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¿Confundido o confundiendo?
por Marcelo Wio
20 de Agosto de 2014

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Ser víctima de la Shoa – del Holocausto – no es una condición que se pueda cancelar. La condición de víctima de un hecho consumado - más que documentado y de una magnitud (industrial y burocrática) que no tiene parangón en la historia -, no precisa renovar ninguna credencial y, mucho menos, justificarse y someterse vez tras vez a las pulsiones de odio y destrucción de cualquier Estado u organización que jure y perjure que desea (y que lo hará en cuanto pueda) exterminar a los judíos.

El hecho de ser víctima de un crimen no depende, de ninguna manera, de otra cosa que del daño sufrido (por culpa ajena). Es decir, no depende de la existencia o no de otras víctimas.

¿Cómo podría, entonces, la guerra en Gaza – que por otra parte es un suceso completamente distinto – anular la condición de víctima de quienes sufrieron el Holocausto? ¿Acaso lo sucedido cesa de existir; de, justamente, haber sucedido. por la mera ocurrencia del segundo evento? ¿La Historia se va anulando a medida que tienen lugar hechos que se pretenden similares?

Evidentemente, no.

Aún así, Julián Gorodischer decía (Israel no representa al judaísmo; Revista Ñ de Clarín, 15/08/14) que “el Estado de Israel no sintetiza ni representa a la cultura judía global”, y que “las víctimas de Gaza inhabilitarían cualquier relato que coloque a un judío del lado de las víctimas”. Pero, entonces, ¿cómo es que “las víctimas de Gaza inhabilitarían cualquier relato que coloque a un judío del lado de las víctimas”?

Cómo funciona esto, sólo Gorodischer (y su lógica ad hoc) lo sabe.

Las víctimas del Holocausto no dejarán de serlo. Le guste al autor o no. Ni un crimen semejante, que produce víctimas semejantes, borra o anula, otro crimen y a sus víctimas y sus testimonios.

Mas, las víctimas de Gaza no comparten con las víctimas del Holocausto absolutamente nada.

Aunque Gorodischer lo pretenda, no hay manera de comparar lo que ni siquiera se parece. Aunque obvie las causas del conflicto reciente, borrando de la ecuación a Hamas, que provocó la guerra (en las tres semanas previas a la operación Margen Protector, según informó el Ejército israelí, 250 cohetes fueron lanzados masiva e indiscriminadamente contra ciudades israelíes - 450 desde principios de año; más de 11.000 desde 2005). Aunque no mencione los numerosos cohetes (la agresión) de Hamas y Yihad Islámica que caen dentro de Gaza ni, más importante aún, el hecho de que realizan sus ataques (y almacena arsenales) desde zonas habitadas, además de su política de utilización de “escudos humanos”.

Gorodischer encuentra en Israel la “explicación” – el “culpable” - del antisemitismo que estaba esperando una excusa para evidenciarse de la única manera en que lo puede hacer: sin eufemismos, con palizas, con odio (“Hamás, Hamás, judíos a la cámara de gas”), con las consignas-libelos de siempre adaptados a las circunstancias presentes. Para el periodista, estos “son días para dar excusas y asimilar agresiones”; así, al parecer, no son días para explicar, argumentar, debatir, para plantarse legalmente ante las agresiones, para ponerlas en evidencia, para denunciarlas, para dar testimonio…

Por eso Israel no puede defenderse, así, el autor puede llamar a Israel “Estado homicida” – porque claro, si no se defiende, tiene, por fuerza, que estar “atacando”, “agrediendo”. Y, así, exculpa el terrorismo de Hamas:

El politólogo alemán Matthias Küntzel, en Jihad and Jew Hatred aseguraba:

“La Carta de Hamas dejaba en la sombra en todos los sentidos a la de la OLP: en tanto que el texto de esta última buscaba justificar la necesidad de la eliminación de Israel sin recurrir al antisemitismo abiertamente manifiesto, la Carta de Hamas ya no se restringe en este sentido. Aquí, la yihad contra Israel se presenta como el primer paso en la guerra de aniquilación judía. La Carta de Hamas es probablemente uno de los documentos programáticos del islamismo contemporáneo más importante, y su significación va más allá del conflicto palestino”.

La carta fundacional del grupo terrorista establece en su Introducción:

“Nuestra lucha contra los judíos es muy grande y muy seria”.

Y en su Preámbulo amenaza:

Israel existirá y seguirá existiendo hasta que el islam lo aniquile, como antes aniquiló a otros.”

El artículo 7, en tanto, aclara que:

“El Profeta, que Alá le bendiga y le dé la salvación, ha dicho: ‘El Día del Juicio no llegará hasta que los musulmanes combatan contra los judíos (matando a los judíos), cuando el judío se esconderá detrás de piedras y árboles. Las piedras y los árboles dirán: Oh musulmanes, oh Abdulla, hay un judío detrás de mí, ven a matarlo. Sólo el árbol gharkad (cierta clase de árbol) no lo hará, porque es uno de los árboles de los judíos'”.

Y en su artículo 8, anuncia que “la Yihad es su senda, y la muerte por Alá es su más alto anhelo”. Y en el 13 postula que “no hay solución para la cuestión palestina si no es a través de la Yihad”, porque “las iniciativas, y las llamadas soluciones pacíficas y conferencias internacionales, están en contradicción con los principios del Movimiento de Resistencia Islámica”.

El artículo 15 reza:

Es imperativo instilar en las mentes de las generaciones musulmanas que el problema palestino es un problema religioso, y que hay que acometerlo sobre esa base”.

El artículo 34 afirma que:

“Esa es la única manera de liberar a Palestina. No cabe ninguna duda acerca del testimonio de la historia. Es una de las leyes del universo y una de las reglas de la existencia. Nada sino el hierro puede vencer al hierro. Su credo falso y vano sólo puede ser derrotado por el recto credo islámico. A un credo sólo se le combate con un credo, y al final la victoria es para los justos, porque la justicia es ciertamente victoriosa”.

El artículo 22:

“Durante mucho tiempo los enemigos han estado planeando, hábilmente y con precisión, para el logro de lo que han conseguido… Se esforzaron por amasar una grande y sustantiva riqueza material, que dedicaron a la realización de su sueño.

Con su dinero tomaron el control de los medios de comunicación del mundo, las agencias de noticias, la prensa, las empresas editoriales, las emisoras de radio y otros. Con su dinero atizaron revoluciones en distintas partes del mundo para alcanzar sus fines y cosechar sus frutos. Estuvieron detrás de la Revolución Francesa, de la revolución comunista y de la mayoría de las revoluciones de las que hemos sabido y sabemos, aquí y allá. Con su dinero formaron sociedades secretas, tales como la masonería, los clubs de Rotarios y de Leones y otras en diferentes partes del mundo, para sabotear las sociedades y alcanzar los fines sionistas. Con su dinero lograron controlar los países imperialistas e instigarlos a colonizar muchos países para poder explotar sus recursos y extender en ellos la corrupción.

Dígase lo que se quiera de guerras regionales y mundiales. Ellos estuvieron detrás de la Primera Guerra Mundial, cuando lograron destruir el Califato islámico, obtener ganancias financieras y controlar recursos. Ellos consiguieron la Declaración Balfour, formaron la Sociedad de Naciones para dominar el mundo a través de ella. Ellos estuvieron detrás de la Segunda Guerra Mundial, mediante la cual obtuvieron enormes ganancias financieras con el comercio de armamentos, y prepararon el terreno para el establecimiento de su estado. Fueron ellos los que instigaron la sustitución de la Sociedad de Naciones por las Naciones Unidas y el Consejo de Seguridad, para poder dominar el mundo a través de ellos. No hay guerra que se libre en ninguna parte en la que ellos no hayan puesto el dedo.

[…]

Las fuerzas imperialistas del Occidente capitalista y del Oriente comunista sostienen al enemigo con todas sus fuerzas, con dinero y con hombres. Esas fuerzas se turnan para hacerlo. El día en que apareciera el islam, las fuerzas de la infidelidad se unirían contra él, porque los infieles forman una sola nación”.

Artículo 32:

“El plan sionista es ilimitado. Después de Palestina, los sionistas aspiran a expandirse desde el Nilo hasta el Éufrates. Una vez que hayan digerido la región que ocuparon, aspirarán a una nueva expansión, y así sucesivamente. Su plan está enunciado en los ‘Protocolos de los Sabios de Sión', y su conducta en la actualidad es la mejor prueba de lo que decimos”.

Atallah Abu Al-Subh, ex Ministro de Cultura de Hamas, en un sermón transmitido por la cadena de televisión Al-Aqsa, el 8 de abril de 2011 (traducción de MEMRI) declaró:

Los judíos son la nación más vil y despreciable que se arrastra sobre la faz de la tierra, porque han mostrado hostilidad hacia Alá.

Alá va a matar a los judíos en el infierno del mundo por venir, al igual que ellos mataron a los creyentes en el infierno de este mundo.

Los judíos matan a cualquiera que crea en Alá. Ellos no quieren la paz en la Tierra”.

El ex rector de la Universidad y miembro del Consejo Fatwa designado por la Autoridad Palestina, Ahmad Abu Halabiya en un sermón del 13 de octubre de 2000, espetó:

No tengáis piedad de los judíos, sin importar dónde estén, sin importar en qué país estén. Cuando os encontréis con ellos, matadlos. Allí donde estéis: matad a los judíos y a los americanos, que son como ellos y los apoyan. Están todos en una trinchera contra los árabes y los musulmanes… Está prohibido trabar amistad con israelíes o prestarles ayuda. No los améis o entréis en acuerdos con ellos, no los ayudéis o firméis acuerdos con ellos. Quien realiza esto es uno de ellos. Esta es la palabra de Alá, alabado sea. Ellos, ellos son los terroristas. Ellos deben ser masacrados. Ellos deben ser asesinados. Tal es la palabra de Alá”.

 
Una carta que es una declaración de intenciones muy clara. Unas palabras que son muy elocuentes.

Pero Gorodischer no conoce ni carta ni declaraciones. Y, si algo rezuma Holocausto, es precisamente la amenaza explícita de Hamas a los judíos.

Pero, más allá de esto, las víctimas del Holocausto y las víctimas de Gaza no son comparables. Aunque Gorodischer sugiera dicha equiparación.

El Holocausto – Shoa – fue la “persecución y el asesinato sistemático, burocráticamente organizado y auspiciado por el Estado”. Esta es la definición de Holocausto que proporciona el United States Holocaust Memorial Museum. Una maquinaria logística, de campos de concentración y exterminio, cámaras de gas y crematorios industriales puesta al servicio de la “solución final de la cuestión judía”, es decir, al servicio del extermino de todos los judíos.

El “motivo” era la “transgresión” judía de, simplemente, existir, intentar asimilarse a las sociedades de los países en los que vivían; de ser unos ciudadanos más.

Hoy, en Gaza, la situación es completamente diferente. No hay ni persecución ni asesinatos sistemáticos. Hay, sí, una respuesta militar legítima israelí al ataque continuo desde Gaza con cohetes. Y las víctimas gazatíes lo son, ante todo, en tanto rehenes de una situación a la que las arrojan Hamas y otros grupos terroristas – sin ataques terroristas, no habría respuesta alguna:

Página de Facebook del portavoz del Ministerio del Interior de Hamas, Iyad Al-Buzum, 12 de julio de 2014:

“El Ministerio del Interior y Seguridad Nacional [de Hamas] hace un llamamiento a nuestro honorable pueblo en todas partes de la Franja a que ignoren las advertencias [para desalojar las áreas cercanas a los sitios de lanzamiento antes de que Israel los bombardee] que están siendo diseminadas por la ocupación israelí a través de panfletos y mensajes de teléfono, ya que son parte de la guerra psicológica que pretende crear confusión en el frente doméstico [palestino], a la luz del fallo en la seguridad del enemigo [Israel] y su confusión y desconcierto”.

Representante de las Fuerzas Nacional Palestina e Islámica, Al-Aqsa TV, 14 de julio de 2014:

“Llamamos a nuestro pueblo palestino, en particular a los residentes del noroeste de Gaza, a que no obedezcan lo que está escrito en los panfletos distribuidos por el ejército israelí de ocupación. Los llamamos para que permanezcan en sus casas y que hagan caso omiso de las demandas de abandonar [las casas], por más seria que la amenaza pueda ser”.

Según recogía MEMRI, en una entrevista en Al-Aqsa TV (8 de julio), el portavoz de Hamas Sami Abu Zuhri declaró:

“La política de las personas que se enfrentan a los aviones de guerra israelíes con sus pechos desnudos con el fin de proteger sus hogares ha demostrado ser eficaz contra la ocupación. Además, esta política refleja el carácter de nuestra gente brava y valiente. Nosotros, en Hamas, hacemos un llamamiento a nuestra gente a adoptar esta política, con el fin de proteger los hogares palestinos”.

En el transcurso de una entrevista en la CNN el 20 de julio, el Secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry dijo:

Israel está bajo el asedio de una organización terrorista que ha visto la conveniencia de cavar túneles e ir a través de los túneles con esposas y drogas tranquilizantes, preparados para intentar capturar a ciudadanos israelíes y llevarlos de nuevo para retenerlos como rehenes. Ningún país puede quedarse sentado y no tomar medidas para tratar de lidiar con las personas que están lanzando miles de cohetes contra ti...


[…]


El hecho es que Hamas utiliza a civiles como escudos, y disparan desde un hogar para atraer el fuego contra el mismo, precisamente para obtener el tipo de pregunta que acabas de hacer [si Israel ha ido demasiado lejos en su respuestas]”.

Algo que, por otro lado, no es, ni mucho menos, novedoso. Durante una ceremonia de graduación de un campamento juvenil en Gaza, que fue transmitida por el canal de televisión Al-Aqsa de Gaza el 16 de enero de 2014, uno de los líderes de Hamas, el Primer Ministro de Gaza, Ismail Haniya, advirtiendo:

“Vamos a seguir sus pasos [del Profeta]para educar a las generaciones futuras a amar la muerte en nombre de Alá tanto como nuestro enemigos aman la vida”.

En tanto que Fathi Hammad – parlamentario de Hamas – declaró, en un discurso transmitido por el canal de televisión Al-Aqsa el 29 de febrero de 2008 (MEMRI):

“[Los enemigos de Alá] no saben que el pueblo palestino ha desarrollado sus [métodos] de muerte y de búsqueda-de-la-muerte. Para el pueblo palestino, la muerte se ha convertido en una industria en la cual, las mujeres sobresalen, de la misma manera que todos los que viven en esta tierra. Los ancianos sobresalen en ello, lo mismo que los mujahideen y los niños. Es por esto que hemos formado escudos humanos de mujeres, niños y ancianos y mujahideen, para desafiar la máquina de bombardeo sionista. Es como si le estuviesen diciendo al enemigo sionista: ‘Deseamos la muerte como tú deseas la vida'”.

El periodista italiano Gabriele Barbati publicó, el 29 de julio, en su cuenta de Twitter lo siguiente:

“Fuera de #Gaza [y] lejos de la represalia #Hamas: cohete disparado erróneamente [por Hamas] mató a los niños ayer en Shati. Testigo: militantes se apresuraron y despejaron los escombros”.

MEMRI daba a conocer el 17 de julio, el Ministerio de Interior de Gaza (de Hamas, más precisamente), desde su página oficial de Facebook, llamaba a los activistas en las redes sociales a que “Siempre llamen a los muertos 'civiles inocentes'” y a que “no publiquen fotos de cohetes siendo disparados desde centros de población civil".

También MEMRI publicó el 9 de julio de 2014 que la televisión de la Autoridad Palestina emitió una entrevista con el representante palestino frente al Consejo de Derechos Humanos de la ONU, Ibrahim Khreisheh. Durante el transcurso de la misma, Khreisheh le dijo a la presentadora:

“Por favor, tenga en cuenta que mucha de nuestra gente en Gaza apareció en la televisión y dijo que el ejército israelí advirtió que evacuen sus hogares antes del bombardeo. En tal caso, si alguien es asesinado, la ley lo considera un error en lugar de una matanza intencional, ya que [los israelíes] siguieron los procedimientos legales. En cuanto a los misiles que lanzaron desde nuestro lado... Nunca advertimos sobre dónde estos misiles están a punto de caer, o sobre las operaciones que llevamos a cabo”.

Por su parte, el diario argentino La Nación informaba el 16 de julio de 2014, que:

Israel urgió hoy a 100.000 habitantes de la Franja de Gaza a abandonar sus casas ‘por su propia seguridad', después de intensificar sus bombardeos tras el rechazo del movimiento islamista Hamas a un alto el fuego propuesto por Egipto.

Las zonas en las que se han distribuido estos mensajes, tanto por mensajes de texto, llamadas telefónicas y en las últimas horas panfletos, han sido Beit Lahia, en el norte del territorio palestino, y en los barrios de Shayaía y Zeitún, en Gaza capital”.

 
¿Así actúa un “Estado homicida”?
 
 
Gorodischer, en definitiva, termina por justificar el antisemitismo actual como una “reacción” a las políticas israelíes (condenables, siempre, bajo un rasero moral especialmente confeccionado para tal fin). Y, así, justifica, sin quererlo, todo antisemitismo como una “respuesta”, una “consecuencia” de alguna “causa” o “acción” judía. Una suerte de síndrome de Estocolmo en el que la ausencia de antisemitismo por parte de la sociedad en la que vive se percibe como un acto de aceptación generalizada; y, que en cuanto comienzan a asomar los prejuicios y odios añejos, se debe encontrar al culpable en uno mismo o, en este caso, en el Estado judío.

Es, además, increíble cómo, para escribir este tipo de artículos siempre, siempre, se tienen a mano ejemplos cercanos rotundos de maltrato a manos de funcionarios israelíes, de experiencias terribles que sugieren discriminación, racismo, incluso. Y es increíble como uno, que ha ido a Israel, que tiene amigos, familiares, amigos, colegas, conocidos, allegados que viven allí, o que viajan a menudo a Israel, que van y vienen, nunca haya oído nada semejante, como no sea leído en algún periódico conocido por su manipulación de la realidad en el sentido que conviene a los deslegitimadores del Estado judío.

¿O es que acaso hay que demonizar a Israel, señalarlo, como judío de la diáspora, para aplacar a los antisemitas en “casa”, para que entiendan que uno es un judío “bueno” que, llegado el caso, no se defenderá, que aceptará su “destino” – que es el que, eventualmente, le será impuesto?

Gorodischer está muy equivocado al interpretar el papel del “judío” que le asigna el antisemitismo de hoy, de ayer, de siempre; muy anterior al Estado de Israel.

Por otra parte, la sensibilidad para con las víctimas de Gaza no puede expresarse o ejercerse atacando al Estado de Israel como a un estado paria, “homicida”, único responsable; a la vez que se olvida de Hamas y se justifica el antisemitismo como una “consecuencia” de lo que suceda en Gaza, aceptando sus tiempos y sus condiciones. La preocupación por las víctimas exige un análisis serio, comprometido y no los tres o cuatro lugares comunes de la deslegitimación de Israel y el indulto al odio.

Sólo absteniéndose de enumerar las causas para una situación dada, el contexto en el que está inserto y omitiendo a una de las partes del conflicto (la parte que, ni más ni menos, comenzó el mismo), puede dibujarse un panorama que poco – o más bien nada – tiene que ver con la realidad. Así, la opinión de Gorodischer se parece a tantas otras: una manifestación oportunista – porque siempre se supone en el lado “correcto” de la línea moral – más del “buenismo” desinformado o interesado.
 
 
 
         
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