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El Periódico: activismo sin fisuras
por Marcelo Wio
28 de Setiembre de 2021

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Vamos a suponer que es ignorancia. Que no es un voluntarioso activismo – que no se está adhiriendo a la “narrativa” de un grupo terrorista; que no se lo está justificando o haciendo más digerible para el público español, o ambas a la vez. Aunque ello signifique un salto de fe. Y aunque la ignorancia, muchas veces, no sea menos peligrosa que el segundo. Y aunque estéticamente, incluso sea peor – después de todo, según dicen que dijo o escribió Johann Goethe, “no hay nada más espantoso que la ignorancia en acción”.
 
Vamos, entonces, a suponer que es ignorancia – y negligencia -, lo que llevó al diario español El Periódico a afirmar el 26 de septiembre de 2021 que las “las tropas israelís han asesinado a cinco palestinos en una redada de detenciones”, de los cuales, ese día, el medio calificaba a tres de los miembros de Hamás de “mártires” en un destacado debajo del titular – algo que el 27 de septiembre era corregido.
 
 

 

Pero volvamos al primer párrafo de la crónica, que tanto en su versión del día 26 como en la actualizada, afirmaba aquello de que “las tropas israelís han asesinado a cinco palestinos en una redada de detenciones”.

Para el medio, entonces, las “tropas israelíes” mataron con “alevosía, ensañamiento o por una recompensa”, de acuerdo con la definición del diccionario de la Real Academia de la Lengua. Con alevosía: con “cautela para asegurar la comisión de un delito contra las personas, sin riesgo para el delincuente - es circunstancia agravante de la responsabilidad criminal. Con perfidia”. Con ensañamiento: consistente “en aumentar inhumanamente y de forma deliberada el sufrimiento de la víctima, causándole padecimientos innecesarios para la comisión del delito”.

Mas, un párrafo después, El Periódico decía que “también en los tiroteos, un soldado y un oficial israelí han resultado heridos de gravedad”. Lo que hace suponer que los miembros del grupo terrorista Hamás fueron abatidos en uno o más tiroteos. Lejos de un “asesinato”. Pero qué importa; la ignorancia, pícara, y la desidia saben más.

France24 informaba en su web (26/09/2021) que “las fuerzas israelíes se enfrentaron el domingo a militantes islamistas de Hamás en Cisjordania en varios feroces tiroteos que dejaron cinco palestinos muertos y dos israelíes gravemente heridos, según las autoridades”. Este era su primer párrafo.

Y, además, el medio francés señalaba que Hamás había confirmado “que sus combatientes se habían enfrentado a las fuerzas israelíes cerca de Jerusalén y Yenín y dijo que los muertos en la zona de Biddu - llamados Ahmad Zahran, Zakaria Badwan y Mohammed Humaidan - eran miembros del grupo islamista”.

No sólo El Periódico ocultó esto, sino que para acompañar su crónica publicaba exclusivamente dos capturas de pantalla dos cuentas de redes sociales: una de un activista pro-palestino y otra del museo palestino donde se comunicaba que “con sincera tristeza y dolor, el Museo Palestino llora al colega shaheed [mártir] Zakaria Badwan”; el mismo que Hamás había reconocido como miembro del grupo terrorista.

Además, la Yihad Islámica “emitió un comunicado en el que identificaba a Osama Soboh como uno de sus ‘mártires' muertos en Burqin…”.

Avanzando en la crónica del medio español, uno se encontraba – tanto el día 26 como luego de la “actualización” -, con que el medio no había corregido su adhesión a la terminología que utiliza el grupo terrorista palestino Hamás para denominar a sus miembros muertos en nombre de la pretendida “causa”. Apenas la había quitado de las inmediaciones del titular – más otra alusión -, pero la había dejado intacta en el cuerpo de la crónica, y, más precisamente, en forma de subtítulo:
 

 

“Mártires palestinos” ­– “que padece[n] muerte en defensa de su religión; que muere[n] o sufre[n] grandes padecimientos en defensa de sus creencias o convicciones; que se sacrifica[n] en el cumplimiento de sus obligaciones - “asesinados”.

Y esto no era todo. Porque el medio, casi empecinado en desmentir la posibilidad de que la ignorancia hubiese metido la cola en el texto y, en su lugar, postular el activismo como una posibilidad más cabal, suprimía información relevante para comprender le hecho del que pretendía dar cuenta la crónica.

De tal manera que sus lectores o no se enteraban o recibían la ilusión de información a través de desvanecidos hechos. Por ejemplo, el medio español resumía (o difuminaba) que la célula en cuestión estaba “a punto de llevar a cabo ataques terroristas”, en tanto que según el diario Times of Israel, “planeaba llevar a cabo una secuencia de secuestros y asesinatos en todo el país... Los funcionarios [de defensa] estimaron… que la célula también había estado planeando un gran atentado en Jerusalén, similar a los vistos durante el violento levantamiento de principios de la década de 2000…”. Si no se puede evitar mencionar hecho, parece creer El Periódico, lo mejor es pasar de puntillas por el mismo de la manera más general y aséptica posible. Eso y, antes, vestir de maldad, de culpabilidad a Israel.

Así, le medio transformaba la agresión desde Gaza con el lanzamiento masivo e indiscriminado de miles de cohetes contra Israel en una la “escalada de violencia del pasado mayo que dejó más de 250 muertos en la Franja de Gaza”; mientras decía que “apenas se han detenido los ataques por aire en la frontera israelí con el enclave”.

Los muertos israelíes, suprimidos.

Los grupos terroristas palestinos Hamás y Yihad Islámica Palestina, borrados.

Los cohetes lanzados contra Israel desde Gaza luego de la “escalada de violencia”, disimulados – no, borrados – en la fórmula general “ataques por aire en la frontera israelí con el enclave”.

Lo que parecía una corrección – aquél “mártir” que era excluido del destacado y junto a otro párrafo como mínimo grotesco -, resultaba ser mero maquillaje. Los “mártires” siguen ahí. Israel sigue “asesinando”, las acciones de Hamás siguen estando ausentes (apenas son una difusa acusación israelí) – sus miembros son “militantes”, como los de un partido político de un país democrático.
 

 
Resulta, entonces, muy difícil la generosidad de suponer desconocimiento. O, al menos, de considerarlo un elemento central del despropósito.
 
 
 
 
 
 
 
         
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