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El posicionamiento de Europa Press al descubierto
por Marcelo Wio
29 de Junio de 2015

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A veces, el orden de los factores altera el producto. Esto se da cuando esos factores son de índole lingüística, ideológica.

Y casi siempre – salvo excepciones negligentes, involuntarias -, el orden de los factores pone en evidencia a quien así los ordena.

En este sentido, la agencia de noticias española Europa Press (29/06/2015) retrataba su posicionamiento frente al conflicto palestino-israelí a partir del ordenamiento de elementos informativos.

Así, en un artículo titulado, ni más ni menos, “Rumbo a Gaza tilda de ‘acto de piratería' la interceptación por parte de Israel de la III Flotilla” (eligiendo las declaraciones tendenciosas y mentirosas de una ONG con un claro posicionamiento anti-israelí), la agencia priorizaba precisamente la “tesis” falsa de la ONG por sobre la realidad, dejando de lado cualquier explicación de los motivos del bloqueo.
 
 

 
 
Seis párrafos después del espacio cedido a la diatriba ideológica de la ONG – donde no se le señalaba al lector que no se tratan de expertos en derecho internacional; sino, a lo sumo, en propaganda -, la agencia ofrecía la “versión” israelí:


“‘Según el Derecho Internacional, la Armada aconsejó al buque en varias ocasiones que cambiara su ruta. Tras su negativa, las fuerzas (israelíes) visitaron y registraron el buque en aguas internacionales para evitar su pretendida ruptura del bloqueo', ha agregado [el Ejército israelí]”.

¿Por qué entrecomillamos “versión”? Pues porque lo que ofrecía, de esta manera, la agencia, es más bien, un difuso “yo digo, él dice”, donde el titular ya había inclinado la balanza hacia un lado. Pero es la realidad, la que dice.

De hecho, al final del artículo, se indicaba que “en 2010, soldados israelíes llevaron a cabo un ataque contra la primera Flotilla de la Libertad que dejó 10 muertos, nueve de ellos turcos…”. Claro que faltaba la porción de la realidad que tiene mucho para decir.

Como que entre los miembros de la “Flotilla”, no había simples pasajeros, sino que había gente perteneciente a la IHH turca, considerada organización terrorista por Holanda y Alemania (ilegalizó a la filial alemana de la misma por “sostener sociedades vinculadas a Hamas”).

Precisamente, a raíz de dicho incidente, la ONU formó una comisión investigadora que resultó en la redacción del llamado Informe Palmer:

“Hemos dejado claro que consideramos que Israel tiene derecho a imponer el bloqueo naval [sobre Gaza]. De lo que se deduce que Israel tiene también el derecho de hacer cumplir la ley [el bloqueo].

Para que Israel mantenga el bloqueo, este tiene ser eficaz, por lo que debe hacerlo cumplir... La aplicación puede tener lugar en alta mar y podrá ser realizada por la fuerza si el buque se resiste. En este punto del análisis no se plantean dificultades”.

“Israel se ha enfrentado y sigue enfrentándose una amenaza real para su seguridad por parte grupos militantes en Gaza. Se han lanzado cohetes, misiles y morteros desde Gaza hacia Israel desde 2001. Más de 5.000 fueron lanzados entre 2005 y enero de 2009, cuando se impuso el bloqueo naval.[...] Desde 2001, esos ataques han causado más de 25 muertos y cientos de heridos. La magnitud de las consecuencias psicológicas en la población afectada no puede ser subestimada. Además, ha habido considerables pérdidas materiales. El propósito de estos actos de violencia, que han sido condenados repetidamente por la comunidad internacional, ha sido hacer daño a la población de Israel. Parece obvio que detener estos actos violentos fue un paso necesario para Israel a fin de proteger a su pueblo”.

El principio fundamental de la libertad de navegación en alta mar está sujeto a unas pocas excepciones en virtud del derecho internacional. Israel enfrenta una verdadera amenaza para su seguridad por parte de grupos militantes en Gaza. El bloqueo naval se impuso como una medida legítima de seguridad con el fin de evitar que las armas de entrar en Gaza por mar y su aplicación han cumplido con los requisitos del derecho internacional”.

No hay derecho dentro de las normas legales [del Bloqueo] para incumplir un bloqueo como medida (o derecho) de protesta. Romper un bloqueo, es por lo tanto, un grave paso que entraña un riesgo de muerte o lesiones”.

No es ni el Ejército ni el gobierno israelí quien dice esto. Era la comisión de la ONU recién mencionada. Pero, al parecer, cuando un informe de la ONU da la razón a Israel, es conveniente archivarlo en la carpeta de olvidos.

Pero, más allá de esto, ¿por qué la agencia daba lugar a falsedades e, incluso, las encumbraba – entrecomilladas - como titular?

¿Por qué no indicar los motivos del bloqueo, y el informe de la ONU que habla de su legitimidad como medida de seguridad?

La respuesta la da el propio ordenamiento de los factores, su priorización, y la omisión de cualquier indicio de realidad que le indique al lector que no se trata de un “él dice, el otro dice”, sino de una situación donde las cosas están muy claras.

Una claridad que se le hurtaba al lector, indicándole, desde el vamos, es decir, desde el título, el sendero de razonamiento que debía seguir para llegar a “sus” conclusiones.
 
 
 
 
         
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