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Fatah: acabada manifestación de la ultraderecha palestina (Parte II)
por Marcelo Wio
30 de Enero de 2017

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En la primera parte de este informe, apuntábamos que la referencia de la pretendida, y muy promocionada, “moderación” de Fatah, no era Hamas, sino Israel (o sus instituciones y dirigentes, que así son retratados como la contraparte “ultra”, “fanática”, “extrema”).

Esta afirmación no era una valoración apresurada, sino una constatación de aquello que consideran los propios líderes de Fatah: Hamas y Fatah son lo mismo.

El Middle East Media Research Institute daba cuenta el 20 de marzo de 2013 de una entrevista a Mahmoud Abbas, transmitida por una canal de televisión ruso, en la que el presidente de la Autoridad Palestina reveló lo siguiente:

En lo que a mí respecta, no hay diferencia entre nuestras políticas y las de Hamás”.

Hamás se encuentra en la lista de organizaciones terroristas de varios países, entre ellos, Estados Unidos; así como también en la de la Unión Europea… Y Abbas declaró públicamente que no hay diferencia entre las políticas de esa organización y las de la Autoridad Palestina...

Un año antes de la revelación de Abbas, y con motivo de la Operación Pilar Defensivo en respuesta al masivo e indiscriminado lanzamiento de cohetes por parte de Hamas y otros grupos terroristas palestinos desde la Franja de Gaza contra Israel, Abbas Zaki, miembro del Comité Central de Fatah, decía:

“Que Alá bendiga a Hamas... Nada me importa ahora excepto derrotar a Israel”.

En tanto que un columnista del diario oficial de la Autoridad Palestina, escribía:

El desempeño heroico [de Hamas y Yihad Islámica palestina] tuvo éxito en operaciones de ataque con bomba dentro de Israel... El ataque con bomba a un autobús [en Tel Aviv], hiriendo a veinte personas, [fue] un acto que desconcertó al liderazgo israelí”.

A todo esto, el Dr. Ido Zelkovitz, profesor en el Departamento de Historia de Medio Oriente de la Universidad de Haifa, sostenía en 2008 que la brecha entre Fatah y Hamas, en términos del papel del Islam, se había reducido:

“Si bien Fatah es más probable que vea al Islam como un componente de la identidad nacional, en tanto que Hamas predica la primacía de la identidad islámica, ambos están de acuerdo en que la sociedad palestina debe ser islamista”.

Y advertía que esta nueva religiosidad de Fatah no puede ser fácilmente revertida, al tiempo que decía que, “es irónico que mientras muchos diplomáticos se vuelven hacia Fatah como una alternativa al islamismo de Fatah; el verdadero Fatah está much más cerca de Hamas, en tanto que el Fatah secular parece ser una reliquia del pasado”.

Más adelante en este texto, puede observarse, justamente, cómo ese componente religioso está bien instalado en todos los ámbitos del liderazgo palestino, y es parte de la retórica utilizada para dirigirse a los sentimientos de su gente.

Pero volviendo a las evidencias de que Hamas y Fatah no están, ni mucho menos, tan alejadas como los medios occidentales pretenden, CAMERA informaba en 2014 que Fatah había publicado en su página de Facebook que los “brazos armados” de Hamas, Fatah y la Yihad Islámica palestina son “hermanos en armas” unidos por “un Dios, una patria, un enemigo y un objetivo”...

Más recientemente (diciembre de 2016), el periodista Khaled Abu Toameh afirmaba que los dichos de Hamas sobre la yihad contra Israel están en línea con el discurso de Abbas ante el VII Congreso de Fatah, donde el presidente de la Autoridad Palestina declaró:

“Lo que se ha logrado hasta ahora es la pequeña yihad, y la gran yihad aún nos está esperando”.

Toameh explicaba que según los asistentes de Abbas, el presidente se estaba refiriendo un tipo distinto de yihad, uno vinculado a sus continuos esfuerzos en la arena internacional con el objetivo de aislar y deslegitimar a Israel, de forzarlo a hacer amplias concesiones a los palestinos. “Abbas quiere establecer un estado palestino con la ayuda de la comunidad internacional, y no a través de negociaciones directas con Israel. Está convencidoo de que su ‘yihad diplomática' contra Israel no es menos efectiva que la yihad terrorista de Hamas”, afirmaba en este sentido el periodista, que añadía que Abbas parece ceer que la yihad de Hamas y la suya se complementan:
“Desde su punto de vista, el terrorismo de Hamas sólo incrementará la presión sobre Israel para que capitule”.

De todas maneras, es preciso recordar que Fatah cuenta con un “brazo armado” (véase el recuadro más abajo) que lleva a cabo las mismas acciones que Hamas – si bien a una escala más reducida.

Es decir, la yihad de Abbas también tiene su brazo o componente terrorista.

Cohetes, bombas, apuñalamientos, atropellos, balaceras; y trajes y corbatas y organismos internacionales: el objetivo, invariable, es la destrucción de Israel, no la construcción de un estado.

Y eso es lo que precisamente la Autoridad Palestina le enseña a su población.

Por ejemplo, en junio de 2016, Palestinian Media Watch indicaba que en el programa “Palestina en el Corán”, emitido diariamente en ramadán por la televisión oficial de dicha Autoridad, el director de la Academia de Patrimonio y Antigüedades del Waqf de Al-Aqsa, Najeh Bakirat proclamó:

Cada grano de suelo en Palestina es nuestro. El estatus de Hebrón es parte del estatus de Palestina, como una parte integral de la tierra Palestina, como el estatus de Nazaret a nuestros ojos, y Haifa y Jafa y Acre [todas ellas, ciudades en Israel]. Cada grano de suelo en Palestina es parte de la bendecida Palestina, y sagrada Palestina que es un waqf [i.e., un legado o dote religiosa inalienable en la ley islámica]. Por lo tanto, está prohibido renunciar a un solo grano de su suelo”.

Negociar, nada. Obtenerlo, todo.

Muy “moderado”. Toda una educación para la paz...

Muhammad Hussein, Gran Muftí de Jerusalén y de los territorios palestinos de la Autoridad Palestina era, en marzo de 2015, aún más tajante, si cabe:

“La tierra de Palestina es un waqf. No se debe renunciar a ella ni debe venderse ninguna parte de ella... Es el deber de los líderes de la nación [islámica] y de sus pueblos liberar Palestina y Jerusalén, para evitar su judaización”.

“Judaización”, no “israelización”... No es baladí el matiz.

Itamar Marcus, director de Palestinian Media Watch, y Nan Jacques Zilberdik, analista de dicha organización, indicaban que este tipo de resoluciones adoptadas por líderes religiosos de la Autoridad Palestina, que de hecho prohíben explícitamente el reconocimiento de Israel, “son la confirmación de que sobre este tema central del conflicto, la Autoridad Palestina y Fatah han adoptado la ideología de Hamas. Su lenguaje sobre el waqf es sorprendentemente similar a la redacción en la Carta de Hamas”:

Artículo 11: “El Movimiento de Resistencia Islámica considera que la tierra de Palestina [incluido Israel, claro está] es un waqf islámico consagrado a las futuras generaciones musulmanas hasta el Día del Juicio. Ni a ella, ni ninguna parte de ella… se puede renunciar... ”.
 
 
 
Lo que cualquier organización que se precie de moderada debe tener: un brazo armado

A lo largo de los años, Fatah ha tenido muchos brazos (Tanzim, Halcones de Fatah, Panteras Negras, Septiembre Negro). Todos ellos, siempre armados, claro está…

Ninguno, claro está, confeccionado y dispuesto para dar un apretón de manos para sellar un acuerdo, la paz.

Así, según informaba el diario israelí Times of Israel el 22 de enero de 2016, un alto cargo de Fatah , Tawfik Tirawi, dijo que un “Estado palestino junto a Israel es sólo ‘una etapa' y que Palestina debe extenderse finalmente del río Jordán al mar”.

Pero, siguiendo con los brazos que se ha ido inventando Fatah, la última de esas extremidades violentas, es las Brigadas de los Mártires de Al-Aqsa, consideradas una organización terrorista por Estados Unidos y Unión Europea (como indica Marie-Helen Maras en su libro Counterterrorism), entre otros.

El Dr. Damien D. Cheong, investigador en el Centro de Excelencia para la Seguridad Nacional (CENS), S. Rajaratnam School de International Studies, Universidad Tecnológica Nanyang, de Singapur, señalaba que (“Fatah's Al-Aqsa Martyrs' Brigades: Armed Struggle as a Response to a Crisis of Legitimacy”, Melbourne Journal of Politics) la existencia de dichos “brazos armados” ha demostrado ser ventajosa para Fatah: le han permitido a Fatah cambiar entre las estrategias de violencia política y diplomacia y viceversa según el clima político imperante en el momento.

En la primera parte de este informe señalábamos, justamente, que Abbas Zaki, importante miembro del Comité Central de Fatah declaraba:

En Fatah aún conservamos el principio de la lucha armada, pero debe ser utilizado cuando sea útil para nosotros y cuando se cobre un alto precio del enemigo...”. Y que presidente de la Autoridad Palestina y líder de Fatah, había hecho lo propio al afirmar: “En la coyuntura actual, me opongo a la lucha armada porque no podemos tener éxito en la misma, pero quizás en el futuro las cosas sean diferentes”.

Algo que, por otra parte, está en la línea de la propia constitución de Fatah:

Su artículo 17 establece: “La revolución pública armada es el método inevitable para liberar palestina”.

En tanto el 19 reitera: “La lucha armada es una estrategia, no una táctica, y la revolución armada del pueblo árabe palestino es un factor decisivo en la lucha por la liberación y en el arrancar la existencia sionista, y esta lucha no cesará a menos que el estado sionista sea demolido y Palestina completamente liberada”.

Retornando el foco hacia las Brigadas de los Mártires de Al-Aqsa– consideradas organización terrorista por el Departamento de Estado de Estados Unidos-, durante el último conflicto en la Franja de Gaza también se dedicaron de lleno a lanzar cohetes contra Israel; es decir, al terrorismo. En un comunicado del 12 de julio de 2014 aseguraban haber lanzado docenas de cohetes contra comunidades israelíes entre el 8 y el 12 de julio de ese año, según informó MEMRI.

En dicho comunicado, además, afirmaban:

Recalcamos que el Comité Central de Fatah, el Consejo Revolucionario de Fatah, y el liderazgo regional de Fatah nos están apoyando, y elogiaron nuestros esfuerzos para atacar al enemigo opresor”.

En este sentido, CAMERA recordaba que los miembros de las brigadas no son “operativos que van por libre, sino que están autorizados por los líderes de Fatah”.

Unas brigadas que, por otra parte, supuestamente habían sido desmanteladas con los Acuerdos de Oslo. Pero, ya se ve cuánto duran los compromisos palestinos, cuando todo termina por inscribirse, indefectiblemente, dentro el famoso “plan de fases”...

Dicho plan (adoptado por la OLP en 1974), llamaba al establecimiento de un estado palestino en cualquier territorio evacuado por Israel, para ser utilizado como base de operaciones para destruir a Israel.

De hecho, luego de firmar los Acuerdos de Oslo, Arafat reveló cómo estos acuerdos harían posible su plan para eliminar al Estado judío. Lo hizo en una reunión a puertas cerradas con diplomáticos árabes en Estocolmo, en 1996. Efraim Karsh lo cita ampliamente en su libro Arafat's War: The Man and His Battle for Israeli Conquest:

“Nosotros, de la OLP, concentraremos ahora todos nuestros esfuerzos por dividir psicológicamente a Israel en dos campos. Dentro de cinco años vamos a tener de seis a siete millones árabes viviendo en Cisjordania y en Jerusalén. Todos los árabes palestinos serán bienvenidos por nosotros. Si los judíos puede importar todo tipo de etíopes, rusos, ucranianos y uzbecos como judíos, entonces nosotros podemos importar todas las clases de árabes. Tenemos la intención de eliminar el Estado de Israel y establecer un Estado puramente palestino. Vamos a hacer la vida insoportable para los judíos a través de la guerra psicológica y la explosión demográfica; los judíos no va a querer vivir entre nosotros los árabes. No tengo ningún uso para los judíos, que son y siguen siendo judíos. Ahora necesitamos toda la ayuda que podamos obtener de ustedes en nuestra lucha por una Palestina unida bajo la dominación árabe-musulmana total”.

Posteriormente, Faysal Al-Husseini, ministro de Asuntos de Jerusalén de la Autoridad Palestina, le dijo a un periódico egipcio (2001) que “los Acuerdos de Oslo son un caballo de Troya; el fin estratégico es la liberación de Palestina desde el río [Jordán] hasta el mar [Mediterráneo]”.

“Un mensaje al gobierno israelí y al pueblo israelí: La muerte os alcanzará desde el sur al norte. Huid de nuestro país y no moriréis. El cohete KN-103 va de camino hacia vosotros”, amenazaban las Brigadas, en hebreo, en 2014.
 
(Véase en la Parte III: Glorificación del terrorismo e incitación al odio y la violencia)
 
 
 

Y ahora, retomando ya la enumeración de características que son típicas de lo que Umberto Eco denominaba Fascismo-Ur o Fascismo Eterno, es preciso señalar, anticipándonos sucintamente, que cuando la identidad - o una parte importante de la misma - de un pueblo gira en torno a un “otro” (“invasor”, “usurpador”), se termina por derivar hacia un desprecio, odio, tal de esa “otredad” – que representa el obstáculo entre el “nosotros” y la consecusión de los “ideales” y las utopías prometidas por el mero hecho de formar parte de ese privilegiado “nosotros” – que conduce a su deshumanización y al llamado a liquidarlo, erradicarlo.

El filósofo italiano puntualizaba que es suficiente con que una de estas características esté presente para que el fascismo coagule a su alrededor.
 
 
 
Fascismo-Ur y Fatah: evidentes coincidencias
 
 
5. El Fascismo-Ur busca el consenso (la uniformidad) explotando y exacerbando el miedo natural a la diferencia

El primer llamamiento de un fascista o de un movimiento fascista prematuro es contra los intrusos. De tal manera, Eco sostenía que el Fascismo-Ur es racista por definición.

Las palabras de Mahmoud Abbas, ya no ante su gente, sino ante el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas (28 de octubre de 2015), no dejaban ninguna duda sobre lo que los líderes palestinos piensan sobre Israel; que es un intruso que no tiene derecho a existir:

“Sr. Presidente, damas y caballeros, no se han preguntado por cuánto tiempo durará esta prolongada ocupación israelí de nuestra tierra. Luego de 67 años [es decir, desde la creación del Estado de Israel], ¿Cuánto más?

De esta manera, el “moderado” líder palestino no reconocía la legitimidad de Israel dentro de ningún límite o frontera. La paz es una imposibilidad, puesto que implica la destrucción del Estado judío.

Abbas, en definitiva, no hacía otra cosa que repetir dos de los principios de la constitución de Fatah:

Artículo 8: “La existencia israelí en Palestina es una invasión sionista con una base expansiva colonial, y es un aliado natural del colonialismo e imperialismo internacionales”.

Es que (artículo 7) el “movimiento sionista racial y colonial y agresivo en su ideología, sus objetivos, organización y métodos”.

Así pues, dicha constitución se planteaba, entre sus objetivos (artículo 12), la “completa liberación de Palestina y la erradicación de la existencia política, militar y cultural sionista”.

No hay término medio...

Mas, no se “erradica” lo humano. No se “arranca de raíz” sino un mal tal, que ni siquiera es humano. De esta manera, el antisemitismo, con los clásicos libelos reciclados, con ingredientes religiosos propios del islam y con elementos del antisemitismo nazi, se ha convertido casi en una política o herramienta oficial y oficiosa de la Autoridad Palestina (de Fatah).

Es preciso, por tanto, deshumanizar a aquel-aquello que se procura “extirpar”, “exterminar”. Y al hacerlo, se lo diferencia de un “nosotros” que es la antítesis, que se pretende, pues, “ejemplar”, arquetipo de la pureza, de la superioridad, en definitiva.

Y ello tiene lugar casi a diario - para la audiencia infantil o adulta – desde los medios oficiales de la Autoridad Palestina, y en boca de sus líderes politicos y religiosos. La idea debe repetirse, debe convertirse en un automatismo.

El 29 de mayo de 2015, en la television oficial de la Autoridad Palestina, una niña recitó un poema que decía:

Oh, vosotros, que asesinasteis a los piadosos profetas de Alá [es decir, los judíos en la tradición islámica]

Oh, vosotros, que fuisteis criados en sangre derramada

Oh, hijos de Sion, oh los más malvados entre las creaciones

Oh monos bárbaros

Jerusalén se opone a vuestras muchedumbres

Jerusalén vomita desde dentro de sí vuestra impureza

Porque Jerusalén, vosotros, impuros, es piadosa, inmaculada

Y Jerusalén, vosotros que sois inmundicia, es limpia y pura

No temo a la barbarie

Mientras mi corazón sea mi Corán y mi ciudad

Mientras tenga mi brazo y mis piedras

Mientras sea libre y no cambie mi causa

No temeré vuestras muchedumbres…”

Con un tono más oficial lo decía el portavoz oficial de Fatah en Jerusalén, Raafat Alayan, el 1 de noviembre de 2015:

“… nosotros, en Jerusalén, hemos impedido al 80% de los colonos, los hijos de los monos y los cerdos [i.e. los judíos] caminar alrededor de la Ciudad Vieja y de las escaleras de la Puerta de Damasco”.

En tanto que el 4 de noviembre del mismo año, hablando en la television oficial de la Autoridad Palestina, el clérigo Imad Hamatu dijo que los judíos son “los asesinos de profetas y los asesinos de inocentes”, y que según los “Protocolos de los Sabios de Sion”, los judíos están “conspirando para ‘judaizar' la fe islámica.

Los judíos, no los israelíes.

Y es que los líderes palestinos rara vez utilizan el término “israelí” cuando se dirigen a los suyos.

Y es que, para los líderes palestinos (o la idea que éstos pretenden imponer entre su población civil), el conflicto es religioso.

Así, en una lección pronunciada en la mezquita de Al-Aqsa (y subida a internet el 27 de octubre de 2015), el clérigo palestino jeque Khaled Al-Maghrabi dijo, según informó el Middle East Media Research Institute:

“En un abrir y cerrar de ojos y con una sola palabra, Alá es capaz de aniquilar a los judíos en todo el mundo, hasta el último. Pero, ¿Qué quiere Alá? Quiere que actuemos para llevar a cabo su orden. Nos preguntamos: ¿Qué debemos hacer para implementar la orden de Alá? Lo más importante que podemos hacer para implementar la orden de Alá... Y esto es algo que existe en la mezquita Al-Aqsa... Decimos que la ribat [conflicto / guerra religiosa sobre tierra que se reclama como islámica] en la mezquita Al-Aqsa es la misión más importante que puede ser llevada cabo por una persona elegida por Alá para ser parte del pueblo de Al-Aqsa”.

“Aniquilar judíos”...

Ribat”, guerra religiosa...

Casi un año antes de esta “lección”, de este adoctrinamiento en el odio, el propio presidente de la Autoridad Palestina, declaraba (palabras emitidas 19 veces por la televisión de la Autoridad Palestina entre el 17 y el 19 de octubre de 2014):

Hay personas realizando 'Ribat' [conflicto religioso / guerra sobre tierra que ser reclama como islámica]. Todos debemos llevar a cabo el 'Ribat' en Al-Aqsa [mezquita]. No es suficiente decir: 'los colonos han llegado [a la mezquita]'. Han venido, y no deben venir al Santuario (es decir, Monte del templo). Tenemos que evitar, de cualquier modo, que entren [los israelíes/judíos] en el santuario. Este es nuestro Santuario...”.

“De cualquier modo”, como sea…. Apuñalando, atropellando, disparando… Cómo sea, decía (y ordenaba, en realidad) Abbas, y al poco se iniciaba la llamada “intifada de los cuchillos”.

Quienes manejan un código resabido, no precisan de las palabras precisas: otros términos han devenido en explícita definición de significados, que funcionan como disparadores, como órdenes. De esta manera, “Ribat”, junto a “Al-Aqsa” (alrededor de la cual se a creado un libelo según el cual, Israel o los judíos trabajan para destruir la mezquita) y “de cualquier modo” bastan, para quien ha estado siendo alimentado de libelos y promesas durante toda su existencia, para componer un significado inequívoco.
 
 
 
 
Limpieza étnica de judíos

En agosto de 2013 estaba teniendo lugar una ronda de negociaciones preliminares entre Israel y la Autoridad Palestina en Washington. Pero, mientras tanto, en El Cario, el presidente de dicha Autoridad anunciaba:

“En una resolución final, no veríamos la presencia de ningún israelí – civil o militar – en nuestras tierras”.

Israelí es, para los palestinos, judío. Es decir, Abbas estaba anunciando que ningún judío podrá vivir en un Estado palestino. Del mismo modo en que ya lo había hecho en 2011, en Qatar.

Como bien apuntaba CAMERA, imagínense un instante si el Primer Ministro israelí dijera algo semejante; algo como que luego de un acuerdo final, “no prevemos que ningún árabe viva en Israel”.

Poca falta hace, realmente, de todas maneras la prensa abona la falsedad de que existe una “limpieza étnica” de árabes palestinos, principalmente en Jerusalén Este, llevada a cabo por Israel. Una extraña “limpieza étnica” donde la población sujeta a la misma, en lugar de disminuir, aumenta su número...

Antes bien, lo que sí ocurrió fue una limpieza étnica de judíos en los estados árabes luego de 1948.

Y precisamente otra limpieza étnica de judíos es lo que anuncia Abbas.

A todo esto, hay que recordar que los líderes palestinos no reconocen a Israel: el Estado judío es “un intruso”, “un invasor” (véase más arriba el punto 5 de la lista de características propuesta por Eco) al que hay que eliminar – es decir, los israelíes/judíos no podrán vivir ni en Israel...

Lo advertía ya Arafat en 1996, según daba cuenta Efraim Karsh:

“Tenemos la intención de eliminar el Estado de Israel y establecer un Estado puramente palestino... No tengo ningún uso para los judíos, que son y siguen siendo judíos. Ahora necesitamos toda la ayuda que podamos obtener... en nuestra lucha por una Palestina unida bajo la dominación árabe-musulmana total”.
 
Viñeta con cráneos con estrellas de David y un rifle con la bandera de Fatah sobre ellos, publicada en la página oficial de Facebook de Facebook en enero de 2015, y cuyo título rezaba: “Persistiendo en vuestros cráneos”.
 
 
Jibril Rajoub, Secretario General Adjunto del Comité Central de Fatah, jefe del Comité Olímpico Palestino y ex director de la Fuerza de Seguridad Preventiva en Cisjordania, tal como informó el Washington Times el 9 de mayo de 2013, declaró:
Juro que si tuviéramos una bomba nuclear, la habríamos utilizado esta misma mañana [contra Israel]”.
 
Lo que los líderes palestinos anuncian, una y otra vez, es un genocidio.
 
 
 
1944 en el campo de exterminio de Majdanek, en las afueras de Lublin (Fuente: International Business Times)
 
 
 
 
 

6. Apelación a la frustración (victimismo)

Eco apuntaba que dicha apelación se suele dirigir principalmente a la clase media, a su sentimiento de humillación política y económica.

En el caso palestino se dirige de manera generalizada, y se hace respecto de la “ocupación” de la “histórica tierra árabe y musulmana usurpada y mancillada”; y la “frustración” se desprende de no poder “liberarla”: porque en este escenario, los palestinos no sólo “luchan” por una “causa palestina”, sino por la causa del islam y de la Nación árabe; son los elegidos para una mayúscula tarea; hecho que, a su vez, los convierte en sujetos trascendentales de la historia árabe - y mundial.

En este sentido, entre los principios de Fatah el primero es (artículo 1), precisamente, aquel que indica que “Palestina es parte del Mundo árabe, y el pueblo palestino es parte de la Nación árabe, y la lucha de aquellos, es parte de la de éstos últimos”.

Así pues, cuando Israel no esté, el ensueño se volverá realidad...

La carta de la OLP – controlada por su facción mayoritaria, Fatah - dibuja esa utopía post-Israel de la siguiente manera:

Artículo 16: “La liberación de Palestina, desde un punto de vista espiritual, proveerá a Tierra Santa de una atmósfera de seguridad y tranquilidad...”.

Artículo 17: “La liberación de Palestina, desde un punto de vista humano, restaurará al palestino su dignidad, orgullo y libertad...”.

Artículo 18: “La liberación de Palestina, desde un punto de vista internacional, es una acción defensiva por las exigencias de legítima defensa. Por consiguiente, el pueblo palestino, deseoso como está de la amistad de todos los pueblos, busca apoyo en aquellos estados amantes de la libertad y la paz, con el fin de restaurar sus legítimos derechos en Palestina, restablecer la paz y la seguridad en el país...”.

No es de extrañar, por lo tanto, que el artículo 14 llegue a afirmar que “el destino de la nación árabe, de hecho, la existencia árabe misma, depende del destino de la causa palestina”.

En este marco, “el pueblo palestino juega el papel de vanguardia en la realización de su sagrado (qawmi) objetivo”.

Y, claro, Israel aún está allí, y la “frustración” continúa su alimentación.

Pero, el problema de la estrategia de la “frustración” es que inexorablemente precisa del “otro”, del conflicto, por ello mismo es preciso mantenerlo siempre vigente: sin duda alguna, un tenebroso círculo.

Es en este contexto – el mismo que los medios se empeñan en acallar, ocultar, y en negarle a sus lectores -, en el que Abbas se negó, a principios de 2014, siquiera a comprometerse a introducir una cláusula de “finalización del conflicto” en cualquier acuerdo, lo que representaría la terminación de nuevas demandas palestinas contra Israel…

Imbuidos del papel de “víctimas”, el disfraz deviene cuerpo, necesidad, fundamento.
 
 

7. A quienes se sienten deprivados de una identidad social clara, postulaba Eco, el Fascismo-Ur les dice que su único privilegio es el más común: nacer en el mismo país (o territorio – palestino -, en la misma nación – árabe -, religión - musulmana).

En el caso particular palestino, el que ha facilitado primordialmente los elementos esenciales a partir de los cuales definir una identidad – que ha resultado ser ‘en contra de' -, ha sido precisamente su “enemigo”, Israel - aunque, más precisamente, los judíos.

A tal punto es así, que el 31 de marzo de 1977, Zahir Muhsein, miembro del Comité Ejecutivo de la OLP, llegó a declarar - durante una entrevista con el diario holandés Trau:

El pueblo palestino no existe. La creación de un Estado Palestino es sólo un medio para continuar la lucha contra el estado de Israel.

En realidad, hoy no existen diferencias entre jordanos, palestinos, sirios y libaneses. Sólo por razones políticas y tácticas hablamos de la existencia de un pueblo palestino, ya que los intereses nacionales árabes demandan que postulemos la existencia de un ‘Pueblo palestino' distinto para oponerse al sionismo”.

Tal es así, que la propia Organización para la Liberación Palestina (OLP) fue creada por la Liga Árabe recién en 1964, durante una Cumbre en Alejandría, a instancias del presidente egipcio Gamal Abdel Nasser.

Y que Fatah, en sus comienzos, obtuvo el imprescindible apoyo sirio –tenía, de hecho, su base en Damasco (que luego trasladaría a Jordania y, posteriormente, al Líbano).

Es decir, ya sea fundadas por países árabes o financiadas por los mismos, se hace evidente que el conflicto no es meramente “palestino”, es decir, meramente territorial; sino que ha sido una cuestión más amplia, árabe (religiosa, política; una pantalla de humo para acallar descontentos internos, para movilizar emociones, pulsiones – fueron estados árabes los que lanzaron tres guerras de agresión contra Israel en 1948, 1967 y 1973); tal como, por otra parte, recalcan la constitución de Fatah (artículo 1: “Palestina es parte del mundo árabe”, y “el pueblo palestino es parte de la nación árabe…”) y la carta de la OLP (artículo 1: “Palestina es la Patria del pueblo árabe palestino; es una parte indivisible de la Patria árabe...”).

Pero volvamos sobre la descripción que hacía Eco.

El filósofo resaltaba que en el caso del Fascismo-Ur, al ser justamente los “enemigos” los que proporcionan una identidad, en la raíz de su psicología se da, pues, la obsesión con un plan contra aquellos “privilegiados” por razón del lugar, religión u etnia de nacimiento, de forma que éstos deben sentirse sitiados, constantemente atacados; objeto de una conjura, de una conspiración gigantesca y demoníaca contra ellos – y contra el mundo entero: porque ellos, en definitiva, son la encarnación del bien, de la verdad.

Para ello, y como se indicara anteriormente, el liderazgo palestino se vale, de manera sistemática, de manidos libelos antisemitas (apenas reciclados, adaptados) – que, llamativamente, la prensa occidental, sistemáticamente, no logra identificar...

El asesor de Mahmoud Abbas en Asuntos religiosos e islámicos, Mahmoud Al-Habbash, enunciaba, en la television oficial de la Autoridad Palestina (23 de octubre de 2015):

El conflicto aquí en Palestina es entre nosotros y la ocupación criminal y sus líderes criminales, es una manifestación más de nuestras pruebas, una manifestación más del histórico conflicto entre verdad y falsedad, entre bien y mal. A lo largo de la Historia, ha habido conflicto entre verdad y falsedad. El bien está representado por los profetas y sus seguidores [los musulmanes]. No estamos inventando nada nuevo aquí. Este es un conflicto entre dos entidades, bien y mal; entre dos proyectos: el proyecto de Alá versus el proyecto de Satán; un proyecto conectado con Alá, que es su voluntad – verdadero y bueno –, y un proyecto conectado a la opresión y al satanismo, al satanismo y animosidad, ocupación y barbarismo”.

Los judíos representan el “mal”, la “falsedad”, los “demonios” y “satanes”. E Israel, el “proyecto de Satán”. Libelos de manual.

Más recientemente (20 de septiembre de 2016), Fatah publicó - en el sitio web oficial de su Comisión de Movilización y Organización – la siguiente viñeta que reitera el libelo de que los judíos son los responsables del terrorismos mundial (reproduciendo los esquemas del libelo del control judío mundial de los Protocolos de los Sabios de Sion):
 

 
El propio presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, aprovechó un discurso (23 de junio de 2016) frente al Parlamento europeo para propagar una infamia (de las tantas) surgida de la Autoridad Palestina, (en realidad, se trataba del viejo libelo de sangre readaptado) que fue rotundamente desenmascarado, y que mentía que un rabino llamaba a envenenar los pozos de agua palestinos.

Unos meses antes, en febrero, la organización Palestininan Media Watch informaba que en la televisión oficial de la Autoridad Palestina, un presentador y predicador, en el transcurso de su programa educativo semanal sobre el islam, declaró que, “mientras los judíos estén extendiendo su corrupción”, “la humanidad nunca vivirá confortablemente.

El predicador ilustró sus palabras con un ejemplo:

Un anciano me dijo: si un pez en el mar pelea con otro pez, estoy seguro de que hay un judío detrás”.

Judío; no israelí.

El mismo predicador, Imad Hamato, en la misma televisión, adoctrinaba en junio de 2016:

Mentiras, distorsión de la verdad, y aversión de la verdad fluye por su sangre... Los judíos aprendieron de memoria los poemas que alimentaron las guerras [entre las tribus árabes en Medina, antes del Islam]. Algunos [judíos] apoyaron la tribu Aw y otros la tribu Khazraj. Esta es siempre la práctica de los judíos. Ellos crean guerras”.

Judíos, no israelíes.

El libelo que pretende que los judíos quieren destruir la mezquita de Al-Aqsa (como se indicara anteriormente) es uno de los más visitados y utilizados por los líderes palestinos: no sólo aglutina las emociones de “la calle”, sino que también, como se verá más adelante (en la tercera parte de este informe), sirve como código de comunicación para disparar la violencia “espontánea” de la llamada “resistencia popular”.

En este caldo de odios, el Consejo Supremo de la Fatwa de la Autoridad Palestina “aclaraba”, en septiembre de 2016, “que las autoridades de la ocupación han escalado el ritmo de sus invasiones de la sagrada mezquita de Al-Aqsa con motivo de los llamadas fiestas judías [los judíos no entran en la mezquita, tan sólo acceden a la explanada del Monte del Templo, el lugar más sagrado del judaísmo], y estas invasiones revelan sus intensiones agresivas hacia la misma… El consejo insta a todos los que puedan acercarse a la mezquita de Al-Aqsa a invertir el máximo esfuerzo para llegar a la misma y fortalecer la presencia allí para defenderla, y enfatiza que nuestro pueblo adherirá a su mezquita independientemente del precio y los sacrificios que requiera, hasta que Alá herede la tierra y todo lo que hay sobre ella”.

Sin importar el “precio y los sacrificios que requiera”: luz verde para los ataques.

Porque, ya se sabe, los judíos, para los líderes palestinos, son elementos extraños en la “tierra del islam”. Así lo decreta el artículo 8 de la constitución de Fatah: “La existencia israelí en Palestina es una invasión sionista..., y es un aliado natural del colonialismo e imperialismo internacionales”.

Una “invasión”, entonces, que forma parte de una conspiración mayor, contra el (virtuoso) pueblo árabe.

Porque, según lo decía, una vez más, alto y claro un artículo de opinión publicado por el diario oficial de la Autoridad Palestina (25 de octubre de 2016):

“... Israel, el peón colonialista y punta de lanza del capitalismo occidental, [que la ONU] permitió que existiera, y al que le dio todo lo necesario para sobrevivir y vivir para servir a sus propósitos...”.

Israel es, así, según la necesidad “narrativa”, según el puzzle de odios y excusas y emociones, un peón o el rey. La contradicción es la sangre de todo fascismo, la correa de transmisión de los oportunismos, el recurso de la corrupción y el desprecio hacia propios y ajenos.

En la misma línea de paranoia conspirativa del anterior, Abbas Zaki, importante miembro del Comité Central de Fatah, declaraba durante una entrevista publicada el 30 de marzo de 2014:

Nuestro Medio Oriente es rico en energía. Creo que ha llegado la hora de que la gente sepa por qué se estableció Israel... Decían que era necesario establecer una barrera humana, que es Israel, que separaría las partes occidentales del mundo árabe de sus partes orientales, que controlaría los recursos de la región – es decir, el petróleo y la industria – y que impediría a los árabes recobrar su unidad y su cultura, que occidente les quitó”.

 
 
 
8. Los seguidores (o ciudadanos) deben sentirse humillados por la ostensible riqueza o fuerza de sus enemigos.

Humillados, sí, pero, a la vez, deben estar convencidos de que pueden derrotar (arrollando) a su enemigo. Así, por un continuo cambio del foco retórico, según refería Eco, los enemigos son al mismo tiempo demasiado poderosos y muy débiles.

A la vez que la Autoridad Palestina le dice a los palestinos que Israel/los judíos controlan el mundo y el terrorismo mundial (así, contra semejante mal, todo, absolutamente todo está permitido, todo es necesario) – al punto que hacen el trabajo de los demonios en la tierra -; le aseguran que hasta un niño puede derrotarlos, patearlos, expulsarlos de “Palestina”.

Porque en la paranoica realidad de conveniencias e intransigencias, el judío es a veces un débil y desgarbado religioso, y otras, un imponente e infame soldado, o un astuto viejo que controla los hilos del devenir del mundo.
 
 
Judío de nariz larga enciende una mecha para hacer estallar una bomba en cuyo interior un musulmán chiita y uno sunita intentan volarse el uno al otro.
 
 
Es ante semejante poder que los palestinos se "levantan", se "rebelan", que son la espina en su “garganta sionista”; que son los únicos que “ven la verdad”, que la defienden, y que combaten contra ese “mal” implacable: predestinados a ser los “liberadores”, no sólo de “Palestina”, sino del mundo árabe (recuérdese el artículo 14 de la carta de la OLP). Son, en consecuencia, un “ideal” de humanidad, de moral.

Un “ideal” que se permite perpetrar actos que están muy lejos de la pretendida moralidad y excelencia que se atribuye.

Cuentan, los escultores del “ideal” y de riquezas personales, con que los medios occidentales andan cojeando de la pierna de los hechos, de la realidad; y muy cargados de “verdades alternativas”, “convenientes”, de “posverdades” y de credos ideológicos, como para siquiera querer notar lo evidente.

 
 
 
 
         
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