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Pintada antisemita en la sinagoga de Maripérez
Aporrea, Venezuela y el antisemitismo
por Grupo ReVista
16 de Marzo de 2009

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El Internet se ha convertido en una poderosa vía de información y opinión. Las publicaciones, blogs, y páginas que allí (en realidad, aquí!) existen en forma dinámica e interconectada, funcionan como publicaciones, en el sentido de que son “públicas”, pero, a diferencia de las publicaciones tradicionales como los periódicos, no se declaran "obligadas" a cuidar de un código de ética profesional en los hechos que reportan. Es por eso que es importante para el lector descubrir cuáles de estas publicaciones se ajustan a la verdad de los hechos en el reportaje y/o promueven una posición ética en la opinión.

ReVista de Medio Oriente examina en este artículo un sitio de Internet en particular, Aporrea.org, dados los numerosos reportes sobre sus artículos que hemos encontrado últimamente. Esta es una publicación basada en Venezuela y cuyo tema es la socio-política de dicho país. Según su propia descripción en la página “nosotros”, Aporrea está “identificado con el proceso de transformación revolucionaria y democrática de [nuestro país] Venezuela,…” También se autocalifica de ser “una agencia popular alternativa de noticias,” y de haberse convertido en “un instrumento de ‘inteligencia social'”. Estos calificativos sin duda implican apertura, democracia, oportunidad, inclusión; elementos positivos y de gran valor potencial en una sociedad dinámica y en crecimiento.

La descripción de la “misión” de este sitio de Internet en la página “nosotros” continúa con el siguiente párrafo de tono claramente ideológico:

Somos un medio para el debate, la denuncia y la generación de ideas, con miras a la construcción del Socialismo del Siglo XXI. Buscamos romper el cerco mediático impuesto por los medios privados de comunicación, comprometidos con la conspiración golpista y contrarrevolucionaria en Venezuela, manifestación de la globalización imperialista, contra la cual también combatimos junto a los demás pueblos del mundo.

En otras palabras, Aporrea acusa a los medios “privados” de tener una agenda política de oposición al gobierno (ser “golpistas” y “contrarrevolucionarios”) mientras que Aporrea se define como pro-revolución o pro-Gobierno, o pro-Chavez y obviamente como medio no “privado”. De esta forma los medios en Venezuela, según Aporrea, o están con la revolución chavista o son opositores a ella, conspiran , son golpistas o contrarrevolucionarios. También leemos aquí que aparte del “debate” y “la generación de ideas”, Aporrea se dedica a la “denuncia”, supuestamente de aquellos contrarevolucionarios que se oponen al gobierno. También existe un mal mayor para combatir en forma global y ese es la “globalización imperialista”.

Sobre cómo opera Aporrea, leemos:

Aporrea.org procura el cumplimiento de su rol mediante la recepción y difusión de informaciones y opiniones de diversas fuentes…

Para ello promueve la formación y cooperación de corresponsales comunitarios y reporteros de calle, columnistas colaboradores

Por los contenidos que difundimos, Aporrea es un instrumento para la educación popular.(Negritas nuestras)

Sobre como se originó el sitio, leemos en la sección “Nacimiento” de la página “nosotros”:

Aporrea nace en mayo de 2002 como sitio web de la Asamblea Popular Revolucionaria, espacio de articulación popular-revolucionaria, establecido el 10 de abril de 2002, esencialmente para enfrentar la ofensiva golpista de la burguesía venezolana contra el gobierno del Presidente Hugo Chávez

Quién escribe en Aporrea:

… el sitio web Aporrea.org continuó en línea, nutriéndose de la información producida por sus propios lectores, por reporteros espontáneos de calle que fueron surgiendo, por voceros de las organizaciones, por su equipo de voluntarios y por una red de comunicadores populares de otros medios alternativos y comunitarios.

Claramente, los columnistas de Aporrea no son periodistas profesionales, son reporteros “espontáneos de calle que fueron surgiendo”. Aporrea no promulga en esta sección ningún nivel de ética periodística para sí misma o para sus columnistas. En otras palabras, Aporrea no promete a sus lectores que lo que escriben sus columnistas debe obedecer a la realidad y verdad de los hechos.

En cuanto a los fundadores y otros nombres asociados con Aporrea:

En su diseño y administración confluyeron sus creadores Martín Sánchez y Gonzalo Gómez,…

… en 2004 Sánchez se retiró del colectivo para asumir un cargo como diplomático para el gobierno venezolano. Lo mismo ha sucedido con otros compañeros como Mario Silva, quien ahora es conductor del programa La Hojilla y fue candidato a gobernador del estado Carabobo.
 

Principios declarados de Aporrea:

…se declara independiente de cualquier fracción o partido político, intereses privados o instituciones del Estado.

…constituyéndose en instrumento directo de las organizaciones sociales y movimientos actuantes en el proceso revolucionario y de transformación del país.

Aporrea defiende valores de igualdad y justicia, por ende, combatimos la discriminación basada en raza, credo, nacionalidad, género u orientación sexual. Por ende, a lo largo de nuestra trayectoria hemos rechazado la publicación de material que promueva la homofobia, el racismo, al anti-semitismo y la xenofobia. (Negritas nuestras)

Revista de Medio Oriente, decidió examinar los artículos que publica Aporrea en el tema “judíos” y en el tema “Israel”. Por lo extenso del material, extractos de muchos artículos que se encontraron se pueden leer haciendo clic acá. Los artículos completos se pueden leer directamente en Aporrea.org con los enlaces que cada título provee.

En lugar de ofrecer “opiniones de diversas fuentes” y de generar “inteligencia social”, lo cual Aporrea promete en su página “nosotros”, encontramos exclusivamente un único tipo de material: odio a los judíos y odio a Israel. Prejuicio e ideologías de odio a los judíos recicladas por un par de milenios afloran en cada artículo: judíos asesinos, avaricia judía, judíos no humanos, ridiculización del holocausto, y tantos otros clichés antisemitas usados desde tiempos ya inmemoriales. Un solo artículo en conmemoración de “crystal nacht” (70 años de vergüenza) de autor foráneo, “lavozdegalicia.es”, no contiene odio, sino que es altamente educativo. Los demás, sin excepción, exponen ideas llenas de desprecio y difamación, de teorías absurdas, de acusaciones sin fin, todas de corte antisemita clásico. Ni siquiera pudimos contar el número total de artículos, y sólo dejamos de leer por no haber llegado a encontrar una sola excepción al antisemitismo dominante en cada uno de los que ya habíamos (penosamente) leído. Lo que sí encontramos fue una declaración de los autores de varios artículos: “yo no soy antisemita”. El problema (parafraseando) es la incursión en Gaza, los sionistas, no lo judíos. Sin embargo, los extractos que anexamos muestran claramente que la realidad de lo escrito es otra: antisemitismo, del cual los autores no quieren ser tachados, pero que sin embargo embanderan con gran entusiasmo.

En resumen: a pesar de que Aporrea declara que “combatimos la discriminación basada en raza, credo, nacionalidad...” sus páginas están llenas del antisemitismo más craso y de explícita xenofobia hacia los judíos. Es más, los judíos venezolanos, como el dirigente Elias Farache, son mencionados y difamados.
 

¿Qué responsabilidad se le debe asignar a Aporrea por la publicación y difusión de estos artículos?

Por un lado, Aporrea parece no ser responsable del contenido de sus artículos, como leemos en la siguiente retracción de uno de ellos:

Que todos los judíos que andan por el mundo se vayan a Israel

Por: Ángel V. Rivas

Fecha de publicación: 08/01/09
(copiado sin cambios o correcciones)

Nota de aporrea: Este artículo fue borrado ya que planteaba medidas discriminatorias y, en la opinión tanto de miembros de Aporrea como de varios de nuestros usuarios, anti-semitas.

Hacemos un llamado a los columnistas a tener cuidado de limitar sus críticas en torno a los ataques contra Palestina, al gobierno de Israel y no a la comunidad judía.

En esta oportunidad el autor planteaba que todos los judíos debían ser enviados a Israel, lo cual es similar a lo propuesto por racistas en EEUU que abogan porque los afro-estadounidenses sean enviados a Africa. El autor igualmente perpetúa el mito de que todos los judíos son ricos y que lo único que les importa es el dinero. Marx, Ttotsky y Noam Chomsky, todos de origen judío, son tan sólo un ejemplo de lo falacioso del argumento del autor. Opiniones como esta son utilizadas por aquellos que promueven la discriminación y por ende, no deben tener cabida en Aporrea.

Aporrea insinúa aquí que no tiene idea de lo que publican los columnistas en su sitio: “Hacemos un llamado a los columnistas a tener cuidado …”” y manifiesta que sólo “descubre” los contenidos cuando sus lectores o miembros les llaman la atención.

Sin embargo: en “nosotros”, leemos:

Aporrea está integrada por voluntarios quiénes a distintas horas del día y dependiendo de sus compromisos personales y de trabajo, donan su tiempo para insertar las noticias, denuncias, colocar los artículos de opinión y salir a la calle a cubrir eventos no reseñados por otros medios.”

Por un lado Aporrea se presenta como un sitio donde los columnistas escriben libremente y el sitio u organización Aporrea no es responsable ni conciente de sus propios contenidos (que pueden ser, como en este caso, insultantes, denigrantes y peligrosos para un individuo o un sector de la sociedad). Por el otro lado,  Aporrea declara que tiene redactores “voluntarios” que “colocan los artículos de opinión” lo cual indica que los artículos que se publican son escogidos por los redactores del sitio.

Esto significa, sin que haya escape, que los contenidos antisemitas que impregnan todos y cada uno de los artículos de Aporrea en el tema “judíos” son afines a la política de Aporrea. Declararse no antisemita y publicar material antisemita es continuar la línea especialmente hipócrita de Aporrea de declarar principios que no respeta, obrar en forma contraria a ellos y luego esconderse bajo una excusa. Por ejemplo, en cuanto al apoyo financiero de Aporrea:

1- No recibe apoyo del Gobierno, pero sí lo recibe (“Instituciones del Estado, Empresas de Producción Social y cooperativas tienen la posibilidad de acceder a la colocación de publicidad en Aporrea”)

2-No tiene apoyo “privado” pero sí recibe avisos (“Reiteramos que la inclusión de patrocinantes en nada compromete nuestra independencia”)

3-Trabajan voluntarios que gracias a los avisos ahora pueden trabajar a tiempo completo (“y para que algunos de nuestros voluntarios trabajen en Aporrea a tiempo completo”). O son voluntarios, o trabajan a tiempo completo. Las dos cosas no pueden ser: En resumen son voluntarios y son pagados.

Y del mismo modo descubrimos una declaración y su contradicción en los hechos:

4-Aporrea no es “antisemita” pero todos los artículos con la palabra “judíos” en ellos contienen el más vil antisemitismo.

5- No revisa el material a publicar pero sí lo revisa.
 

La gente de Aporrea:

Los columnistas

Aporrea considera que el periodismo democrático es uno en el que los escritores y columnistas que deciden escribir en sus páginas, pueden hacerlo y ser publicados. Sin embargo, eso es siempre y cuando esa persona apoye a la revolución bolivariana y los mensajes del Gobierno. Por ejemplo, en la retracción mencionada arriba leemos que “los ataques contra Palestina” son asumidos tema de “crítica”: ¿Dónde quedó la diversidad de ideas que Aporrea se decía promover? ¿Quizás es posible que alguien piense que el “ataque contra Palestina” no es motivo de crítica? ¿Podría tal escritor publicar en Aporrea? Claramente, no. El sitio de Aporrea no puede tildarse entonces de democrático o de alentar “diversas fuentes”.

Aporrea se considera por encima de cualquier expectativa de ética periodística profesional. No se ha comprometido con el lector a publicar la verdad de los hechos. Por eso, no se le puede exigir verdad y no se debe esperar verdad en sus páginas. El sitio está dedicado a darle voz a la “calle”.

Entonces escuchemos la calle venezolana en Aporrea, la publicación comunitaria de Venezuela en Internet. En lo que escribe Aporrea del pueblo judío, leemos sólo odio, desprecio y asco. Esto es tanto más grave siendo que Aporrea se ha asignado la misión de “educación popular”. Educar a la población promoviendo el antisemitismo es muy peligroso para la sociedad venezolana, al fomentar la discriminación a las minorías (que siempre comienza con los judíos y pronto se extiende a otros grupos) y por supuesto, peligroso especificamente para los judíos de Venezuela. El atentado contra la sinagoga de Maripérez, la retracción de la orquesta del musical El Violinista sobre el Tejado, el lanzamiento de una granada a un centro judío comunitario, ¿no son éstas acciones de quienes se sienten ya sea libres u obligados a actuar el antisemitismo que leen y escuchan?
 
Los lectores de Aporrea resultan “educados” a incluir a todos los pueblos del mundo, a procurar la igualdad, excepto con los judíos, los cuales se encuentran para Aporrea fuera de la “igualdad”.
 

Martín Sánchez

Uno de los dos fundadores de Aporrea, Martín Sánchez ha sido su webmaster a la vez que contribuidor de artículos. Según la página “nosotros” que citamos arriba, el Sr. Sánchez se ha retirado de Aporrea, dado que ahora cumple un cargo diplomático, el de Consul General de Venezuela en San Francisco, EEUU.

Sin embargo, el 6 de febrero de 2009, Martín Sánchez escribe una columna sobre un artículo publicado por Emilio Silva en el cual Sánchez se posiciona como alguien comprometido con Aporrea escribiendo: “siento un compromiso con los usuarios y con el colectivo de Aporrea”. Citamos a continuación algunos comentarios de Sánchez hacia Silva quien publicara en Aporrea un artículo cuyos contenidos antisemitas pueden leerse a la vez en el enlace y en algunas citas nuestras.

De Emilio Silva: "¿Cómo apoyar a Palestina frente al estado artificial de Israel?" con comentarios de Martin Sanchez, del 6/2/09

Escribe Sánchez:

Señor Silva, su artículo ha tenido repercusiones internacionales que han afectado muy negativamente la imagen humanista y de paz del proceso Bolivariano. Diversos periódicos internacionales y paginas web han hecho referencia a su artículo (y a Aporrea, por supuesto), en el contexto de los ataques contra la sinagoga en Caracas, citándolo a Ud como docente de una Universidad "creada por Chávez". Lo utilizan como "evidencia" de un supuesto clima de acoso contra los judíos en Venezuela. Su aparición en tiempos de elecciones ha originado que la derecha explote el mismo hasta la saciedad. Ojalá Ud. tenga conciencia de eso ahora.

Sanchez: “Nadie tiene evidencia de que "las organizaciones judías" (así de manera general como Ud. lo pone) que están en Venezuela y la sinagoga de Maripérez, están envueltas o apoyan el asesinato de palestinos. Imagínese que se planteen protestas frente a cada iglesia católica cada vez que la Conferencia Episcopal Venezolana haga una declaración contra Chávez. Eso sería injusto y discriminatorio. Lo correcto sería protestar frente a la Conferencia Episcopal, ya que es un actor político que ha fijado una posición pública y participó abiertamente en el golpe de estado del 2002.”

¿Por qué motivo trae Sánchez la Conferencia Episcopal acá, la cual “participó abiertamente en el golpe de estado del 2002”? Sánchez dice que no se puede culpar a los judíos por Israel y no se puede culpar a las iglesias por la posición de la Conferencia Episcopal. ¿Pero cuál es el paralelo? ¿Culpar a los judíos porque Israel mantiene una política de defensa propia contra ataques terroristas sobre sus poblaciones civiles (como lo haría cualquier país)? ¿Por qué Israel y los problemas con el terrorismo en sus fronteras es análogo a la posición anti-Chavez de la Conferencia Episcopal? Las dos cosas no mantienen ninguna relación lógica. La única razón para hacer esta analogía torcida es insinuar que los judíos están en la oposición, igual que la Conferencia Episcopal.

Sánchez: “Un explotador es un explotador, no por ser "judío" o "cristiano". Israel es un estado terrorista, no porque sus dirigentes sean judíos, sino por las acciones por todos conocidas donde resultan muertos miles de inocentes.”

Sánchez no llama a Rusia un estado terrorista por sus acciones en Chechenia, o Sudán un estado terrorista por sus acciones en Darfur, o Siria un estado terrorista por asesinar a cientos de miles de sus propios ciudadanos, ni a tantos otros. Israel es un estado terrorista por entrar a Gaza a buscar a quienes están ocupados en actividades terroristas y por terminar con sus arsenales (ubicados estratégicamente en sus mezquitas y hospitales y barrios residenciales).

Martín Sánchez le ofrece a Emilio Silva “ideas” todavía mejores para los judíos de Venezuela (ver abajo) que las que Silva propone, en las que aparentemente Silva no había pensado: “Basándose en sus sugerencias, otra persona podría agregar hacer "contraloría social" en cada vecindario para identificar a todos los judíos y llamar a un teléfono "800-judiomalo", para denunciar a cada persona judía que rehuse a hablar mal de Israel”. Sánchez no está de acuerdo con su propia idea, pero de todos modos la concibe y la ofrece a los lectores.
 
Las ideas antisemitas se han vuelto inseparables de Aporrea. ¿Cómo propone Aporrea responder a su misión de “no al antisemitismo y a la xenofobia” con artículos como los que citamos se encuentran en sus páginas? ¿Y cómo es que un diplomático en los Estados Unidos puede tener acreditación diplomática dada su asociación íntima con una publicación con contenido extremo antisemita como Aporrea?

Es hora de que Aporrea decida: O que se declare antisemita y xenófoba, o que mantenga su declaración contundente de oposición al antisemitismo y a la xenofobia. Si de verdad estos códigos de conducta civilizada y progresista son esenciales para Aporrea, no es suficiente esgrimirlos en su página “nosotros”. Aporrea debe retirar todos los artículos sobre el tema de judíos que publica en la actualidad, detallados en la presente nota de ReVista y cualquier otro del mismo tipo. Aporrea debe limpiar su nombre y no unirse a las filas de aquellos que no reconocen su propio antisemitismo y xenofobia. Esto no es porque afecte “muy negativamente la imagen humanista y de paz del proceso Bolivariano”, como escribe Sánchez “a Silva”. Esto es porque es negativo y desastroso para el pueblo venezolano.

Esperamos de Aporrea nada menos que una retracción masiva de este material lleno de odio en sus páginas, tal como lo ha hecho acertadamente con el artículo citado más arriba en esta nota.

En cuanto a los artículos que contienen la palabra “Israel” en Aporrea, esto sería tema de un artículo separado.

 
         
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