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El silencio continúa
por Marcelo Wio
19 de Junio de 2014

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Los medios en español continúan ocultándole a sus lectores una realidad tenebrosa: las celebraciones palestinas por el secuestro de tres jóvenes israelíes. Unos festejos que surgen, ni más ni menos, de la propia organización liderada por Mahomud Abbas, Fatah; y de la Autoridad Palestina que también encabeza Abbas.
 
El hecho de que organizaciones bajo el liderazgo de Abbas aplaudan los secuestros y, al hacerlo, glorifiquen la violencia e inciten al odio, no es menor. Sobre todo, teniendo en cuenta que el día 18 de junio de 2014 los medios recogían las declaraciones del presidente de la AP.
 
 
 
Albin Eser, Director Emérito y Profesor Emérito de Derecho Penal y de Derecho Penal Comparado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Freiburg, sostiene (The law of incitement and the use of speech to incite others to commit criminal acts: German law in comparative perspective) que la incitación pública está penalizada debido a su “especial peligrosidad asociada con la incitación de un grupo indeterminado de personas”. La incitación es particularmente peligrosa ya que “cuanto más tiempo lleva en la esfera social y entre el público en general”, más “conduce a una… disminución del control de la palabra hablada y escrita”.Una vez que se han diseminado entre el público, las palabras de odio e incitación tienden a propagarse rápidamente y a ser imposibles de controlar.
 
Por su parte, Jean-François Gaudreault-DesBiens, Profesor Asistente en la Facultad de Derecho e Instituto de Derecho Comparativo de la Universidad Mc Gill, escribe (From Sisyphus's Dilemma to Sisyphu's Duty? A Meditation on the Regulation of Hate Propaganda in Relation to Hate Crimes and Genocide) que lo que a menudo conduce a los crímenes de odio y al genocidio es, precisamente, el uso de discursos de odio y su naturaleza sistemática.
 
Y amplía:
“En tales casos, el discurso del odio, o la propaganda del odio, como prefiero llamarla, está arraigada en un sistema en el quela degradación social del Otro juega un papel central en el discurso político. De hecho,la propaganda del odio contribuye en sí misma a crear un imaginario del Otro. Deshumanizado y despersonalizado, representado como una amenaza y como un enemigo potencial, el Otro, en efecto, es probable que se convierta enel enemigo para aquellos influenciados por dicha propaganda”.

 

Por ejemplo, el diario español El País indicaba el 18 de junio que:

“El presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, garantizó el miércoles que las fuerzas de seguridad palestinas buscan a los tres jóvenes israelíes secuestradosel pasado jueves por la noche, cuando hacían autostop cerca de una colonia judía en Cisjordania. ‘Quieren destruirnos', afirmó el presidente palestino sobre los autores del secuestro, en probable referencia al Gobierno de unidad palestino formado este mes”.

Por su parte, la Deutsche Welle en español señalaba:

“El presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abbas, dijo este miércoles (18.0.2014) que los autores del secuestro de los tres jóvenes israelíes buscan con su acto ‘destruir a los palestinos'.

‘Los buscaremos para devolverlos, porque quienes los capturaron desean destruirnos. Pediremos cuentas a los secuestradores', subrayó Abbas en la inauguración de la reunión de la Organización para la Cooperación Islámica (OCI), en la ciudad saudí de Yeda”.

Finalmente, la agencia española de noticias Europa Press recogía las declaraciones de Abbas durante “la Cumbre de la Conferencia Islámica”:

“Independientemente de quién lo hiciera, tendremos que decírselo, porque no podemos tolerar tales operaciones… Nos estamos coordinando [con Israel] para devolver a estos jóvenes porque son seres humanos y queremos proteger las vidas de los seres humanos”.

Abbas dice lo que dice por un lado, pero Fatah y los medios oficiales de la Autoridad Palestina envían un mensaje bien distinto hacia el público palestino.

Un mensaje que, según recogía Palestinian Media Watch (PMW), el propio Abbás enviaba durante una entrevista en la televisión oficial de la AP, emitida el 24 de octubre de 2011,:

Hamas secuestró a un soldado [Gilad Shalit] y logró mantenerlo con vida durante cinco años – eso es algo bueno”.

¿No es noticia esto? ¿El sólo hecho de que se festeje un secuestro en las redes sociales oficiales, no lo es?

¿Cuál es criterio para informar sobre Israel y el conflicto de Medio Oriente? O, mejor dicho, ¿Por qué este criterio es diferente del aplicado al resto de países o conflictos?
 
 
 
Según informaba Palestinian Media Watch, Fatah publicó en su página oficial de Facebook un dibujo de un signo de la victoria con tres dedos en alto en lugar de dos, simbolizando a los tres jóvenes secuestrados…
 
 
Otra de las caricaturas publicadas por Fatah en su página de Facebook mostraba a tres ratas con la Estrella de David atrapadas por tres anzuelos unidos a una caña de pescar. El texto en la imagen decía: “Golpe maestro”.
 
 
 
En tanto que el periódico oficial de la Autoridad Palestina, el Al-Hayat Al-Jadida, publicaba el 15 de junio de 2014 una caricatura que deformaba el logo del Mundial de Futbol de Brasil 2014 transformándolo en tres manos que tienen atrapados a tres figuras humanas. En lugar de la palabra “Brasil” debajo del “trofeo” aparece la palabra “Khalil”, Hebrón en árabe, ciudad cercana al lugar de secuestro de los jóvenes israelíes.
 
 

 

En 2006 la selección de fútbol de Italia salía campeona del mundo. Sus seguidores tenían mucho para festejar, para celebrar, pero, según informaba en su momento la Deutsche Welle (5 de julio de 2006):  

“En Dortmund, los italianos…, respetando el dolor alemán, optaron por refrenar su alegría acompañando al pueblo anfitrión del Mundial en su pena”.

En el 2006 este gesto de empatía merecía, para la DW, mención: era noticia.

Qué extraño que su opuesto, la falta total de empatía, la burla, pero no por algo tan intrascendente como un partido de fútbol, sino por el secuestro de tres muchachos, no mereciera ni una sola línea.

Decía el dramaturgo mexicano Enrique Olmos de Ita que  sin el mínimo de empatía ante el dolor ajeno la devastación de la civilidad está garantizada. 

Identificarse con el otro es, en definitiva, verse en el otro, reconocerse como igual en su humanidad. Lo opuesto - ubicarse frente al otro como, valga la redundancia, una otredad, como una distancia insalvable, como una cosa, como algo que no merece el mismo trato - es abrir las puertas a su degradación (considerándolo, por ejemplos, ratas pescadas) y a su eliminación. De eso se trata la incitación al odio, a la violencia. 

Sucedió demasiadas veces en la historia (siendo, por ejemplo, el de Ruanda un caso emblemático) para que los medios hagan de cuenta que no son más que meros “exabruptos”. Y lo difunden medios oficiales para que hagan de cuenta que no son más que meras “expresiones aisladas”.

 El ex Secretario General de la ONU, Kofi Annan (Uniting against terrorism: recommendations for a global counter-terrorism strategyA/60/825 (27 April 2006)) advirtió la similitud entre el genocidio y el terrorismo, en que ambos dependen de la incitación como una herramienta para movilizar a los perpetradores:

El terrorismo depende de la negación de la humanidad de sus víctimas. Las ideologías extremistas y excluyentes, que desestiman el valor y la dignidad de los otros, y que los retratan como infrahumanos dignos de la extinción, son herramientas esenciales para la movilización y el reclutamiento…”.
 
 
 
 
         
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