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Blogs de El Confidencial: pasen y opinen, es gratis
por Masha Gabriel
2 de Marzo de 2017

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El embajador Jorge Dezcallar publicaba en su blog en El Confidencial, un artículo en el que explicaba su desacuerdo con la solución de un solo estado al conflicto entre palestinos e israelíes.

En ReVista de Medio Oriente no solemos responder a artículos de opinión, porque la comprensión subjetiva o la toma de partido por una de las partes en conflicto es totalmente legítima, pero entendemos que este artículo incurre en errores factuales y reproduce ciertas medias verdades, a los que hemos considerado importante responder.

El artículo del embajador Dezcallar intenta desgranar la responsabilidad de las partes en la falta de acuerdo, aunque tan sólo se centra en las críticas a Israel y a Netanyahu. Apenas menciona el terrorismo palestino de modo generalizado en una especie de listado equidistante de errores (como si atacantes y atacados tuvieran la misma responsabilidad).

El artículo es largo de manera que no nos detendremos en demasiados detalles, simplemente una lectura rápida de algunos aspectos concretos. En cursiva reproducimos algunas de las afirmaciones del autor.

PALESTINOS, ÁRABES, FRANCESES O BRITÁNICOS, TOTUM REVOLUTUM

“Desde la creación del Estado de Israel, palestinos e israelíes han peleado en guerras abiertas en 1949, 1956, 1967 y 1973.”

1- Las guerras del 48, del 67 y del 73 fueron guerras libradas contra los estados árabes, no contra los “palestinos”, que no eran aún una entidad política. Por cierto, convendría aclarar que todas esa guerras las iniciaron los estados árabes.

2- 1956 es una guerra que enfrentó a Reino Unido, Francia e Israel con Egipto que había tomado el control del Canal de Suez y bloqueado los accesos al mar. ¿Qué tienen que ver los palestinos aquí dentro?
 

CASI 60 PLANES DE PAZ
“sin que los casi 60 planes de paz presentados hasta la fecha hayan dado ningún resultado.”

¡60 planes de paz! Esos sí que son muchos planes de paz, casi a uno por año desde que los estados árabes rechazaron en 1947 la partición de lo que quedaba de Mandato, y la posterior independencia del estado judío.

¿Tal vez confunde planes concretos presentados con cumbres, reuniones y/o propuestas y declaraciones?

Obviamente, entendemos que las propuestas de Olmert y Barak (rechazadas por los palestinos a pesar de que ofrecían la casi totalidad de sus exigencias) estarán contadas en esa lista. ¿Pero qué otras opciones concretas de paz ha habido? ¿Oslo I, Oslo II, la Hoja de Ruta, Ginebra?

¿Tal vez considera el embajador que las declaraciones de Arafat de 1980, y recogidas por el diario The Times, eran una propuesta de paz?:

“Paz para nosotros significa la destrucción de Israel. Nos estamos preparando para una guerra total, una guerra que durará por generaciones ... No descansaremos hasta el día en que volvamos a nuestra casa, y hasta que destruyamos a Israel.”

Desde luego, la propuesta es concreta. Y de esas hay mucho más de 60. Por no irnos tan atrás en el tiempo, la “propuesta de paz” de uno de los posibles sucesores de Abbas y fundador de los servicios de inteligencia de la Autoridad Palestina Tawfik Tirawi, quien declaró en una entrevista con la agencia palestina de noticias Ma'an que un “Estado palestino junto a Israel es sólo ‘una etapa' y que Palestina debe extenderse finalmente del río Jordán al mar”. Y añadió: “No crean que habrá una solución a la cuestión palestina mediante el establecimiento de un estado cuyas fronteras estén limitadas a Cisjordania y Gaza”.
 
Sí, hay muchos planes. Tal vez no todos válidos.
 
 
TODOS SABEMOS CUÁL ES LA SOLUCIÓN, PERO DEBERÍAMOS SABER UN POCO MÁS DE HISTORIA
Los parámetros de la solución estaban claros, al menos hasta ahora: dos estados viviendo en paz uno junto a otro con Jerusalén como capital de ambos y garantías de libre acceso a los lugares sagrados de las tres religiones, seguridad para todos garantizada por la comunidad internacional, retorno a las fronteras de 1967 con ligeros retoques aceptados por ambas partes, solución para el problema de los refugiados y poco más.

Tan claros estaban, que en todos estos años ha sido imposible llegar a un acuerdo. Tan claros que cualquier opinión puede inventar parámetros nuevos, como la capitalidad compartida. Una claridad meridianamente confusa, sobre todo si tenemos en cuenta que los conocimientos mínimos fallan. El alto el fuego de 1967 no trazó ninguna frontera, sino una línea de armisticio – de hecho, fue uno de los agresores, Jordania, el que insistió en que no se reconociera como frontera internacional. La palabra “frontera” implica legalidad, significación política y permanencia, ninguna de las cuales se aplica en este caso.

Recordemos el texto que así lo fijó:

“El Acuerdo de Armisticio establece que ‘ninguna disposición de este Acuerdo perjudicará, de ninguna manera, los derechos, reclamos y posiciones de cualquiera de las partes en la solución pacífica de las cuestiones palestinas, las disposiciones de este Acuerdo han sido dispuestas exclusivamente debido a consideraciones militares” (Artículo II.2)”
 

CHURRAS, MERINAS Y ALGO DE DESCONOCIMIENTO LEGAL

El fracaso se debe a todos. A Israel, que es potencia nuclear pero que sigue sin ser aceptado por sus vecinos en el entorno geográfico en el que se ubica, en lo que constituye un monumental fracaso diplomático y político, y que teme por su seguridad mientras ocupa tierras palestinas y construye sobre ellas asentamientos que la comunidad internacional considera ilegales, contrarios al derecho internacional y un obstáculo para la paz, como afirma la resolución 2334 aprobada el pasado diciembre por el Consejo de Seguridad de la ONU”.

1- “Israel, que es potencia nuclear pero que sigue sin ser aceptado por sus vecinos”. ¿Pero?

¿Y por qué no otras variantes igual de lógicas? Desde aquí proponemos:

a) Israel, que es gran cultivadora de tomates cherry pero que sigue sin ser aceptado por sus vecinos

b) Israel, que tiene una importante populación LGTB pero que sigue sin ser aceptado por sus vecinos

c) Israel, que es líder en tecnología de productos lácteos pero sigue sin ser aceptado por sus vecinos.

2- Israel no ocupa tierra palestinas, ni los asentamientos son ilegales según una supuesta ley internacional. Existe un debate jurídico al respecto. Ambos pueblos reclaman como suyas partes de las tierras. Según todos los acuerdos firmados hasta el momento entre las partes, las fronteras serán definidas por los propios interesados. La legislación internacional apunta precisamente en esa dirección, y según las resoluciones vinculantes del Consejo de Seguridad de la ONU como la 242, base de todos los arreglos posteriores, así como conforme a los acuerdos bilaterales firmados por israelíes y palestinos, la soberanía de esas tierras reclamadas por los palestinos deberá ser decidida mediante negociaciones entre las partes en conflicto, y según esos mismos acuerdos, israelíes y palestinos, pueden construir en las zonas por ellos administradas.

Respecto a la resolución 2334, citada por Jorge Dezcallar, fue aprobada bajo el Capítulo VI de la Carta de la ONU, por lo que es sólo una recomendación y no crea obligaciones vinculantes o derecho internacional, y su aprobación no convierte a los “asentamientos” en “ilegales”. Pero como diplomático, seguro que el embajador esto ya lo sabe. Lástima que no lo cuente.

 
RIGOR EN CITAS Y GEOGRAFÍA

“Pero las culpas son compartidas y el fracaso se debe también a los palestinos, que como decía Abba Eban, nunca han perdido una oportunidad para equivocarse y que están divididos entre Fatah, más proclive al entendimiento con Tel Aviv, y Hamás, que no acepta la misma existencia del Estado de Israel y que le envía terroristas mientras tira cohetes desde la banda de Gaza.”

Honra al embajador reconocer que los palestinos no son meros comparsas sino que tienen responsabilidad en sus actos y sus fracasos. Pero sería interesante que entrara en detalles, y no que lo dejara como mero argumento en el aire, que más parece querer testimoniar de una supuesta “objetividad” del autor, más que resultar una seria reflexión.

Además, hay un par de cosas que habría que especificar:

1- La cita de Abba Eban es un poco más ingeniosa, no dice que los palestinos no pierden oportunidad de equivocarse, sino que nunca pierden la oportunidad “de perder una oportunidad”.

2- Sería bueno, para poder opinar sobre un país, primero averiguar cuál es su capital. Tel Aviv sigue sin ser capital de Israel. Las decisiones se toman desde la sede del gobierno, que está en Jerusalén. Es perfectamente lícito que al embajador Dezcallar no le guste que esto sea así, pero, afín de darle mayor credibilidad a su relato y su “objetividad”, no debería inventar otras capitales.

 
¡DIVIDIR JORDANIA EN 2!

“La cosa es más grave, porque Donald Trump parece haber abandonado la que ha sido política oficial de Washington (y de la comunidad internacional) durante muchos años: la defensa de dos estados sobre el viejo Mandato británico de Transjordania.” (negrita en el original)

¿Transjordania? ¿Dos estados sobre la actual Jordania? ¿No querrá decir Mandato Británico de Palestina?

Recordemos grosso modo: la Declaración Balfour del Gobierno británico de 1917 contemplaba la creación de un hogar nacional judío en todo el Mandato Británico de Palestina (la Palestina histórica). Sin embargo, en 1922 la Liga de las Naciones decidió dividirla en dos partes: el 80% para los árabes (el Emirato de Transjordania) y el 20% para los judíos. Posteriormente, en 1947, la ONU decidió partir ese 20% destinado a los judíos en dos: 45% para los árabes y 55% para el Estado judío.
 
 
UNA CONCLUSIÓN ACERTADA
Hay que reconocer, aunque suponga emitir una opinión, que no podríamos estar más de acuerdo con la conclusión de Dezcallar:
la “gran incógnita ahora es lo que vaya a suceder a partir de este momento”
 
         
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