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Abbas afirma, Europa Press difunde
por Marcelo Wio
6 de Junio de 2013

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El diccionario de la RAE define noticia como “Noción, conocimiento; Contenido de una comunicación antes desconocida; Hecho divulgado; o Divulgación de una doctrina”. En vista del artículo publicado el 6 de junio de 2013 por Europa Press, la agencia parece inclinarse por la última definición.

La crónica indicaba que:

“El presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, ha recalcado este miércoles que el pueblo palestino ‘nunca abandonará su derecho a hacer de Jerusalén la capital de su Estado'

[…]

El mandatario palestino ha indicado que, pese a ello, las políticas israelíes ‘no han afectado la determinación del pueblo palestino de mantener Jerusalén como su capital eterna'. ‘No habrá paz sin Jerusalén, no habrá estado sin Jerusalén y no habrá estabilidad sin Jerusalén', ha apuntado”.

Y una vez más, la agencia optaba por una única versión.

¿Qué sucede en la agencia de noticias?

¿Desde cuándo el contexto es prescindible en el periodismo?

¿Tiene dificultades para obtener la versión israelí? Pues, cuando se trata de cuestiones históricas, en internet hay material abundante.

¿”Derecho palestino” sobre Jerusalén? ¿Toda la ciudad?

El 29 de noviembre de 1947 la Asamblea General, a instancias de las recomendaciones del Comité Especial de las Naciones Unidas para Palestina (UNSCOP por sus siglas en inglés), adoptó la Resolución 181, en la que la parte III trata de la Ciudad de Jerusalén:

“La Ciudad de Jerusalén se establecerá como un corpus separatum bajo un régimen internacional especial y será administrada por las Naciones Unidas. El Consejo de Administración será designado para desempeñar las responsabilidades de la Autoridad Administrativa en nombre de las Naciones Unidas”.

Es decir, la ciudad no formaría parte ni del estado judío ni del estado árabe proyectados.

En cuanto a la duración de este régimen especial, la resolución establecía:

“El Estatuto elaborado por el consejo de Administración [...] Permanecerá en vigor en primera instancia por un período de diez años [...] Luego de la expiración de este plazo, todo el esquema se verá sujeto a examen por parte del Consejo de Administración de acuerdo a la experiencia adquirida durante su funcionamiento. Los residentes de la ciudad serán entonces libres de expresarse, por medio de un referéndum, sus deseos sobre posibles modificaciones en el régimen de la ciudad”.

Esta resolución indicaba que los residentes de la ciudad, luego de un plazo de 10 años decidirían su propio futuro.

Un documento del Ministerio de Exteriores Israelí da cuenta de la historia demográfica reciente de Jerusalén:

Desde 1870 los judíos han constituido una mayoría en Jerusalén. En el primer censo de población llevado a cabo por las autoridades del Mandato Británico en 1922, se encontró que la ciudad estaba habitada por 62 mil personas – 34.100 judíos, 13.400 musulmanes y 14.700 cristianos. En el censo realizado por Israel y Jordania en 1961 la población resultó ser de 243.500 habitantes, de los cuales el 67.7% eran judíos. La proporción entre musulmanes y cristianos ha crecido a favor de los musulmanes desde 1967. [...] En 1967 había 197.000 judíos en Jerusalén (74,2%) y 68.000 árabes (25,8%). Hoy, la proporción ha cambiado en un 3,7%: los judíos representan un 71% y los árabes un 29%”.

Es decir, durante el Mandato Británico la población árabe era 2,5 veces menor que la judía e, incluso, menor que la cristina. Recién comenzó a crecer marcadamente a partir de 1967, cuando Israel tomó el control de Jerusalén Este luego de la guerra de los Seis Días – otra guerra de agresión árabe -.

Entonces, se podría inferir fácilmente cuál hubiese sido el futuro de la ciudad una vez que sus residentes hubiesen decidido en el referéndum.

Pero no sólo Jerusalén pasaría a poseer ese régimen especial, sino también Belén.Un dato nada despreciable que parece haber quedado olvidado.

Un periodista serio, no se preguntaría, entonces, cuál es el objetivo de Abbas al condicionar la paz a un “derecho” inexistente.

Además, y según este mismo informe, la proporción entre musulmanes y cristianos ha crecido a favor de los musulmanes desde 1967. [...] En 1967 había 197.000 judíos en Jerusalén (74,2%) y 68.000 árabes (25,8%). Hoy, la proporción ha cambiado en un 3,7%: los judíos representan un 71% y los árabes un 29%. Y la tasa de crecimiento en 1995 era de 34,8 nacimientos por cada 1000 personas, en tanto que la tasa entre los judíos era de 28,5 por 1000:

“Datos recogidos de los registros de impuestos indican que en 1967 había 12.200 apartamentos en el sector árabe, mientras que en 1995 el número había alcanzado los 27.066, representado un aumento de 122%. El crecimiento el sector judío durante ese período fue de 113%, de 57.500 apartamentos a 122.780”.

The Jerusalem Institute for Israel Studies publicó un informe que sostiene que el porcentaje de la población judía en la ciudad cayó de un 74 por ciento en 1967, a un 72 por ciento en 1980, 68% en 2000 y 64% en 2010. Simultáneamente, la población árabe aumentó de un 26 por ciento en 1967, a un 28% en 1980, un 32% en 2000 y un 36 por ciento en 2010.

Pero la agencia, en cambio, reproducía de manera acrítica las declaraciones de Abbas, sin indicarle al lector que la realidad es otra bien distinta:

“‘En este mismo día, hace 46 años, Jerusalén fue ocupado por Israel, que inició un proceso para cambiar su carácter geográfico y demográfico a través de la demolición de viviendas, la construcción de asentamientos y la falsificación de hechos, nombres y personajes', ha agregado”.

A la luz de los datos, ¿se trata de un libelo o de una opinión que merece ser difundida?
 
La agencia, en tanto, continuaba explicando en qué marco había realizado el presidente de la Autoridad Palestina las declaraciones:

“Las declaraciones de Abbas han coincidido con la celebración del 46 aniversario de la 'Naksa' (Revés), que marca la victoria del Ejército israelí en la guerra de 1967 y la ocupación de los territorios palestinos”.

¿”Territorios palestinos”? ¿Acaso Gaza no se encontraba bajo control Egipcio y Cisjordania bajo control Jordano – de hecho, ese territorio fue así bautizado por Jordania luego de su ocupación?
 
(Para mayor profundadida, véase el artículo de ReVista ¿“Territorios Palestinos Ocupados”?)

Según Barry Rubin, director del Global Research in International Affairs (GLORIA) Center y editor del Middle East Review of International Affairs (MERIA) Journal, en un ensayo que forma parte del libro The Middle East Enters the Twenty-first Century (editado por Robert O. Freedman):

“... durante el período 1948-1967, el lado árabe nunca consideró implementar la solución de los dos estados, transformando de Cisjordania (bajo control jordano) y la Franja de Gaza (controlada por Egipto) en un estado palestino”.

De esta manera, los mismos estados que en la actualidad juran y perjuran defender el establecimiento (y el “derecho inalienable”) de un estado palestino, fueron los que impidieron su realización desde el principio. A todo esto, la comunidad internacional se abocó al mutismo.

Los “territorios palestinos ocupados”, según el canon informativo global son en realidad unos territorios cuyo estatus final - según las resoluciones 242 y 338 del Consejo de Seguridad de la ONU, así como conforme a los Acuerdos bilaterales firmados por israelíes y palestinos y a la Hoja de Ruta – deberá ser decidido mediante negociaciones entre las partes en conflicto.

La expresión “territorios palestinos ocupados”, además, condiciona dichas negociaciones, pues presupone que existen unos territorios ya definidos, con lo cual, ¿qué quedaría por negociar?

Pero a Europa Press, está visto, los hechos no le preocupan. Así, continúa señalando que:

“La dirigente de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) Hanan Ashrawi ha manifestado que ‘46 años más tarde, la ocupación israelí del 22 por ciento de la Palestina histórica continúa y constituye un desastre político y humanitario que domina y controla las vidas del pueblo palestino, tanto en Palestina como en el exilio'”.

Masha Gabriel, Directora de Revista de Medio Oriente, explicaba que Israel no es el 78% de la “Palestina histórica”:

“Grosso modo: la Declaración Balfour del Gobierno británico de 1917 contemplaba la creación de un hogar nacional judío en todo el Mandato Británico de Palestina (la Palestina histórica). Sin embargo, en 1922 la Liga de las Naciones decidió dividirla en dos partes: el 80% para los árabes (el Emirato de Transjordania) y el 20% para los judíos.

Posteriormente, en 1947, la ONU decidió partir ese 20% destinado a los judíos en dos: 45% para los árabes y 55% para el Estado judío.

Es decir que Israel representa aproximadamente un 11% de la ‘Palestina histórica'”.

¿Qué interés puede tener una agencia de noticias española en reproducir exclusivamente el punto de vista de los dirigentes palestinos, sin ningún contexto alguno y de manera irreflexiva?

Cómo puede el lector considerar un hecho – en este caso las afirmaciones de Abbas – si no se le brinda el entorno histórico y político – los intereses y las ideologías de Abbas y Ashrawi, por ejemplo.

La Universidad de Antioquia, Colombia, explica:

“… contexto es todo aquello que le da sentido a la noticia, la explica y le aporta un significado más allá de lo inmediato. El contexto es esencial para poder darle a la noticia proyección con el fin de expresar sus causas y consecuencias y eventualmente para llegar al nivel de análisis e interpretación, esto es, más allá de la simple descripción de los hechos.

[…]

… todo evento susceptible de ser elaborado como noticia tiene unas coordenadas espacio-temporales específicas, es decir ocurre en un lugar definido y fecha (hora, día, mes, año), sus protagonistas tiene nombres y características propias, hay magnitudes, cantidades, tamaños que considerar (cuánto), etc. Estrictamente hablando, el hecho noticioso está constituido por las características que lo enmarcan. Más allá de estas características inmediatas están las circunstancias que configuran el contexto.

[…]

Los eventos también ocurren en una sociedad concreta, en una comunidad conformada por ciudadanos que se rigen por leyes, que tiene características políticas, económicas y sociales específicas, y determinaciones particulares dependiendo de la naturaleza del evento.

[…]

Conseguir el contexto es parte de[l] [periodismo] y una de las responsabilidades del periodista…”

Así, la información sin contexto se parece mucho a la desinformación.

 
         
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