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Distorsión, falta de contexto y posicionamiento político
por Marcelo Wio
29 de Noviembre de 2012

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Radiotelevisión española (RTVE) publicó un artículo (Palestina lanza fortalecida el segundo asalto a la ONU para ser reconocida como Estado observador) sobre la solicitud palestina ante la ONU que le resta importancia u obvia los hechos históricos y que muestra un claro posicionamiento ideológico por parte de la autora.

La periodista que firma el artículo, Estefanía de Antonio, introduce al lector diciendo:

“Han pasado 65 años desde que la ONU aprobó la partición en dos estados del Protectorado Británico en Palestina, una división que los árabes rechazaron y que propició meses después la creación del Estado de Israel y la guerra árabe-israelí de 1948. Hoy, el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abás,solicitará a la Asamblea General el reconocimiento de Palestina como Estado observador, unalegitimidad internacional que nunca antes ha conseguido”.

En realidad, la agresión árabe comenzó con anterioridad a la declaración del Estado de Israel, de manera inmediatamente posterior a la aprobación del Plan de Partición para Palestina (resolución 181 de Naciones Unidas) – e incluso con anterioridad (Myths and Facts, Mitchell G. Bard).

Por otro lado, De Antonio olvida mencionar que si los palestinos declaran el estado este año, será al menos la tercera vez que lo hacen. La primera fue en 1948, cuando el Alto Comité Árabe proclamó la independencia de “toda” Palestina.

Posteriormente, el 15 de noviembre de 1988, la Organización para la Liberación Palestina (OLP) declaró un estado palestino independiente.

La ONU, en respuesta,  pasó la resolución A/RES/43/177 (15 December 1988):

“... [La Asamblea General] Reconoce la proclamación del Estado de Palestina por parte del Consejo Nacional Palestino el 15 de noviembre de 1988”.

Ahora, ¿conseguirá más legitimidad de parte de un organismo que no sólo no puede otorgar la estadidad, sino que ya lo reconoció como estado hace 24 años?

La periodista continúa reproduciendo una cita de Musa Amer Odeh, embajador de Palestina en Madrid:

“‘A partir de ese momento podremos negociar como Estado bajo ocupación con Estado ocupante, y no como lo hemos hecho los últimos 20 años. Además, el reconocimiento está establecido sobre la base de las fronteras de 1967 y eso manda un mensaje muy fuerte de la comunidad internacional al liderazgo israelí: todas las actividades llevadas a cabo por Israel en los territorios ocupados son ilegales', asegura el embajador palestino”.

Y la propia De Antonio acota:

“El texto de la solicitud, que se conocerá este jueves, establece elreconocimiento de Palestina como Estado en las fronteras de 1967–un 22% del territorio original que poseía en 1948- compuesto por Cisjordania, Gaza y Jerusalén Este”.

Para comenzar, sólo existen líneas de armisticio , (los propios estados árabes no quisieron reconocerlas como fronteras fijas durantes las negociaciones en 1949 y 1967).

Por otro lado, ni siquiera menciona los acuerdos bilaterales vinculantes firmados por ambas partes, sus contenidos y lo que implicaría violarlos.

Pero la periodista sí acepta y afirma la narrativa palestina y da un paso más: justifica la exigencia palestina de la capitalidad de Jerusalén Este sosteniendo que esa parte de la Ciudad Santa era poseída por “Palestina” en 1948 (amén de que en 1948 tampoco poseía Cisjordania ni Gaza, puesto que estaban bajo control Británico, como parte del Mandato Británico).

Jerusalén Este llegó a manos jordanas luego de la guerra de agresión iniciada por cinco ejércitos árabes en 1948. En tanto Cisjordania también quedaba bajo dominio de Jordania, Gaza lo hacía bajo el egipcio.

Por otra parte, el 29 de noviembre de 1947 la Asamblea General adoptó la Resolución 181, cuya parte III indica:

La Ciudad de Jerusalén se establecerá como un corpus separatum bajo un régimen internacional especial y será administrada por las Naciones Unidas. El Consejo de Administración será designado para desempeñar las responsabilidades de la Autoridad Administrativa en nombre de las Naciones Unidas”.

Es decir, la ciudad no formaría parte ni del estado judío ni del estado árabe proyectados.
 
¿Cómo podía "Palestina" poseer Jerusalén Este, entonces?

Además, De Antonio señala que se busca el reconocimiento del 22% del territorio original que poseía en 1948.

Ricki Hollander, analista de CAMERA aclara en un artículo (Film Review: Palestine is Still the Issue), tal y como determinó la Liga de las Naciones, el territorio original de Palestina incluía lo que hoy es Israel, Gaza, Cisjordania y Jordania. Los británicos transfirieron el 78% por ciento de la Palestina histórica a los árabes, creando una entidad denominada Emirato de Transjordania, donde los judíos no estaban autorizados a vivir, comprar tierra o convertirse en ciudadanos.
 
Y añade:
 
El plan de partición de la ONU proponía la división del restante 22% de la tierra entre judíos y árabes; y las líneas de armisticio (1949-1967) dejaron a Israel con un 16,5%, aproximadamente, del área del Mandato original”.

Es decir, que la periodista considera que los palestinos poseían lo que es el actual Israel en 1948. Por tanto, ¿sugiere que esa tierra corresponde a los palestinos?

Posteriormente, De Antonio escribe:

“La resistencia armada de Hamás en Gaza ha ganado adeptos tras la Operación Pilar Defensivo, que enocho días de bombardeos segó la vida de 170 palestinos y acabó con seis israelíes muertos”.

Israel "siega" vidas palestinas; en cambio, los israelíes "acaban muertos".
 
¿Los ataques terroristas de Hamas son “resistencia”? ¿Definiría De Antonio de la misma manera un atentado terrorista de ETA?

Por otra parte, ¿qué resiste Hamas? ¿La “ocupación”? Pero, ¿qué “ocupación”?

El Jerusalem Post recogía, el 1 de abril de 2012, las declaraciones de Mahmoud Zahar, co-fundador del grupo terrorista Hamas, en las que:

“... confirmó el martes que no hay ninguna ocupación israelí de Gaza, según un informe publicado por Ma'an, una agencia de notias palestina con sede en Belén”.

La periodista pasa, entonces, a enumerar las posibles reacciones israelíes, pero no de manera neutral, sino mediante la utilización de la palabra, “amenaza”, que posiciona de manera negativa al Estado judío ante el lector:

El Gobierno israelí ha anunciado quela acción ‘unilateral' de Palestina en la ONU tendrá consecuencias. Ha amenazado con suspender los Acuerdos de Oslo, con derrocar al presidente Abás, con acelerar las construcciones de asentamientos y con interrumpir la entrega de los impuestos que recauda en nombre de la ANP... ”.

Ahora sí recuerda los Acuerdos de Oslo, pero no en su justo contexto: la acción unilateral palestina viola dichos acuerdos, transformándolos en irrelevantes (así, serían los palestinos quienes dan el primer paso para sus suspensión).

Todos los acuerdos entre Israel y los palestinos han demandado que las disputas entre las partes deben resolverse a través de negociaciones directasy no a través de terceras partes. La Declaración de Principios (13 de Septiembre de 1993), que formalizó el proceso de paz entre israelíes y palestinos, exige, en su Artículo XV que:

Las disputas derivadas de la aplicación o interpretación de esta Declaración de Principios, o de cualquier acuerdo subsiguiente relacionado con el período provisional, deben ser resueltas mediante negociaciones...”

El Cuarteto de Medio Oriente, por otra parte (Naciones Unidas, Unión Europea, Rusia y Estados Unidos), en una declaración emitida el 26 de junio de 2009, afirma que:

“...acciones unilaterales adoptadas por cualquiera de las partes no pueden [determinar de antemano] el resultado de las negociaciones y no serán reconocidas por la comunidad internacional”.

En cambio, para mostrar la postura palestina ante las “amenazas” israelíes, la autora matiza:

“‘Un voto en contra será una señal clara a los palestinos de que solo la lucha armada traerá logros y que la lucha diplomática está condenada al fracaso desde el principio', ha advertido el equipo diplomático palestino”.

Israel “amenaza”, los palestinos “advierten”. Matices que vuelcan la balanza de las palabras y con ella, los imaginarios colectivos.

Finalmente, hace mención al estancamiento de las negociaciones de paz y a las escasas perspectivas de que se reactiven, y elige una cita del embajador palestino en España como conclusión de unas causas y unas consecuencias que se dan por sobreentendidas:

“‘Las negociaciones sólo han servido hasta ahora para que Israel siga construyendo colonias. Es el momento de que los países decidan entre la paz que defendemos en las Naciones Unidas o la guerra que promueve Israel', afirma el embajador palestino en Madrid”.

¿Y la versión israelí?

Se refleja una “realidad” en la que los palestinos son las víctimas de un estado israelí que busca la guerra y la colonización.

Por otro lado, ¿por qué están detenidas las conversaciones de paz? ¿Qué sucedió a lo largo de la historia de este conflicto?

A los palestinos, observa Alan Dershowitz, se les ofreció un estado en numerosas oportunidades: 1938, 1948, 2000 y 2007. En cada oportunidad, rechazaron la oferta, eligiendo, en su lugar, el camino de la violencia.

La más reciente en 2008, cuando Mahmoud Abbas rechazó una oferta de Ehud Olmert (que proponía una división de Jerusalén) que se asemeja mucho a lo que ahora exige ante la ONU.

Estefanía de Antonio cierra el artículo de manera igualmente sesgada:

“Esta votaciónserá el cuarto intento de las autoridades palestinasde lograr una mayor legitimidad y apoyo internacional desde que la ONU reconociera el derecho a la autodeterminación del pueblo palestino, en 1974, cuando Yaser Arafat pronunció aquel discurso histórico: ‘Vengo con el fusil del combatiente de la libertad en una mano y la rama de olivo en la otra. No dejen que la rama de olivo caiga de mi mano'”.

¿Quiere decir no se hace lo que quiere la dirigencia palestina, habrá sangre? ¿Y que la culpa será, en todo caso, de la comunidad internacional? ¿Está de acuerdo con esa “advertencia”, con esa narrativa?

 
(Para más información, véase el artículo Gambito palestino: impostura diplomática, necedad internacional y el objetivo de siempre, de ReVista de Medio Oriente y el artículo de CAMERA, Backgrounder: The Palestinian "Non-Member State" Drive at the UN).
 
         
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