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Arafat, simplemente un carismático líder (según los medios en español)
por Marcelo Wio
11 de Noviembre de 2014

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Una suerte de morbo por el olvido y, con el mismo, por la transformación de la realidad histórica, parece haber guiado las crónicas por el aniversario del fallecimiento de Yasser Arafat. Así, el líder palestino fue despojado de su responsabilidad en el conflicto – obviando la trayectoria terrorista de la organización que lideró, la OLP - y, en su lugar, fue presentado simplemente como un “líder histórico” que al parecer “defendía una causa, y que señalaba el camino a la “liberación”, a la vez que era un diligente y comprometido socio para la paz.

Pero, ¿se trata de una imagen real?

No.

Pero así recordaban algunos medios a Arafat en el décimo aniversario de su muerte:

El diario español ABC decía:

“Con su fallecimiento Palestina quedó huérfana de liderazgo. Yaser Arafat atrajo la mirada del mundo sobre la causa de su pueblo y convenció a los palestinos de que la unidad era el único camino hacia su liberación.

[…]

Arafat recuperó fuerza con la celebración en Madrid de la Conferencia de Paz para Oriente Próximo (1991) que desembocó en los acuerdos de paz firmados en la Casa Blanca, por los que Arafat, Isaac Rabin y Simon Peres fueron galardonados con el Premio Nobel de la Paz”.

La agencia española de noticias Efe apuntaba:

“El líder histórico Yaser Arafat atrajo la mirada del mundo sobre la causa de su pueblo y convenció a los palestinos de que la unidad era el único camino hacia su liberación, recuerdan muchos en Cisjordania una década después de su muerte”.

El País, en tanto, a partir de información de Atlas y otras agencias, publicaba:

“El histórico líder palestino Yasir Arafat y presidente de la Autoridad Nacional Palestina falleció el 11 de noviembre de 2004...

[…]

El líder y fundador de Al Fatah participó en varias rondas de negociaciones de paz con sus homólogos israelíes; en Madrid (España) en 1991, en Oslo (Noruega) en 1993 y Camp David (Estados Unidos) en 2000”.

El diario español El Periódico decía:

“En el campus de la Universidad Al-Quds, en Abú Dis, un grupo de estudiantes con banderas amarillas del movimiento Fatá anuncia que hoy se celebraráun actoparaconmemorareldécimo aniversario de la muerte de Yasser Arafat,el líder histórico palestino. A tan solo unos metros se levanta el muro que Israel construyó en Cisjordania y separa Abu Dis de Jerusalén”.

De esta forma, los medios, en un recordatorio, olvidaban mencionar un rasgo de suma relevancia en la carrera del líder palestino: la violencia terrorista de la que Arafat fue, como líder de la OLP y Fatah, directo responsable:

21 de febrero de 1970: el vuelo 330 de SwissAir con destino a Tel Aviv fue hecho estallar en vuelo por el PFLP, miembro de la OLP. 47 personas fueron asesinadas.

8 de mayo de 1970: terroristas de la OLP dispararon con una bazuca contra un autobús escolar israelí. 9 niños y tres maestros de Moshav Avivim fueron asesinados.

6 de septiembre de 1970: aviones de TWA, Pan-Am y BOAC son secuestrados por terroristas de la OLP.

5 de septiembre de 1972: Masacre de Múnich —11 atletas israelíes son asesinados por un grupo autodenominado Septiembre Negro, que se dice que es parte de Fatah, que opera bajo el mando directo de Arafat.

15 de mayo de 1974: terroristas de la OLP se infiltran desde el Líbano y toman como rehenes a niños en la escuela Ma'alot. 26 personas, 21 de ellas niños, son asesinados.

9 de junio de 1974: el Consejo Nacional Palestino adopta el “Plan de Fases”, que llama al establecimiento de un estado palestino en cualquier territorio evacuado por Israel, para ser utilizado como base de operaciones para destruir a Israel. La OLP reafirma su rechazo de la resolución 242 del Consejo de Seguridad.

Noviembre de 1974: la OLP se responsabiliza por los asesinatos de 4 israelíes en Beit She'an por parte del PDFLP.

La OLP, a travésde miembros de Fatah, en Marzo de 1975, tomó rehenes en el hotel Savoy. Tres civiles y tres soldados israelíes resultaron muertos.

20 de enero de 1976, Líbano: Masacre de Damour (ciudad de mayoría cristiana). Según Robert Fisk, Pity the Nation: Lebanon at War, el ataque fue dirigido por el coronel Abu Musa, un alto comandante de la OLP y Fatah. El profesor Mordechai Nisan, The Conscience of Lebanon: A Political Biography of Etienne Sakr (Abu-Arz), indica que las estimaciones de los civiles muertos son de 582.

Marzo de 1978: Masacre de la Carretera Costera. Terroristas de Fatah secuestran un autobús que en la autopista Haifa-Tel Aviv. 21 israelíes fueron asesinados.
 
 
 

1987, Primera Intifada. Mitchell Bard, indicaba en un artículo, que a lo largo de toda la Intifada, la OLP jugó un papel primordial en orquestar la insurrección. Y añadía que:

“El Liderazgo Unificado de la Intifada (UNLI, por sus siglas en inglés), dominado por la OLP, frecuentemente publicaba panfletos dictando en qué momento debía escalar la violencia, y quién sería su objetivo.”

Año 2000, Arafat abandona las negociaciones de paz de Camp David, diciendo, una vez más, no a la paz; y lanza la Segunda Intifada.

Justamente, Joel S. Fishman comentaba (The BDS message of anti-Zionism,anti-Semitism, and incitement to discrimination) que en la Cumbre de Camp David de julio de 2000, Yasser Arafat, presidente de la OLP, concluyó que no sería capaz de alcanzar su objetivo estratégico real de lograr la destrucción de Israel a través de negociaciones pacíficas, algo que queda demostrado por, entre otras cosas, “por su desdeñoso rechazo de las concesiones territoriales de largo alcance hechas por Ehud Barak. Los miembros de la dirección palestina después revelaron que a su retorno, de Arafat decidió lanzar lo que se conoció como la Intifada de al-Aqsa [segunda intifada]”.

Declaraciones de líderes palestinos han señalado Yasser Arafat como uno de los principales incitadores de la violencia, al no sentirse capacitado para aceptar la oferta de paz realizada por Ehud Barak en Camp David.

A su vez, Alex Safian, analista de CAMERA, explicaba que Sharon nunca entró en la mezquita Al-Aqsa o a la Cúpula de la Roca. Además, Arafat había prometido a los líderes estadounidenses, antes de la visita de Sharon al Monte del Templo, que evitaría cualquier tipo de violencia. Líderes palestinos, más adelante, admitieron que la visita de Sharon fue sólo el pretexto para la violencia

El Director Adjunto de la Autoridad Política y Educación Nacional de la Autoridad Palestina, Mazen Izz Al-Din declaró (televisión de la Autoridad Palestina – Fatah – 28 de mayo de 2002):

La Intifada de Al-Aqsa - si queremos ser sinceros y abiertos, la historia revelará un día – que la misma [la Intifada] y todas sus directivas pertenecen a la Presidente y Comandante Supremo Yasser Arafat”.
 
El Ministro de Comunicaciones de la Autoridad Palestina, Imad Faluji, en un mitin en el campamento de refugiados de Ein Hilwe en el sur de Líbano, declaró que la nueva intifada (la segunda intifada) había estado en planificación durante meses:

Quien piense que la intifada estalló a causa de la visita del despreciable Sharon a la mezquita Al-Aqsa, está equivocado, aunque esta visita fue la gota que colmó el vaso del pueblo palestino. Esta intifada fue planeada con antelación, desde el regreso del Presidente Arafat de las negociaciones de Camp David, donde le puso la mesa boca abajo al Presidente Clinton... [Arafat] rechazó los términos estadounidenses y lo hizo en el corazón de los Estados Unidos”. (MEMRI, Special Dispatch No. 194 - PA, March 9, 2001)

De manera similar, el alto dirigente palestino Marwan Barghouti, dijo en una entrevista que:

“La explosión habría ocurrido de todos modos. Era necesario para proteger los derechos palestinos. Pero Sharon proporcionó una buena excusa. Es un hombre odiado”. (New Yorker, January 29, 2001)

Es más, según informó el Boston Globe, el funcionario palestino Faisal Husseini controló directamente los ataques palestinos dentro y fuera del Monte del Tempo. La violencia empezaba y se detenía a su señal:

Un alto funcionario palestino reconoció que la protesta… fue orquestada. Los jóvenes que arrojan piedras…, dejaran la protesta rápidamente después de una solicitud para hacerlo, del mismo funcionario palestino que los animó a manifestarse... Husseini fue visto caminando en ese preciso momento. Enfrentado a las preguntas acerca de lo que parecían ser un altamente orquestado lanzamiento de rocas, Husseini respondió, ‘Pedimos al shebab [la juventud] que retrocediera. [...] Husseini fue admitiendo que apagó los disturbios en cuestión de minutos”. (Charles Sennott, Boston Globe, 07 de octubre de 2000; énfasis añadido)

Finalmente, la Comisión Mitchell (Sharm el-Sheikh Fact-Finding Committee Repor), encargada de analizar los orígenes de la revuelta, concluyó tajantemente que, a pesar de que pudo haber sido inoportuna:

La visita de Sharon no causó la Intifada de Al-Aqsa”.

Safian indicaba que un total de 1.469 israelíes murieron y más de 10.000 resultaron heridos en ataques terroristas palestinos (ver aquí, aquí y aquí para más detalles).

Justamente fue la segunda intifada y su ola de ataques terroristas la que llevó a Israel a construir la valla de seguridad (el “muro” que menciona en su crónica El Periódico como un símbolo y elemento de “separación”) con el fin de prevenir los ataques y salvaguardar la seguridad de los israelíes: En 2002, el año antes de la construcción, 457 israelíes fueron asesinados; en el 2009, 8 israelíes fueron asesinados

Pero los medios decidían omitir los hechos que señalan a Arafat como uno de los responsables directos del actual (y pretérito) estado de cosas en el conflicto.

Y, como si ese silencio no fuese suficiente, en lo que parecía responder a una voluntad de limpiar la imagen de Arafat, los medios lo retrataban como un líder que buscó la paz (“El líder y fundador de Al Fatah participó en varias rondas de negociaciones de paz con sus homólogos israelíes”), mas no indicaban cuáles fueron las posturas de Arafat en esas negociaciones – y cuáles sus resultados.

Pero los hechos, esas empecinadas voces de la Historia, dicen otra cosa.

El profesor Efraim Karsh, Director del Programa de Estudios Mediterráneos en el King's College de la Universidad de Londres, aseguraba en su libro Palestine Betrayed que si Yasser Arafat hubiese elegido aceptar las concesiones israelíes, un estado palestino podría haber sido establecido dentro de un futuro muy cercano. Pero en su lugar, “a pesar de toda su retórica sobre la independencia palestina, Arafat nunca estuvo tan interesado en fomentar esa meta como en destruir al Estado Judío”. De hecho, afirmaba que Arafat - con la excepción de Hajj Amin Husseini - hizo más que ninguna otra persona en la historia moderna de Medio Oriente para retrasar el desarrollo de la sociedad civil palestina y su consecución de un estado. Y apuntaba: un estado palestino podría haberse conseguido - si Arafat no hubiese transformado a la OLP en “una de las organizaciones terroristas más sanguinarias de los tiempos modernos” – a finales de los años 1960 o principios de los 1970; en 1979 como corolario del tratado de paz entre Israel y Egipto, en mayo de 1999 como parte del Proceso de Oslo; o como muy tarde en la cumbre de Camp David en julio de 2000.

El propio Karsh, relataba en su libro Islamic Imperialism que el 13 de septiembre de 1993, mientras Arafat estaba en la ceremonia de firma de la Declaración de Principios en la Casa Blanca, la televisión jordana emitía un mensaje grabado del propio Arafat, donde decía que dicha Declaración era meramente una parte de la implementación de la estrategia de fases.

Por su parte, la Carta de la OLP (que debía modificar aquellos puntos que llaman a la destrucción de Israel) dice mucho de la verdadera posición de Arafat. En su primer y segundo artículos declara:

Palestina es la patria del pueblo árabe palestino; es una parte indivisible de la patria árabe, y el pueblo palestino es una parte integral de la nación árabe.

Palestina, con las fronteras tenía durante el mandato británico, es una unidad territorial indivisible”.

En el artículo 21afirma que:

“El pueblo árabe palestino, que se expresa a través de la revolución palestina armada, rechaza todas las soluciones que son sustitutos de la liberación total de Palestina y rechaza todas las propuestas encaminadas a la liquidación del problema palestino…”.

Un documento del Consejo de Derechos Humanos de la ONUdel 8 de marzo de 2011 señalaba que:

“A pesar de repetidas garantías para su modificación, la Carta Nacional Palestina no ha cambiado - pidiendo la eliminación de Israel por cualquier medio militar-.

Y apuntaba que la Sexta Conferencia General de Fatah (2009) dejó la Carta de la OLP sin cambios desde 1968”.

Así, los hechos dicen algo muy distinto, respecto de Arafat, de lo que propone la versión saneada y olvidadiza de los medios. Incluso concediendo que un sus inicios Arafat hubiese sido guiado por ideales nobles de “liberación nacional”, no puede obviarse que, como explicaba Ernesto Garzón Valdés, filósofo argentino que fue profesor de filosofía del derecho en universidades de Argentina y Alemania, “… cuando quien combate por la libertad de su pueblo utiliza el método terrorista, convierte una causa cuya legitimidad podría ser objeto de evaluación moral positiva en una empresa inexcusable. Dado que el terrorismo es un método de ejercicio de la violencia, toda persona o grupo de personas que lo utilice se transforma en terrorista, ocasional o permanente, en el respectivo ámbito de su actuación”.

Entonces, ¿por qué se habrá hecho esa semblanza de Arafat? ¿Qué interés podrían tener medios en español en obviar hechos de tamaña importancia? ¿Eximir a la parte palestina de responsabilidad; presentarla así como una víctima absoluta? Pero, una vez, más, ¿por qué les interesaría abocarse a esa labor ideológica?
 
 
 
 
         
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