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Breve comentario sobre el dosier de Breaking the Silence
por Marcelo Wio
5 de Mayo de 2015

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Tal como ReVista de Medio Oriente manifestara ayer, no fueron pocos los medios que se hicieron eco del contenido del dosier de la ONG israelí Breaking the Silence (Rompiendo el Silencio, BtS). Y nunca mejor dicho, “hacerse eco”: repetición de un sonido; de una postura, más que de una conclusión investigativa.

Y es que, ya en la introducción del documento, la ONG explica que el “cuadernillo es una colección de testimonios de más de 60 soldados en servicio obligatorio y de reserva que tomaron parte en la operación ‘Margen Protector' en la Franja de Gaza”.

¿Cuántos son “más de 60”? ¿111, 61, 80…? ¿No sabe la ONG el número exacto de testigos entrevistados? ¿Cómo es eso?
 
 

 
 
 
No casualmente, la ONG presenta, de manera engañosa, 111 testimonios (de “más de 60 soldados”)... ¿Por qué BtS elegiría no precisar el número de testigos, a la vez que desglosaba la declaración de uno o varios de ellos en distintos testimonios? ¿Acaso la ONG, consciente de la endeblez del documento, precisaba dar, al menos, la falsa idea de  un mayor número de testigos entrevistados?

Como fuere, ya de entrada parece demasiado nebuloso para ser tomado sin reservas – aunque la ONG parecía contar, de antemano, con una cierta permisividad o confianza mediática.

Así y todo, la organización afirma que “los testimonios fueron sometidos a un riguroso proceso investigativo para asegurar su veracidad”. Mas, si pasadas las 60 entrevistas, al parecer dejaron de hacer algo tan elemental como contar el número de entrevistados, ¿cómo espera la ONG que se crea que se han llevado a cabo indagaciones para corroborar la autenticidad de las declaraciones? Máxime, cuando no indica qué método siguió para verificar los dichos de los testigos, ni evidencia proceso investigativo alguno (sólo presentan los testimonios sin el sostén de pruebas documentales que respalden dichos relatos), apoyándose, entonces, en un acto de fe del lector de turno.

Pero, no sólo el dosier se basa únicamente en testimonios, sino que lo hace exclusivamente en testimonios de testigos anónimos (que en su mayoría relatan cuestiones muy generales – en lugar de incidentes puntuales –, lo que imposibilita aún más, si cabe, corroborarlos). De esta manera, ¿cómo podría un investigador externo comprobar las conclusiones del documento? Es imposible.

Entonces, ¿cómo un medio de comunicación le brinda cobertura sin más? ¿No suele ser la corroboración de la información uno de los pilares de la profesión del periodista?

 
 
¿Cómo estimarán, desde el derecho, el uso (exclusivo) de testimonios para arribar a decisiones o conclusiones; es decir, para probar algo – en definitiva, algo que hace BtS?

El Dr. Fabián Mensías Pavón, profesor de Psicología Jurídica de la Universidad Central del Ecuador, apuntaba (Definición de testimonio y testigo):

“La prueba tiene la finalidad de proporcionar al juez o tribunal el convencimiento necesario para tomar una decisión acerca del litigio. No bastan las alegaciones de las partes”.

Por su parte, el Prof. Dr.Emilio Cortés Bechiarelli, catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Extremadura (Presunción de inocencia y libre valoración de la prueba en el proceso penal español; XIV Seminario Internacional de Filosofía del Derecho y Derecho Penal) caracterizaba y planteaba las particularidades, algunas problemáticas, que se presentan a propósito de la libre valoración de la prueba. Entre ellas mencionaba:

La posibilidad nociva que tienen los jueces de seleccionar, con base a la libre valoración de la prueba y entre las diferentes declaraciones o testimonios que hacen parte del proceso, la declaración o testimonio que mejor se les ajuste”.

Las pruebas documentales y periciales son mucho más fiables que las testimoniales, que son las más volubles, las que más cambian”.

Evidentemente, parece que extraer una conclusión exclusivamente en base a testimonios – incluso cuando éstos no son anónimos -, es algo sumamente problemático. Así pues, sería de esperar que lo sean aún más si se tratara de testigos que mantienen su identidad en el anonimato.
 
 
 

Concluyendo, borrados Hamas y Yihad Islámica Palestina del escenario (en general, el contexto en que se llevó a cabo la operación), y presentados los testimonios – que no se sostienen más que sobre sí mismos y sobre ninguna prueba verificable - de un número indeterminado de testigos anónimos; según el informe de BtS, Israel habría combatido… contra los civiles palestinos de la Franja. El indiscriminado y masivo lanzamiento desde Gaza de 250 cohetes en apenas tres semanas anteriores a la operación Margen Protector (por no hablar de los 450 desde principios de 2014 y de los más de 11.000 desde 2005), al parecer, habría sido un efecto óptico (y sonoro) producto del calor estival.

O ésa, al menos, parece ser la imagen que la ONG desea instalar.
 
 
 
 
 
         
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