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elPeriódico: Oscurenciendo lo claro; predisponiendo al lector
por Masha Gabriel y Marcelo Wio
22 de Julio de 2015

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Hay varias maneras de ir conduciendo al lector hacia la conclusión – implícita – que se pretende llevarlo. Una de ellas, es la omisión; otra, difuminar, tergiversar los hechos y, finalmente, otra es presentar favorablemente a la contraparte de un conflicto – es decir, posicionarse. Estas son algunas de las formas a través de las cuales, lo que en principio parecería una crónica periodística, puede tornarse más bien en una imposición ideológica.
 
Estas fueron, precisamente, las tres formas en que un artículo del diario español elPeriódico se desvió del buen quehacer periodístico para sugerirle a sus lectores una “arbitrariedad” y una “opresión” israelíes sobre los palestinos.
 
 

Las tres formas

 
1. Posicionamiento e imposición emocional e ideológica

El texto del medio español decía que el “proyecto [está] destinado principalmente a los jóvenes palestinos que participen en protestas contra la ocupación israelí o arrojen piedras a vehículos”. Pero el problema no son las protestas en sí, sino el lanzamiento de piedras. La ley no habla de prohibir la participación de las protestas, sean cuales sean éstas.

Pero la inclusión del término “ocupación” permitía al diario redirigir el foco hacia un planteamiento ideológico y posicionar al lector a través de la dicotomía “opresor/ocupante” vs. “oprimido/ocupado”.
 

2. Omisión/Descontextualización

¿Cómo es posible hablar de una ley sin explicar el contexto? elPeriódico puede. Así, el diario omitía el hecho esencial de que las piedras matan, que lo han hecho en varias ocasiones, y que esa es la razón de la decision legislativa israelí.

Como indicaba el diario El Mundo (31 de mayo de 2015), en el contexto de la decisión “se encuentra Adele Biton”, la niña israelí (4 años) que “murió el pasado mes de enero por graves complicaciones en su proceso de recuperación tras ser herida de gravedad por una pedrada contra el coche de su madre en marzo del 2013”.
 

3. Tergiversación (y más omisiones)

El artículo no sólo obviaba el contexto en que se enmarca esta enmienda, sino que al omitir parte crucial de la información, tergiversaba la realidad. Así, al explicar una de las categorías de la ley, afirmaba que:

“La básica, que prevé un máximo de diez años de cárcel, castiga sin necesidad de que la fiscalía demuestre que había intención de causar daño”.

Sin embargo, la realidad es más compleja y menos maniquea. ¿Cómo lo explicaba, por ejemplo, el diario Ha'artez, de referencia para corresponsales y medios en español?

“La [categoría] básica, para la cual la sentencia máxima es de diez años de prisión, prohibe el lanzamiento de una piedra o cualquier otro objeto a un vehículo en movimiento de manera que pueda poner en peligro a los pasajeros en el vehículo o a las personas en las proximidades.”.

La crónica de elPeriódico silenciaba, muy llamativamente, el hecho de que se castigará a quienes “lancen piedras o cualquier otro objetos a un vehículo en movimiento de manera que pueda poner en peligro a los pasajeros en el vehículo o a las personas en las proximidades”. ¿Cómo es posible dejar fuera de la noticia un contenido tan relevante?

De hecho, un texto del Jerusalem Post (31 de mayo de 2015) explicaba que la ley, antes de su enmienda, no diferenciaba “entre niveles de peligro en el lanzamiento de piedras -, destacando que lanzar una gran piedra a un vehículo tiene mayor potencial de ser mortal, que lanzar pequeñas piedras a soldados parados”.

Es decir, es más fácil – o probable - darle un piedrazo (y dañar; matar) a alguien en un grupo de personas, que a alguien aislado; y lanzar una piedra contra un vehículo en movimiento es especialmente peligroso, ya que si no daña directamente, lo puede hacer a a través deun accidente mortal, como sucedió por ejemplo, el 23 de septiembre de 2011, cuando Asher Palmer (25) y su hijo Jonathan (bebé de 12 meses) fueron asesinados, víctimas del lanzamiento de piedras sobre su vehículo.
 
 
Vehículo de Asher Palmer, Times of Israel
 
 
Todos estos hechos son también parte del contexto en el que se elaboró la enmienda a la ley. Su inclusión en la crónica habría informado más cabalmente al lector.
 

 
Entonces, ¿por qué se han omitido?
 
 

 

 
 
 
 
 
 
         
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