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Antonio Gala y El Mundo reiteran el "algo habrán hecho"
por Masha Gabriel
4 de Junio de 2012

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El escritor español, Antonio Gala tiene una obsesión con Israel y con los judíos, a quienes en el pasado ha acusado, entre otras cosas, de no tener “freno a la avaricia” (El Mundo- La Tronera- 05/02/ 2009) o de ser una “pulga humana” que “debería tomar consciencia de sí misma y desaparecer” (El Mundo-La Tronera- 16/03/2011).

El 4 de junio de 2012 publicaba un artículo en El Mundo titulado Benjamín Netanyahu, en el que volvía a justificar el antisemitismo y acusaba a la víctima de ser responsable de sus males.
 
Ya el 5 de febrero de 2009, en su habitual Tronera en El Mundo, el poeta dejaba clara su postura respecto a los siglos de persecución a los judíos:
“pogromos, guetos voluntarios o no, exterminios, persecuciones, expulsiones... Desde Egipto a Sefarad, desde Canaán a Sión: todas tierras prometidas. ¿No haría bien preguntándose el porqué le ocurre siempre igual? ¿O estará el resto del mundo equivocado?”
 
Es decir: algo habrán hecho los judíos.
En el artículo del 4 de junio de 2012, Gala vuelve a la carga con un confuso texto, en esta ocasión justificando su discurso en el ataque al primer ministro israelí y a su padre, recientemente fallecido:
Benjamin Netanyahu
DE CASTA le viene al galgo ser rabilargo. Su padre, muerto hace poco con 102 años le enseñó más de lo que sabe. Que «Israel debe confiar sólo en él mismo para defenderse»; que no se canjean un millón de presos palestinos por un único israelí; que no aprueba el Estado israelí la creación conjunta de otro palestino. Benzion Netanyahu era un experto en Historia y especializado en tragedias. Hasta la última: «De Irán se escucha la amenaza de quien pondría fin al movimiento sionista». Conoce a la perfección la expulsión española, la actitud de los marranos, la de los clérigos extremistas y vagos y envidiosos, que jamás creyeron en la sinceridad de los conversos. La Inquisición precedió a los campos germánicos. «Las universidades israelíes de izquierda no le dieron el reconocimiento merecido», dijo su hijo en el funeral. Quizá aquí, en España, nunca hubo una persecución por razones religiosas, sino por un odio acumulado, más en las clases populares, durante largo tiempo. Tiene razón el pueblo judío; pero da razones en su contra a todos los demás.
Dejando de lado el mal gusto y la ignorancia de la que hace gala a la hora de hablar de la figura de Benzion Netanyahu, hay que destacar algunos errores de información:

1-Aunque quiera burlarse o rebajar la figura de Benzion Netanyahu, maticemos que éste no era un “experto en Historia y especializado en tragedia” sino un historiador cuya especialidad era la Historia de los judíos de España.

2-El señor Gala se equivoca en su artículo al afirmar que “no aprueba el Estado israelí la creación conjunta de otro palestino”. Si se toma el trabajo de abrir un libro de historia descubrirá, que ya desde el discurso de Independencia de Ben Gurion en 1948, se propuso “una oferta de paz y buena vecindad” (rechazada por los países árabes que declararon la guerra a Israel). Y si Gala no quiere ir atrás en el tiempo, el propio hombre a quien critica, Benjamín Netanyahu, ha dejado clara su visión de “dos estados para dos pueblos”, independientemente de cuál fuera la visión personal de su padre.

3-Una vez más, Antonio Gala debería informarse antes de afirmar alegremente que “en España, nunca hubo una persecución por razones religiosas”. Sin duda alguna, cualquier escolar español le podrá explicar cómo los Reyes Católicos fundaron en 1478 el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición (abolido por Isabel II sólo en 1834) y en 1492 decidieron expulsar de todo el territorio a los judíos que no aceptaran convertirse al catolicismo. La presión popular antijudía era en efecto muy poderosa, pero precisamente por cuestiones “religiosas” como el mito del pueblo deicida, fomentadas por la propia Iglesia Católica, o a través de por ejemplo, los libelos de sangre.

4-Gala reincide en su “algo habrán hecho”. Es probable que necesite justificar así su propio odio hacia los judíos, pero más allá de lecturas psicoanalíticas, es moralmente ruin acusar a la víctima de ser responsable de su desgracia.

No sorprende un artículo de estas características por parte del señor Antonio Gala, quien incluso ha llegado a ser criticado en el pasado por sus propios compañeros. Su opinión y su fomento del antisemitismo son una cuestión personal, pero que El Mundo le otorgue su tribuna para expresarlo y que jamás se haya desligado de estos escritos, es realmente preocupante.

 
         
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