ReVista
 
   
 
       
         
 
 
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
 
 
 
 
 
 
 
 
¿Dónde está la cobertura?
por Marcelo Wio
13 de Julio de 2015

Imprimir Imprimir | Enviar Enviar | Bookmark and Share Compartir
 
 
 
“…la paz no sólo descansa en estatutos y convenios. Se encuentra en los corazones y las mentes de la gente. Y si es expulsada, entonces ningún pacto, ni tratado, ni organización puede aspirar a conservarla sin el apoyo y el compromiso sincero de todas las personas”, John F. Kennedy, en su discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1963
 
¿Qué significa - o implica - que una activista de los derechos de la mujer diga que "Palestina" es más preciada que sus hijos?

Es decir, el ideal por sobre la vida.

¿Qué implica esa afirmación?

O, puesto de otra manera, ¿qué significa "Palestina" sin sus hijos?

Por lo pronto, un estado que es más "precioso" que los miembros que lo constituyen, no parece ser, precisamente, un estado; sino algo bien distinto: para comenzar, la banalización de la vida de sus propios ciudadanos - transformados en meras herramientas, en métodos; es decir, cosificados. ¿Qué estado, o ideal abstracto es ese que desplaza a sus "elementos" más preciados, los sujetos que lo conforman, que le dan razón de ser, a una posición de prescindibilidad?

Pareciera ser que un estado que es una "reacción" contra, la negación de otro estado. En este caso, de Israel. Un concepto, una ideología que, en lugar de construir lo propio (identidad - no entendida como una contraposición a otra -, instituciones, una sociedad, unos valoes, etcétera), buscar destruir al "otro".

Y es justamente éste el mensaje que percola desde el liderazgo palestino el que monopoliza la cotidianeidad de los palestinos. Sin ir más lejos, el periodista Khaled Abu Toameh afirmaba en un artículo reciente que la llamada "comunidad internacional" falla al no reconocer que para lograr la paz, los líderes deben preparar a su gente para el compromiso y la tolerancia. "Si uno quiere hacer la paz con Israel, no le dice a su pueblo que el Muro de los Lamentos no tiene ningún significado religioso para los judíos y es, de hecho, un lugar sagrado musulmán", explicaba- es decir, una usurpación de la Historia ajena y, a la vez,  una negación del "otro", al hurtarle su pasado (o, al menos, una relegación del "otro" a una contemporaneidad que deslegtima cualquier reclamo histórico).
 
Así pues, si uno quiere conseguir la paz (y lograr un estado propio), la incitación "oficial" al odio y la violencia  contra el "otro" (Israel, en este caso), la glorificación del terrorismo y el "martirio", no parecen ser las herramientas más pertinentes.
 
¿Cuánto valdrá la vida ajena si la de los propios hijos vale menos que una idea, que un concepto, que una inflexibilidad, que un odio?
 
 
 
 
         
      Portada | Temas | Países | Publicaciones | Acciones | Sobre Ética | Contáctenos | Enlaces  
         
 
ReVista Copyright 2008-2009