar el papel del Muftí en el reclutamiento de musulmanes para servir en las filas nazis. De hecho, entre los logros más notables del Muftí se encuentra la creación de una división musulmana de las Waffen SS en Bosnia y Herzegovina, conocida como la División Handschar, que cometió brutales crímenes de guerra contra los serbios cristianos, contra gitanos y judíos.
 
 
Husseini saluda a los voluntarios musulmanes bosnios de las Waffen SS con un saludo Nazi, noviembre de 1943 
 
 
A pesar de haber trabajado con los Nazis, y de haber difundido abiertamente su propaganda antisemita y genocida por el mundo árabe, no se volvió un paria, apuntaba Joseph Spoerl en marzo de 2015 (“Palestinos, árabes y el Holocausto”). Es más, refería Spoerl, la presión del secretario general de la Liga Árabe persuadió a los gobiernos occidentales de no juzgarlo por crímenes de guerra.

Al respecto, Küntzel sostenía que en 1946, Al-Husseini era buscado por crímenes de guerra por Gran Bretaña y Estados Unidos, entre otros. Mas, para evitar estropear sus relaciones con el mundo árabe, decidieron renunciar a enjuiciarlo penalmente.

El Museo del Holocausto de Estados Unidos indicaba que el muftí pasó los siguientes años de su vida – hasta su muerte en 1974 - difundiendo propaganda anti-judía, anti-sionista y anti-israelí.
 
 
 
Algunas aclaraciones a raíz de los comentarios de Netanyahu
 
El mencionado académico Matthias Küntzel, en la reseña del libro “Nazis, Islamists, and the Making of the Modern Middle East”, de Barry Rubiny Wolfgang G. Schwanitz (“Nazis, Islamists, and the Making of the Modern Middle East”, Israel Journal of Foreign Affairs, 9:1, 133-137) decía que está bien documentado el hecho de que el Muftí condenó a miles de judíos a ser asesinados en el Holocausto al bloquear sus rutas de escape.

Sin embargo, aclaraba:

“Rubin y Schwanitz van más allá al declarar, en su libro, que la única reunión personal entre Hitler y al-Husaini – 28 de noviembre de 1941 – fue el punto de inflexión en el cual el Holocausto comenzó. Según estos autores, en dicho encuentro ‘concertaron el pacto del genocidio judío en Europa y Medio Oriente, e inmediatamente después, Hitler dio la orden de prepararse para el Holocausto'. Además, sostenían que luego de la reunión con al-Husaini, ‘Hitler tomó una quinta decisión que acabaría con millones de vidas. Le ordenó a Heydrich que organizara una conferencia en el plazo de diez días para preparar la ‘solución final' de la cuestión judía. De esta manera, Hilter tomó la decisión de comenzar el genocidio, con la retórica anti-judía de al-Husaini, y su insistncia de aniquilar a los judíos, frezca en sus oídos'”.

Según explicaba Küntzel, la invitación de Heydrich para la Conferencia de Wannsee era para el 29 de noviembre de 1941, el día después de la conversación entre el Muftí y Hitler. “No se trataba de una decisión apresurada – comentaba Kützel - Heydrich había hecho referencia, en la invitación a la conferencia, a una orden escrita por Herman Goering con fecha 31 de julio de 1941, en la que éste pidió ‘un plan general sobre la... implementación de la solución final deseada de la cuestión judía'. La trágica petición de Goering, se realizó cuando el Mufti no estaba todavía en Alemania”.

En este sentido, el profesor Herf, sostenía (22 de octubre de 2015; The Times of Israel) que

“La importancia de Husseini en el Berlín nazi radicaba mucho más en asistir en la propaganda en árabel del Tercer Reich hacia el mundo árabe y en movilizar a los musulmanes de europa oriental para que apoyaran al régimen nazi. Dicho esto, los comentarios de Netanyahu sobre el impacto duradero de Husseini en la cultura política palestina son bastante acertados”.

Y añadía:

“Los absurdos por los que Husseini llegó a ser famoso en la década de 1940 han seguido jugando un papel demasiado prominente en la cultura política palestina desde entonces. Incitó a otros a asesinar a los judíos. Diifundó ridículas teorías conspirativas comparables a los de los Nazis. Hizo todo lo que pudo para ayudar a los Nazis en un esfuerzo fallido para difundir el Holocaust a Medio Oriente y para ganar la guerra en Europa. Dejó tras de sí un legado de odio, paranoia, fanatismo religioso y de celebración del terror en tanto y en cuanto fuera dirigido contra los judíos y los israelíes. La Autoridad Palestina y más aún Hamas, han conservado vivito y coleando ese legado que llena las cabezas de adolescentes palestinos...”.

Vivito y coleando... y matando y matando...
 
 
 
 
         
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