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Günter Grass y El País: un tándem de bajeza moral
por Masha Gabriel
5 de Abril de 2012

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El miércoles 4 de abril de 2012, el diario El País sorprendía con Lo que hay que decir, un artículo de Gunter Grass bajo forma de poema en el que el escritor alemán acusa a Israel de ser el verdadero desestabilizador de Medio Oriente.
 
Por si el poema fuera poco, el principal diario español, le dedica además un artículo paralelo que sirve de "análisis de texto", firmado por José María Ridao.
 
El poema de Grass fue publicado simultánamente en el diario La Repubblica y en el alemán Süddeutsche Zeitung (no se publicó en el New York Times a pesar de las falsas informaciones al respecto).

Que otros medios hayan reproducido ese poema no exime sin embargo al diario El País de la decisión de publicar (y defender en su artículo paralelo) un texto plagado de falsedades, firmado por un personaje de dudoso pedigrí, que se ampara en la supuesta literatura para envenenar a sus lectores con un rancio odio.

Respecto al contenido del poema, y más allá del cinismo de querer aparecer como "unido" a Israel, sus argumentos son fácilmente desmontables ya que Günter Grass no es un experto en Medio Oriente y por lo tanto apenas hay contenido relevante que destacar.

Habla de la amenaza de "exterminar al pueblo iraní/subyugado y conducido al júbilo organizado/por un fanfarrón", pero no explica que la única amenaza de exterminio de la región pende precisamente sobre Israel, ya que fue Ahmadineyad, cuya peligrosidad Grass rebaja al tildarlo de tan sólo "fanfarrón", quien dijo que había que borrar a Israel del mapa, y reciéntemente lo calificó de cáncer al que hay que extirpar. Jamás Israel, ni ningún otro país opuesto a que Irán se haga con armamento nuclear ha hablado de "exterminar" a ningún pueblo, sino de un ataque específico a las centrales nucleares.

Por otra parte, decir que "Israel, potencia nuclear, pone en peligro/una paz mundial ya de por sí quebradiza" es desconocer totalmente lo que sucede en la región, ya que es el hecho de que Irán se arme con energía nuclear lo que preocupa poderosamente a los vecinos. A modo de ejemplo, Meir Litvak, de la Universidad de Tel Aviv declaraba recientemente al diario Clarín que:

"Los saudíes ahora afirman que si Irán obtiene armas nucleares ellos las obtendrán también. Durante años, no hicieron nada aunque sabían o temían que Israel tuviera tales armas. La razón es que ellos saben que Israel no representa ningún peligro para ellos, pero Irán sí. "

Pero el objetivo último de Günter Grass no es el de ofrecer un análisis objetivo de lo que sucede en la región sino el de inocular aún más la animadversión hacia Israel, anulando cualquier respuesta a su crítica que pueda tachar al escritor alemán de antisemita.

Lo que pasa es que cuando uno ha militado voluntariamente en las Waffen-SS, el cuerpo de combate de élite de las SS, uno se arriesga a ser tildado de antisemita. Y eso es lo que sucede con Günter Grass, quien se erigió a sí mismo en referente ético y moral de la nueva alemania y se ovidó de comentar hasta los 78 años, cuando tuvo que vender su autobiografía, que él había formado parte activa y voluntaria de las Waffen SS. Hay que hacer hincapié en que pertenecer a dicho cuerpo de élite no era algo al alcance de cualquiera (como sí era la obligatoria pertenenecia a las Juventudes Hitlerianas) sino que además de ser un acto voluntario, requería una verdadera fe en el régimen criminal y genocida de Adolf Hitler. Teniendo en cuenta este pasado poco honroso, lo mínimo que se puede pedir de un personaje como Günter Grass es que guarde silencio. Sin embargo, ya hace unos años, la escritora norteamericana Barbara Probst Solomon destacaba que "siempre hay algo retorcido, incómodo, antinatural en la forma en que Grass se refiere a los judíos".
 
En su poema Günter Grass se sitúa a sí mismo en el bando de los "supervivientes" de la guerra, en referencia a la Segunda Guerra Mundial, y técnicamente lo es. Lo que olvida mencionar es que pertenece a los verdugos supervivientes, y no a las víctimas. Algo que no es ajeno al resto del mundo, que ha criticado con dureza este poema del escritor alemán, tanto desde sectores conservadores como de izquierda.

Publicando este poema el diario El País ha ofrecido su tribuna a un personaje con un siniestro pasado del que parece haber aprendido poco y se ha convertido en cómplice de su discurso ideológico. Es una vergüenza para un medio serio, que en los últimos tiempos estaba dando muestras de gran profesionalidad. Todos esos avances se desvanecen en la nada al colaborar y aplaudir el discurso del ex-Waffen SS.

 
         
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