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EL PAÍS: Un mes de despropósitos
por Masha Gabriel
5 de Julio de 2016

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ELPAÍS es un medio español. Es, además, líder mundial de la información en castellano.

Desde el 2 de Junio hasta el 5 de julio publicó una serie de artículos contra la ocupación. No “sobre” la ocupación sino “contra”. Nada que objetar si esto se hubiera realizado desde la páginas de opinión, pero no fueron éstas las únicas transmisoras del mensaje. Un despliegue mediático a todos los niveles, que en ningún momento aportó la otra visión del conflicto, no contextualizó, omitió información, falló en los datos e incluso publicó una viñeta que venía a reforzar los estereotipos negativos de los judíos.

Recuerde, esto en el medio que es líder mundial de la información en castellano. Y que se presenta como un medio de referencia.

Repasemos, entonces, los momentos más destacables de la cobertura del conflicto palestino-israelí en las páginas de EL PAÍS en este último mes:
 

INTERNACIONAL

a) Especial del corresponsal.

Tres textos:

Medio siglo de barreras y puestos de control en Cisjordania (2/6/16)
Una nación judía sin papeles (03/06/16)
Esperando a Erdogan en Gaza (04/06/16)

En ReVista de Medio Oriente ya tratamos estos artículos, que se caracterizaron por la ausencia de contraparte israelí, falta de contexto histórico y por los importantes errores factuales (como desconocer en qué año se inició el bloqueo).

b) Especial Vargas Llosa:

El mismo día que una niña israelí, mientras dormía, era asesinada por un palestino, ELPAÍS dedicaba su portada y dos primeras páginas de Internacional al inicio de los reportajes del Nóbel Vargas Llosa bajo el epígrafe: “Los estragos de la ocupación”.

Las aldeas condenadas (01/07/16)

Irónico, Mario Vargas Llosa habla de una aldea que desaparece, pero que él mismo afirma que tiene más habitantes que hace 10 años:

“La aldea de Susiya, que entonces tenía unos 300 habitantes y parecía destinada a desaparecer al igual que otras de la zona, ahora tiene 450.”

Es decir que en 10 años, la aldea que sostiene su teoría de desaparición ¡ha crecido un 50%!

Evidentemente Vargas Llosa no es matemático, pero tampoco brilla por sus conocimientos legales ya que en este texto habla de “las invasiones ilegales”. Recordemos que no existe una ley internacional que haya dictaminado nada respecto a las cuestiones territoriales entre Israel y los palestinos. Existen distintas teorías, y distintas valoraciones jurídicas. La ocupación puede resultar indignante, inmoral o puede ser considerada como parte esencial del problema. Pero no es ilegal. Medios como el New York Times han tenido que corregir esa aseveración en el pasado.

Vargas Llosa también menciona la “prohibición para que los árabes circulen en coches por las calles del centro” en Hebrón. Sólo hay una calle por la que los palestinos no pueden circular, Al-Shuhada. La calle fue cerrada y reabierta, hasta que después de la segunda Intifada fue cerrada por motivos de seguridad. No es muy honesto mencionar que los palestinos no pueden usarla, sin explicar por qué.

Los niños terribles (01/07/16)

En este artículo, Mario Vargas Llosa da voz a unos juristas que denuncian el maltrato de las fuerzas israelíes contra los niños palestinos y cómo buscan aterrorizarlos. Como de costumbre, no hay ninguna otra versión que pueda aportar otro acercamiento, desmentir o simplemente matizar las declaraciones de estos juristas.

Tampoco hay una puesta en contexto, como que las piedras de esos niños matan, o como que fue un “niño” (17 años) palestino quien acuchilló hasta la muerte el día antes a una niña (13 años) israelí.

Asegura el prestigioso autor que “Los vecinos de las aldeas y ciudades acuadrilladas y resquebrajadas por los asentamientos reciben prohibiciones estrictas de pisar el territorio de las colonias”. Obviamente no se ha enterado de que gran parte de los trabajadores en las colonias son precisamente palestinos.

La muerte lenta de Silwan (02/07/16)

En este artículo, Vargas Llosa explica que si critica a Israel es por “un acto de amor”.

Empieza poniendo en duda el sistema judicial israelí, con lo cual justifica su absurdo párrafo en el que critica que los israelíes tengan acceso a viviendas en Silwan:

“... alegando tener documentos antiguos según los cuales fueron judíos los propietarios; comprando el inmueble a través de un testaferro árabe; hostilizando y amenazando al ocupante hasta hacerlo huir; pleiteando en los tribunales para que se decida a demoler la vivienda por no haber sido construida con los permisos necesarios, o, en los casos extremos, aprovechando un viaje o salida de los dueños o inquilinos para meterse en el lugar a la fuerza.”

Es decir, si los judíos ocupan ilegalmente una vivienda, obviamente es malo, pero si recurren a papeles legales o incluso si compran la propiedad, es igualmente malo. Existe una palabra que define a la persona que cree que todo lo que haga un judío es malo, y no define precisamente un “acto de amor”.

Es interesante ver que el premio Nóbel busca algo positivo que decir acerca de Israel y asegura que “prácticamente [ha] liquidado la pobreza en la sociedad israelí”. Vuelve a fallar en sus conocimientos. La OCDE precisamente alertó a principio de año de la preocupante problema de pobreza en Israel. Algo que el mismo Natanyahu ha reconocido.
No hizo sus deberes el Nóbel.
 
c) Artículos varios.

Justificación del terrorismo:

Ya hemos destacado que el mismo día que los artículos de vargas Llosa empezaban a ver la luz, Hallel Yaffa Ariel una niña israelí de 13 años era acuchillada mientras dormía, hasta la muerte, por un palestino.

El País publicaba un primer titular:

Un palestino mata a puñaladas a una colona de 13 años mientras dormía
 

 
 
El titular adjetivaba a la niña como “colona”, una manera de sugerir una justificación o atenuante del crimen. Pero la adjetivación del titular era selectiva, ya que si ella era “colona”, el palestino no era “terrorista”.
 
Posteriormente, ELPAÍS cambiaba su titular por  

El artículo además, hacía un balance de la última ola terrorista en Israel, en la que víctimas y verdugos eran contabilizados por igual. Sin distinción entre atacados y atacantes.

Omisión de parte de la noticia:

El Cuarteto alerta de que las colonias de Israel minan la solución de los dos Estados (01/07/16)

Una noticia de agencia de 9 párrafos que se centra en la condena a Israel (7) párrafos, pero no dedica ni un solo párrafo en exclusiva a la condena que hizo el Cuarteto de la incitación palestina a la violencia, y la necesidad de actuar firmemente contra el terrorismo. Algo que generó mucho malestar entre las autoridades palestinas (hasta el punto de que cortaron relaciones con el Cuarteto), y alegría en las israelíes, pero sobre la que El País prefirió correr un tupido velo.

 
CULTURA

Literatura ocupada (28/06/16)

Publicidad del BDS (movimiento de Boicot, Desinversiones y Sanciones contra Israel). Este movimiento es considerado illegal en Francia, estados de Estados Unidos y otros países occidentales han iniciado trámites para ilegalizarlo por antisemita, ya que busca la desaparición del estado judío. Pero esta información no encuentra lugar en el reportaje de cultura, que prefiere presentar una imagen edulcorada de ese grupo (y otras ONG controvertidas en Israel) y minimizar las amenazas a las que se enfrentan los israelíes. Por supuesto, no falta referencia a Mario Vargas Llosa.

 
OPINIÓN

a) Editorial:

No más asentamientos (07/07/16)

Tal vez, nada como la primera frase de este editorial, para valorar la desinformación que se produce ante tanto sesgo informativo:

“A los cuarenta y nueve años de la ocupación israelí de Cisjordania, Gaza y los Altos del Golán, el conflicto de Israel con el pueblo palestino parece muy lejos de la solución exigida”

1-Gaza no está ocupada.
2- Si el tema trata de la relación con los palestinos, ¿qué tienen que ver los Altos del Golán?

Por no hablar de que el editorial no contempla las amenazas a las que se enfrenta Israel, no menciona ni una sola vez el terrorismo palestino, y se salta por alto todas las negativas palestinas a las distintas ofertas de paz (incluida su renuncia 1948).

Todo es culpa de Israel.

Porque lo que realmente subyace en este editorial, y en la totalidad de la cobertura de EL PAÍS, es un profundo racismo hacia los palestinos que no son contemplados ni como sujetos responsables ni como agentes morales.

 
b) Viñeta antisemita
Hubo además, un artículo de opinión de Vargas Llosa, para promocionar su siguiente reportaje. No entremos a analizarlo, porque se limita a decir lo de siempre, apoyándose en que tiene amigos israelíes, pero destaquemos una sorprendente viñeta que acompañaba su texto:
 

 
La viñeta viene a reforzar el estereotipo negativo contra los judíos; en este caso identificados como judíos ortodoxos (por cierto, que en las “colonias” no habitan sólo judíos ortodoxos).

Sumemos, a lo que recién hemos comentado:

Fotogalería, video, artículos de opinión de israelí, dos de Juan Cruz, gráficos (incluído uno que señalaba Tel Aviv como capital)...

Y lo más sorprendente es que ni siquiera había noticia. De hecho, en el año 2005, Mario Vargas Llosa ya había escrito prácticamente lo mismo, en 7 capítulos en lugar de 3. 

En definitiva un despropósito informativo. Y todo el encomiable empeño que EL PAÍS ha mostrado en su lucha contra el antisemitismo termina quedando en la nada cuando su obsesión por el único estado judío le permite omitir información clave y perpetuar prejuicios.
 
 
 
 
         
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