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Europa Press pone en evidencia a… Europea Press
por Marcelo Wio
1 de Julio de 2015

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Dicen que una imagen vale más que mil palabras… ¿Cuánto valdrán dos para mostrar el doble rasero de la agencia de noticias española Europa Press a la hora de informar sobre el conflicto palestino-israelí?
 
La primera imagen:
 

 
 
Recién el cuarto párrafo se apuntaba que:

“El ataque fue ejecutado a última hora del lunes en los alrededores del asentamiento judío de Shuvt Rachel contra un coche en el que viajaban cuatro israelíes. Las autoridades sospechan que el tiroteo fue responsabilidad de palestinos”.


Una “sospecha”…
 
 
Pero el Jerusalem Post apuntaba, al respecto, que:

“There have been six terrorist attacks in the West Bank and Jerusalem in the past week and a half. Security officials believe that Monday night's attack was not the work of a lonewolf terrorist but a wellplanned, sophisticated attack carried out by a cell operating somewhere in Samaria”.

“Ha habido seis ataques terroristas en Cisjordania y Jerusalén en la pasada semana y media. Los oficiales de seguridad creen que el ataque de la noche del lunes [que le costó la vida a Malachi Rosenfeld] no fue el trabajo de un terrorista ‘lobo solitario', sino de un ataque bien planeado y sofisticado llevado a cabo por una célula terrorista operando en algún lugar de Samaria [Cisjordania]”.

La sospecha, en todo caso, se refiere a que se trate o no de una célula terrorista palestina que opera en Cisjordania. La procedencia del, o los atacantes, no está en duda. Es la agencia la que introduce la incertidumbre.

 
Pero vayamos a la segunda imagen:
 

 
 
Las imágenes valdrán mil palabras, pero se hace necesario agregar algunas palabras más (algo a lo que ya habían obligado los fuera de foco en la primera imagen).

En su breve crónica, Europa Press, que recurría a la agencia palestina Ma'an, olvidaba mencionar algo muy relevante que sí señalaba esta última:

“Police spokesman Mickey Rosenfeld told Ma'an that a Palestinian man ran toward a security guard at the vehicle crossing of the military checkpoint shouting ‘Allahu Akbar'.

Israeli forces fired shots in the air and then shot the man after he continued running, Rosenfeld added.

The man was moderately wounded and taken to hospital for treatment. It is unclear if the man was armed or not”.

“El portavoz de la policía, Miceky Rosenfeld le dijo a Ma'an que un palestino corrió hacia un guardia de seguridad en el paso de vehículos de un puesto de control de seguridad militar gritando ‘Alahu Akbar'.

Fuerzas israelíes dispararon al aire, y luego le dispararon al hombre, cuando éste continúo corriendo…”.

Pero para Europa Press era más relevante que el portavoz dijera que “el suceso ha tenido lugar en el puesto de seguridad de Qalandia…”.

En lugar de indicar que el palestino no se “acercaba”, sino que corría hacia un guardia de seguridad. Y no sólo eso, sin que los guardias dispararon al aire como aviso; pero el hombre continuó corriendo. Pero no sólo corría, sino que gritaba “Alá es grande”… ¿Por qué esto es relevante, y no una mera expresión de fe, de amor a Dios? ¿Es un grito inhabitual en situaciones de ataques terroristas?

Por ejemplo, el diario El País, 8 de enero de 2015, en un artículo sobre el atentado terrorista contra los trabajadores de la revista Charlie Hebdo, explicaba que, según dijo el fiscal de París:

“… los asaltantes dispararon varias ráfagas contra sus víctimas mientras gritaban ‘Alahu akbar' (‘Alá [no Dios] es grande') y decían que era “una venganza” en nombre de Mahoma”.

¿Este párrafo valdrá al menos como una explicación?

Porque está visto que, muchas veces, una imagen sólo dice, de manera reiterativa, una misma cosa: señale a Israel (o exculpe a los palestinos).

Ampliemos, pues.

El diario Times of Israel indicaba, en una crónica que daba cuenta del ataque terrorista perpetrado por dos palestinos contra los fieles judíos que estaban llevando adelante los rezos de la mañana en una sinagoga en Jerusalén en noviembre de 2014, que uno de los fieles dijo que los dos terroristas gritaron “Alá es grande” (“Alahu Akbar”) durante el ataque.

Es decir, se trata de un grito que se repite en situaciones de ataques motivados por cuestiones religiosas.

Pero, ¿la traducción de “Alahu Akbar” es “Dios es grande” (como pretende Europa Press); es “Alá es grande”?

Un blog de CAMERA apuntaba que, de hecho, la frase “Alahu Akbar” no se traduce como “Alá es grande”, puesto que la palabra en árabe para “grande” es “kebir” (no “akbar”); en cambio, la palabra “akbar” significa “mayor/el mayor” (grande/más grande). Así, el grito de “Alahu Akbar” pretende transmitir el sentido de que Alá es más grande que cualquier objeto de adoración no-musulmán.

Además, la palabra genérica para “Dios” en árabe, es “ilah”, en tanto que el nombre propio (o nombre único) para el Dios del islam es “Alá”. Dios diferente del definido en la Biblia hebrea o en el Nuevo Testamento cristiano.

En definitiva, no gritaba “Dios es grande”, sino “Alá es el más grande”.

Pero un hombre, corriendo hacia un guardia de seguridad, que desoye las advertencias y continúa corriendo mientras grita “Alá es el más grande”, en una semana y media en la que hubo seis ataques terroristas; era transformado por Europa Press en un hombre que se “acercaba” a un puesto de control gritando “Dios es grande”.

En resumen, por un lado la agencia, al hurtar información (y distorsionarla) retraba a las fuerzas de seguridad israelíes como “prestas” a apretar el gatillo (“gatillo fácil”, como suele decirse); y por el otro, diluía el origen del autor del atentado que terminó con la vida a Malachi Rosenfeld. Es decir, una imagen clara de doble rasero.
 
 
 
 
         
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