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Richard Goldstone
Las revelaciones de Hamás debilitan la conclusión esencial del Informe Goldstone
por Steven Stotsky
16 de Diciembre de 2010

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La confesión del ministro del interior de Hamás, Fathi Hamad, de que Hamás y las milicias afiliadas perdieron entre 600 y 700 combatientes en la operación militar israelí “Plomo Fundido” debilita la acusación principal del Informe Goldstone: que la operación israelí se basaba en una política deliberada de utilizar una fuerza desproporcionada y dirigirla…[contra] la población civil”. Sin embargo, es improbable que el público sepa esto, porque los principales medios informativos como el New York Times y la BBC, han ignorado en gran medida los comentarios de Hamad.

Hamad hizo estas declaraciones en una entrevista publicada en el diario árabe londinense Al Hayat el 1º de noviembre de 2010, de la que se hicieron eco la Agence France Presse AFP y el Jerusalem Post entre otros. Según AFP Hamad dijo:

“Dicen que la gente sufrió por causa de esta guerra, pero ¿acaso Hamás no forma parte de la gente? El primer día de guerra Israel atacó las estaciones de policía y murieron 250 mártires, tanto de Hamás como de otras facciones”, declaró al periódico.

“Además de éstos, entre 200 y 300 combatientes de las Brigadas Al-Qassam (el brazo armado de Hamás) y otros 150 miembros de las fuerzas de seguridad fueron martirizados”. (AFP, 1º de noviembre de 2010)

Los datos de Hamás coinciden con las estimaciones israelíes de 709 bajas de combatientes, e indican que los combatientes conformaban cerca de la mitad de las víctimas palestinas durante el período de tiempo que va desde el 27 de diciembre al 18 de enero de 2009. Este dato excede ampliamente el 17 por ciento que declaran los grupos palestinos. La proporción mayor de los combatientes en relación a los no combatientes es incompatible con la acusación más grave de Goldstone: que las fuerzas israelíes atacaban a los civiles sistemáticamente.

La importancia de la confesión de Hamad frente al Informe Goldstone

El informe de la Misión de Investigación Sobre el Conflicto de Gaza, dirigido por Richard Goldstone, describe 36 supuestas violaciones del Derecho Internacional por parte de las fuerzas israelíes. Los defensores de Israel cuestionaron de inmediato la veracidad del informe y acusaron a la Misión de emplear una metodología sesgada que daba preferencia a los relatos palestinos sobre las contra demandas israelíes, e ignoraba la información que se oponía a la versión palestina de los eventos. Esta crítica, unida al conocimiento generalizado de la existencia de una agenda explícitamente anti-Israel por parte del Consejo de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, convenció al Congreso de Estados Unidos para condenar este informe como “irremediablemente sesgado”.

La cantidad y la proporción de víctimas civiles fue uno de los temas más polémicos. La proporción de civiles en relación a las víctimas totales tiene una importancia crucial porque le permite a la investigación argumentar que los 36 incidentes específicos de supuestos crímenes de guerra no eran aberraciones sino que representaban un patrón consistente de un comportamiento reprochable de Israel.

El párrafo 30 del Informe dice:

Las estadísticas acerca de los palestinos que perdieron sus vidas en las operaciones militares difieren. En base a una investigación de campo extensiva, las organizaciones no gubernamentales determinaron que el número de personas que murieron oscila entre 1.387 y 1.417. Las autoridades de Gaza reportan 1.444 víctimas mortales. El gobierno de Israel proporciona una cifra de 1.166. Los datos del porcentaje de civiles con respecto a los muertos totales que proporcionan las fuentes no gubernamentales generalmente son consistentes y plantean inquietudes muy serias acerca de forma en que Israel realizó las operaciones militares en Gaza.

Una sección del informe se dedica a un debate más amplio sobre de las cifras de las víctimas mortales. Los párrafos 355 y 356 dicen:

La PCHR (Convención Europea de Derechos Humanos, por sus siglas en inglés) divide los 1.417 muertos totales en 926 civiles, 255 policías y 236 combatientes. Además informa que 313 de los muertos eran niños y 116 mujeres.

Al Mezan informa que murieron un total de 1.409 personas durante las operaciones militares, de las cuales 237 eran combatientes (que incluían 13 combatientes menores de edad) y 1.172 no combatientes, que incluían 342 niños, 111 mujeres y 136 miembros de la policía. Por ende, según el PCHR y Al Mezan, menos del 17% de los palestinos que murieron durante las operaciones militares eran combatientes.

Posteriormente, el párrafo 359 examina las declaraciones israelíes,

Las fuerzas armadas israelíes declaran que durante las operaciones militares murieron 1.166 palestinos “según los datos que reunió el Departamento de Investigación de Inteligencia de la Defensa de Israel”. Ellos aseveran que “de estos, 709 se identifican como agentes de terror de Hamás”, 295 son “palestinos no involucrados”, mientras que los restantes 162 son “hombres que todavía no se han atribuido a ninguna organización”. De los 295 “palestinos no involucrados”, 89 eran niños menores de 16 años y 49 eran mujeres. Según estas cifras, al menos el 60 por ciento, y posiblemente hasta tres de cada cuatro muertos eran combatientes. Sin embargo, la Misión indica que el gobierno israelí no ha publicado una lista de víctimas u otros datos que apoyen sus aseveraciones, y hasta donde la Misión conoce, tampoco ha explicado la discrepancia entre sus estadísticas y las que publicaron tres fuentes palestinas, excepto en lo que se refiere a la clasificación de los policías como combatientes.

Sin embargo, después de evaluar las reivindicaciones encontradas en el párrafo 361, los autores del informe se inclinan por las cifras palestinas:

La Misión señala que las estadísticas provenientes de fuentes no gubernamentales generalmente son consistentes. Las estadísticas que aducen que en un conflicto armado los combatientes representaban una proporción menor de uno de cada cinco muertos, como las suministradas por PCHR y Al Mezan, que son el resultado de meses de investigación de campo, plantean preocupaciones muy serias sobre la forma en que Israel manejó las operaciones militares en Gaza. La contra demanda publicada por el gobierno de Israel está lejos de satisfacer las normas del derecho internacional.

La importancia de este criterio se aclara posteriormente en el resumen de la sentencia contra Israel del informe.

1885: La Misión reconoce que, después de las operaciones militares, el interés principal se enfoca con frecuencia en las víctimas mortales, más de 1.400 en sólo tres semanas…

1886. En este respecto, la Misión reconoce que no todas las muertes constituyen violaciones del derecho internacional humanitario. El principio de proporcionalidad reconoce que, bajo ciertas condiciones estrictas, las acciones que dan como resultado la pérdida de vidas civiles podrían no ser ilegales. Lo que dificulta la aplicación y la evaluación de la proporcionalidad en este caso, en relación a muchos de los eventos que ha investigado la Misión, es que las acciones de las fuerzas armadas israelíes y las palabras de los líderes militares y políticos antes y durante las operaciones indican que, en general, estos se basaron en una política deliberada para usar una fuerza desproporcionada que no se dirigía contra el enemigo sino contra la “infraestructura de apoyo”. En la práctica, esto parece haber significado la población civil.

....

1890. La Misión reconoce que algunos de los muertos eran combatientes que participaban directamente en las hostilidades contra Israel, pero muchos no lo eran. El resultado y las modalidades de las operaciones indican, en la opinión de la Misión, que sólo en parte tenían la intención de matar a los líderes y a los miembros de Hamás, las Brigadas al-Qassam y otros grupos armados. El objetivo principal era, también, destruir o incapacitar la propiedad civil y los medios de subsistencia de la población civil.

Si cinco de cada seis víctimas no eran combatientes, como afirman las fuentes palestinas, esto presentaría una evidencia fuerte de la existencia de un patrón sistemático del uso de una fuerza indiscriminada y prestaría apoyo al alegato, aún más serio, de que las fuerzas israelíes atacaron a los civiles deliberadamente. Sin embargo, si la mitad o más de las víctimas mortales fueron miembros de grupos armados, el argumento resulta mucho menos convincente.

La confesión de Hamad le da una mayor credibilidad a la aseveración del coronel británico Richard Kemp, quien dice que los israelíes actuaron con un control mayor que otras fuerzas militares que enfrentan circunstancias similares. Las fuerzas israelíes encontraron un entorno en el cual fuerzas oponentes se mezclaban con la población civil y era difícil distinguir a los combatientes de los no combatientes. La mezcla intencional de civiles y combatientes que realizaba Hamás agravaba esta dificultad. Durante la guerra, el New York Times reportó que los líderes de Hamás transmitieron instrucciones a sus combatientes para que se despojaran de sus uniformes y se mezclaran con la población civil.

Evitar las bajas civiles es un reto para cualquier fuerza militar bajo estas circunstancias y siempre resulta difícil lograr un balance. Por ejemplo, un reportaje realizado por la BBC el 15 de mayo de 1999 pone de relieve la realidad de la lucha contra fuerzas irregulares que penetran entre la población civil. Después de que un bombardeo de la OTAN contra un pueblo serbio se cobrara las vidas de casi 100 civiles, la OTAN

promulgó un alegato que indicaba que el pueblo era un “blanco militar legítimo” y que había identificado fuerzas serbias que excavaban posiciones allí. La OTAN dijo que lamentaba profundamente cualquier víctima civil que hubiera producido el ataque.

El recuento de las víctimas civiles en Irak y Afganistán ofrece un testimonio aún más sombrío de esta realidad. El Consejo de los Derechos Humanos de la ONU ha seleccionado a Israel para el oprobio, y la supuesta proporción de las víctimas de no combatientes versus las de combatientes proporcionaba un pretexto decisivo.

Indiferencia de los medios de comunicación

Los medios de comunicación, que “inundaban la zona” con la cobertura del Informe Goldstone, le han prestado poca atención a la declaración de Hamad, aunque esta contradiga claramente uno de los principales temas del informe. A partir de mediados de septiembre de 2009, cuando las conclusiones del Informe Goldstone se filtraron inicialmente, hasta finales de octubre, después de que el informe se hiciera público, el New York Times publicó al menos 15 artículos y otras tantas cartas que lo analizaban en detalle.

El problema de la proporción de las víctimas civiles siempre fue un tema de discusión importante. El 4 de abril de 2009, el mismo día en que el Times anunció que habían nombrado a Richard Goldstone para investigar las supuestas transgresiones israelíes durante la guerra de Gaza, George Bisharat, el colaborador invitado a la página editorial, citó estadísticas suministradas por el narrador Richard Falk del Consejo de Derechos Humanos de la ONU que decían, “De 1.434 palestinos muertos en la invasión de Gaza, 960 eran civiles, e incluían a 121 mujeres y 288 niños…”

El 23 de abril de 2010, el Times suministró un análisis más detallado de las declaraciones contrapuestas sobre las víctimas que presentaron los israelíes y el PCHR.

El 16 de septiembre de 2009, después de que una versión anterior al lanzamiento final del Informe Goldstone se hiciera pública, el Times publicó varios artículos que describían sus acusaciones contra Israel. Según el Times

El informe tildó el ataque militar de Israel a Gaza como de “un ataque deliberadamente desproporcionado, concebido para castigar, humillar y aterrorizar a una población civil…”

El artículo continúa diciendo,

Pero el informe no tomó una posición con respecto al número de víctimas palestinas, e indicó que esta oscilaban entre 1.166, la cifra que dio el gobierno israelí, y 1.444, la cifra que proporcionó Hamás, sin especificar cuántas correspondían a civiles.

Sin embargo, un análisis de la sección importante del Informe Goldstone muestra que la afirmación del Times acerca de que el informe es neutral con respecto a la cifra de las bajas civiles no es correcta (ver el párrafo 361 citado anteriormente).

El 17 de septiembre, el Times publicó una opinión editorial escrita por Richard Goldstone en la cual el autor acepta la dificultad que enfrentó Israel, pero de todas formas condena el manejo de la operación:

En Gaza murieron cientos de civiles. Murieron a causa de los ataques desproporcionados contra blancos militares legítimos y de los ataques contra hospitales y otras estructuras civiles. Murieron a causa de armas de precisión como los misiles lanzados desde aviones no tripulados y los procedentes de artillería pesada. Con regularidad, las Fuerzas de Defensa de Israel no distinguieron adecuadamente entre combatientes y civiles, con el rigor que exigen las leyes de guerra.

Israel tiene la razón al decir que resulta difícil identificar a los combatientes en áreas densamente pobladas y que los combatientes de Hamás se fundían ocasionalmente con los civiles. Pero esa realidad no suprimía la obligación de Israel de tomar todas las medidas posibles para minimizar el daño a los civiles.

A esto siguió, dos días después, lo que el New York Times consideró como una respuesta balanceada a la opinión editorial de Goldstone. David Landau, el ex editor del periódico izquierdista israelí Haaretz, criticó a Goldstone por arruinar una buena oportunidad para llevar a los israelíes a examinar críticamente la conducta de las operaciones de su ejército, porque el informe promovía la noción demasiado extremista de que “Israel perseguía intencionalmente a los civiles en Gaza, y que envolvía su intención con mentiras”.

En los días que siguieron a la publicación final del Informe Goldstone, el 29 de septiembre de 2010, el Times publicó diez artículos que cubrían diferentes aspectos del informe. En los meses siguientes, se han publicado aún más artículos. El 4 de octubre de 2010, un breve artículo pone al corriente a los lectores de que una corte israelí condenó a dos soldados israelíes por ordenarle a un niño palestino que revisara dos bolsas sospechosas de contener una trampa de explosivos.

No obstante, el Times no ha informado sobre la confesión de Hamad con respecto a que la proporción de combatientes entre las víctimas era muy superior a la que declararon las fuentes palestinas, y que el medio informativo ha citado con tanta frecuencia. El Times no está solo. Ya el 21 de enero de 2009 la BBC señaló que

Los partidarios de Hamás declaran que murieron muchos más israelíes en las tres semanas de la guerra que el conteo oficial de Israel de sólo 13 muertos.

Asimismo, ellos creen en el comunicado oficial de Hamás de que de los más de 1.300 muertos en Gaza Israel sólo mató a 48 combatientes.

Pero esto plantea otro problema: si murieron tan pocos combatientes de Hamás, ¿realmente estaban ellos por ahí luchando?

Sin embargo, a pesar de su escepticismo inicial sobre el número de víctimas de Hamás, desproporcionadamente bajo en comparación con las víctimas civiles, aparentemente la BBC nunca hizo esfuerzo alguno por investigar la validez de las cifras que les proporcionaban los grupos palestinos. Los informes posteriores sobre la operación Plomo Fundido y el Informe Goldstone repiten invariablemente la cifra de 1.400 víctimas palestinas que proporcionaron los palestinos junto con los resultados del informe que indican que Israel utilizó una fuerza desproporcionada contra los civiles.

No es de sorprender

Desde el principio hubo indicios de que la proporción de los combatientes y no combatientes se manipulaba intencionalmente. Ya el 29 de enero de 2009, CAMERA publicó un análisis crítico de las cifras de PCHR en el que señalaba que más de dos de cada tres víctimas eran hombres jóvenes, en edades que oscilaban entre 15 y 40 años, un perfil de edad que está acorde con las edades de los combatientes. Varios análisis realizados a través de búsquedas en sitios Web de Internet vinculados con Hamás encontraron muchos ejemplos de personas que PCHR calificó como no combatientes que posteriormente recibieron honores como miembros de Hamás y sus milicias asociadas. Los medios de comunicación no prestaron mucha atención a esta información y eligieron confiar principalmente en las cifras que proporcionaron los palestinos y los grupos asociados con ellos, como Amnistía Internacional, Human Rights Watch y B'Tselem, a pesar de que hay una historia documentada de las estadísticas distorsionadas sobre las víctimas mortales.

La situación de los 250 agentes de seguridad, la mayoría de los cuales murieron en los bombardeos aéreos iniciales de los israelíes el 27 de diciembre de 2008, ha sido una especial fuente de controversia. Israel y sus partidarios declaran que los agentes de policía formaban parte de la estructura militar de Hamás y por lo tanto constituían blancos legítimos. Los grupos de activistas no gubernamentales como Amnistía Internacional, B'Tselem y Human Rights Watch contradijeron esta aseveración. El Informe Goldstone ofrece ambos lados de la discusión, pero se inclina por la versión que sostiene que la mayoría de los policías no eran miembros de la milicia de Hamás y por lo tanto no constituían un blanco legítimo.

En el párrafo 1923 dice:

La Misión concluye también que, al atacar deliberadamente las estaciones de policía y matar a gran cantidad de policías (99 en los incidentes que investigó la Misión) durante los primeros minutos de las operaciones militares, Israel no respetó el principio de proporcionalidad entre la ventaja militar prevista de matar a algunos policías que podrían haber sido miembros de los grupos palestinos armados y la pérdida de vidas civiles (la mayoría de los policías y los miembros del público presentes en las estaciones de policía o en sus cercanías durante el ataque). Por lo tanto, estos fueron ataques desproporcionados y en violación del derecho internacional consuetudinario. La Misión encuentra una violación del derecho a la vida (AIDPC, Acuerdo Internacional sobre Derechos Políticos y Civiles, artículo 6) de los policías asesinados en estos ataques que no eran miembros de los grupos armados palestinos.

Esta sentencia ha sido contradicha por otro representante de Hamás llamado Abu Khaled quien, en una entrevista publicada por The Christian Science Monitor el 1º de noviembre de 2010, confirmó que “dos terceras partes de los policías de Hamás son policías durante el día y Al Qassam [ala militar de Hamás] por la noche”.

Las razones detrás de la confesión de Hamás

Inicialmente Hamás admitió sólo 48 víctimas. Esta cifra baja evocaba una táctica similar a la que utilizó Hezbollah en 2006 cuando reportó una cantidad de víctimas igualmente bajas durante su conflicto con Israel en el verano. Sólo posteriormente, después de que se apagara el fragor de los medios de comunicación y los grupos de derechos humanos se hubieran esfumado, los funcionarios de Hezbollah admitieron, con muy poca publicidad, que tuvieron bajas mayores. ¿Por qué después de restarle importancia intencionalmente a sus propias bajas por casi dos años, Hamás decide revelar una cifra de víctimas mucho mayor? En el corazón de esta decisión yacen consideraciones políticas domésticas en Gaza.

Un informe que publicó el Centro de Información de Inteligencia y Terrorismo Meir Amit analiza la motivación que está detrás de la confesión de Hamad. Inicialmente, en su actuación ante la audiencia internacional, para Hamás era importante reforzar en los medios de comunicación la imagen de que la acción militar israelí era indiscriminada y desproporcionada, por lo que hizo énfasis en la gran cantidad de víctimas civiles y la baja cantidad de víctimas entre los combatientes de Hamás. Esto tenía el beneficio adicional de mejorar la imagen del grupo ante el mundo árabe. Hezbollah fue ampliamente alabado por su supuesto éxito en la lucha contra Israel en 2006.

Sin embargo, una vez que Hamás sacó de esta táctica todo el kilometraje que pudo, tenía que ocuparse de la otra cara del asunto, el electorado de Hamás, la población de Gaza, la cual sintió que el gobierno de Hamás la había abandonado al no hacer un esfuerzo por amparar a los habitantes. Desde 2007, Hamás ha sido el gobierno en Gaza, y está obligado, al menos en principio, a velar por el bienestar de la población que gobierna. El otro aspecto que implica la declaración de pocas víctimas mortales y muchas víctimas civiles tiene que ver con la imagen persistente de que los combatientes de Hamás se retiraban a escondites preparados de antemano después de disparar los cohetes, dejando que la población civil absorbiera la respuesta militar punitiva de Israel.

Gaza es un territorio pequeño, sus residentes seguramente se daban cuenta de que el ataque israelí se precipitó por el creciente número de cohetes que se dirigían contra Israel desde el territorio controlado por Hamás. Para mitigar el resentimiento que ocasionó el abandono de su propio electorado durante la respuesta militar israelí, Hamás tiene que mostrar que sus combatientes no huyeron ni se ocultaron simplemente, sino que se mantuvieron firmes y absorbieron muchas de las pérdidas.

Conclusión

Mientras que la mayoría de los medios de comunicación han menospreciado la confesión de Hamad, otras partes directamente involucradas en el conflicto han tomado una posición diferente.El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu puso de manifiesto la confesión de Hamás en su discurso ante la Asamblea General de la Federación Judía de Norteamérica el 8 de noviembre de 2010, y señaló:

Hamás admitió finalmente la semana pasada que la IDF (Fuerza de Defensa Israelí, por sus siglas en inglés) mató a más de 700 de sus combatientes en Gaza durante esa guerra. Esto es precisamente lo que el ejército israelí dijo desde el principio, que aproximadamente el 50% de las víctimas en esa guerra eran terroristas de Hamás...

Los autores del Informe Goldstone le deben una disculpa al ejército israelí. Todos los que apoyaron y ayudaron a difundir esta calumnia le deben una disculpa al Estado de Israel.

CAMERA espera que el Consejo de los Derechos Humanos de la ONU y las organizaciones no gubernamentales como Amnistía Internacional, Human Rights Watch y B'Tselem corrijan sus informes y que los medios informativos como el New York Times y la BBC actualicen su reportaje.

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Apéndice

Las cifras de las víctimas de Plomo Fundido proporcionadas por el Informe Goldstone y diversos grupos

La confesión de Hamad debilita muchas de las acusaciones contra Israel que se publicaron en los meses posteriores a la Operación Plomo Fundido en diversos informes de ONG. Seguidamente están algunos extractos de las declaraciones que publicaron diversas ONG en los meses que siguieron al enfrentamiento.

Pulse el vínculo siguiente para leer el Informe Goldstone.

Cifras de B'Tselem, un grupo de derechos humanos israelí que critica la política israelí

773 no tomaron parte en las hostilidades.

330 tomaron parte en las hostilidades

248 agentes de policía muertos en las estaciones de policía

36 se desconoce si tomaron parte en las hostilidades

1387 en total, 24 por ciento clasificados como combatientes

Human Rights Watch: Israel y Territorios ocupados palestinos (OPT en inglés)

“Los civiles sufrieron tremendamente durante el conflicto en Gaza. Al menos 773 civiles palestinos murieron durante la Operación Plomo Fundido según el grupo de derechos humanos israelí B'Tselem; el grupo hizo una lista de 330 combatientes y 248 policías muertos. (Human Rights Watch no ha podido evaluar si la policía de Gaza estaba compuesta por civiles inmunes a los ataques, o si sus miembros participaban directamente en las hostilidades y por lo tanto eran blancos legítimos)”.

Del sitio Web de HRW bajo el encabezado de febrero de 2009

“La guerra entre Israel y Hezbollah en 2006 dio como resultado 1.125 libaneses muertos, cerca de 4.400 heridos y un estimado de 1 millón de desplazados, en su gran mayoría civiles.

“El enfrentamiento en Gaza desde el 27 de diciembre, cuando Israel comenzó su operación militar, hasta que Israel y Hamás declararon unilateralmente un alto el fuego el 18 de enero, dejó unos 1.300 palestinos muertos y más de 5.000 heridos, el 40 por ciento de ellos niños y mujeres. Además, las víctimas incluían un número no determinado de civiles varones que no tomaron parte en las hostilidades. Durante el mismo período, los cohetes que lanzaron los palestinos mataron a tres civiles israelíes e hirieron a más de 80. Murieron diez soldados israelíes.

“Los civiles han pagado en su mayor parte el precio más alto en este conflicto”, dijo Stork. “Una investigación independiente es un paso necesario para asegurar la justicia y la responsabilidad que merecen”.

Amnistía Internacional: “La operación ‘Plomo Fundido' de Israel en Gaza: 22 días de muerte y destrucción; julio de 2009

“A las 11:30 a.m., el 27 de diciembre de 2008, sin previo aviso, las fuerzas israelíes empezaron una campaña devastadora de bombardeo en la Franja de Gaza, cuyo nombre código es “Plomo Fundido”. Declararon que su propósito era acabar con los ataques de cohetes que los grupos armados asociados a Hamás y a otras facciones palestinas lanzan contra Israel. Para el 18 de enero de 2009, cuando tanto Israel como Hamás anunciaron ceses del fuego unilaterales, habían muerto unos 1.400 palestinos, que incluían unos 300 niños y cientos de otros civiles desarmados, y se habían arrasado amplias áreas de Gaza, dejando a muchos miles de personas sin hogar y a la ya calamitosa economía en ruinas.

“Gran parte de la destrucción no tenía sentido y fue el resultado de ataques directos sobre objetivos civiles, así como de ataques indiscriminados que no distinguían entre los blancos militares legítimos y los objetivos de carácter civil. Esta clase de ataques violó las disposiciones fundamentales del derecho internacional humanitario, en particular la prohibición de realizar ataques directos contra civiles y objetivos de carácter civil (el principio de distinción), la prohibición de ataques indiscriminados o desproporcionados y la prohibición de castigo colectivo.

“La estructura de los ataques, que dieron como resultado un elevado número de víctimas civiles, mostró elementos de conducta imprudente, indiferencia ante las vidas y la propiedad de los civiles y no distinguía entre los blancos militares y civiles ni los bienes de carácter civil.

“Gran parte de la destrucción fue injustificable y deliberada, y la forma y las circunstancias en las que se llevó a cabo indicaban que no se podía justificar por razones de necesidad militar. A diferencia del sur de Israel, donde las autoridades israelíes han construido albergues para proteger a los residentes locales de los ataques de cohetes que lanzan los grupos armados palestinos, en Gaza no hay albergues para bombas y no se puede construir ninguno porque Israel ha prohibido la entrada de material de construcción en Gaza desde hace mucho tiempo.

La matanza de civiles palestinos por las fuerzas israelíes

“Unos 1.400 palestinos murieron en ataques perpetrados por las fuerzas israelíes durante la Operación ‘Plomo Fundido' entre el 27 de diciembre de 2008 y el 18 de enero de 2009. Alrededor de 5.000 resultaron heridos, muchos de ellos lisiados de por vida. Cientos de los muertos eran civiles desarmados, que incluían unos 300 niños, más de 115 mujeres y alrededor de 85 hombres mayores de 50 años. La cifra se basa en datos que recabaron los delegados de Amnistía Internacional en Gaza y en los casos que las ONG locales y el personal médico en Gaza documentaron en detalle. De acuerdo con las ONG de derechos humanos palestinos dos tercios de los muertos eran civiles. Los delegados de Amnistía Internacional que llevaron a cabo la investigación en Gaza en enero y febrero de 2009 no tenían el tiempo ni los recursos para verificar todas las muertes reportadas, pero investigaron docenas de casos que abarcaron más de 300 víctimas, más de la mitad de las cuales eran niños y mujeres, y recabaron información proveniente de una amplia gama de fuentes. Los delegados cconcluyeron que una cifra total de unas 1.400 víctimas es precisa, y que además de los niños, las mujeres y los hombres mayores de 50 años, unos 200 hombres menores de 50 años eran civiles desarmados que no tomaron parte en las hostilidades. Además, en los primeros instantes de la Operación “Plomo Fundido”, en la mañana del 27 de diciembre de 2008, murieron unos 240 agentes de policía por causa de los bombardeos de las estaciones de policía en toda la Franja de Gaza; esto incluye a muchos policías que murieron cuando los primeros ataques aéreos israelíes apuntaron al desfile de graduación de los cadetes en el recinto central de la policía de la Ciudad de Gaza. Aunque algunos de los policías que murieron en estos bombardeos también eran soldados rasos del ala armada de Hamás (además de ser miembros de la policía), muchos de ellos no participaban activamente en grupos armados, y en todo caso, no participaban en hostilidades cuando se les atacó y mató en los bombardeos”. (Énfasis añadido).

 
         
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