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Desde los Guetos no se lanzaban ataques contra civiles
El Diario de Cádiz y la difamación de Israel
por Masha Gabriel
21 de Junio de 2011

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El artículo de opinión El Gueto de Gaza, de Lorenzo Benítez, publicado por El Diario de Cádiz el 11 de Junio de 2011, distorsiona los hechos de manera a transmitir una imagen de Gaza, que nada tiene que ver con la realidad.

COMPARACIONES

Para empezar, el título pretende comparar la situación de Gaza con lo que realmente fue un Gueto cuando cualquier persona que haya leído un libro de historia podría ver inmediatamente la diferencia. El objetivo es evidentemente culpar a los israelíes de estar actuando con los palestinos, de la misma manera en la que los nazis actuaron con los judíos. Esto mueve a varias reflexiones:

1- Según el Departamento de Estado de Estados Unidos, la European Union Agency for Fundamental Rights (FRA) y la Organization for Security and Co-operation in Europe (OSCE), “realizar comparaciones entre la política israelí actual y la de los nazis” es una clara muestra de antisemitismo. Con esta comparación, Benítez abraza las teorías del grupo terrorista Hamás, que en el artículo 20 de su carta fundacional acusa a los israelíes de ser como los nazis. Curiosa ironía, cuando Hamás en dicha carta aboga por la destrucción de Israel y de los judíos.

2- Desde los guetos en los que se confinó a los judíos no se lanzaban cohetes contra civiles, ni gobernaban grupos terroristas armados hasta los dientes que exigían la destrucción del vecino.

3- La situación en Gaza no es de crisis humanitaria. Existen cauces destinados a hacerles llegar la ayuda que el mundo les brinda. Durante el año 2010 más de un millón de toneladas de ayuda humanitaria ingresó en Gaza desde Israel, lo que equivale, casi, a una tonelada de ayuda por cada hombre, mujer y niño.

4- Egipto acaba de poner fin a su participación en el bloqueo. La frontera entre Egipto y la franja de Gaza está abierta ahora a que los palestinos y las mercancías entren y salgan relativamente libremente.

5- Israel por su parte mantiene una frontera cerrada con Gaza, con excepción de los pasos fronterizos, dado que tras su retirada completa de Gaza, ha tenido que defenderse del terrorismo que los palestinos han practicado casi sin tregua.

BREAKING THE SILENCE

La referencia a Breaking The Silence está manipulada. Benítez no sólo obvia la polémica en torno a las dudosas intenciones de dicha asociación que la invalidan como referente neutral, sino que además, necesita exagerar más sus testimonios. Benítez escribe:

“EL sargento ordenó buscar la casa con el televisor más grande. Luego el pelotón expulsó a la familia a culatazos. Los soldados se quedaron un mes en el salón, viendo el Mundial de fútbol, y no supieron más de aquellos palestinos.”

La realidad, contada por los propios miembros de Breaking The Silence, es distinta. Según ellos, los soldados que patrullaban la zona, entraron en la casa de unos palestinos, encerraron a la familia en la cocina, miraron el partido de fútbol y se marcharon. No los “expulsaron” y no “se quedaron un mes”. Obviamente, el hecho de que lo sucedido tenga una dimensión menor a la expuesta por el señor Benítez, no resta un ápice al vandalismo y a lo reprobable del acto supuestamente cometido por esos soldados. Sin embargo, la exageración de los hechos por parte del periodista ilustra de manera clara la tendenciosa manipulación de la verdad para convertir a los israelíes en seres demoníacos similares a los nazis.

El artículo prosigue con una descripción de la ciudad de Hebrón:

Me lo contó en pleno centro de la ciudad sagrada, habitada por unas 600 familias de colonos judíos frente a 160.000 palestinos. Paseamos entre tanques, jóvenes artilleros, alambres de espino y fachadas acribilladas, escoltados por una veintena de policías de la Autoridad Palestina que protegían la visita de la ONG Breaking the Silence, compuesta por ex combatientes israelíes.

Efectivamente Hebrón es una ciudad santa para las tres grandes religiones monoteístas, ya que se considera que ahí están enterrados los tres patriarcas Abraham, Isaac y Jacob, junto a sus respectivas esposas, Sara, Rebeca y Lea. En el capítulo 23 del Génesis, se relata cómo Abraham compró ese terreno, unos 2000 años antes de la aparición del cristianismo, y unos 2500 antes del Islam.

Ese despliegue militar al que el periodista hace referencia, sin situarnos en el contexto, fue considerado claramente necesario por los policías palestinos para proteger a los judíos quienes son muchas veces víctimas de ataques palestinos.

ASENTAMIENTOS ILEGALES... ¿EN FUNCIÓN DE QUÉ FRONTERAS?

Escribe Benítez:

Hebrón está en Cisjordania, cuyo territorio está plagado de asentamientos judíos que vulneran los dictámenes de la ONU desde 1967.

Aquí Benítez baja el martillo acusatorio sobre Israel con una sola oración plagada de inexactitudes.

Respecto a la legalidad de los asentamientos hay que recordar que Israel entró en los territorios en disputa tras una guerra de auto-defensa. Las tierras fueron capturadas a Jordanos y a Egipcios, ya que hasta entonces no había existido el reclamo de una patria palestina por parte de los palestinos hacia esos dos países. Estas fueron tierras capturadas y ocupadas por Jordania y Egipto tras otra guerra de agresión contra Israel, en 1948. Estas tierras no han pertenecido a ningún país de la zona después de haber sido parte del Imperio Otomano hasta la primera guerra mundial.

La Resolución 242 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (noviembre, 1967), no pidió la retirada de todos los territorios, y vincula la exigencia de una retirada israelí “de territorios que ocuparon”, a la

“Terminación de todas las situaciones de beligerancia o alegaciones de su existencia, y respeto y reconocimiento de la soberanía, integridad territorial e independencia política de todos los Estados de la zona y su derecho a vivir en paz dentro de fronteras seguras y reconocidas y libres de amenazas o actos de fuerza.”

No es factible lo uno sin lo otro. A ese respecto, es de sobra conocida la negativa palestina a reconocer un estado judío (tanto por parte de Fatah, como de Hamás) y sus derivadas amenazas de agresión que se ciernen sobre Israel (tanto desde Gaza, como desde Cisjordania).

Otro factor esencial a la hora de hablar de los asentamientos es que según se decidió en los acuerdos de Oslo de 1993 (aceptados por ambas partes) esta cuestión deberá ser tratada en las negociaciones por el status permanente, cuando se hayan delimitado las fronteras definitivas.

Prosiguen las hipérboles del periodista en El Diario de Cádiz:

La excursión al centro del odio fue en enero de 2009. Unos días antes Israel había cometido la masacre de Gaza, en la que murieron más 1.400 personas. Entre ellas cientos de niños.

Lo que el periodista llama “masacre de Gaza” consistió en un ataque contra objetivos de Hamás, motivado por los miles de cohetes lanzados sistemáticamente por parte del grupo terrorista sobre el sur de Israel.

Por otra parte, las cifras de las víctimas durante la Operación Plomo Fundido han sido objeto de polémica y han ido oscilando en función de los intereses de Hamás, quien controla toda la información que se origina en la Franja de Gaza. El grupo terrorista ocultó y/o manipuló los datos durante el enfrentamiento. De hecho, ellos mismos se ocuparon de desmentirse cuando, en una entrevista al diario árabe Al Hayat, el ministro del Interior del gobierno de Hamás en la Franja de Gaza, Fathi Hammad, reconocía la falsedad de algunas de las cifras que inicialmente ellos mismos habían difundido. Hammad declaró en dicha entrevista por ejemplo, que los "oficiales de Policía" que murieron en el primer día de la operación Plomo Fundido eran realmente unos 250 miembros de Hamás, a pesar de que una vez concluida la ofensiva Hamás aseguró que sólo había sufrido 50 bajas. Con respecto a los “410 niños” también habría que mencionar que por “niño” se entiende a todo menor de 18 años, y que muchos de ellos podrían ser calificados como “jóvenes combatientes de Hamás”.

Por su parte, el Gobierno israelí estimó que durante la Operación Plomo Fundido fueron 1.166 palestinos quienes murieron y que en su mayoría pertenecían a las diversas organizaciones terroristas de la Franja de Gaza. Estas cifras se obtuvieron con un pormenorizado y metódico estudio de los nombres de cada una de las víctimas.

LA FLOTILLA DE LA LIBERTAD

Prosiguen las falsedades de Lorenzo Benítez, quien como miembro de la Plataforma Rumbo a Gaza, aprovecha su espacio mediático para contar las medias verdades que ha extendido la autodenominada Flotilla de la Libertad.

Hoy Gaza sigue sin reconstruir sus hogares gracias al bloqueo ilegal del Gobierno sionista. Aunque recientemente se ha reabierto el paso de Rafah (Egipto) con bisturí, el cerco a un millón y medio de personas y al transporte de mercancías es férreo e inhumano.

1- Si Gaza no reconstruye sus hogares, no es por falta de medios. Algunos analistas internacionales apuntan a que los millones de dólares que les llegan en concepto de ayudas internacionales, son desviados por los miembros de Hamás, que gobierna la Franja, para otros fines más bélicos.

2- El bloqueo no es ilegal, ya que se cierne a los puntos estipulados por el Manual de San Remo Sobre el Derecho Internacional aplicable a los Conflictos Armados en el Mar.

Continúa Benítez enarbolando la bandera de la Flotilla y pasa por alto datos relevantes:

Fue una iniciativa de la sociedad civil a escala internacional que intentó romper el bloqueo por mar para llevar una carga humanitaria a la población de Gaza en 2010. La respuesta de Israel fue asaltar el buque Mavi Marmara y asesinar a nueve pasajeros, herir a más de 50 y secuestrar todo el convoy con 750 personas a bordo.

La autodenominada “Flotilla de la Libertad” fue una iniciativa del grupo turco IHH, declarado terrorista por muchos países occidentales.

Israel advirtió varias veces a la flotilla que, estando la zona bajo bloqueo, no podrían pasar e invitó a los activistas a ir al puerto de Ashdod y a enviar la ayuda humanitaria por tierra bajo el control de los miembros de la flotilla. Ellos se negaron.

La respuesta de Israel no fue “asaltar el buque” y “asesinar a nueve pasajeros”, si no que fue hacer respetar el bloqueo legal con un abordaje al Mavi Marmara. Una vez ahí, los soldados fueron atacados por los miembros de IHH, y respondieron.

Una comisión independiente israelí, liderada por el ex juez de la Corte Suprema Yacov Turkel e integrada entre otros por dos observadores internacionales (el Premio Nóbel de Paz irlandés Lord David Trimble, y el jurista canadiense Ken Watkin) responsabilizó al grupo organizador de la Flotilla, el turco IHH, de lo sucedido a bordo del Mavi Marmara.

El periodista concluye el artículo con un reproche a la ONU por no apoyar estos barcos, que según él:

Transportan algo tan constructivo como el derecho a vivir en paz del pueblo palestino. El derecho, como el de usted que lee este artículo, a que nadie le eche a patadas del salón de casa.

¿Y el derecho del lector de El Diario de Cádiz a no ser engañado? ¿Cómo es posible que en un artículo que pretende analizar la situación de la Franja de Gaza no se mencione a Hamás, que es quien ahí gobierna? ¿Cómo se puede hablar de lo sucedido en el Mavi Marmara, sin hablar de sus vínculos con el IHH? ¿Cómo se pueden ignorar los miles de misiles lanzados desde Gaza hacia Israel y considerar las acciones de Israel como iniciativas sin causa?

Los palestinos pueden vivir en paz, tal y como lo demuestra su vida en una Cisjordania próspera. Sólo depende de Hamás el cumplir las tres exigencias del Cuarteto para Oriente Medio compuesto por Estados Unidos, Rusia, la Unión Europea y la ONU. Es decir reconocer a Israel, renunciar a la violencia y aceptar los acuerdos palestino-israelíes previos. Esto pondría inmediatamente fin al bloqueo que pende sobre la Franja de Gaza.

Hamás, consciente de su “tirón mediático” dice “no”. Periodistas como Lorenzo Benítez lo justifican, y demonizan a Israel con un marcado tono antisemita al retratar las acciones defensivas de este Estado democrático con un referente al nazismo.

 
         
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