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Artículo de fondo: UNRWA, los refugiados y el doble rasero (II Parte)
por Marcelo Wio
17 de Diciembre de 2012

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“Ha llegado el momento de mirar a los refugiados independientemente de las posiciones ideológicas que hasta ahora han impedido la elaboración de acuerdos internacionales adecuados a las necesidades actuales”, Consejo Pontificio Cor Unum para la pastoral de los emigrantes e itinerantes.

II Parte

La industria de la “solidaridad”

La UNRWA ha ido adaptándose a los cambios con una asombrosa capacidad. La que había empezado como una empresa de unos pocos años, sigue cumpliendo aniversarios básicamente a fuerza de reorientar su labor. De pasar de ser una agencia para los refugiados, se ha convertido en un conglomerado que brinda servios sanitarios, educación, programas para micro-emprendimientos y micro-créditos. Y, último, pero no menos importante, se ha convertido en un portavoz oficioso de la narrativa palestina.

La UNRWA es un coloso de la “solidaridad” que cuenta con “más de 29 mil empleados [más que ninguna otra agencia de la ONU], la mayoría refugiados palestinos, y un pequeño número de personal internacional, en dos sedes centrales (Gaza y Amman), cinco oficinas regionales (Gaza, Líbano, Siria, Jordania y Cisjordania) y cuatro oficinas de representación y enlace (Nueva York, Ginebra, Bruselas y El Cairo)”.

Llamativo, sus clientes son, a la vez, sus empleados. ¿Se le puede suponer, de esta manera, una posición no politizada a este organismo de Naciones Unidas?

¿Realmente puede existir algún incentivo para esos más de 29 mil empleados para solucionar el problema de los refugiados palestinos, tanto desde el punto de vista laboral como político? ¿Y para el resto de refugiados que viven de un inmenso caudal de “solidaridad” occidental?

La UNRWA maneja un presupuesto de 1300 millones de dólares (para el bienio 2012-2013), casi la mitad del cual está destinado a la educación.

¿De dónde proviene tanto dinero?

Sería lógico suponer que es el fruto de grandes donaciones de países árabes. A fin de cuentas, presta servicios educativos y sanitarios en Líbano, Siria, Jordania, Gaza y Cisjordania. Pero no. Lo lógico, o lo que a priori puede resultar evidente, en el mundo del revés está, justamente, patas arriba. Entre los principales donantes de la UNRWA no hay ningún país árabe.

Y, sin complejo alguno, la UNRWA justifica esta realidad de la siguiente manera:

Los donantes árabes han preferido destinar sus contribuciones a las respuestas a las emergencias, y por lo tanto, su participación ha variado entre 2% y el 12% del total de las contribuciones”.

Es decir, aportan dinero cuando quieren o les conviene. De esta manera, los países árabes no sólo no han tenido que pagar los costes de no reconocer las resoluciones de Naciones Unidas y de iniciar tres guerras de agresión, sino que se los ha premiado creando una agencia especial para quitarles de encima el peso de integrar a los refugiados en sus sociedades.

Capacidad mutante

La agencia parece haber ido encontrando fórmulas para subsistir y prolongar su mandato. Al no resolver en lo más mínimo el “problema” de los “refugiados palestinos”, hubo de encontrar nuevas fórmulas para justificar su existencia.

Así, desde finales de los años 1970, la UNRWA ha apostado por su programa educativo, que se lleva algo más de la mitad de su presupuesto. Pero en sus casi 700 escuelas se utilizan, según relata James Lindsay, ex asesor legal y consejero general de la UNRWA, los libros de texto y el plan de estudios del gobierno huésped.

Según relata Lindsay, Karen Koning AbuZayd, Comisionado General de la UNRWA entre 2005 y 2010, admitió que las escuelas de la agencia están perdiendo alumnos que se pasan a las escuelas jordanas.

Entonces, ¿cuál es el objetivo de este programa educativo? Sobre todo, teniendo en cuenta que, como se señaló anteriormente, “casi 2 millones de refugiados palestinos registrados en Jordania son ciudadanos de ese país, y el resto tiene la residencia y documentos que les permiten viajar; y que de manera similar, los refugiados de Cisjordania y Gaza tienen los mismos derechos que la población no-refugiada, incluyendo el derecho de votar”.

Quizás la respuesta esté en los libros de texto utilizados en las escuelas de la UNRWA.

El diario Haaretz publicó un artículo el 14 de junio de 2012 donde señalaba que tanto la UNRWA como otros organismos de ayuda que financian el sistema de educación en los campos de refugiados, son responsables de escuelas en las que el ideal educativo es convertirse en un mártir, y en las que se enseña que los judíos son las peores y más crueles personas en el mundo. Además, indica que:

Esta educación ordena a sus estudiantes a no descansar hasta que hayan liberado Jerusalén, Jafa, Haifa y Acre... Y hasta que no quede un solo judío en estas ciudades, o en cualquier otro lugar de Tierra Santa”.

En este sentido, el Dr. Anron Groiss realizó un estudio sobre los libros de texto utilizados en las escuelas de la UNRWA. En el mismo, expuso algunas citas de dichos textos:

“Las codiciosas ambiciones colonialistas sionistas en Palestina comenzaron en 1882... La llegada de la multitud judía a Palestina continuó hasta 1948 y su objetivo era tomar las tierras palestinas y luego ocupar el lugar de los habitantes originales luego de su expulsión o exterminio...” (Educación Nacional, 7º Grado (2011) páginas 20-21)

Pero la narrativa no se queda en una mera tergiversación de la historia y sus sucesos, sino que apela a despertar sentimientos violentos contra Israel:

Retornar, retornar, retornaremos
No habrá fronteras, ni ciudadelas y fortalezas

Grita, O aquellos que se han marchado:
¡Retornaremos!
Retornaremos a los hogares, a los valles, las montañas
Bajo la bandera de gloria, la Yihad y la lucha
Con sangre, sacrificio [fida'], fraternidad y lealtad

Retornaremos...”
(Nuestro hermoso idioma, 5º grado, I Parte (2011) p. 50)

Los términos Yihad, lucha y sangre implican que la aplicación del “derecho de
retorno” no es un reclamo aislado, sino que se encuentra dentro del contexto más amplio de la “lucha de liberación contra Israel”.

La UNRWA, una agencia dedicada a los asuntos humanitarios, ¿está realizando coherentemente su trabajo cuando en sus escuelas se enseña el desprecio a la vida ajena y a la propia?

Este es “el hermoso idioma” que aprenden los niños:

Escuchar el choque de [las armas] es agradable a mi oído
Y el flujo de sangre alegra mi alma


¡Por tu vida! Esta es la muerte de los hombres
¡Y quien pide una muerte noble, aquí está!

(Nuestro hermoso idioma, 7º grado, I Parte (2002) página 81)

Un idioma en el que Israel, según refleja Groiss en su trabajo, no existe:

“La tierra de Levante comprende en el presente los siguientes estados: Palestina, Reino Hachemita de Jordania, República del Líbano y la República Árabe Siria”.

¿Trabaja la UNRWA para resolver la cuestión de los refugiados? A partir de los números expuestos, la respuesta parece ser negativa. Y, a la luz de esta información acerca de los libros de textos utilizados en sus escuelas, la respuesta a la pregunta de si contribuye a la paz en la región, también se inclina hacia el lado del no.

Groiss concluye que los servios educativos que presta la UNRWA a los estudiantes palestinos ayudan, de esta manera, a propagar la línea no-pacífica, en contradicción absoluta con la misión declarada de la agencia. Así, se contribuye sólo a la perpetuación del conflicto, a la glorificación de la figura del mártir y a la incitación al odio.

En tanto, el 31 de octubre de 2012, el Jerusalem Post informaba que los maestros de las escuelas de la UNRWA en Jordania se negaban a enseñar sobre el Holocausto. ¿La razón?:

“‘Los estudiantes necesitan conocer su propia historia, sobre cómo sus padres fueron expulsados de sus hogares a punta de pistola por las bandas y milicias israelíes, no sobre cómo los judíos son víctimas', dijo Riyadh [una maestra]”.

¿Qué hará la UNRWA? ¿Seguirá los caprichos y las indicaciones de los países árabes como ha hecho a lo largo de su historia?

Es, además, interesar leer entre líneas a la maestra Riyadh: al parecer, el sufrimiento palestino, según ella, se aprende. Un dato nada irrelevante para comprender el actual conflicto palestino-israelí.

El comunicado del Comité Ejecutivo de los maestros de UNRWA en Jordania a raíz de este suceso decía:

“Condenamos cualquier decisión que iguale al carnicero con la víctima”.

De hecho, ya el año anterior, ante el rumor de que se podrían incluir los estudios del Holocausto en los programas de las escuelas de la UNRWA, la asociación de empleados de UNRWA respaldó la decisión de prohibir dichos estudios. En el comunicado sostenían:

“Controlaremos el programa que se enseña bajo el título de ‘Conceptos de Derechos Humanos' [que está] destinado a reducir la conciencia de los estudiantes [palestinos] sobre el derecho de retorno. [...] Enseñar a los alumnos de la UNRWA sobre el así llamado ‘Holocausto'... perjudica a la causa palestina... y cambia las opiniones de los alumnos respecto de su mayor enemigo, a saber, la ocupación israelí”.

Conocer, aparentemente, para los maestros de la UNRWA, es nocivo. Ahí, radica, justamente, la diferencia entre adoctrinamiento y enseñanza: con la última, los niños pueden comenzar a pensar por sí mismos. Entonces, ¿qué servicio brinda la UNRWA? Y, más importante, ¿a quién? O, mejor dicho, ¿para quién?

Pero el problema en las escuelas de la UNRWA no termina aquí. El gremio de maestros de la Franja de Gaza tiene cerca de 7000 miembros, y es, según Arlene Kushner, el mayor gremio. Este ha estado controlado por Hamas desde hace más de 15 años (a través del Bloque Islámico, afiliado suyo). El mismo Hamas que es considerado grupo terrorista por el Departamento de Estado de Estados Unidos y por la Unión Europea, entre otros.

El vínculo de Hamas con la UNRWA no se limita únicamente a las escuelas.

Hamas entra en la ecuación

James G. Lindsay reproduce una cita del Comisionado General de UNRWA, Peter Hansen en octubre de 2004:

“... estoy seguro de que hay miembros de Hamas en la nómina de la UNRWA, y no veo que eso sea un crimen. Hamas, como organización política, no significa que cada miembro sea un militante, y nosotros no vetamos políticamente ni excluimos a la gente...”.

De hecho, el 5 de octubre de 2007, en un discurso en el Foro Público de la Universidad de Tokio, recogido por James G. Lindsay, la Comisionado General de la UNRWA, Karen Koning AbuZayd afirmó que los habitantes de Gaza:

“... han absorbido – y continúan experimentándolo – incursiones militares en las que vidas civiles, modos de subsistencia y propiedades han sido destruidas, y a lo cual ellos [los palestinos] han respondido con disparos continuos de cohetes Qassam hacia Israel”.

La causa se toma por consecuencia, y se rediseña la realidad. En tanto que la UNRWA se torna en un portavoz del discurso de un grupo terrorista. Lindsay, en su trabajo, hace énfasis en la necesidad de comprender “la diferencia legal entre los ataques con cohetes de Hamas, dirigidos contra civiles; y los ataques Israelíes dirigidos a combatientes. Los ataques indiscriminados o dirigidos contra civiles son claramente un crimen de guerra”.
 
 
Posición de lanzamiento de cohetes cerca de edificios públicos en el Campo de Refugiados de Shati. Fuente: Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel.
 
A su vez, Lindsay no recuerda que la UNRWA haya emitido una protesta basada únicamente en el evidente, y mucho más frecuente, bombardeo contra civiles israelíes por parte de palestinos.

En 2010, como publicó Arlene Kushner, John Ging, director de operaciones de la UNRWA en Gaza, declaró:

Si no tienes razón para vivir, buscarás una muerte gloriosa... Toda una generación de palestinos nunca habrá salido de la Franja sitiada, nunca habrá interactuado con extranjeros; o incluso conocido israelíes, excepto como soldados enemigos intentado matar y destruir”.

Una justificación en toda regla del terrorismo suicida.

Con esta lógica absurda, media humanidad, sumida en una pobreza más acuciante que la que se vive en Gaza, y sin la asistencia personalizada de la UNRWA y de cientos de ONG y agencias, debería ser carne de martirio. Pero no es así. Además, si uno asocia este mensaje y los textos que leen los refugiados palestinos menores de edad, resulta “sensato” que terminen buscando “una muerte gloriosa”. Al adoctrinamiento en casa, se le suma la justificación en el escenario internacional.

Más allá de la negligente y vindicativa explicación del funcionario de la UNRWA, se puede percibir un importante grado de conexión ideológica entre Hamas y algunos funcionarios de la UNRWA.
 
 
Puesto y depósito de armas de Hamas (en rojo) cerca de una escuela de la UNRWA (amarillo) en Rafah. Las instalaciones de Hamas están a unos 25 y 10 metros de la escuela. Fuente: Meir Amit Intelligence and Information Center.
 
Lindsay explica que la mayoría del personal de la UNRWA proviene una población palestina que mayoritariamente apoya la violencia contra Israel, por lo que no sería sorprendente que algunos miembros del personal estuviesen involucrados en ese tipo de ataques. Además, la agencia no hace ningún esfuerzo por desalentar a los miembros o a los partidarios de Hamas (o de otros grupos terroristas) de unirse a su personal.

Sumado a que la agencia “no somete a los solicitantes de Cisjordania y Gaza a comprobaciones de seguridad pre-laboral”.

Agencia politizada

Esta visto que la UNRWA es una agencia altamente politizada y con un muy marcado y evidente sesgo anti-israelí.

Podría ser una más de tantas organizaciones que se “solidarizan” con los palestinos. Pero no lo es; es una agencia perteneciente a las Naciones Unidas y, como tal, debería estar exenta de motivaciones políticas, y sólo debería dedicarse a perseguir los fines para los que ha sido creada. Aunque, esta visto, eso es pedir demasiado: ha fracasado estrepitosamente y ha convertido ese fracaso en una victoria: se ha eternizado. En definitiva, ha multiplicado su fracaso.

Su posicionamiento evidente no es nuevo. Lindsay refiere que en 1964 la agencia le permitió a su personal asistir al Congreso Nacional Palestino en Jerusalén – en el que estableció la Organización para la Liberación Palestina (OLP) – a pesar de que la ONU y la propia UNRWA tienen normas contra las actividades políticas.

El propio Lindsay también relata un hecho aún más grave (y que hace que los vínculos con Hamas sean sólo una gota más):

“De 1975 a 1982, el Centro de Entrenamiento Vocacional Siblin, en las afueras de Sidón, en Líbano, estuvo ocasionalmente bajo el control de la OLP, que lo utilizó para varias actividades impropias (por ejemplo, almacenar armas, alojar a personal y equipamiento de la OLP, adoctrinar a los estudiantes. A pesar de que personal internacional jerárquico de la UNRWA estaba al tanto al menos de algunas de estas actividades, no realizaron protestas públicas”.

El 16 de diciembre de 2009, el Dr. Salman Abu Sitta, fundador de la Sociedad de la Tierra Palestina, en Londres, pronunció un discurso en el Centro para el Retorno Palestino en Londres en el que aseguraba:

La perseverancia de los palestinos en su búsqueda por retornar al hogar, se ve realzada por el creciente apoyo mundial y también por el trabajo de la UNRWA y sus logros. Estos logros son el bloque de construcción del Plan de Retorno... La UNRWA, por supuesto, será el principal instrumento para la repatriación”.

Más claro, imposible. Si la UNRWA fue un pilar en la construcción de las políticas del “derecho de retorno”, sino que también ha contribuido en la generación de frustración y exasperación en varias generaciones de palestinos.

De esta manera, la UNRWA ha resultado ser un premio gordo para los países árabes: no sólo no han tenido que pagar los costes de sus agresiones hacia Israel y su intransigencia con las resoluciones de las Naciones Unidas (que luego invocan a su favor), sino que se han visto recompensados con una agencia que subsidia la educación en la región (sin la posibilidad de imponer sus propios programas ni utilizar sus libros de texto); que se hace cargo de la sanidad de un gran sector de la población y que también ofrece micro-créditos y servicios sociales. Así, los países donde la UNRWA trabaja ven aliviados sus presupuestos inmensamente.

Post Data
 
Un hecho muy significativo: el mayor éxito respecto de los refugiados palestinos se debe al trabajo de... el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). El Jerusalem Post (UNRWA and UNHCR: From hopelessness to hope) informaba el 27 de julio de 2011:

“Chile es el primer país en darle la bienvenida a refugiados palestinos y reintegrarlos a través de un programa administrado por ACNUR. Bajo este programa, los palestinos en Chile reciben el estatus de refugiado, con todos los derechos y privilegios.

[...]

ACNUR ayuda a los palestinos a abandonar los campos de refugiados de la UNRWA y a asentarse en mejores condiciones.

[...]

El gobierno [de Chile] ayudó a los refugiados una vez que hubieron llegado, otorgándoles la oportunidad de construir una vida mejor... los refugiados recibieron una subvención para comprar un apartamento, encontrar trabajo, para clases de idioma.

[...]

Hay miles de refugiados reintegrados en la comunidad original, y es [esta comunidad] la más grande fuera del mundo árabe.

[...]

El gobierno chileno les da todos los derechos de un residente extranjero”.
 

¿ACNUR deshace los entuertos de la UNRWA? Si es así, ¿cuál es la función de esta última?

 
         
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