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Fatah: acabada manifestación de la ultraderecha palestina (Parte III)
por Marcelo Wio
6 de Febrero de 2017

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Para los medios de comunicación, todo parece haber devenido en una fórmula, herramienta o estrategia para señalar a Israel, para “definirlo” dentro del marco de la “realidad” adulterada que han confeccionado: Israel como paradigma de la injusticia.

Todo. Incluso los propios palestinos. O, más bien, sobre todo los propios palestinos: los ciudadanos, claro está. Con cada silencio, omisión o distorsión, con cada falsificación cómplice, los medios, de manera connivente con su dirigencia, contribuyen a trazar la realidad de sus vidas: su falta de derechos humanos y políticos, sus estrecheces económicas (y la corrupción impune de su clase dirigente); y, sobre todo, su utilización como armas en el conflicto (a través de la trágica cultura del “martirologio”).

Es para elaborar este esquema, que los medios afirman y promueven la fraudulenta “moderación” de Fatah y de los líderes de la Autoridad Palestina – con Mahmoud Abbas como su representante autocrático.

Una “moderación” que choca de lleno con la circunstancia efectiva que pretende definir: con las acciones y palabras de los líderes de Fatah y la Autoridad Palestina. Acciones y las expresiones recurrentes; sistemáticas. Acciones y palabras que encajan de manera acabada en la lista de las características que son típicas de lo que el filósofo italiano Umberto Eco denominaba “Fascismo-Ur, Fascismo Eterno”, en un artículo de 1995, publicado en The New York Review of Books.

El filósofo puntualizaba que es suficiente que una de estas características esté presente para que el fascismo coagule a su alrededor. Mas, por lo que se ha ido viendo a lo largo de este informe, los líderes de Fatah y la Autoridad Palestina parecen empeñados en no dejar lugar a dudas, cumpliendo casi cada uno de los puntos enumerados...
 
 
 

Fascismo-Ur y Fatah: evidentes coincidencias

 
 
9. Para el Fascismo-Ur no hay lucha por la vida sino, más bien, la vida se vive como una lucha (amor a la muerte, culto a la muerte, a la sangre derramada, al “martirio”). Por tanto, el pacifismo es tratar, contemporizar con el enemigo. La vida es una guerra permanente.
 
 
El Fascismo-Ur ansía la muerte heroica (el “martirio”), anunciada y promocionada como la mejor recompensa para una vida heroica. El héroe ur-fascista, decía Eco, está impaciente por morir.

Tanto, que el 24 de mayo de 2016, el Middle East Media Research Institute (MEMRI) daba a conocer que, ni más ni menos que el Secretario General de la Presidencia de la Autoridad Palestina, Al-Tayeb 'Abd Al-Rahim, durante un discurso ante las Fuerzas de Seguridad Nacional Palestina, declaró:

“... somos un pueblo que ama la muerte más que la vida cuando lucha por Palestina”.

La vida, claro está, del palestino de a pie, no la suya propia o la del resto de dirigentes...

En este sentido, la carta de la OLPcontrolada por Fatah a partir de 1967 - dice, en su artículo 7, que “es un deber nacional criar a los individuos palestinos de una manera árabe revolucionaria. Deben adoptarse todos los medios de información y educación para familiarizar al palestino con su país de la manera más profunda que sea posible, tanto espiritual como material. Debe estar preparado para la lucha armada y listo para sacrificar su riqueza y su vida para recuperar su Patria y lograr su liberación”.

Hay, pues, que adoctrinar, al pueblo en la sumisión y el fanatismo para que esté dispuesto a ‘ofrendar' su vida a la “causa”. La “causa” de sus líderes, claro está; que éstos no sacrifican ni sus fortunas ni sus vidas.

Y puesto que la vida debe ser una lucha, y sólo una lucha, el artículo 17 de la constitución de Fatah reza:

La revolución pública armada es el método inevitable para liberar palestina”.

De tal manera que, como estipula su artículo, los “proyectos, acuerdos y resoluciones de la ONU, o aquellos de cualquier individuo que minen el derecho del pueblo palestino a su Patria, son ilegales y rechazados”.

Por lo que, en su artículo 22, Fatah afirma que se “opone a cualquier solución política ofrecida como alternativa a la demolición de la ocupación sionista de Palestina…”.

Por su parte, el artículo 21 de la carta de la OLP afirma que:

El pueblo árabe palestino, que se expresa a través de la revolución palestina armada, rechaza todas las soluciones que son sustitutos de la liberación total de Palestina y rechaza todas las propuestas encaminadas a la liquidación del problema palestino, o su internacionalización”.

Muy parecido al artículo 13 de la carta de Hamas... :

Las iniciativas, y las llamadas soluciones pacíficas y conferencias internacionales, están en contradicción con los principios del Movimiento de Resistencia Islámica.

[…]

No hay solución para la cuestión palestina si no es a través de la Yihad. Las iniciativas, las propuestas y las conferencias internacionales son todas una pérdida de tiempo y empresas vanas”.

Ni negociación. Ni resoluciones de la ONU. Nada. Más claro, imposible. Negro sobre blanco; que los medios transforman en blanco sobre blanco...

Lo único con lo que la dirigencia ha transigido, es con la internacionalización del conflicto: han desbordado organizaciones y foros internacionales con sus denuncias y su “narrativa”. Lo demás se sigue al pie de la letra: intransigencia negociadora; incitación al odio y a la violencia y glorificación del terrorismo; y violencia (ya un fin en sí misma).

La “causa palestina” es la identidad. Y la “causa” es el conflicto...

Tétrico.

Pero, a todo esto, ¿Cuál es esa “Palestina” que, para los líderes palestinos, “ocupan los sionistas”?

El artículo 2 de la carta de la OLP lo deja bien claro:

“Palestina, con las fronteras que tenía durante el mandato británico, es una unidad territorial indivisible”.

Y Fatah, su artículo 8:

La existencia israelí en Palestina es una invasión sionista...”
 
 
 

10. El Fascismo-Ur aboga por, o propugna, un elitismo popular

 
Cada ciudadano (palestino, en este caso) pertenece al mejor pueblo del mundo, los miembros del partido/organización (Fatah/OLP) son los mejores ciudadanos.

No es de extrañar, por lo tanto, que el artículo 14 de la carta de la OLP llegue a afirmar que “el destino de la nación árabe, de hecho, la existencia árabe misma, depende del destino de la causa palestina”. Y es que “el pueblo palestino juega el papel de vanguardia en la realización de su sagrado (qawmi) objetivo”.

Sólo los mejores pueden ser los elegidos para semejante tarea: ya no sólo de “liberar Palestina”, sino de ser parte de la “lucha mundial contra el sionismo, el colonialismo y el imperialismo internacional”, como advierte la constitución de Fatah (artículo 4).

Pesada carga - que sólo los mejores pueden soportar y llevar a buen puerto -, aquella de proveer “a Tierra Santa de una atmósfera de seguridad y tranquilidad”, “reestablecer la paz y la seguridad”...

Y claro, un fin tan noble y elevado, ‘permite' (y ‘requiere') absolutamente todo para alcanzarlo.

Hay que lograrlo, parafraseando al presidente de la Autoridad Palestina, “de cualquier modo”.

 
 

11. En tal circunstancia, todos son educados (adoctrinados) para convertirse en héroes

 
En toda mitología, explicaba Eco, el héroe es un ser excepcional - desprendido de las limitaciones, mezquindades y máculas humanas: es la superación de su propia humanidad, de su biología restrictiva, uniformadora -; el heroísmo se convierte en la norma.

Y en el caso palestino, el arquetipo del héroe es el “mártir”, ya que no se trata de una “lucha” ordinaria, secular, sino, por el contrario, ésta es “suprema”, religiosa. Al punto que la constitución de Fatah, en su artículo 9, establece que “liberar Palestina y proteger sus lugares sagrados es una obligación árabe, religiosa y humana”, advierte la constitución de Fatah en su art. 9).

Entonces, en este marco, la vida es la mayor ‘ofrenda' que puede hacerse en nombre de la “causa”.

Así pues, todos – menos los líderes, evidentemente -, deben ser adoctrinados para entregarse al “heroísmo”: es decir, para entregarse a la muerte dirigida por sus líderes según las necesidades coyunturales del momento. Sus vida, por consiguiente, serán “heroicas”, cuando ya no sean. Porque este culto al heroísmo está estrictamente vinculado al culto a la muerte descrito en el punto 9.
 
 
 
 
Oda al “mártir” en una columna de opinión en el diario oficial de la Autoridad Palestina, 20 de octubre de 2016:
 
Los mártires (Shahids) son más nobles que todos nosotros juntos. Son las velas en el camino de la liberación y el retorno, los portadores de la bandera de la causa y el pueblo. Son los pioneros de la abnegación, que no distinguen entre ‘yo' y ‘nosotros'. Han ascendido a los más altos niveles de integración con las expectativas, deseos y metas del pueblo. Su entrega no tiene fronteras. No hay comparación posible entre el martirio (Shahada, muerte por Alá) y unidades de medida, ya que la abnegación es mayor que todas evaluaciones y descripciones...”
 
 
 

En un contexto como este, lo no ‘normal' no es que se felicite el año como en cualquier otro lugar, rescatando bondades y alegrías, prometiendo y deseando otras. No. En este ambiente, el año nuevo es una excusa para que Fatah publique mensajes en su página oficial de Facebook (27 de diciembre de 2016) donde define qué es un “verdadero palestino”:

Fatah abraza a su pueblo y elogia a los mártires.

Para ser un verdadero palestino, uno debe ser un luchador abnegado, ... buscar la seguridad en el corazón del peligro...

Un pueblo cuyos líderes son mártires, sin duda triunfará con la ayuda de Alá...”

Un “verdadero palestino” no es aquel que busca construir su estado, que trabaja por el bien de su gente. No. El “verdadero palestino” es el que busca la muerte... ¿Qué proyecto de Estado es aquél que desprecia la vida de quienes deben formar parte del mismo, al punto de instrumentalizarlos?

 
A. Glorificación y financiación del terrorismo e incitación al odio y la violencia:
 
 
“Movimiento Nacional Palestino de Liberación – Fatah, [grupo terrorista] Brigadas de los Mártires de Al-Aqsa en Palestina. El camino de la Tormenta. El fin de Israel, la liberación de Palestina”, página oficial de Facebook de Fatah, 9 de febrero de 2015 (Fuente: Palestinian Media Watch)

 
 
En 2013, con motivo del aniversario de Fatah – no el de su fundación, sino el del primer ataque terrorista contra Israel –, el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, volvía a enfatizar que el pueblo palestino seguía en el camino de la “lucha” - tal como comentó Jonathan D. Halevi en un artículo publicado por el Jerusalem Center for Public Affairs.

En el transcurso de su discurso, en el que mencionó elogiosamente a numerosos terroristas, Abbas dijo:

“… renovamos el compromiso con nuestros afortunados mártires. Nos comprometemos a seguir el camino del hermano mártir Abu Ammar [alias de Yasser Arafat] y sus camaradas y hermanos, los líderes de todas las facciones combatientes; todos los mártires”.

Hubo decenas de miles de mártires y héroes. Aquí debemos recordar a los pioneros: el Gran Muftí de Palestina, Haj Muhammad Amin Al-Husseini [que forjó una alianza con los nazis]...”

Y además, mencionó al fundador de Hamas, el Jeque Ahmed Yassin; a Abd al-Aziz al-Rantisi (confundador de Hamas), Fathi al-Shikaki (cofundador de la Yihad Islámica palestina).

Todo tan “moderado”, tan transcurrido por la senda de la paz y la concordia...

Adam Shay y Pinhas Inbari advertían (The Palestinian Authority-Fatah's Incitement Strategy) que la constante utilización en público del tema recurrente de los “mártires” asegura la perpetuación de la violencia, a la vez que provee de un macabro canal de participación política. Según esta “narrativa” – constantemente reforzada por los líderes palestinos -, sostenían los analistas, el establecimiento del estado palestino depende de la voluntad o predisposición para sacrificarse por la “causa”.
 

Algunas muestras recientes de glorificación e incitación a la violencia:

El 5 de septiembre de 2016, Fatah glorificaba en su página oficial de Facebook el asesinato de 11 atletas israelíes durante las Olimpíadas de 1972, celebradas en Múnich, Alemania: “... heroica operación de Múnich... que demuestra el sentido del coraje y fuerza del combatiente de la resistencia palestina y su sacrificio por... la causa”.

Según apuntaba Palestinian Media Watch, durante la VII Conferencia de Fatah – llevada a cabo entre el 29 de noviembre y el 4 de diciembre de 2016 -, la televisión oficial de la Autoridad Palestina se dedicó a rendirle honores a dicha organización – que es casi como decir que se rendía honores a sí misma.

Durante dicho período, emitió 11 veces – en seis días – una canción que celebra al “hombre de Fatah” cuando dispara morteros o ametralladoras; vamos, cuando mata...

Para Fatah, de eso se trata Fatah; que es como decir, de eso se trata todo:

Ábrele el pecho al enemigo de una tajada, rájalo

Dispara la Dashka (metralleta) y el cañón

El hombre de Fatah... dispara el motero y la metralleta

“Golpea, mortero, golpea”

¡Balas, cantad para nosotros!

No tengo otro amor que el amor por el rifle
 
 
 
moderado, da

Del part. de moderar.

1. adj. Que tiene moderación.

2. adj. Que guarda el medio entre los extremos.

3. adj. Que no es extremista. U. t. c. s.

moderación

Del lat. moderatio, -ōnis.

1. f. Acción y efecto de moderar.

2. f. Cordura, sensatez, templanza en las palabras o acciones.
 
 
 

Musbah Abu Sbeih asesinó - con un arma automática disparada desde su coche en movimiento - a una mujer de 60 años y a un policía, además de herir a otras seis personas el 9 de octubre de 2016; y luego fue abatido. Fatah, en dos publicaciones en su cuenta oficial de Facebook, le rindió homenaje, refiriéndose a Sbeih como “mártir”.

Según explicaba Palestinian Media Watch, definir a Sbeih como un Shahid, un “mártir”, “indica que, de acuerdo a Fatah, el asesinato de israelíes está aprobado e, incluso, es deseable en nombre del islam”.

Algo que no es, ni mucho menos, aislado, sino, antes bien, una política sistemáticamente llevada adelante por parte de Fatah y la Autoridad Palestina. Como se verá más adelante, mientras los líderes hablan de “paz” ante las audiencias occidentales; ante los suyos, hablan de violencia y odio: y la consecuencia es, precisamente, violencia y muerte.

Muerte, y glorificación de sus ejecutores.

Como hizo Fatah con Ahmad Jabara Abu Sukkar, que asesinó a una niña de 9 años.

De esta manera, el terrorismo deviene en motivo de orgullo, de celebración; en la vía de ‘participación' ciudadana en la ‘política' palestina.

Y esos se convierten en los logros - y no una invención tecnológica, ni el desarrollo de una nueva vacuna, etc.:

El 16 de diciembre de 2016, Fatah se jactaba de sus “10 operaciones más destacadas” y de las “10 operaciones más destacadas durante la intifada”. Se vanagloriaba, pues, de atentados, de muertes provocadas, de heridos. Alardeaba del asesinato de 78 civiles, 16 soldados, 22 niños: 116 israelíes.

En agosto de 2016, Fatah publicó una lista de “logros” en su cuenta oficial de Facebook. El fragmento inicial de la lista se vanagloriaba de lo siguiente:

Fatah ha matado a 11.000 israelíes

Fatah ha sacrificado a 170.000 shahids (“mártires”)

Fatah fue el primero en llevar a cabo operaciones (es decir, atentados terroristas) durante la primera intifada, y fue la primera facción palestina en alcanzar el reactor de Dimona (en realidad, un secuestro de autobús y asesinato de tres civiles israelíes que iban de camino a trabajar en la planta nuclear de Dimona, en 1988)”.

Entonces, si tales acciones son dignas de ser aplaudidas, será “lógico”, consecuente con dicho proceder, alentar a los ciudadanos – sin importar su edad - a llevarlas a cabo.

Y eso mismo hizo Mahmoud Al-Aloul, miembro del Comité Central de Fatah y Comisionado de Fatah para la Movilización y Organización, dirigiéndose a la juventud palestina desde su cuenta de Facebook, poco después de que cuatro civiles israelíes fuesen asesinados en dos ataques separados, perpetrados por palestinos el 1 y el 3 de octubre de 2015:

“Hagamos del país un infierno para los enemigos y digámosle claramente,... nuestra tierra [como se ha visto, todo] está prohibida a los enemigos, y todos los miembros de Shabiba [juventud y movimiento estudiantil de Fatah] son potenciales mártires de la amada Palestina”.

En esta misma línea, y según publicó la organización Palestinian Media Watch (PMW), citando a la agencia de noticias independiente palestina Donia Al-Watan – 27 de junio de 2016:

“Sobre el asunto de la normalización [con Israel] y la participación de miembros del liderazgo del Comité Ejecutivo de la OLP en conferencias israelíes, Abu Al-Einein dijo: ‘Si me preguntaras sobre mi posición personal, te diría – en cada lugar en el que encuentres a un israelí, córtale la cabeza -. De la misma manera, estoy en contra de las conversaciones, negociaciones, reuniones y normalización en todas sus formas con la ocupación israelí'”.

PMW añadía que en el pasado reciente, Abu Al-Einein afirmó “que matar judíos/israelíes no es meramente un objetivo palestino, sino lo que Alá le exige a los palestinos como una necesidad islámica”...
 
 

B. ‘Show me the money': Oh, dinero, ineludible don dinero

La “causa”, claro está, no se alimenta sólo de vidas. Precisa de estructuras, medios y, sí, de incentivos: porque no es sencillo mantener tal nivel de entrega sólo a base de palabras, de promesas abstractas diferidas a un futuro utópico e igualmente indeterminado. Hace falta algo más. Hace falta metálico. Dinero.

Porque no a todos se los convence con grandilocuencias verbales. Sobre todo, acaso, a los familiares de los terroristas que parten a matar (y a morir en el acto o en el intento).

Toda máquina necesita ese algo más. Y la maquinaria del odio y la violencia palestina no iba a ser la excepción.

Este algo más, este dinero, ingresa en los engranajes palestinos en forma de salarios (o recompensas).

Así, de acuerdo a lo que el presidente del Middle East Research Institute, Yigal Carmon, expuso en julio de 2016 ante el Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, un 10% del presupuesto de 2016 de la Autoridad Palestina fue a parar, como ‘salarios', a manos de aquellos palestinos condenados (en su amplia mayoría por crímenes de sangre) y presos en cárceles israelíes y a sus familias (137.8 millones de dólares), y para las familias de los “mártires” (172.5 millones de dólares).

Por su parte, el diario Times of Israel apuntaba, en mayo del mismo año, que Mahmoud Abbas había confirmado, aparentemente, ese mes, que la Autoridad Palestina continuaba pagando ‘salarios' a los terroristas encarcelados en Israel, a pesar de que en 2014 había anunciado que dejaría de hacerlo – de hecho, el Ministerio de Asuntos de los Presos fue cerrado; y anunció que todas las asignaciones para aquellos que cometieron crímenes contra Israel serían, a partir de entonces, administradas por la OLP, que no recibe ayuda internacional.

Pero, ¿Quién controla la Autoridad Palestina y la OLP?

Fatah...

Así pues, a nadie extrañó que, según señalaba dicho medio, luego de que la recién formada Comisión de Asuntos de Presos de la OLP comenzara a manejar los pagos en 2015, el presupuesto de la Autoridad Palestina destinado a la OLP fuese aumentado en 127.5 millones de dólares. A lo que hay que añadir que varias crónicas informativas palestinas se referían a la continuidad de pagos por parte de la Autoridad Palestina a través de la OLP.

De esta manera, y tal como se explicaba en un artículo publicado por el Jerusalem Center for Public Affairs, la Autoridad Palestina “recompensa generosamente a los atacantes y a sus familias. Un atacante puede ir a cometer un asesinato con la seguridad de que si es arrestado, recibirá un salario mensual; y de que si es abatido, su familia recibirá una pensión mensual...”.

 
 

14. El Fascismo-Ur habla ‘neo-lengua' (y, podría añadirse, o incluirse, el doble-discurso).

 
La idea, de esta ‘neo-lengua', proponía Eco, es limitar los instrumentos de un razonamiento complejo y crítico.

Y, claro está, como todo sistema de signos, además – y sobre todo - funciona como un código de comunicación compartido entre quienes lo comprenden y utilizan.

En este sentido, Benjamin Lee Whorf aseguraba (Language, Thought and Reality: Selected Writings of Benjamin Lee Whorf) que el lenguaje le transmite a sus usuarios una cosmovisión prefabricada. “Cada idioma... incorpora ciertos puntos de vista y ciertos patrones de resistencia para puntos de vista que son ampliamente divergentes”.

Eduard Shapir, por su parte (The Status of Linguistics as a Science), sostenía que “vemos y oímos y experimentamos en gran medida como lo hacemos debido a que los hábitos lingüísticos de nuestra comunidad predisponen a ciertas formas de interpretación”.

Así, el lingüista William Lutz (Doublespeak) concluía que el lenguaje es una suerte de plano conceptual utilizado para organizar nuestras ideas:

“En este sentido, el lenguaje se convierte en el medio mediante el cual damos forma a la realidad, y el medio mediante el que comunicamos nuestras percepciones de la misma a otros. El lenguaje fácilmente puede distorsionar la percepción e influir en el comportamiento y, de esta manera, puede ser una herramienta o un arma para lograr el bien mayor o el mal mayor”.

Y en todo fascismo, la realidad debe ser vista (y “comprendida”) a través de los ojos y las palabras de los líderes. Como en la novela 1984, de George Orwell (últimamente tan mentada).

Pero no sólo crea una forma de ver la realidad, una forma de interpretarla, sino que el “nuevo lenguaje” termina por crear una nueva “realidad”.

“Mártires”, “Al aqsa”, “resistencia”, “lucha”, “lucha popular”, “ocupación”, “intifada”, “nakba”, “naksa”, “colonialismo”, “día de la rabia” , “protesta”, son algunos de los términos que juegan un papel significante muy preciso, entendido por todos los miembros de la sociedad civil (a fuerza de reiteración, de imposición como, justamente, código – restrictivo - de la realidad, del Weltanschauung palestino, si se quiere – la visión del mundo y de la existencia de ellos mismos en el mundo (que se limita al conflicto), a su relación con o, más bien, respecto del “otro”, tan denostado y tan necesario para el estado de conflicto permanente – así como también para la definición contrapuesta de la propia identidad).

Adam Shay y Pinhas Inbari señalaban que estos códigos proveen a los líderes palestinos de un sistema regulador, de manera que mantienen un cierto grado de control y tienen la habilidad para aumentar o disminuir los niveles de violencia de acuerdo con las necesidades.

Y ejemplificaban:

“Cuando Abbas habla en público sobre que los ‘judíos profanan la mezquita de al-Aqsa', esencialmente está dando luz verde a la violencia contra los judíos. La capacidad de regular los niveles de incitación y de violencia le permite a Abbas utilizar la incitación presente no sólo para prevenir o producir violencia, sino también para re focalizar la atención global...

[...]

Los niveles de incitación – así como también los objetivos a los que sirven – varían de acuerdo a la intensidad, especificidad y su dirección. Cuanto más específico es el punto focal de la narrativa incitadora, más específico será el resultado. Por ejemplo, presentar la narrativa de que ‘los judíos están amenazando la estabilidad física y la santidad religiosa de al-Aqsa', resulta en ataques contra judíos...”.

Así, casi un año antes del inicio de la llamada “intifada de los cuchillos”, Mahmoud Abbas envió un mensaje muy claro (palabras emitidas 19 veces por la televisión de la Autoridad Palestina entre el 17 y el 19 de octubre de 2014) que

Hay personas realizando el 'Ribat' (conflicto religioso / guerra sobre tierra que se reclama como islámica). Todos debemos llevar a cabo el 'Ribat' en Al-Aqsa [mezquita]. No es suficiente decir: 'los colonos han llegado [a la mezquita]'. Han venido, y no deben venir al Santuario [es decir, Monte del Templo, el lugar más sagrado del judaísmo]. Tenemos que evitar, de cualquier modo, que entren en el santuario [Monte del Templo]. Este es nuestro Santuario...”.

La jerga, el código, funcionan como disparador. Y la incitación explícita, prepara, predispone, para la reacción específica.

Shay e Inbari aclaraban que, más que planear y coordinar ataques violentos, Abbas utiliza el debate público palestino y los medios, como mecanismos para instigar olas de violencia:

El debate público utiliza un diálogo basado en códigos culturales que transmiten un significado específico y predefinido al receptor palestino. Cuando el presidente Abbas dice que ‘ellos [los judíos] no tiene derecho a profanar [la mezquita de al-Aqsa]... No se lo permitiremos, haremos lo que esté a nuestro alcance para proteger Jerusalén', de hecho está dando permiso y legitimidad para intensificar la lucha. Dentro del contexto de la lucha, esto es una autorización a pasar de tirar piedras a llevar a cabo ataques con cuchillos o vehículos; como de hecho fue el caso”.

Las siguientes palabras fueron pronunciadas por Abbas (emitidas por la televisión oficial de la Autoridad Palestina el 16 de septiembre de 2015) inmediatamente antes del inicio de la llamada “intifada de los cuchillos”. En dicho discurso, espetó, además:

Bendecimos cada gota de sangre que se ha derramado por Jerusalén, esta sangre es limpia y pura, es sangre derramada por Alá... Cada mártir (Shahid) alcanzará el Paraíso, y todo quien ha sido herido será recompensado por Dios”.

Así, tal como definían Shay e Inbari, esta ola de terror fue “planeada para ser improvisada”. La apariencia de “espontaneidad” era crucial para su éxito: para crear una imagen en Occidente, una emoción, un ánimo; para transmitir un tramposo mensaje: “víctimas rebelándose contra sus victimarios”.

Y Occidente siempre está más que dispuesto a comprar el embuste cuando proviene de los líderes palestinos. Hasta que ataques como los perpetrados los palestinos comenzaron a cometerse en suelo europeo...

Mas, la hipocresía siempre tiene máscaras a mano para seguir con la farsa, para creerse el propio reflejo adulterado.

 
 
“Resistencia popular”: un ejemplo de método y neo-lengua

Un informe (The Palestinian Popular Resistance and Its Built-In Violence) de mayo de 2013, del Centro Meir Amit, sostenía que tanto la Autoridad como Fatah, de palabra y de hecho, alientan y fomentan, y acompañan, la resistencia popular con una continua propaganda e incitación anti-israelí.

De manera que, según el mismo, desde la “segunda intifada”, “la violencia palestina no desapareció, meramente cambió de forma, se hizo más sofisticada y más controlada, y los palestinos sienten que es más aceptable y más fácil de digerir para Estados Unidos, la comunidad internacional e, incluso, para Israel”.

“Una expresión de apoyo a la resistencia popular es la glorificación de los terroristas que llevaron a cabo ataques utilizando armas blancas [aunque no sólo armas blancas], incluyendo ataques en los que civiles israelíes fueron asesinados o heridos”.

Además de implementar el concepto de ‘lucha popular', apuntaba el informe, la Autoridad Palestina y Fatah continúan preservando el legado y los símbolos de la ‘lucha armada”. No hay más que echar un vistazo a la bandera de Fatah y a los pósteres con que festejó su cincuenta aniversario (en realidad, el aniversario del primer ataque terrorista perpetrado por dicha organización contra Israel).
 
 
Dos fusiles cruzados sobre toda "Palestina", y una granada
 
 
 
Póster para el 50º Aniversario del primer atentado de Fatah.
 
 
“Un ejemplo es la perpetuación de la memoria de los shahids (“mártires”) muertos en ataques terroristas contra Israel... Niños y adolescentes que estudian en las escuelas de la Autoridad Palestina también son adoctrinados con el legado de los terroristas mártires. Además, Fatah y la Autoridad Palestina difunden propaganda contra Israel, y demonizan al Estado judío. Tampoco preparan a la opinión pública palestina para la paz con Israel, y sistemática niegan la existencia de una nacionalidad judía con vínculos con Tierra Santa”.
 
Esta política de atesorar de la memoria de la “lucha armada”, y expresada a través de la glorificación de los terroristas “mártires”, es sistemática, e incluye nombrar calles, torneos, escuelas, con los nombres de tales terroristas que, así, devienen en modelos a seguir.
Entre éstos últimos, especialmente prominente es la figura de Dalal al- Mughrabi , una terrorista de Fatah que en 1978 lideró el ataque terrorista más letal en la historia de Israel, cuando ella y otros terroristas secuestraron un autobús y mataron a 37 civiles; 12 de ellos niños.
 
 
 
 
Doble discurso y códigos compartidos
 

“El doble-discurso es un lenguaje que evita o que traslada la responsabilidad; un lenguaje que es un acto de discordancia con su significado real y supuesto; un lenguaje que oculta o que evita el pensamiento”, William Lutz, Doublespeak.

 
Entre los elementos del doble-discurso está el eufemismo, una palabra o frase que tiene como función evitar una realidad dura o desagradable: “héroe” o “mártir” – para el público palestino -, “militante” – para el occidental -, en lugar de terrorista, por ejemplo; la jerga, compartida por un grupo para comunicar lo que, saben, nadie fuera del grupo comprenderá – o nadie querrá comprender: “defender Al-Aqsa como sea”, “ejerciendo Ribat”; llevar a cabo una “intifada”, etc.; el lenguaje “inflado” con el fin de hacer parecer lo ordinario, como extraordinario; lo común, como fuera de lo común; para hacer de lo cotidiano, algo increíble; para dar un aire de importancia a la gente, las situaciones o aquellas cosas que normalmente no serían consideradas importantes o relevantes; para que lo simple parezca complejo: para que el conflicto palestino-israelí parezca más relevante, tremendo, de lo que es - más que el conflicto sirio, o los genocidios en Ruanda o Sudán. Para que parezca el conflicto que desestabiliza al mundo. Para que parezca, en definitiva, lo que no es...

En este sentido, el liderazgo de Fatah y la Autoridad Palestina tiene dos versiones para ofrecer según el auditorio: una, para consumo interno, y otra, para consumo externo, (“diplomático”, si se quiere).

De esta manera, mientras en octubre de 2013 Abbas promovía la “narrativa” de victimización y de pretendido anhelo palestino de paz ante las Naciones Unidas, Jibril Rajoub, Secretario General Adjunto del Comité Central de Fatah, jefe del Comité Olímpico Palestino y ex director de la Fuerza de Seguridad Preventiva en Cisjordania, leía un discurso en su nombre:

Abu Sukkar, la leyenda que caminó sobre la tierra; Abu Sukkar, que con el sudor de su frente, con su sincera pertenencia perfiló un camino para nosotros y escribió una página [en la historia] que es inolvidable e indescriptible... Créanme que Abu Sukkar es digno de ser nombrado el más noble entre los nobles [presos]... [Abu Sukkar] es digno de recibir el máximo honor y aprecio de nuestra parte. A la gente de [poblado] Turmus Ayya y a la familia de Abu Sukkar, les digo: ‘Perdisteis un héroe, pero nosotros, los camaradas de Abu Sukkar... en Fatah y en el Movimiento Nacional Palestino, perdimos un faro...”.

“No puedo sino decir que Abu Sukkar vivió como un gigante y murió como un gigante. Debe permanecer en nuestros corazones con esta gloria y grandeza”.

Ahmad Jabara Abu Sukkar, tal como explicaba PMW, fue condenado por la autoría intelectual de un ataque con bomba (los explosivos fueron escodidos dentro de un refrigerador que explotó en la plaza Sion de Jerusalén, matando a 14 personas e hiriendo a otrras 62) a cadena perpetua por Israel. En 2003, y como un gesto de buena voluntad hacia la Autoridad Palestina, luego de 28 años en prisión, Israel lo excarceló. Era miembro del Consejo Revolucionario de Fatah y asesor de Arafat en asuntos de presos. Murió de un ataque al corazón en julio de 2013.

 
 

En el apéndice “Los principios de la neo-lengua”, de la novela “1984”, George Orwell comentaba que el nombre de cada organización, o cuerpo de personas o doctrinas, instituciones, era invariablemente cortado a una forma familiar:

“es decir, una única y fácilmente pronunciable palabra con el menor número de sílabas que pueda preservar la derivación original”.

Según apuntabala BBC, Fatah es el acrónimo inverso de Harakat al-Tahrir al-Filistiniya (Movimiento de Liberación Palestino), que en árabe significa “conquista”.

“Conquista”… Curiosamente, no significa “reconquista”…

 

 
 

Un par de ejemplos más de doble discurso.

Contaba el periodista Khaled Abu Toameh, en 2011, que un importante miembro del Comité Central de Fatah y ex embajador de la OLP en Líbano - el mismo día en que Mahmoud Abbas pronunció un discurso en la ONU -, declaró a Al-Jazeera que “el objetivo mayor no se puede lograr de una vez. Si Israel se retira de Jerusalem, evacua los 650.000 colonos y desmantela el muro, ¿Qué será de Israel?: Llegará a su fin. Si decimos que queremos eliminar a Israel, no es aceptable decir esto. No digan estas cosas al mundo. Guárdenlas para ustedes”.

Mientras el presidente palestino le estaba diciendo al mundo que los palestinos apoyan la solución de dos estados, uno de sus representantes le estaba diciendo a los palestinos y al mundo árabe que Fatah no ha renunciado a su sueño de destruir al estado judío.

Más recientemente, en octubre de 2016, según daba a conocer PMW, el presidente israelí Reuven Rivlin se reunió con Mahmoud Al-Habbash, asesor de Asuntos Religiosos e Islámicos de Mahmoud Abbas, en el marco de un encuentro con rabinos israelíes y líderes religiosos palestinos.

En el mismo, Al-Habbas dijo:

“Creemos que los asesinatos deliberados o el intento de matar inocentes es terrorismo, ya sea cometido por musulmanes, judíos u otros. Con este espíritu, alentamos a nuestro pueblo a trabajar para una paz justa, respeto muto por la vida humana y para el estatus quo de los lugares sagrados, y la erradicación del odio religioso”.

Pero, claro, esas palabras no llegaron al “pueblo”. Y no llegaron, porque no debían hacerlo

Las que sí le llegan, y muy a menudo, son aquellas que contienen mensajes como el siguiente, que pronunció Al-Habbash el 23 de octubre de 2015 y qué, éstas sí, fueron emitidas por la televisión oficial de la Autoridad Palestina:

El conflicto aquí en Palestina es entre nosotros y la ocupación criminal y sus líderes criminales, es una manifestación más de nuestras pruebas, una manifestación más del histórico conflicto entre verdad y falsedad, entre bien y mal. A lo largo de la Historia, ha habido conflicto entre verdad y falsedad. El bien está representado por los profetas y sus seguidores [los musulmanes]. No estamos inventando nada nuevo aquí. Este es un conflicto entre dos entidades, bien y mal; entre dos proyectos: el proyecto de Alá versus el proyecto de Satán; un proyecto conectado con Alá, que es su voluntad – verdadero y bueno –, y un proyecto conectado a la opresión y al satanismo, al satanismo y animosidad, ocupación y barbarismo”.

Extraña manera que tiene el Sr. Al-Habbash para alentar al pueblo palestino “a trabajar para una paz justa, respeto muto por la vida humana... y la erradicación del odio religioso”. Bien podría llegarse a pensar que anima más bien a todo lo contrario.

Mas, Al-Habbash, como todo líder palestino, sabe que estas palabras no horrorizarán a los países occidentales que financian a la Autoridad Palestina porque los medios de comunicación de esos países no informarán absolutamente nada de todo esto.

Es más, no sólo no dirán nada, sino que dirán lo contrario: todo es un remanso de “moderación”, de muchísima “moderación”...

 
 
 
Concluyendo
 

El concepto de “moderación” (desfigurado al extremo de denotar su contrario), así como otros, son utilizados para cambiar o moldear la realidad, con el fin de acomodarla a una imagen previamente definida.

En este sentido, por ejemplo, es en el que se utiliza el término “derecho” (o “legalidad”) “internacional” (vacío o rotundamente adulterado – falsificado) exclusivamente para referirse a Israel como “violador” del mismo. Rara vez – sino nunca – escuchará o leerá el público tal referencia con respecto a otros conflictos o acciones de otros países. Y es que hay que crear la idea de que Israel es, precisamente, el peligro mundial...

Es decir, los medios, en el caso del conflicto palestino-israelí, antes que informar, parecen, efectivamente, estar implantando una actitud mental, un estado de ánimo, una emoción, en el lector, ya no a favor de los palestinos, sino contra el Estado judío.

Uno estaría, así, tentado de decir que los medios hacen lo posible y hasta lo imposible para llevar a cabo lo que, a esta altura, se parece más a una tarea de encubrimiento voluntarioso, que una mera omisión o falta de profesionalismo. Pero lo cierto es que omitir, tergiversar, fabricar y dejar de hacer su labor, requiere más bien poco esfuerzo. La parte de informarse, de buscar múltiples fuentes, de contrastar la información; esa es la que consume energías. Y esa, ni más ni menos, es la que deber realizar el periodista.

El resultado de tales prácticas es un relato que remeda el estilo periodístico – que a duras penas ofrece algo remotamente parecido a la información – con afán de engaño: hacer pasar la fabulación por un recuento, un inventario, de la realidad.

De esta guisa, los medios terminan por construirle al lector una “realidad”, una “verdad”, al margen de los hechos, de la realidad - que así sustituye a ésta para transmitir un mensaje sesgado. Y pretenden que tal “verdad” sea emocional e incondicionalmente acatada por la mayoría pasiva que lee o escucha u observa las arquitecturas ideológicas que se le presentan y que se apoyan en tozos de hechos desconectados de sí mismos.
 
 
 
Niño con una imitación de cinturón explosivo durante un gran mitin cerca de Belén con motivo de la celebración del 51 aniversario del primer ataque terrorista de Fatah contra Israel (Fuente: The Blaze, 2016)
 
 
 
 
 
 
         
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