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Demonización constante del Estado de Israel en el diario español Público. Como muestra un botón: enero 2011
por Masha Gabriel
4 de Abril de 2011

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Eugenio García Gascón, corresponsal en Medio Oriente del diario español Público, ha alzado su voz en varias ocasiones para reclamar objetividad a la hora de tratar el conflicto israelo-palestino. Sin embargo, una revisión de sus escritos nos muestra que es él quien pinta el cuadro con los colores que más se adaptan a sus propios prejuicios. Su blog Balagán es lo más parecido a una lluvia fina de deslegitimación y demonización constante del Estado democrático de Israel.

Hemos hecho un seguimiento de sus artículos del mes de enero de 2011, justo antes de que estallaran las protestas en el mundo árabe y estas son algunas de las mentiras, omisiones y tergiversaciones que hemos encontrado:

10 de enero 2011: 150 profesores israelíes

En este artículo, García Gascón rescata la figura de lo que él considera el buen israelí, es decir el israelí que condena y critica a Israel. Para ello destaca que:

“Un centenar y medio de profesores universitarios israelíes firmaron el domingo 9 de enero un documento mediante el que se comprometen a boicotear el Centro Universitario de Ariel”.

Es llamativo que 150 profesores israelíes centren un artículo, teniendo en cuenta que en Israel existen aproximadamente 120,000 profesores. ¿Qué dicen los otros.... respecto a Ariel? ¿Por qué su opinión no merece ser conocida por los lectores de Público?

"Ariel es una de las mayores colonias de Cisjordania, una colonia que está en expansión permanente y que es ilegal conforme a la ley internacional.”

Olvida mencionar el corresponsal que en todos los borradores de acuerdos de paz consensuados hasta el momento Ariel forma parte del “intercambio de territorios” y que quedaría en zona israelí, hecho claramente aceptado por la parte palestina en estos acuerdos.

Tampoco comenta que la universidad de Ariel cuenta con unos 500 alumnos árabes y que es ése precisamente un centro docente ejemplar donde conviven con toda naturalidad estudiantes de todo credo.

El mismo día Israel destruyó el histórico Hotel Shepherd de Jerusalén Este para construir allí unas veinte viviendas en una primera fase y otras setenta en una segunda fase, aunque el objetivo declarado es crear todo un “barrio” judío en la zona, es decir otra colonia ilegal en el sector ocupado de Jerusalén, concretamente en mitad del barrio palestino de Sheij Yarrah, donde la presencia israelí aumenta día a día.

El “histórico Hotel Shepherd” al que el periodista hace referencia, es cierto que es “histórico” y sus lectores tienen derecho a saber por qué es “histórico”. Resulta que ese lugar fue la residencia del Gran Muftí de Jerusalén Amin Al Huseini, virulento antisemita, jefe espiritual de los musulmanes palestinos entre 1921 y 1948 y aliado de Adolf Hitler que en la primavera de 1943 reclutó y organizó unidades musulmanas en Bosnia y Croacia para las Waffen-SS. Suyo es el llamamiento de 1941 invocando "el derecho de los árabes a resolver el problema judío con la misma modalidad y los mismo medios adoptados por el Füehrer”. Ese es su valor histórico y su simbología.

Por otra parte, también sería interesante explicar que ese Hotel fue comprado en 1985 por el empresario norteamericano Irving Moskowitz por un millón de dólares, quien es actualmente dueño del edificio y las tierras y por consiguiente tiene derecho a disponer de ello.

En la línea que convierte a Israel en responsable único del proceso con los palestinos, García Gascón lamenta las tímidas “condenas” internacionales a lo que él califica de “expansión israelí en los territorios ocupados”, pero olvida recordar que no existe aún ningún acuerdo de fronteras definitivo, y que en el pasado, cuando han existido firmes compromisos de paz, Israel ha entregado los territorios en su poder, como sucedió con el Sinai tras los acuerdos de Camp David.

12 de enero de 2011: Turquía mira a Oriente Próximo

Especialmente interesante es este artículo en el que García Gascón narra el acercamiento entre Turquía y Siria, Jordania y Líbano, a la vez que se distancia de Israel

“Este acercamiento sin duda se ve con preocupación desde Israel, un país que hasta hace poco mantenía unas estrechas relaciones con Turquía, pero es muy beneficioso para el conjunto de Oriente Próximo.”

Es decir, que para Eugenio García Gascón, aquello que preocupa a Israel es necesariamente bueno para el conjunto de países de la región. El periodista convierte así a Israel en el país discordante y en el problema de Medio Oriente, sin tener en cuenta de que también forma parte de él.

12 de enero 2011: El engañoso pacifismo laborista

Este artículo sitúa a los norteamericanos como víctimas ingenuas de los espurios intereses israelíes, que según García Gascón detienen en su poder la llave de las elecciones a la Casa Blanca:

“Es estraño es que se sorprendan los estadounidenses. Barak no puede sorprender a nadie. A la chita callando ya ha permitido que transcurran dos años sin que Netanyahu dé un palo al agua. Y Netanyahu está contento porque sólo le falta un año para inutilizar completamente al presidente Barack Obama. Dentro de un año comenzará la campaña en Estados Unidos, así que lo único que debe hacer Netanyahu es aguantar unos meses más y todo se habrá acabado.”

Al margen de que “extraño” se escriba con “x” y no con “s”, la acusación de Eugenio García Gascón se podría catalogar dentro del antisemitismo clásico, según el cual, los judíos (en este caso Israel) son todopoderosos y controlan a su gusto los gobiernos. Según él, Netanyahu tiene la capacidad de “inutilizar completamente” al presidente electo estadounidense. Sería interesante saber qué piensan los norteamericanos cuando son catalogados por el periodista de Público, como meras marionetas del gobierno israelí, como si no tuvieran ni voluntad, ni capacidad. De un plumazo, García Gascón convierte a los Estados Unidos en una democracia fallida, gobernada desde la distancia por unos poderosos judíos, preocupados exclusivamente por su propio bienestar.

Por otra parte, Eugenio García Gascón se permite aseverar, y de manera bastante peyorativa, que el primer ministro Netanyahu no ha hecho esfuerzos para la paz. Parece que el periodista olvida que desde que llegó al poder, Netanyahu insiste en volver a la mesa de negociaciones, ante unos líderes palestinos, que se niegan sistemáticamente y que ya con anterioridad han rechazado grandes ofertas. En sus esfuerzos por negociar aunque sea unos mínimos, y como gesto de buena voluntad, Netanyahu impuso una congelación de la construcción de asentamientos de 10 meses. Por cierto que esa congelación fue considerada insuficiente por la Autoridad Palestina... hasta que se cumplió el plazo de expiración. Entonces, el presidente Mahmud Abbas debió de reconsiderar su postura y, consciente de las dificultades que ello implicaba, volvió a exigir la misma medida, como condición sine qua non para sentarse a la mesa de negociaciones. Atendiendo pues a los hechos y no a las interpretaciones del periodista, da la impresión de que quienes más desean ganar tiempo son los mismos palestinos, conscientes de la presión internacional que se ejerce sobre Israel y sabedores de que cuentan con una opinión pública favorable. Por si cupiera alguna duda, el propio presidente Mahmud Abbas, en una entrevista con el diario The Washington Post, declaraba que los palestinos pueden esperar y que no pensaba retomar las negociaciones

“Basta rercordar la tremenda carrera de Shimon Peres, su papel fundamental en el lanzamiento de las colonias israelíes en los territorios ocupados después de la ocupación de 1967, su papel en la empresa nuclear israelí, o los numerosos papeles negativos que ha jugado durante toda su carrera, incluido el asunto de los acuerdos de Oslo, que hoy se pueden valorar en toda su medida muy negativamente. Sin embargo, por artificio divino todas estas acciones antipacifistas le valieron el Nobel de la Paz (!). Barak tiene el mismo fuste y es posible entender que haya engañado a Estados Unidos. Lo que no es de recibo, en cambio, es que los norteamericanos se dejen engañar una y otra vez por el discurso pacifista de los laboristas israelíes que aunque es muy hermoso no tiene nada que ver con la realidad de sus acciones.”

Una vez más, para García Gascón, toda la responsabilidad de los acontecimientos negativos reposa exclusivamente en el campo israelí. Concretamente, el periodista se escandaliza de que le hayan otorgado el Premio Nóbel de la Paz al presidente Shimon Peres, al que acusa de “antipacifista” y de haber jugado “numerosos papeles negativos”. No le choca curiosamente que ese premio le fuera otorgado también a Yassir Arafat, un líder de doble discurso, responsable de incontables actos terroristas y de la desgracia de su propio pueblo.

Este escrito termina, una vez más, poniendo en duda la capacidad norteamericana de comprensión de los acontecimientos.

17 de enero 2011: El pequeño muro

Este nuevo artículo en su blog hacía hincapié en la maldad de los judíos, a los que acusa de querer expulsar a los palestinos de todo Jerusalén:

“Israel ha abierto al culto judío un pequeño sector del muro de las lamentaciones que está situado en pleno barrio musulmán, unos cien metros al norte del muro de las lamentaciones que visitan habitualmente los turistas. Se trata de un sector de muro muy pequeño pero lo importante no es su longitud sino la decisión israelí de seguir provocando mientras la comunidad internacional mantiene un silencio cómplice.”

Para el corresponsal del diario Público, que los judíos tengan acceso a sus lugares de culto supone una “provocación”. ¿Debemos entender por ello que comparte la decisión de los países árabes, quienes cuando ocuparon Jerusalén, desde 1948 a 1967, les prohibieron acceder al lugar del Muro?

Sin entrar en un debate histórico acerca de quién tiene más o menos derechos “divinos”, García Gascón olvida mencionar que fueron precisamente los israelíes al recuperar Jerusalén quienes decretaron la Ley de los Santos Lugares (5727-1967), que garantiza el libre acceso a los lugares sagrados para los miembros de todos los diferentes cultos.

Sin embargo, él prefiere acusar a Israel de orquestar un “plan preconcebido y de amplias miras, no solo para expulsar a los palestinos de la ciudad vieja de Jerusalén, sino para expulsarlos de toda la ciudad, también del sector moderno”. De hecho, como prueba de ello, vuelve a hacer referencia aquí al Hotel Shepherd, y vuelve a omitir 1) su carga simbólica, 2) que los terrenos fueron comprados legalmente.

De hecho, García Gascón habla de planes preconcebidos de expulsión, pero en ningún momento menciona que esos terrenos han sido legalmente comprados, y que cuando no lo han sido, el Tribunal Supremo israelí, así lo ha determinado, prohibiendo su explotación.

19 de enero 2011: Ehud Barak

Este nuevo artículo tenía como objetivo demonizar al ministro de defensa israelí, Ehud Barak y por ende a todo el espectro político israelí.

Desde la perspectiva no de un observador neutral, sino de un activista parcial, García Gascón es tajante nada más empezar su escrito y asegura que “La crisis del partido laborista israelí es un paso más en la dirección equivocada de esta formación política.”

El corresponsal de Público también se considera capacitado para asegurar que “En primer lugar, el laborista no es un partido de izquierdas, aunque pertenezca a la internacional socialista.”

En Israel, además, lo de pertenecer a la derecha o la izquierda no tiene nada que ver con lo que esto mismo significa en el resto del mundo. Aquí ser de derechas quiere decir no querer retirarse de los territorios ocupados y ser de izquierdas lo contrario. Pues bien, el partido laborista israelí no es de izquierdas ni siquiera con ese parámetro. Porque una cosa es lo que dicen sus líderes, incluido Barak, y otra cosa es lo que hacen.

Es cierto que en Israel izquierdas y derechas deben contemplar, entre otras cosas, la cuestión de la relación con los palestinos, sin embargo es absurdo asegurar que eso es lo que los define. Por mucho que ciertos corresponsales ideologizados se empeñen, Israel es un país normal, donde existen más temas de preocupación o interés que la cuestión palestina. Del mismo modo que en España, el Partido Socialista Obrero Español y el Partido Popular, no sólo se diferencian en su política antiterrorista de cara a ETA, en Israel, el Likud, Avodá o Kadima, tienen sus propios programas sociales, económicos, educativos, o sanitarios... Como en cualquier otro país democrático, eso es lo que los sitúa en un lugar u otro del panorama político.

Por otra parte, si se trata de hablar de ambigüedad política, su reflexión podría ampliarse a toda la sociedad occidental, donde las izquierdas atraviesan una verdadera crisis a la hora de definirse y de definir sus objetivos y programas. Sin embargo, acusar exclusivamente de ello a Israel, transmite una vez más la sensación de país “maldito”, donde la cuestión palestina es la única que le otorga identidad.

Según García Gascón. “Lo único valioso que Barak ha aportado como político ha sido la retirada del ejército del sur de Líbano en 2000. Según algunos analistas, esto no lo hizo de manera altruista sino a causa del constante goteo de soldados muertos, algo que el país no podía soportar. En todo lo demás su contribución ha sido netamente negativa.”

Recordemos que esa misma lectura la hizo el grupo terrorista Hezbollah en su día, otorgándose el triunfo de la retirada israelí, y sintiéndose así legitimado para provocar la conocida como Segunda Guerra del Líbano, y eso es para García Gascón, lo único valioso que Barak aportó como político. Llama la atención que el corresponsal espere o demande “altruismo” de un político, nada menos que ante las declaraciones y acciones de un enemigo como Hezbollah empeñado abiertamente en la destrucción del estado democrático de Israel.

21 de Enero 2011: Un acto insólito en Jerusalén

Éste es tro artículo especialmente interesante a la hora de analizar la abierta tendencia anti-israelí del corresponsal del diario Público. En esta ocasión, García Gascón explica que

“Por primera vez en muchos años Israel autorizó ayer tácitamente la celebración en Jerusalén de un acto político palestino en el que participó uno de los principales líderes de Fatah, Nabil Shaaz, que pronunció una alocución sobre Jerusalén.”

El problema es que como para García Gascón, toda acción proveniente de Israel debe ser condenada, y sin embargo, los hechos no le permiten condenar esta decisión, el corresponsal opta por crear un ambiente de sospecha y asegura que sólo se le ocurren dos motivos por los cuales Israel tomó esta decisión:

1- ¿Ha sido por presión de Estados Unidos?

2- ¿Algún cambalache de los que se estila Israel?

Es decir que para García Gascón, Israel es incapaz de aportar algo positivo, ya que o bien otros lo obligaron a hacer algo bueno, o bien algo se trae entre manos...

Por cierto, que es interesante constatar cómo en este caso, para García Gascón, los Estados Unidos tienen la capacidad de ejercer poder sobre Israel, sin embargo, recordemos que en su artículo del 12 de enero de 2011 (El engañoso pacifismo laborista), él sostenía que los estadounidenses eran víctimas de los engaños israelíes....

24 de enero 2011: La bandera palestina

En la línea de sus artículos anteriores, García Gascón aprovecha su tribuna para transmitir no unos hechos sino unas opiniones. En esta ocasión se trata de minimizar los gestos y símbolos internacionales a favor de los palestinos, para exigir condenas y acciones contra el Estado de Israel:

La representación palestina en Washington, que no es propiamente una “embajada”, ha izado la bandera palestina, y lo ha hecho con la autorización expresa de la administración de Barack Obama. Los palestinos consideran que se trata de un hecho histórico pues hasta ahora los estadounidenses no les habían permitido hacerlo.

Tal vez sea un gesto significativo, pero en cualquier caso es insuficiente. Estados Unidos puede y debe hacer mucho más para acabar con la ocupación de Cisjordania, incluida Jerusalén, así como con la constante expansión de las colonias en los territorios ocupados. Permitir el izado de un pedazo de tela, por muy simbólico que sea este gesto, no basta para solucionar el conflicto.

El mantra de los territorios ocupados es perfecto para evitar la mínima reflexión en torno a lo que sucede en Medio Oriente. Una vez más, se pone el acento exclusivamente en las acciones israelíes y en ningún momento se mencionan las responsabilidades palestinas. Se exigen retiradas de territorios cuyo estatus está aún en negociación, pero no se menciona ni una sola palabra acerca de la violencia y el terrorismo promulgado y llevado a cabo por los palestinos, como si éste no tuviera nada que ver con el conflicto.

26 de enero 2011: Derecho a publicarlo

Este artículo analiza la cuestión de los conocidos como los “Wikileaks palestinos”. Eugenio García Gascón se alegra de que estos documentos hayan salido a la luz y asegura que:

El pecado original de los palestinos fue aceptar el tipo de negociación secreta que se ha conducido con Israel desde la Conferencia de Madrid de 1991. Los palestinos, como los demás países árabes, debían haber exigido luz y taquígrafos, y no negociar todo en secreto como si se tratara de un delito maligno e inconfesable, como quería Israel.

Siria lo dijo desde el principio, aunque luego Israel también la forzó a mantener contactos secretos, como si de delincuentes se tratara.

Tras la Conferencia inicial de Madrid, los árabes tenían que haber acudido juntos a las negociaciones. Damasco así lo pidió. Pero Israel consiguió separarlos y negociar con cada uno por separado por medio de encuentros más o menos secretos.

El periodista acusa a Israel de haber obligado a los países árabes a negociar en silencio, y destaca a Siria, como único país consciente de lo que ello implicaba, aunque también tuvo que ceder. Resulta un tanto ingenuo, y más para un corresponsal curtido en la zona, imaginar que las conversaciones de una u otra índole se harán a la luz del día. No hace falta irse a Medio Oriente para descubrir que las vías de las negociaciones y de la diplomacia no suelen ir asfaltadas del bombo mediático.

Ciertas informaciones apuntaban a que fue Estados Unidos quien, precisamente en Damasco intentó que se llevaran a cabo dichas negociaciones secretas, mientras que otras desmentían completamente dichos acuerdos. Sin embargo, en el camino del doble rasero y de la demonización constante del Estado de Israel, García Gascón inventa una supuesta falta, para atribuírsela a Israel.

Israel ha firmado acuerdos de paz separados con Egipto y Jordania y esos logros ocurrieron a partir de negociaciones discretas con cada uno de esos países. Si bien las poblaciones de los países que han declarado conflicto con Israel son árabes (exceptuando a Turquía e Irán) cada uno de esos países puede y tiene que decidir su propia relación con Israel. El hincapié de García Gascón de que las negociaciones deben ser de los países árabes en bloque no tiene otro sentido que el de producir una acusación más contra Israel.

28 de enero 2011: Viernes de rabia y 31 de enero 2011: Incertidumbre

Ninguno de estos dos últimos artículos del mes de enero de 2011 difamaban a Israel o distorsionaban la información que de ahí provenía. Ninguno de estos dos últimos artículos hablaba o tan siquiera mencionaba a Israel, si no que se centraban en el inicio de las revueltas árabes.

MIENTRAS...

Mientras el corresponsal publicaba estas apreciaciones personales acerca de lo que sucedía en Oriente Medio, los terroristas palestinos lanzaban al menos dos cohetes o bombas de mortero al día hacia los hogares de los ciudadanos israelíes. A consecuencia de ello, dos trabajadores resultaron heridos. Además el sargento Nadav Rotenberg, un soldado de 20 años de edad de las Fuerzas de Defensa de Israel moría al ser alcanzado por fuego amigo, al intentar detener a unos terroristas que estaban colocando unos explosivos, y otros cuatro soldados resultaban heridos, uno de ellos de gravedad.

Ninguna víctima israelí y ningún cohete o atentado palestino encontraban su hueco en la información que elaboraba Eugenio García Gascón, corresponsal en Israel para el diario Público.

Su goteo incesante de artículos demonizadores y sus evidentes omisiones a la hora de tratar el sufrimiento israelí, consiguen crear un estado de opinión parcial negativo hacia Israel, independientemente de la corrección informativa, y representan una clara violación de la ética periodística

 
         
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