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El "barco del amor"
Venezuela: Fuego sobre el Mármara de Telesur oscila entre el Arca de Noé y Love Boat.
por Masha Gabriel
1 de Julio de 2011

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La cadena venezolana TeleSur presentó el documental de producción propia Fuego sobre el Marmara. Dirigida por David Segarra y con patrocinio de Cultures Of Resistance, la película pretende relatar lo acontecido el 31 de Mayo de 2010 en el Mavi Marmara, una de las embarcaciones de la “Flotilla de la Libertad” que zarpó de Turquía con destino a Gaza. En realidad, este documental es un verdadero compendio de tergiversaciones, descontextualizaciones y omisiones cuya única finalidad es la de deslegitimar a Israel.

Estos son sólo algunos ejemplos:

1 - EL BARCO DEL GRUPO TERRORISTA ERA EL “BARCO DEL AMOR”

Salvo las imágenes de la operación de abordaje al barco, todo lo que vemos del Mavi Marmara es amor y tolerancia. Su ambiente festivo a la vez que comprometido, sus canciones a bordo, las risas, el entusiasmo compartido, etc... sin duda todo eso hace que Fátima Al Mourabiti (una de las activistas entrevistadas) considere que todos ellos formaban “una gran familia”.

Pero el documental olvida mencionar, que como en toda “gran familia”, algunos de los hermanos no pueden vanagloriarse de contar con un prontuario impoluto. La Flotilla estaba financiada por el grupo IHH, que, según expertos en contraterrorismo, tiene estrechos vínculos con Al Qaeda y Hamás, pertenece a la organización Ittilaf Al-Khayr, o Unión del Bien (UOG en inglés), fundada por líderes de Hamás en el año 2000 y designada por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos como organización terrorista.

El juez francés, Jean Louis Bruguiere, afirmó en una entrevista al canal 10 de la TV israelí (2 de junio, 2010), que los lazos del IHH con el terrorismo están comprobados y que, la organización, sirve como cubierta para la actividad de Al Qaeda.

En su artículo para ReVista de Medio Oriente, El gran teatro de la “flotilla a Gaza” – ¿Quiénes son los actores?, Mónica Cooper destacaba la participación en la famosa Flotilla de otros grupos violentos, como

El ISM – Movimiento Solidario Internacional por sus siglas en inglés
Fundado por Adam Shapiro y su esposa Huwaida Arraf, han hecho campañas para deslegitimar al estado de Israel obstruyendo actividades de contra-terrorismo en Gaza y la Cisjordania. Miembros de ISM estuvieron implicados, por lo menos como colaboradores, en la explosión de Mike's Place en Tel Aviv en 2003 en la que murieron 3 civiles y 50 fueron heridos. ISM apoya el terrorismo palestino.

Sin embargo, en este documental no hay una sola mención a ningún grupo organizador.

Ni tampoco a que entre la “ayuda humanitaria” se encontraron armas blancas, chalecos antibala y grandes sumas de dinero.

2 - EL MONTAJE DEL DIRECTOR: NO DEJES QUE LA VERDAD TE ESTROPEE UN BUEN MANTRA

Consciente de la necesidad de ahondar en la imagen de pureza y bondad de los activistas, David Segarra decide no ofrecer a sus espectadores todo el material del que dispone.

Segarra incluye en su película varios momentos inconexos del abordaje del barco por parte del ejército israelí. Imágenes confusas de enfrentamientos donde, en medio del fragor de la batalla, no terminamos de ver quién es quién, ni de entender quién agrede y quién está siendo agredido. Sin embargo, las narraciones en off, nos intentan situar: los jóvenes del barco tenían miedo pero sabían que su misión era trascendente, por su parte el ejército israelí disparaba ante la estupefacción de los activistas a bordo del barco...

Malos y buenos quedan así definidos. Pero por si acaso alguien tuviera aún alguna duda al respecto, Segarra se ocupa de censurar la información que pudiera hacer tambalear su tesis.

Existen imágenes y audios de los activistas que no los sitúan en tan buen lugar y que no se ven en este documental, o que al menos no se ven en su integridad... Así, Segarra muestra imágenes de la Fuerza Naval israelí que informa a los miembros del Mavi Marmara de que el puerto de Gaza está bajo bloqueo y que por lo tanto no podrán pasar. En la película, los tripulantes del barco turco responden inmediatamente “negativo, nuestro destino es Gaza”.
 
Sin embargo hay algo entre medias que David Segarra ha eliminado de su montaje... Y es que la Fuerza Naval israelí también informa:
“El gobierno israelí apoya la entrega de ayuda humanitaria a la población civil de la Franja de Gaza y os invita a entrar en el puerto de Ashdod. La entrega de mercancías, en acuerdo a las regulaciones, se hará por tierra y bajo vuestra supervisión. Después podréis volver a vuestros puertos de origen en los mismos barcos en los que vinisteis.”

Es tras este comunicado oficial que el Mavi Marmara responde “negativo, nuestro destino es Gaza”.

¿Por qué se salta este detalle David Segarra? Tal vez porque no interesa a sus fines que alguien llegue a saber que esa ayuda humanitarias tenía otros cauces perfectamente legales para entrar en Gaza.

Segarra y TeleSur tampoco ofrecen la versión de los propios soldados, víctimas del linchamiento por parte de los “pacifistas del barco del amor”.

3 - ¡LIBEREN GAZA DE LA OCUPACIÓN ISRAELÍ!

Durante el documental hay varias referencias a la “ocupación israelí”. Entre ellas, las del diplomático turco, Ahmet Davutoðlu, que declara ante la ONU:

“Ellos [los judíos] deberían ser más conscientes de la importancia de la ayuda humanitaria, de los peligros y la inhumanidad de los ghettos como el que estamos viviendo en Gaza ocupada”

Olvida Davutoðlu que Gaza no está ocupada. En agosto de 2005, el entonces primer ministro Ariel Sharon, llevó a cabo el “plan de desconexión”. La retirada israelí fue total: no quedó en la franja, ni ejército, ni asentamientos, ni colonos.

Olvida Davutoðlu que el único soldado israelí que se encuentra en Gaza es el joven Gilad Shalit, secuestrado el 25 de junio de 2006 por terroristas palestinos.

Olvida Davutoglu mencionar los cientos de toneladas de ayuda humanitaria de todo tipo que envía Israel a la franja de Gaza diariamente.

Por cierto que tampoco menciona el documental que el “barco del amor”, con todo su humanitarismo universalista, se negó a llevar una carta de los padres de Shalit a su hijo secuestrado.

4 - EL BLOQUEO Y DE CÓMO PONERLE FIN

Efectivamente la Franja es víctima de un bloqueo, pero David Segarra se ocupa de no contextualizarlo, de manera que sólo nos llegue información del sufrimiento palestino, pero que no conozcamos ni los motivos ni los responsables.

No se menciona en el documental que el bloqueo es legal y que ha contado con el beneplácito incluso del presidente palestino Mahmud Abbas. Tampoco menciona que empezó después de que Hamás expulsara violentamente a Fatah de la Franja y lanzara miles de cohetes sobre Israel (entre agosto de 2005 y noviembre de 2007, más de 1800 cohetes Kassam fueron lanzados desde Gaza contra territorio israelí), y secuestrara a Gilad Shalit, tras asesinar a otros dos soldados.

Es un bloqueo militar que no impide la entrada de alimentos, medicinas y cientos de otros artículos a través de Israel y por los cauces destinados a ello. Sólo se prohíbe la entrada de materiales que podrían ser utilizados para atacar a Israel.

Para poner fin al bloqueo, a Hamás sólo se le exige que cumpla las tres exigencias del Cuarteto para Oriente Medio compuesto por Estados Unidos, Rusia, la Unión Europea y la ONU. Es decir reconocer a Israel, renunciar a la violencia y aceptar los acuerdos palestino-israelíes previos. Hamás se niega.

Por otra parte, el bloqueo y la manera de hacerlo respetar está previsto en el Manual de San Remo sobre el Derecho Internacional aplicable a los Conflictos Armados en el Mar, donde se explica que:

93. Un bloqueo deberá declararse y notificarse a todos los beligerantes y Estados neutrales.
94. En la declaración se puntualizará el comienzo, la duración, la localización y la extensión del bloqueo, así como el plazo en el cual las naves de Estados neutrales podrán abandonar el litoral bloqueado.
95. Un bloqueo ha de ser efectivo. Que un bloqueo sea efectivo es cuestión de que se aplique de hecho.
96. La fuerza encargada de mantener un bloqueo puede estacionarse a la distancia que determinen las exigencias militares.
97. Un bloqueo puede imponerse y mantenerse mediante una combinación de métodos y medios de guerra legítimos, siempre que esta combinación no dé lugar a actos contrarios a las normas enunciadas en este documento.

98. Una nave mercante considerada razonablemente como violadora de un bloqueo, puede ser capturada. Naves mercantes, que, luego de ser intimadas, se resisten a ser capturadas, pueden ser atacadas.
99. Un bloqueo no debe impedir el acceso a los puertos y las costas de los Estados neutrales.
100. Un bloqueo debe aplicarse imparcialmente a las naves de todos los Estados.
101. El cese, el levantamiento temporal, el restablecimiento, la extensión o cualquier otra modificación de un bloqueo deben declararse y notificarse según lo dispuesto en los párrafos 93 y 94.
102. Está prohibido declarar o establecer un bloqueo si:
a) éste tiene como única finalidad hacer padecer hambre a la población civil o privarle de otros bienes esenciales para su supervivencia; o
b) el daño causado a la población civil es, o es previsible que sea, excesivo en relación con la ventaja militar concreta y directa que se espera del bloqueo.
103. Si la población civil del territorio bloqueado está insuficientemente abastecida de alimentos y otros bienes esenciales para su supervivencia, la parte bloqueadora debe permitir el libre paso de víveres y otros suministros esenciales, sin perjuicio:
a) del derecho a fijar las condiciones técnicas, incluido el registro, bajo las cuales se permitirá dicho paso; y
b) de la condición de que la distribución de esa asistencia se haga bajo la supervisión local de una Potencia Protectora o de una organización humanitaria que ofrezca garantías de imparcialidad, tal como el Comité Internacional de la Cruz Roja.
104. El beligerante que imponga el bloqueo deberá permitir el paso de suministros médicos para la población civil y para los militares heridos o enfermos, sin perjuicio del derecho a fijar las condiciones técnicas, incluido el registro, bajo las cuales se permitirá dicho paso.

5 – ¿DÓNDE ESTÁ HAMÁS?

Es interesante constatar que en un documental de 96 minutos que habla del sufrimiento en Gaza, no se mencione ni una sola vez a Hamás, grupo terrorista que gobierna la Franja con mano de hierro desde el año 2007, persiguiendo a homosexuales, discriminando a las mujeres, acosando a los cristianos, asesinando a los oponentes políticos y manteniendo los crímenes de honor.

6 – MEZCLA DE CAUSAS QUE NO TIENEN NADA QUE VER

Por si acaso la causa palestina no fuera suficientemente “autónoma” o no se justificara del todo por sí misma, David Segarra le aporta un plus de “corrección” al compararla con violaciones a los derechos humanos del pasado.

Así como el documental no menciona a Hamás o al IHH, protagonistas directos de esta historia, la película sí habla de Pinochet y del nazismo, ofreciendo incluso imágenes de archivo de ello. Segarra parece partir de la premisa que los hijos de los sufridos de ayer son los buenos de hoy, y así los utiliza en su película.

Kimberly Soto, por ejemplo, nacida en Chile, pero que hoy vive en Suecia, cuenta cómo “la primera vez que conoció el mal del ser humano fue a los 4 años en Chile”.

Uno se pregunta qué tendrá que ver un golpe de Estado con un conflicto armado. Lo más parecido a un golpe de Estado en la región es lo que hizo Hamás en la Franja, asesinando y torturando a sus oponentes políticos tras arrebatarles el poder.

Por su parte, Dror Freiler explica cómo su padre huyó del nazismo gracias a que en el año 38 le dieron permiso para ir a la Palestina bajo Mandato Británico.

Lo que no explica Freiler es que nada tiene que ver el proyecto exterminador nazi con un conflicto armado. Tampoco cuenta las estrechas relaciones de los árabes palestinos con Hitler.

Muy interesante por cierto su matización explicando que su padre nunca fue sionista, pero que “salvó su vida yéndose”. Probablemente, de haber triunfado antes el sionismo y de haber ocurrido antes la creación de Israel, millones de seres humanos habrían podido salvar sus vidas yéndose, igual que pudo hacerlo el padre de Dror Freiler.

7 – ALUSIONES AL NAZISMO Y COMPARACIONES CON ISRAEL

De hecho, las alusiones al nazismo para compararlas, aunque sea de soslayo, con las acciones de Israel es antisemitismo “de manual”. Según el Departamento de Estado de Estados Unidos, la European Union Agency for Fundamental Rights (FRA) y la Organization for Security and Co-operation in Europe (OSCE), “realizar comparaciones entre la política israelí actual y la de los nazis” es una clara muestra de antisemitismo.

Con esta comparación se abraza las teorías del grupo terrorista Hamás, que en el artículo 20 de su carta fundacional acusa a los israelíes de ser como los nazis. Hamás que aboga por la destrucción de Israel y de los judíos en general, se permite acusar a Israel de comportarse como un estado nazi. Europeos que viven al margen de las persecuciones de Hamás y a quienes no les caen cohetes a diario, se permiten aplaudir esa tesis.

8 – CLEPTOHISTORIA

Esta es probablemente la clave de la nueva narrativa anti-israelí y consiste en utilizar la historia del pueblo judío en contra de los judíos, robándoles sus fundamentos históricos para aportárselos a los palestinos.

Con respecto al documental Fuego sobre el Marmara, el componente cleptohistórico es esencial.

Segarra, a través de la narración en off, recurre al símbolo del barco Éxodo para legitimar al Mavi Marmara. Para subrayar el paralelismo entre ambos, contrapone las imágenes de archivo y, en un alarde de cínico mal gusto, emplea como banda sonora de su documental una versión “orientalizada” de la famosa música de la película Éxodo.

Refiriéndose al barco Éxodo, la voz en off asegura:

“A los comandos no se les enseña su propia historia. La historia de cuando ellos eran los débiles, la historia de cuando ellos eran los refugiados, de cuando los judíos lanzaban Flotillas de la Libertad, con la misma dirección: hacia palestina.
No aprendió la lección del Holocausto como un “nunca más” hacia toda la humanidad, no sólo como un “nunca más” hacia ellos.”

Probablemente quien faltó a clase y no aprendió la lección del Holocausto fue el propio Segarra:

El Holocausto o Shoa es el extermino industrializado de 6 millones de judíos. No hay paralelismo posible entre la Shoa y sus consecuencias, con un barco cargado de unos 150 pasajeros voluntarios intentando violar un bloqueo.

9 – CONVIENE ABRIR UN LIBRO

De hecho, la cleptohistoria se basa en las grandes lagunas históricas y culturales. Algunas pueden resultar obscenas, como la anteriormente citada, cuya narración en off también explica que:

“el Éxodo de 1947, con miles de refugiados huyendo de la persecución del nazismo, se dirigió a Palestina”

Los refugiados del Éxodo no huían del nazismo. Si Segarra y los miembros de la Flotilla abren un libro de historia verán que el nazismo terminó en 1945, con el fin de la Segunda Guerra Mundial. Los refugiados huían de los campos en los que habían sido hacinados por parte de los vencedores, ya que no tenían adónde volver ni adónde ir. El único grupo humano que les ofrecía ayuda era el Yishuv, la población judía de Israel, a pesar de que el poder gobernante inglés, se la negaba.

Pero hay otras muestras de desconocimientos básicos que resultan, cuanto menos, curiosos:

La activista española Laura Arau narra en el documental el buen ambiente reinante en el barco. Cuenta cómo la gente disfrutaba, “leían, cantaban...” y resume la situación asegurando que el Mavi Marmara era “el Arca de Noé”...

Seguramente no se refiere a que iba cargado de animales. ¿Entonces es que simplemente confunde la narración bíblica de El Arca de Noé con la serie televisiva de los años 80, Love Boat?

10 – EL ARTE DE LA CONTRADICCIÓN

Por un lado, el documental de David Segarra insiste en mostrar a los pasajeros como a unos pacifistas de buenas intenciones. Aunque alguno reconoce que utilizaron todo lo que tuvieron a mano para defenderse de los malvados israelíes, las imágenes nos enseñan a gente indefensa, con chalecos salvavidas, rezando, despidiéndose asustados porque no saben lo que los israelíes “están a punto de hacer”. Vemos fotogramas confusos en los que se oyen disparos y se lanzan piedras.

Fátima Al Mourabiti, activista belga de origen argelino, explica que los disparos de los israelíes empezaron antes del abordaje y manifiesta lo sorprendida que estaba. Ella se decía: “¿Qué ocurre? No puede ser que me estén disparando, es imposible, es imposible”...

Y es muy probable que efectivamente fuera imposible... ya que no hubo ningún muerto ni herido antes del descenso de los soldados sobre la cubierta del barco. Además, los primeros soldados en llegar, y recibidos con un linchamiento, iban prácticamente desarmados, ya que no se esperaban un recibimiento tan violento.

Por otra parte, Segarra quiere que comprendamos que los israelíes usaron la fuerza de manera extrema y explica que:

“En menos de una hora, los comandos pudieron asesinar a 9 personas y herir gravemente con armas de fuego a 53 personas.” “Las cifras hablan por sí mismas”

Es verdad: “las cifras hablan por sí mismas”. Asumamos por unos instantes la maldad que se les presupone a los soldados israelíes. Ellos disparan desde el helicóptero, descienden con sus Uzis y se dedican a matar a indefensos pacifistas... ¿Y, a pesar de que según Dror Freiler “un soldado está entrenado para matar”, entre 750 personas los israelíes sólo son capaces de matar a 9? Una de dos: o estos soldados están francamente mal entrenados, o su objetivo no era ir a matar.

Esta segunda opción parece más probable, sobre todo si tenemos en cuenta las mismas imágenes que el documental de Segarra muestra (le honra este intento de equilibrio), donde vemos al comandante de la Armada, Eliezer Maron, quien en la base explica a los soldados que van a formar parte del dispositivo que:

“No tenemos intenciones de herir a ninguna de esas personas”

Otra interesante contradicción tiene que ver con la afirmación: “los muertos y heridos sólo están en un bando”. Sin embargo el documental habla también de cómo “los heridos israelíes” fueron bien cuidados por los pacifistas. Entonces... ¿hubo o no heridos israelíes? Parece ser que .

Lo que destila de las imágenes que ofrece Segarra es que los israelíes actuaron en defensa propia y así se produjeron las pérdidas de vidas, sin embargo esto parece ser algo que Segarra se niega a admitir en su relato.

11 – MOTIVACIONES

Uno podría preguntarse viendo el documental: “¿pero por qué estos muchachos han hecho de esta causa su propia causa? ¿Qué los motiva a dedicar sus vidas a la lucha contra Israel?”

El documental de Segarra responde a esa pregunta, y aporta distintos estilos de implicación:

Laura Arau, por ejemplo, cuenta que “no tenía imágenes de Palestina antes de Plomo Fundido” Y explica que la causa palestina vino a cubrir un hueco: “Estaba buscando qué hacer con mi vida, cuál era mi lugar y ahora ya sé cuál es mi lugar (...) ya formo parte de todo lo que es Palestina y del que se siente como tal”. Podríamos decir en este caso, que su causa es una “causa-terapia”. Esta causa es personal e irracional pero sirve para darle a Israel una dimensión de culpa universal y trascendente.

Sin embargo, David Segarra, director del documental, sí tiene imágenes de la zona grabadas en su retina desde los 11 años. No son los atentados terroristas cometidos por Hamás contra civiles israelíes, sino las imágenes de Nablús donde se ve a unos soldados israelíes que golpearon a pedradas los brazos de un palestino indefenso y que dieron la vuelta al mundo durante la primera Intifada.

David Segarra cuenta cómo le impactaron y dice:

“Lo grave de este asunto es que no fue una situación aislada de unos soldados que se volvieron locos sino que se ordenó a los soldados que rompieran los brazos de todos los niños que pudieran para quebrar la resistencia de los palestinos. Quebrar la resistencia de los palestinos era quebrar los brazos de los niños palestinos”

Es una narrativa épica y poética, pero que no corresponde a la verdad. Los soldados cuyas imágenes fueron distribuidas en todo el mundo fueron juzgados y encarcelados por el propio Estado de Israel, que jamás aprobó dichas acciones. Israel nunca ordenó a los soldados a quebrar brazos de niños y David Segarra no ofrece ninguna documentación de que esto sea ni remotamente verdad.

12 – DESPROPÓSITOS MEDIÁTICOS

Llaman la atención las constantes referencias del documental al “silencio mediático” respecto a la Flotilla y a los palestinos en general.

El escocés Hassan Ghani es quien más hincapié hace en ello, olvidando que esa zona es una de las que mayor número de periodistas tiene en el mundo.

Ghani acusa a los medios occidentales de querer ser “neutrales” cuando según él:

“Este conflicto no es neutral cuando te das cuenta de la cantidad de personas que mueren en ambos lados. No es una pelea equilibrada y no es una historia neutral”

Si seguimos el razonamiento de Ghani, donde “buenos” y “malos” se reparten en función de sus bajas, llegaríamos a la conclusión de que la Alemania nazi fue víctima de los ingleses, ya que la primera perdió a 5.470.000 ciudadanos, mientras que reino Unido sólo 390.000. Es un despropósito.

Donde reside el verdadero desequilibrio de esta historia es en los objetivos de ambos contrincantes: la voluntad de Hamás, así especificada en su carta fundacional, es la de la destrucción del estado de Israel. La de Israel es la de tener un Estado judío independiente del palestino.

Son muchos los aspectos de este documental en los que se podría incidir, pero básicamente podríamos definirlo cono una “distorsión a todos los niveles para deslegitimar a Israel, justificar las actividades de organizaciones radicales que reclutan activistas al igual que voluntarios desinformados en flotillas que violan las leyes internacionales, y al final de cuentas, apoyar a Hamas, un gobierno terrorista que predica el odio y la continuación del conflicto entre palestinos e israelíes en el Medio Oriente.

 
         
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