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Clarín: ¿entrevistando o dando pie a las acusaciones palestinas?
por Marcelo Wio
14 de Agosto de 2015

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Jorge Halperín, periodista y escritor argentino, decía (La entrevista periodística) que las ideas del periodista/entrevistador deben ser inteligentes como “disparadoras” del entrevistado y como “herramientas para poner a prueba su discruso”. Y agregaba que el personaje publico entrevistado:

“...está a nuestra [del entrevistador] disposición para ser guiado, interrumpido (con prudencia y sentido de la oportunidad), criticado y derivado hacia distintos temas. […] Estamos [los periodistas] autorizados a cuestionarlo [al entrevistado] públicamente en su presencia, a poner en duda sus declaraciones, a explorar sus dudas y contradicciones como si alguien nos hubiese investido de una autoridad representativa”.

Pues el diario argentino Clarín entendía la entrevista de un modo sustancialmente distinto: como una plataforma para que su entrevistado, Saeb Erekat (Secretario General de la OLP; y conocido fabulador y difamador – de Israel -, lejos de poder ser considerado un moderado), pudiera presentar sus reiteradas falacias, invenciones y acusaciones contra Israel, con el fin de deslegitimar al Estado judío.

Veamos las preguntas (o el pie para el discurso) y los conceptos centrales de las respuestas:

-“¿Cómo esta la situación actual en los territorios y en la perspectiva del conflicto?”

-“Es un leviatán que ha aparecido, han quemado un bebe. [...] Y este leviatán no es un individuo; es una cultura. Una cultura de odio, una cultura de apartheid”.

Véase aquí sobre la falacia del “apartheid israelí”.

Sobre atentados palestinos y las reacciones de su liderazgo, véase aquí.

El entrevistador evitó formular preguntas evidentes, y continuó:

-“¿Una cultura de apartheid, como en Sudáfrica dice usted?”

-“Sí, pero peor que en Sudáfrica. Hay reglas, disposicines en Cisjordania sobre cuestiones como las rutas que como palestinos, no podemos usar. Sólo los israelíes pueden”.

Otra falacia. Véase en el link anterior sobre el “apartheid” y también aquí.

Otra falacia, pero el entrevitador continuaba dándole pie al entrevistado para que ahondara en la mentira, en la calumnia lisa y llana:

-“Lo que describe es un criterio diferente para dos clases de personas...”

-“Es un sistema de apartheid más profundo y más duro que el que existía en Sudáfrica”.

Tercera comparación equivocada con (y, por ende, banalización del) apartheid. Pero el entrevistador seguía sin, en palabras de Halperin, “poner en duda sus declaraciones, a explorar sus dudas y contradicciones”. La “entrevista” comenzaba a parecerse más a una operación de propaganda pro-palestina o, más bien, anti-israelí.

-“ ¿Que evolución tendrá esto?”

-“Estas enfermedades traen racismo. Una vez que se fijan en el color de tu piel, hay una tendencia a justificar, a veces por razones sociológicas, psicológicas, económicas, políticas, sexuales, formas en las que Israel justifica este sistema de apartheid para lograr la seguridad”.

Sobre la incitación al odio y la glorificación y promoción de la violencia y el terrorismo por parte del liderazgo palestino (y sus reacciones ante los ataques terroristas palestinos) hay abundante manterial. Pero la “entrevista” no parecía buscar ampliar el conocimiento del lector, sino enviarle un mensaje muy particular; a fin de cuentas, preguntarle sobre estos temas al Secretario General de la OLP (véase aquí la posición intransigente de la OLP, según consta en su Carta, respecto del conflicto) no parece algo peregrino...

Pero continuemos con la... “¿entrevista?”

- “¿Es sólo un conflicto político?”

-“No es un conflicto religioso”.

Un discruso para Occidente... Pero la realidad, según los (y para los) propios palestinos, es otra.

El presidente de la Autoridad Palestina – y líder de Fatah; principal facción de la OLP -, Mahmoud Abbas declaró (palabras emitidas 19 veces por la televisión de la Autoridad Palestina entre el 17 y el 19 de octubre) que:

“Hay personas realizando el 'Ribat' (conflicto religioso / guerra sobre tierra que ser reclama como islámica). Todos debemos llevar a cabo el 'Ribat' en Al-Aqsa [mezquita]. No es suficiente decir: 'los colonos han llegado [a la mezquita]'. Han venido, y no deben venir al Santuario (es decir, Monte del templo). Tenemos que evitar, de cualquier modo, que entren en el santuario. Este es nuestro Santuario...”.

En tanto, El Dr. en Ciencias Políticas Avi Beker, reproducía, en un artículo, una cita del libro 1948: A History of the First Arab-Israeli War, de Benny Morris:

“Los historiadores han tendido a ignorar o descartar... la retórica yihadista y los rasgos que acompañaron el asalto en dos etapas contra el Yishuv [la comunidad judía], así como las constantes referencias en el discurso árabe imperante sobre la batalla islámica contra los cruzados por Tierra Santa. Esto es un error. La guerra de 1948, desde la perspectiva de los árabes, fue una guerra de religión tanto como, sino más, que una guerra nacionalista sobre el territorio. Dicho de otra manera, el territorio era sagrado: su violación por los infieles era motivo suficiente para lanzar una guerra santa y su conquista o reconquista, una necesidad ordenada por Dios.”

Por su parte, la constitución , o carta de Fatah, de 2009, dice:

“Liberar Palestina y proteger sus lugares sagrados es una obligación árabe, religiosa y humana” (Art. 9)

¿Cómo decía Halperin...? Las ideas del periodista/entrevistador “deben ser inteligentes como herramientas para poner a prueba [el] discruso [del entrevistado]”.

Bueno, está visto que en lo que concierne al conflicto palestino-israelí, el periodismo se toma ciertas “licencias”...

Así, veamos otra de las preguntas:

“¿Hamas es una consecuencia de esta violencia [Erekat había afirmado que “la ocupación israelí es la fuente de todos los males en esta región. Esa es la amenaza real para toda la region” y de la decepción de los jóvenes? ¿Hasta qué punto es un obstáculo en el proyecto de ustedes?”

Hamas tiene orígenes ideológicos muy claros y explícitos en los Hermanos Musulmanes – es, de hecho, el brazo de dicha Hermandad en “Palestina” -, inspirados por los egipcios Al-Banna y Sayyid Qutb.

El fundador de Hamas, Sheikh Ahmed Yassin, había fundado en primera instancia el Mujama al-Islami (Congreso Islámico) que, en sus primeros años de existencia, según detallaba Matthias Küntzel, politólogo alemán e investigador asociado en el Centro Vidal Sassoon para el Estudio del Antisemitismo (Universidad Hebrea de Jerusalén), construyó una sólida base de apoyo a través de trabajo social y educacional, financiado por Arabia Saudita, Kuwait y Jordania.

En este punto, el Mujama mostraba poco interés en el sionismo y en la “ocupación israelí”. En cambio, percibían a la izquierda palestina y al nacionalismo secular palestino como sus principales enemigo. El campo de batalla más importante era la Universidad Islámica de Gaza, que fue sistemáticamente convertida en un campo de entrenamiento islamista. Pequeños arsenales de armas fueron escondidos en sótanos del campus, en tanto que todo el contenido académico fue rigurosamente islamizado.

Y es que, tal como declara en el artículo sexto de su carta fundacional:

“[Hamas] Lucha por alzar el estandarte de Alá sobre cada pulgada de Palestina, pues bajo la protección del islam los seguidores de todas las religiones pueden coexistir con toda seguridad en lo que se refiere a sus vidas, posesiones y derechos. En ausencia del islam abunda la discordia, se extiende la opresión, prevalece el mal y estallan cismas y guerras”.

Es decir, fundada en lo religioso. Aquello que Erekat, precisamente, negaba.

Y su artículo 11:

“El Movimiento de Resistencia Islámica considera que la tierra de Palestina es un Waqf islámico consagrado a las futuras generaciones musulmanas hasta el Día del Juicio. Ni a ella, ni ninguna parte de ella… se puede renunciar… Esta es la ley que rige para la tierra de Palestina en la sharía (ley) islámica, e igualmente para todo territorio que los musulmanes hayan conquistado por la fuerza, porque en los tiempos de las conquistas (islámicas) los musulmanes consagraron aquellos territorios a las generaciones musulmanas hasta el Día del Juicio…”.

Una cuestión puramente religiosa e imperialista...
 
Pero parece ser que sugerir que el terrorismo de Hamas es, no una de las causas del conflicto – como las negativas palestina y árabe a la partición; las negativas a negociar la paz en diversas opurtunidades; las agresiones árabes (y palestinas) en 1948, 1967 (causa de la "ocupación") y 1973 -, sino su consecuencia, es más tentador: ofrece la posibilidad de responsabilizar del mismo a Israel.
 
 
 
 
         
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