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Cuando opinar se considera una licencia para tergiversar los hechos
por Marcelo Wio
9 de Marzo de 2015

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Cuando para emitir una opinión o una descripción de un político se hace necesario alterar unos hechos y omitir otros, no parece que se esté opinando, sino, más bien, conduciendo al lector a opinar de una determinada manera.

En esto último parecía incurrir Miguel Salvatierra en un artículo de opinión (El ansia de victoria de Netanyahu no tiene fronteras) publicado el 8 de marzo de 2015 por El Diario Vasco, en el que afirmaba que:

“Netanyahu llevó a Washington el miedo a la desaparición de Israel y el uso prioritario de la fuerza como medida disuasoria ante cualquier amenaza”.

Es decir, un Netanyahu belicoso (opuesto a la vía diplomática del llamado grupo 5+1 e Irán).

¿Pero eso fue lo que dijo? ¿O el resumen del mensaje de Netanyahu hecho por Salvatierra se desvía sustancialmente del mismo?

El Primer Ministro israelí, en un pasaje de su discurso declaró:

Ahora nos dicen que la única alternativa a este mal acuerdo es la guerra. Eso no es cierto. La alternativa a este mal trato es un trato mucho mejor: un mejor trato que no deje Irán con una vasta infraestructura nuclear y un tiempo de pausa tan corto; un mejor trato que mantenga las restricciones sobre el programa nuclear de Irán en lugar hasta que termine de agresión de Irán; un mejor trato que no deje a Irán un camino fácil hacia la bomba; un mejor trato que pueda no gustar a Israel y sus vecinos, pero con el que podríamos vivir, literalmente”.

E inmediatamente antes, había dicho:

“Podemos insistir en que las restricciones sobre el programa nuclear de Irán no sean levantadas mientras Irán continúe su agresión en la región y en el mundo. Antes de levantar esas restricciones, el mundo debería exigir a Irán tres cosas. En primer lugar, que detenga su agresión contra sus vecinos en Medio Oriente. En segundo lugar, que deje de apoyar el terrorismo en todo el mundo. Y en tercer lugar, que deje de amenazar con aniquilar a mi país, Israel, el único Estado judío.

Si las potencias mundiales no están preparadas para insistir en que Irán cambie su comportamiento antes de que se firme un acuerdo, por lo menos deberían insistir en que Irán cambie su comportamiento antes de que expire dicho acuerdo. Si Irán cambia su comportamiento, se levantarían las restricciones. Si Irán no cambia su comportamiento, no se deben levantar las restricciones”.

Pero el periodista no sólo tergiversaba el mensaje de Netanyahu, sino que no tenía en cuenta que la preocupación respecto de Irán y su programa nuclear y su creciente presencia en conflictos a lo largo y ancho de Medio Oriente no se circunscribe, en la región, pura y exclusivamente a Israel. Es más, importantes medios árabes se manifestaron a favor del discurso de Netanyahu en el Congreso de Estados Unidos. Por ejemplo, el director del sitio web en inglés del influyente diario Al-Arabiya, según dio a conocer el Middle East Media Research Institute (MEMRI), escribió que el Primer Ministro Binyamin Netanyahu tiene razón al advertir a Obama en contra de un acuerdo con Irán:

“[El director] comentó que, aunque era muy raro que cualquier persona razonable pudiese estar de acuerdo con Netanyahu, el Primer Ministro israelí había ‘dado en el en la cabeza del clavo' cuando dijo que los países de Medio Oriente se estaban colapsando y que organizaciones terroristas, respaldadas en su mayoría por Irán, fueron ocupando el vacío. El problema con Irán, explicó, no son sólo sus ambiciones nucleares, sino también sus aspiraciones expansionistas”.

En tanto, según informó el diario Algemeiner, el Dr. Ahmad Al-Faraj, columnista del diario saudí Al-Jazirah, afirmó que Netanyahu tiene justificación en su campaña contra el acuerdo nuclear propuesto con Irán.

Al-Faraj escribió:

“Estoy muy satisfecho con la firme posición de Netanyahu y [su decisión] de hablar en contra del acuerdo nuclear en el Congreso estadounidense, a pesar de la ira y la furia de la administración Obama”.

“Creo que la conducta de Netanyahu servirá a nuestros intereses, del pueblo del Golfo, más que el comportamiento insensato [de Obama]”.

¿Son irrelevantes estas palabras surgidas de la región?

Y, entre irrelevancias y consideraciones, Salvatierra, precisamente, continuaba diciendo que al “líder israelí le merece poca consideración” el hecho de “Washington quiere aprovechar la deriva moderada de Teherán para neutralizar un foco desestabilizador que va más allá de Oriente Medio [el grupo Estado Islámico]”.

¿Qué será “poca consideración” para Salvatierra? ¿Acaso qué Netanyahu no se alinea al punto de vista de Washington (o el que el periodista cree que tiene la administración Obama)? ¿O a que prácticamente no menciona el tema?
 
Lo cierto es que, al respecto, Netanyahu decía en su discurso:

“No se dejen engañar. La batalla entre Irán e ISIS no convierte a Irán en un amigo de Estados Unidos. Irán e ISIS están compitiendo por la corona del Islam militante. Uno se denomina a sí mismo la República Islámica. El otro se llama a sí mismo Estado Islámico. Ambos quieren imponer un imperio islámico militante, primero en la región y luego en el mundo entero. Simplemente no están de acuerdo entre ellos sobre quién será el gobernante de ese imperio.

En este mortífero juego de tronos, no hay lugar para los Estados Unidos o Israel, no hay paz para los cristianos, judíos o musulmanes que no comparten el credo islámico medieval, no hay derechos para las mujeres, ni hay libertad para nadie. Así que, cuando se trata de Irán e ISIS, el enemigo de tu enemigo es tu enemigo.

[…]

Derrotar a ISIS y dejar que Irán obtenga armas nucleares es ganar la batalla, pero perder la guerra. No podemos dejar que eso suceda”.

¿Esto es “poca consideración”? ¿O es un punto de vista muy distinto sobre el asunto?

Como fuere, era el periodista el que no había prestado, como ya se señalara, ninguna consideración a la preocupación de los países vecinos de Irán.

De la misma manera en que no presentaba ningún argumento a favor de su aseveración sobre “la deriva moderada de Teherán”. Quizás, porque no hay mucha evidencia de tal “moderación”, sino, más bien, todo lo contrario.

En este sentido, el diario argentino Infobae señalaba el 27 de octubre de 2014 que:

“[El relator especial de la ONU para los derechos humanos en Irán, Ahmed] Shahid señaló que los atentados contra el derecho a la vida son su principal preocupación en lo que respecta a los derechos humanos en Irán. "He observado un aumento en las ejecuciones en el país en los últimos meses", dijo el funcionario, que aseguró que al menos 852 individuos fueron ejecutados entre julio del año pasado y junio de este año, incluidos ocho menores.

Según explicó, varias de esas ejecuciones estuvieron vinculadas a actividades políticas. Shahid denunció, además, violaciones a las libertades de expresión, de asamblea y de culto, y expresó su preocupación por la situación de la mujer en el país”.

Por su parte, la agencia Reuters indicaba el 3 de marzo de 2015 que:

“Irán llevó a cabo una cantidad ‘profundamente inquietante' de ejecuciones el año pasado y no mantuvo la promesa de proteger a las minorías étnicas y religiosas, dijo el martes Naciones Unidas en su informe anual sobre el historial de derechos humanos de Teherán.

[….]

Se cree que Irán habría ejecutado al menos a 500 personas entre enero y noviembre de 2014 y posiblemente sean muchos más, dijo la ONU en su texto.

[…]

‘El secretario general sigue profundamente preocupado por la continuada y extensa cantidad de ejecuciones, entre las que se encuentran de presos políticos y jóvenes', según el texto…

Teherán también siguió una ofensiva contra la libertad de expresión, habiendo bloqueado 5 millones de sitios web y encarcelado periodistas. Una prohibición profesional sobre los abogados de derechos humanos y el acoso a los activistas fueron ‘un retroceso para el país en su conjunto, indicaba [el texto]. Sospechosos fueron presuntamente torturados, maltratados, detenidos durante meses en reclusión solitaria, sin acceso a un abogado y expuestos a la pena de muerte para crímenes como el de ‘corrupción en la tierra' y ‘enemistad contra Dios'”.

Es decir, lo que habitualmente se considera una “deriva moderada”…

Como el hecho de que, según daba a conocer un informe de febrero de 2015 del Middle East Media Reseach Institute (MEMRI), en los últimos años, Irán ha basado su despliegue en Siria en el establecimiento de una nueva organización de Hizbalá siria junto a las líneas de Hizbalá libanesa, así como en la presencia directa de fuerzas iraníes en Siria, en particular, en los Altos del Golán.

Además, según apuntaba el informe:

“La construcción de un frente unificado desde Rosh HaNikra [Noreste de Israel, en la frontera con Líbano] hasta Quneitra [en la frontera siria con el Golán] se acopla a la estrategia integral de Irán de eliminar a Israel. Las cabezas del régimen iraní han declarado repetidamente su compromiso con este objetivo a lo largo de los años, desde el Líder Supremo Ali Jamenei, hasta otros líderes del régimen y militares.

[…]

Para implementar de manera integral esta estrategia iraní de eliminar a Israel, además de su actividad en Siria y el Golán, el régimen iraní ha expresado de manera creciente su intención de armar a Cisjordania, e incluso a los árabes israelíes, de la misma manera en que armó a la Franja de Gaza. Jamenei ha llamado en varias ocasiones a armar a Cisjordania”.

Esta “deriva moderada” se extiende también a sus vecinos del Golfo Pérsico. Así, MEMRI apuntaba en febrero de 2015 que:

“Tras rechazo continuo por parte de Arabia Saudita a la demanda de Irán, en los últimos meses, para que pare de derribar los precios del petróleo con sus altos niveles de producción, en la segunda mitad de enero de 2015 portavoces iraníes, particularmente el líder supremo iraní Ali Khamenei, intensificó sus amenazas de responder a Arabia Saudita por medio de ‘un golpe con un golpe'. El 17 de enero, el sitio web iraní Tasnim, que está afiliado la Guardia Revolucionaria iraní (CGRI), publicó una amenaza hecha por el director de la sede de la oración de los viernes de Teherán, Yadollah Shirmardi, afirmando que ‘todas las arterias de transporte de petróleo – desde el estrecho de Bab-el-Mandeb al Canal de Suez y el estrecho de Ormuz – están bajo control iraní, a través de Siria, Yemen y Bahrein y dentro del alcance de los misiles iraníes'. Agregó que la respuesta de Teherán… también podría ser dirigida contra los aliados de Arabia Saudita, en los Emiratos Árabes Unidos y Bahrein”.

Continuando con el artículo de opinión, y como el discurso de Netanyahu parecía no ofrecer más material para presentarlo como un líder desesperado por el poder al punto de ignorar la “realidad” regional, Salvatierra, en un alarde de compendio sesgado, aseguraba que:

“A lo largo de sus cuatro mandatos, el líder del Likud ha ido dinamitando los Acuerdos de Oslo, impulsando las construcciones ilegales en Cisjordania y Jerusalén Este, y bombardeando Gaza”.

Una frase, dos renglones, para eximir de responsabilidad al liderazgo palestino (sus decisiones unilaterales que violan dichos acuerdos, la constante incitación al odio y glorificación del terrorismo, la continuada negación del derecho de Israel a existir, la negativa reiterada a llegar a un acuerdo definitivo, la negativa a realizar concesión alguna para alcanzar la paz y un largo etcétera) y cargar contra Netanyahu.

Pero, para “dinamitar” los Acuerdos, sería preciso que la acción que los “mina” fuera en contra del contenido de los mismos, es decir, que violara alguna de sus disposiciones, ¿no?

Salvatierra decía que Netanyahu “dinamitó” los Acuerdos “impulsando las construcciones ilegales en Cisjordania y Jerusalén Este”. Al parecer, el periodista no conoce el contenido de los Acuerdos – y, aun así, emite sentencias de “ilegalidad”.

Jeffrey S. Helmreich, teórico del derecho, lo explica (Diplomatic and Legal Aspects of the Settlement Issue, Enero de 2003), sucintamente:

“…el acuerdo de paz alcanzado por Israel y los palestinos en Oslo, junto con el Acuerdo Provisional de 1995, permiten el crecimiento de los asentamientos así como el crecimiento - y la creación - de comunidades palestinas en los territorios disputados. Los palestinos adquirieron los derechos para la planificación y la división por zonas en el área A; en tanto que Israel retuvo los mismos derechos en área C, donde los asentamientos estaban localizados. El estatuto jurídico se debía alcanzar y decidir sólo en las negociaciones de estatus finales que, lamentablemente, nunca ocurrieron. Hasta que este punto sea alcanzado, el crecimiento de asentamientos [en el área C] permanece dentro del alcance legal de los Acuerdos de Oslo”.

Además, el profesor de Derecho en la Universidad de Yale, Geoffrey R. Watson – en su libro The Oslo Accords as Binding Agreements Between Subjects of International Law - argumenta que los Acuerdos de Oslo son vinculantes como acuerdos formales entre sujetos de derecho internacional.

¿Cómo es que lo que se encuentra dentro de las disposiciones de un acuerdo puede minar dicho acuerdo?

¿Y cómo es que llevar a cabo una operación defensiva contra una organización terrorista – así considerada por Estado Unidos, entre otros – como Hamas, “dinamita” estos acuerdos?

¿Israel – o Netanyahu, en este caso – “bombardea Gaza” porque sí?

¿Cómo pueden obviarse las agresiones por parte de Hamas y otros grupos terroristas contra Israel?

Un breve repaso de los hechos (o los cohetes lanzados desde Gaza) explica claramente las sucesivas operaciones defensivas israelíes - causa y efecto:

2007 (Hamas se hace con el control de la Franja): 2427

2008 (Operación Plomo Fundido): 3278

2009: 774

2010: 231

2011: 627

2012 (Operación Pilar Defensivo): 2248

2013: 41

2014: 250 cohetes en las tres semanas previas a la operación Margen Protector - 450 desde principios de año

¿O acaso Salvatierra cree que en los Acuerdos de Oslo se estipula la prerrogativa de Hamas para lanzar cohetes contra Israel?

Para terminar, Salvatierra concluía – siguiendo, claro está, el razonamiento a base de omisiones y tergiversaciones – asegurando que:

“Frente a esta variada incertidumbre, lo que sí parece claro es que si Netanyahu es reelegido las probabilidades de un ataque israelí a Irán serán muy elevadas”.

Ya sabe, señor/a lector/a, Netanyahu es un “halcón” muy belicoso, que no se conforma con “dinamitar” las posibilidades paz con los “inocentes” palestinos, sino que ahora ha puesto su mira en un Irán que anda en una “deriva moderada”. Un “halcón” con miopía, puesto que es incapaz de leer la realidad regional (según la estima Salvatierra).

Es decir, Netanyahu “es” todo aquello que el periodista quiere que el lector crea que es.
 
 
 
 
         
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