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Manifestantes en Buenos Aires
Estos días en Argentina: Israel es “nazi”. Los judíos son “ratas”. Los antisemitas "protestan". El gobierno en el silencio o el error. ¿Y los medios de difusión?
por Monica Cooper
11 de Febrero de 2009

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Esta semana pasada la historia Argentina adquirió una nueva mancha en cuanto a la protección que el gobierno y la sociedad en general se comprometen a garantizar a sus ciudadanos judíos. Los hechos: Carteles insultantes donde la cruz esvástica apareció a la par de la Estrella de David, pintadas en paredes de “fuera judíos”, escraches a miembros de la colectividad judía y frente a la AMIA (organización central de los judíos argentinos), “pintadas” en los carteles de calle Estado de Israel (en Buenos Aires), cambiado por “Palestina libre” y en otros lugares, insultos de “rata” y otros tantos a ciudadanos judíos en las calles y en la televisión durante una polémica, y otras demostraciones de falta de respeto a la dignidad de personas, instituciones y la colectividad en general. Justificadamente la comunidad judía se sintió directamente agredida. Las opiniones de que estas demostraciones fueron la expresión nada más de un repudio a la conducta de Israel por su conflicto con Gaza y no un brote antisemita quedan muy cortas de la realidad de los hechos. Ejemplos de estas ideas son las notas de Alfred Bauen, Christian Castillo o Guillermo Oliveri en Página 12. El tono antisemita de lo ocurrido estuvo caracterizado, como es típico de este fenómeno llamado antisemitismo, por la desligitimización, al igualar a seres humanos con ratas, la generalización: fue dirigido a todos los judíos, ya que todos se identifican con la Estrella de David (no fue dirigido al Estado de Israel como alegan los defensores de estos actos), y la caracterización de los judíos bajo los estereotipos del “judío internacional”. Una queja contra la conducta de Israel podría haberse hecho en una demostración frente a la embajada de Israel. Lo que ocurrió, y en la magnitud en la que ocurrió, tiene todas las características de antisemitismo clásico y fue dirigido a los judios y en particular a los judíos argentinos. Los grupos que perpetraron los actos, si bien no tan numerosos, manifestaron poder, y disfrutaron de total libertad de acción y escasa condena.

La respuesta del gobierno fue extremadamente limitada y en ciertos casos hasta delatora de simpatía con las acciones de los grupos antisemitas. Por un lado hubo declaraciones superficiales como la del Ministro de Culto, Guillermo Oliveri:

Por eso generalizar y pensar que hay un brote antisemita me parece exagerado, aunque no se puede perder de vista las expresiones de estos grupos marginales que estos días cobraron una notoriedad mediática llamativa.

Obviamente el Sr. Oliveri no conoce la historia del antisemitismo: Los ataques antisemitas siempre fueron perpetrados por “grupos marginales” mientras los gobernantes como él desviaban la mirada y declaraban que no había antisemitismo “generalizado”.

Por el otro, la titular del Inadi (Instituto Nacional contra la Discriminación), Maria José Lubertino declaró: "Israel violó las leyes del derecho internacional y se le vino en contra". ¿A Israel se “le” vino en contra qué? ¿Ataques a judíos en la Argentina? O, en otra interpretación, la del periodista Sergio Spolsky en este programa de televisión: “se le vino en contra” es el antiguo “por algo será”: actos violentos y “razones” son cínicamente conectados – Israel es “los judíos”, el silencio oficial y privado prima, a nivel social los actos violentos son "merecidos" y el gobierno y el pueblo los condona. El Jefe de Gabinete, Sergio Massa y otras autoridades condenaron los actos, pero los líderes de las organizaciones judías no sintieron que la acción del gobierno marcaba una pauta de seguridad para la comunidad. Una actuación oficial muy preocupante en un país con alrededor de 250,000 judíos.

Vamos al análisis de los hechos que supuestamente “causaron” estos actos:

La incursión de Israel en Gaza entre el 27 de diciembre y el 17 de enero pasados ha generado una gran variedad de opiniones internacionales. Entre tantas voces, hemos seleccionado las de dos organizaciones de derechos humanos (las cuales no tienden a tener simpatía hacia Israel), porque son prominentes y se han ocupado de la región y sus problemas humanos desde hace varios años.

Human Rights Watch declaró el 27 de enero (como ya lo había hecho 10 días antes): “Una investigación internacional imparcial sobre las presuntas violaciones de las leyes de guerra por Israel y por Hamas es esencial para establecer los hechos ...” (negritas nuestras).

Amnesty International en forma similar llamó a que se haga una investigación de todas las partes que participaron en la contienda. En una carta abierta del 22 de enero al Consejo de Seguridad de la ONU, esta organización urge “a que se lleve a cabo una investigación comprensiva independiente internacional sobre las presuntas violaciones del derecho humanitario internacional por Israel, Hamas y otros grupos palestinos armados que participaron en el conflicto”.

Human Rights Watch y Amnesty International, ambas independientemente, consideran que si bien puede ser verdad que Israel sea responsable de los muertos y heridos civiles en Gaza, ésta no es toda la verdad. Hamas y otros grupos palestinos ya han sido culpados de crímenes de guerra, y su responsabilidad por las pérdidas de civiles palestinos se extiende no sólo a lo ocurrido durante la incursión de Israel sino a los numerosos asesinatos y torturas que continúa cometiendo hacia la poblacion palestina de Gaza desde que Israel salió de la franja, como lo ha publicado y condenado Ammesty International.

En resumen: Mientras que la responsabilidad de Israel todavía está siendo investigada y todos los días aparecen retracciones de cargos y acusaciones – como la reciente declaración de John Ging, director de UN Relief and Work Agency (UNWRA), en la que admitió a dos diarios, el Toronto Globe y el London Daily Mail que ninguna bomba cayó en la escuela de la UNWRA y que nadie murió en la escuela y que “no fue cierto el bombardeo a la escuela de Gaza” y que “ la ONU no fue justa con Israel - esto a pesar de que Israel fue acusada de 43 muertes civiles en esa escuela en docenas de diarios en todo el mundo- los cargos contra Hamas de que ha cometido repetidos crímenes de guerra ya han sido comprobados.  

Actuación de la Prensa

Errores, omisiones, tergiversaciones, prejuicios, todos hicieron su aparición en los medios. Desde Gaza no hubo información por los medios convencionales, como Prensa Asociada o Reuters. Los únicos que “informaban” desde Gaza eran Hamas, las Naciones Unidas (UNWRA) y Al Jazeerah que mantiene allí corresponsales que pudieron quedarse cuando el conflicto comenzó. Estas fuentes, normalmente no usadas por los medios, hicieron cuanta propaganda pudieron, y los medios estuvieron más que dispuestos a publicar ese material distorsionado. Acá hay ejemplos:

Errores, Omisiones y Distorsiones:

Página12 - 16 de enero: “Gaza es Guernica”

Sería redundante pretender inventariar una vez más la interminable cantidad de atrocidades cometidas por Israel en Gaza...

La barbarie perpetrada por el régimen de Tel Aviv reconoce pocos antecedentes en los últimos tiempos...

No es exagerado calificar a los indignos y malignos gobernantes de Israel como auténticos herederos de la barbarie nazi...

Este artículo es erróneo ya que contiene errores como “se destruyen hospitales, escuelas” cuando no se destruyó ningún hospital ni escuela. Aparte de sembrar errores en la mente del lector y de no retractarlos una vez que son retractados por las mismas fuentes, Página 12 avala el uso desubicado de la comparación de Israel con Alemania nazi. Este es un error de distorsión. El autor (Atilio A. Boron) puede opinar lo que desee, pero no puede mentir. Decir que Gaza se parece a Guernica es simplemente una mentira. De este artículo a la aparición de esvásticas igualadas con Estrellas de David por las calles, no hay ni un paso. Adicionalmente, el artículo omite indicar la responsabilidad de Hamas, cuando todos los organismos internacionales han declarado que Israel y Hamas deben ser investigados, y que Hamas ha cometido crímenes de guerra

Más allá de los errores graves de este artículo, los medios de difusión influyen sobre las opiniones de los lectores, y es por eso que si opiniones de este tipo se publican, otras opiniones que las balanceen deben tener cabida también en la misma publicación

Errores no retractados:

Clarín- 7 de enero de 2009 – Israel bombardeó una escuela de Gaza llena de refugiados

Israel bombardeó ayer una escuela patrocinada por las Naciones Unidas donde estaban refugiados cientos de palestinos, aumentando así el malestar internacional ante la muerte de civiles que va causando esta guerra.

La UNWRA ha retractado esta información: "No fue cierto el bombardeo en la escuela de Gaza" http://www.noticierodigital.com/?p=17195 Después de que cientos de periódicos publicaron que 43 muertos, incluídos niños, ocurrieron en esa escuela. En la realidad, la escuela no fue dañada. Este artículo de Clarín debe ser retractado. Aunque hubo apuro de escribir esta información, no hay apuro de corregirla cuando resulta ser incorrecta.

Errores de Omisión:

Clarín - 25 de enero de 2009 - Olmert volvió a defender el accionar de Israel en la Franja de Gaza

Luego de que finalizada la operación militar, que comenzó el 27 de diciembre, protestas públicas en varias capitales del mundo reclamaron por el alto número de civiles muertos mientras funcionarios de Naciones Unidas demandaron investigaciones independientes sobre si Israel cometió "crímenes de guerra".

En realidad, lo que los funcionarios de las Naciones Unidas de verdad demandaron fue investigaciones independientes sobre si Israel y Hamas cometieron "crímenes de guerra". ¿Por qué el diario elige omitir a Hamas?

Prejuicio:

Clarín- 27 de enero de 2009 - La comunidad judía argentina denunció una “campaña antisemita”

En la sede de la AMIA, y en coincidencia con el Día Internacional del Holocausto, tildó de "actos antisemitas" a las protestas contra Israel por su incursión en Gaza. Apuntaron específicamente contra el piquetero Luis D'Elía.

En el día Internacional del Holocausto, establecido por las Naciones Unidas para recordar a las víctimas del nazismo, la comunidad judía argentina insistió en denunciar una "campaña antisemita" a la que vinculó las protestas contra Israel por su incursión en la Franja de Gaza y por la que señaló específicamente al piquetero kirchnerista Luis D'Elía.

Según Clarín, la AMIA “tildó de “actos antisemitas” a meras protestas contra Israel. Clarín no opina que los actos eran antisemitas, sino que reporta que la AMIA así lo piensa. La comunidad judía “insistió en denunciar” una “campaña antisemita”. ¿Clarín realmente cree que estos actos contra judíos argentinos y contra instituciones judías argentinas son una protesta contra Israel por su incursión en Gaza? Pintadas de esvásticas y sembrar el terror anunciando una falsa bomba en la AMIA (cosa que bien sabido es, no es inimaginable), ¿qué relación tienen esos actos con la incursión de Israel en Gaza?

Está claro que la incursión de Israel en Gaza fue contra Hamas - un grupo calificado internacionalmente de terrorista -  y no dirigida a la población civil. Sin embargo, la incursión fue magnificada y tergiversada en forma  desmedida por una labor periodística que estaba dispuesta a publicar información de fuentes no fidedignas, sin chequearla, y sin retractar cuando era necesario, a omitir información y a publicar opiniones parciales y extremas, sin intentar balancearlas. Todo este torrente de información creó una atmósfera donde el odio a Israel y el odio a los judíos se vio justificado de salir a la calle a sembrar división y miedo. Estos grupos que han estado más o menos latentes en la sociedad argentina, que han sido alimentados por corrientes extremistas llegadas ya hace un tiempo de Venezuela y el Medio Oriente, a la vez que otros extremismos políticos, salieron a la calle a mostrar su potencial de violencia. Y la prensa no sólo que no ha re-examinado o retractado una labor carente de ética profesional a lo largo de toda esta jornada, sino que ahora, no llamó a estas conductas callejeras por su nombre: antisemitismo.
 
Aunque muy desafortunado, el brote callejero de odio en la capital y en muchas ciudades del interior, sirve para demostrar el impacto del periodismo en la democracia en general y específicamente en este caso, en la seguridad de la población judía. Las consecuencias de la falta de profesionalismo en la prensa han estado a la vista: la profunda violación tanto de la seguridad de la población judía como del debate ordenado y democrático. Instamos a todos aquellos que bregan por una sociedad democrática, en donde la poblacion judía se sienta segura, a exigir del periodismo sobre Medio Oriente la mayor veracidad y balance posibles.
 
 
 
         
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