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¿Dónde está la cobertura?
por Grupo ReVista
19 de Julio de 2013

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Cuántas veces habrá que formular esta pregunta: ¿Dónde está la cobertura?

Cuántas veces más habrá que preguntarse por qué no hay cobertura.

El 17 de Julio de 2013, según informó Palestinian Media Watch, la Autoridad Palestina rindió honores al terrorista Ahmad Abu Sukkar con un funeral militar oficial. En un panegírico escrito, el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, se refirió a la vida de Abu Sukkar como:

“Un viaje de lucha lleno de entrega excepcional y de devota actividad por Palestina y por la libertad y el honor de nuestro pueblo”.

¿Quién era Abu Sukkar?

Palestinian Media Watch lo explicaba de la siguiente manera:

“El terrorista Abu Sukkar planeó un ataque con bomba con una nevera llena de explosivos en 1975. El ataque, en la plaza central de Jerusalén, asesinó a 15 personas e hirió a más de 60. Abu Sakkar fue sentenciado a cadena perpetua y cumplió 28 años de presión hasta que fue liberado como un gesto de buena voluntad hacia la Autoridad Palestina en 2003. Se desempeñó como consejero del presidente de la Autoridad Palestina, Yasser Arafat, en asuntos de presos y fue miembro del Consejo Revolucionario de Fatah. El martes murió de un fallo cardíaco”.

En tanto, en su panegírico, Abbas se refería a Abu Sukkar como un “alma pura” y lo describía como un “un hijo honrado y un luchador leal”:

“Con la muerte de este luchador, Palestina y su gente ha perdido a un hijo honrado y a un leal luchador, plenamente dedicado a proteger los derechos de su pueblo. Dedicó la mayor parte de su vida a la independencia de este pueblo y pago con muchos años de su vida en las prisiones de la ocupación para que el amanecer de la libertad despunte sobre la tierra de Palestina”.

 
 
Fuente: Times of Israel.
 
 
Ernesto Garzón Valdés - filósofo y ex profesor de Filosofía del Derecho de las universidades de Córdoba y La Plata en Argentina, y, en Alemania, de las universidades de Bonn, Colonia y Maguncia – hacía, en un ensayo, una distinción vital en cuanto a la intencionalidad. En el caso del acto terrorista los daños son intencionales (intencionalmente se atenta poblaciones civiles) y tienen una función definitoria. Se trata, escribía Garzón Valdés, de la “comisión deliberada de atrocidades que suponen una violación masiva de los derechos humanos”. Algo bien distinto de los daños colaterales surgidos de operaciones dirigidas, por ejemplo, contra células terroristas que se ubican en áreas densamente poblada con el fin de, o evitar las represalias o de, si se dan, usufructuar las muertes de civiles para señalar la “brutalidad” del “otro”.

El terrorismo, pues, lo es no por capricho ni por cuestiones ideológicas o políticas, sino que lo es debido a sus propios actos - por los medios que utiliza y por los fines que persigue con los mismos.

Así, Abbas glorifica y rinde honores a un terrorista, y los medios de comunicación hacen de cuenta que nunca sucedió, creando, para muchos lectores, una “realidad” donde, de hecho, ese panegírico nunca fue escrito; donde los líderes palestinos son “inocentes víctimas” de la voraz “ocupación” israelí.

Y no existe la disculpa de decir: “fue una única vez”. Esto ocurre con una asiduidad alarmante. No sólo la glorificación de los terrorista (y, con ella, del terrorismo), sino de la incitación al odio contra los israelíes y contra los judíos en general. El resultado: la perpetuación del conflicto, que no se detendrá con la posible creación de un futuro estado palestino.

La falta sistemática de la cobertura de estos hechos, ¿cómo puede calificarse, de negligencia, negligente complicidad o complicidad a secas?

 
         
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