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Abbas dice “paz”, y el “periodismo” entra en acción
por Marcelo Wio
29 de Diciembre de 2016

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El “periodismo” (sí, con comillas) de lo anecdótico, lo estrictamente puntual (entendido como un punto desconectado de la red de la Historia), de lo ínfimo, de las declaraciones, tiene el problema de no ser periodismo (este sí, sin comillas): el que recurre a la hemeroteca, que contrasta y verifica la información, que se documenta, que contextualiza; vamos, que hace su trabajo.

Este es el “periodismo” (cuando no es, directamente, el activismo anti-israelí) que se practica cuando se aborda el conflicto palestino-israelí: un “periodismo” fácil - casi ni requiere más trabajo que simplemente reproducir lo que dicen unos (los palestinos, las ONG, los organismos internacionales cuando dicen lo que conviene - que los palestinos son las víctimas e Israel el victimario) y no otros (Israel). Un “periodismo” que, en definitiva, puede realizar cualquier persona - que sepa leer y escribir - sin el más mínimo conocimiento de la profesión, ni del conflicto.

En el favorable escenario posterior a de la aprobación de la resolución no vinculante del Consejo de Seguridad de la ONU - señalando, una vez más, a Israel; y del discurso político del Secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry -, el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, salió a aprovechar la oportunidad para decir que, de cesar Israel “las actividades de construcción y ampliación de los asentamientos judíos en territorio ocupado”, estaría dispuesto a “reanudar el diálogo de paz”.
 
Si bien los medios - como, entre otros, las agencias de noticias Europa Press (España) y Télam (Argentina) - lo presentaban como una novedad, no lo era:
 

Gilead Ini, analista de CAMERA, incluso después de que Israel anunciara en 2009 un congelamiento de 10 meses en la construcción de nuevos asentamientos, para satisfacer las demandas palestinas y convencerlos para reunirse con los negociadores israelíes, Abbas evitó las conversaciones hasta unas pocas semanas antes de que la moratoria expirara – y cuando expiró, evitó una vez más la mesa de negociaciones.

 
Así pues, presentar la nueva demanda de Abbas – haciéndolo, además, como si se tratara de un magnánimo gesto de concordia -, puede ser muy conveniente desde el punto de vista del activismo anti-israelí; pero erróneo y sesgado desde el punto de vista periodístico (sin comillas).
 
Y aún así, los medios corrieron detrás de las palabras de Abbas para dar cuenta de esa partícula de hecho, de ese punto desconectado de todo (menos de la conveniencia del momento). Por sólo Pues bien, el señor Abbas tiene su propia agenda, una agenda que, según la organización que lidera, Fatah, incluye la “liberación de toda Palestina”, es decir, la eliminación de Israel: en el artículo 8 de su Constitución, la organización deja bien claro que “La existencia israelí en Palestina es una invasión sionista con una base colonialista expansiva…”. De esta manera, el artículo 12 declara que su meta es la “completa liberación de Palestina, y la erradicación de la existencia sionista económica, política, militar y cultural”, para establecer (artículo 13) un Estado “con completa soberanía sobre todas las tierras palestinas, con Jerusalén como su capital”.
 
Todo.
 
 
Abbas Zaki¸ importante miembro del Comité Central de Fatah y ex embajador de la OLP en Líbano, declaró el 23 de septiembre 2011, a Al-Jazeera que “el objetivo mayor no se puede lograr de una vez. Si Israel se retira de Jerusalem, evacua los 650.000 colonos y desmantela el muro, ¿qué será de Israel?: Llegará a su fin. Si decimos que queremos eliminar a Israel, no es aceptable decir ésto. No digan estas cosas al mundo. Guárdenlas para ustedes”.

Tawfik Tirawi, miembro del Comité Central de Fatah y ex comandante de la Fuerza de Inteligencia General de la Autoridad Palestina, Al-Mayadeen TV (Líbano), 14 de diciembre de 2014: “No se atreva a pensar que existe siquiera un solo palestino, ya sea si apoya la solución de dos Estados u otro camino, que estaría de acuerdo en que estos asentamientos forman parte de Israel, y que Haifa, Jaffa y Acre [ciudades israelíes] no son palestinas. No. Haifa, Jaffa, Acre y Nazareth son palestinas, a pesar de los estadounidenses y los israelíes”.

Y, finalmente, tal y como informabael diario israelí Times of Israel el 22 de enero de 2016,Tirawi dijo, en una entrevista con la agencia palestina de noticias Ma'an, que un “Estado palestino junto a Israel es sólo ‘una etapa' y que Palestina debe extenderse finalmente del río Jordán al mar”. “No crean que habrá una solución a la cuestión palestina mediante el establecimiento de un estado cuyas fronteras estén limitadas a Cisjordania y Gaza”.

Es decir, la estrategia de “fases” de Arafat, cuyo fin era (o, más bien, es, puesto que según los líderes palestinos, no ha caducado) precisamente tomar Israel. El programa de diez puntos del Consejo Nacional Palestino de 1974 (conocido como “Plan de Fases” ) – indicaba la analista de CAMERA Ricki Hollander - tenía como base crear un Estado palestino en cualquier territorio cedido por Israel (art. 2), para luego utilizarlo como plataforma para “completar la liberación de todo el territorio palestino” (art. 8).

Así, en 2011, también el ex Ministro de Exteriores y Jefe Negociador de la Autoridad Palestina, Nabil Shaath, en la televisión árabe manifestaba que los palestinos nunca aceptarían la formula “dos estados para dos pueblos” que incluyera un Estado judío:

“La historia de los ‘dos estados para dos pueblos' significa que habrá un pueblo judío allí y un pueblo palestino aquí. Nunca aceptaremos esto...”.
 
 
 

Así es, el liderazgo palestino tiene su agenda. Muy clara. Muy explícita (distinto es que los medios lo silencien tan explícitamente, también).

Pero, ¿qué agenda tiene la gran mayoría de medios que reproduce todo lo que los líderes le dicen a Occidente como si fuese algo cierto o novedoso?

Debe ser muy fácil para los líderes palestinos hacerle creer lo que sea a la audiencia occidental, cuando sus medios están tan dispuestos a maquillar, obviar y distorsionar lo que afecte su credibilidad.

Ya se sabe, para cambiar la Historia, es preciso borrar la memoria y crear una nueva a la medida de la fabulación. Y cada cual parece poner su granito de desmemoria.
 
 
 
 
         
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