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Enmendarse, esa imposibilidad para el periodismo en español
por Marcelo Wio
15 de Diciembre de 2014

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Los medios en español rara vez publican correcciones sustanciales (y sustanciosas) – a lo sumo meras erratas enterradas en algún rincón del interior de los periódicos. Este tic se junta con su actitud casi refleja respecto de las informaciones que proceden de Medio Oriente; más precisamente, del conflicto palestino-israelí: por defecto, se ofrece (a priori) una “versión” en la que Israel es el culpable o responsable de lo que sea que haya sucedido. Si no es así, pues… ni se mencionará, ni se corregirá lo que hubiere que enmendar.

Hace casi un mes atrás, la gran mayoría de medios se hacía eco del incendio de una mezquita de Kufur Mughayyir, cerca de la ciudad de Ramala, en Cisjordania.

¿A que no se imagina cómo fue abordado el hecho por la mayoría de medios?

Por ejemplo, el diario español 20minutos publicaba el 12 de noviembre, una crónica de la agencia española de noticias Efe, titulada “Extremistas queman una mezquita en Cisjordania y atacan una antigua sinagoga en Israel”, que destacaba que “Los autores de los ataques son aparentemente judíos extremistas, por el marco de violencia que sacude esta región desde junio”. La seguridad que daba el titular se convertía en una probabilidad. Ello, a pesar de que, en el texto, se apuntaba que el “suceso que está aún bajo investigación, informó la Policía israelí”. La hipótesis del medio (o de los “testigos”), primaba sobre los hechos.

El mismo día, el diario argentino Clarín, también abordaba el hecho, y titulaba: “Colonos judíos prenden fuego una mezquita en Cisjordania”. En Perú, el diario El Comercio se apresuraba igualmente a apuntar culpabilidades sin prueba alguna, siguiendo un aparente reflejo mediático: “Colonos israelíes quemaron una mezquita en Cisjordania”.

Un mes después de los hechos (el 12 de diciembre de 2014), la agencia palestina de noticias Ma'an – a la que los medios en español suelen recurrir con cierta asiduidad – informaba, citando a un medio israelí, también habitualmente consultado por la prensa en español (el Ha'aretz, claro está), que:

“Los bomberos israelíes afirmaron que un incendio en una mezquita en la aldea al-Mughayyir cerca de Ramala en noviembre no fue un incendio provocado, sino un indencio [por un desperfecto] eléctrico, los medios de comunicación israelí informaron el jueves.

Los bomberos dijeron que no encontraron indicios de materiales inflamables en el escenario, informó del diario israelí Ha'aretz.


[Los bomberos] Creen que el incendio fue probablemente causado por un calentador”.

Los medios aseguraron algo sin que se hubiese llevado a cabo la investigación pertinente. Una vez realizada esta, los hechos refutaron tajantemente las afirmaciones de los medios.

Pero éstos, como si nada. Ni mención ni corrección.

Aparentemente, se recurre a la agencia palestina y al Ha'artez cuando sus crónicas contienen elementos que refuerzan la imagen negativa de Israel (algo que sucede a menudo en el caso de los mencionados agencia y diario).

De esta manera, la pauta parece ser, no tanto informar, sino, por el contrario, crear una opinión o percepción determinada en el lector respecto del conflicto y, en particular, del papel de unos (los palestinos como víctimas inocentes) y otros (Israel como culpable inequívoco).

Y, por otra parte, si no se corrige nada (si no se admite error alguno), es que no hubo equivocación en primer lugar. Una "lógica" digna de la novela Catch-22, de Joseph Heller, o de la sombría realidad que pintaba George Orwell en la novela 1984. Con la diferencia de que los medios, supuestamente, tratan con la realidad.
 
 
 
 
         
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