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Una “hagiografía” del entrevistado para elevar sus declaraciones a “verdad”
por Marcelo Wio
20 de Abril de 2020

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La radio española Cadena Ser ofrecía un ejemplo de cómo presentar o enunciar como ciertas o válidas las declaraciones de un entrevistado (o fuente): introducirlo como si se tratara de un personaje del santoral; es decir de idealizarlo, de ubicarlo por encima de la media para que los criterios comunes no lo alcancen.

Así presentaba la radio a Bichara Khader a su audiencia en su página web:

Su voz es importante para analizar qué está pasando en el mundo árabe. Estudioso de reconocido prestigio, su biografía está forjada, como la de millones de palestinos, en el éxodo y en la nostalgia de la tierra perdida. … Este palestino sabe de vidas que habitan en la desesperanza…”.
 
 
 
De la introducción llamaba especialmente la atención la mención a su hermano, Naïm Khader, que era retratado como “el primer ‘embajador' palestino ante las instituciones europeas con sede en Bruselas, [y que] personalizaba el diálogo euro-árabe tan necesario para alentar la integración musulmana en Europa”.

El 2 de junio de 1982 el New York Times apuntaba que se trataba de representante de alto rango de la OLP que había sido designado por dicha organización “para hacer lobby para la OLP en la Comunidad Económica Europea”. Es decir, para la organización que llevaba a cabo ataques terroristas. Como, por ejemplo, la masacre de la carretera costera, cuando terroristas de Fatah (organización que controlaba la OLP – ambas lideradas entonces por Arafat) dispararon contra vehículos en marcha y posteriormente secuestraron un autobús en la autopista que une Haifa con Tel Aviv. 38 civiles israelíes fueron asesinados (entre ellos, 13 niños). Y en 1982, la OLP fue expulsada del Líbano como consecuencia de su incesante lanzamiento de misiles hacia las comunidades del norte de Israel.

La Ser proseguía señalado que Naïm Khader fue “asesinado en Bruselas, en plena calle. Cinco disparos acabaron con su vida. Bichara nunca olvidará aquella fecha: 1 de junio de 1981. La defensa de la causa palestina siempre ha constituido un problema y Naïm pagó por ello. Dicho problema pervive ante la mirada impasible de la comunidad internacional”.

¿Qué conclusión puede extraer el lector de este párrafo? O, puesto de otra manera, ¿qué sugiere el mismo?

Que Israel fue el culpable. Y esa parecía ser, efectivamente, la idea del medio.

Pero, como explicaba el 1 de enero de 1986 el diario Los Angeles Times, Khader fue víctima de Abu Nidal, quien fuera jefe de la OLP en Irak y miembro del consejo de Fatah, y que terminara enfrentado con Arafat.
 
 
 
Así, pues, la radio pretendía dotar las declaraciones de un valor de verdad (o de un halo de incontestabilidad moral), para cubrir la mera ideología de academicismo, de humanismo – los puntos de la propaganda palestina, de realidad –;y para servir de excusa para no mencionar la responsabilidad del grupo terrorista palestino Hamás, que controla la Franja de Gaza, en la situación económica y social del enclave (apenas se lo mencionaba en el programa de radio una vez como “grupo armado” y, por parte del entrevistado, como una organización preocupada por el bienestar de los gazatíes…)

De esta manera, la Cadena Ser podía afirmar en su página web que:

“Bichara Khader ha pasado por los micrófonos de[l programa] A Vivir [que son dos días]para recordarnos que la Franja de Gaza, territorio palestino ocupado por Israel desde hace 40 años, también se encuentra bajo la amenaza de la pandemia de coronavirus”.

O que:

“La pandemia se extiende y esta tierra necesita más que nunca que Israel ponga fin al bloqueo que ejerce desde hace 13 años. “Gaza es la mayor cárcel al aire libre del mundo, está enjaulada, es un lugar invivible. ¿Cómo se puede materializar allí un confinamiento?”, plantea nuestro invitado.

Israel se retiró total y unilateralmente de dicho territorio en 2005. No hay ninguna ocupación israelí.

Y Gaza no es ninguna cárcel. Sí existe un bloqueo legítimo impuesto debido a los ataques con misiles llevados a cabo por Hamás (el grupo que para la Ser no existe, aunque controle el territorio) y otros grupos terroristas palestinos, así como también a través de túneles construidos para penetrar en Israel. La condición para el levantamiento del bloqueo es muy sencilla: fin de los ataques terroristas. Todo esto sin entrar a considerar el grado de la onerosa corrupción de Hamás y sus líderes. Un constante desvío de fondos para terrorismo y para beneficio propio…
 
 
En el programa
 
Además, en el programa al que se refería el texto en la página web de la radio, el entrevistado afirmaba que Israel había permitido el acceso a la Franja de Gaza de “unos medicamentos de diagnóstico”, pero que eso “era todo”. Porque Israel, acusaba, utiliza esta situación para “continuar su labor de anexión”.
 
Lo cierto es que, según el COGAT (Coordinador de las Actividades del Gobierno en los Territorios, de Israel), sólo entre 5 y el 11 de abril de 2020 ingresaban a la Franja ochenta y ocho toneladas de material sanitario.
 

 
Y sin venir a cuento – o viniendo muy a cuento de lo que en realidad se pretendía transmitir con la entrevista en cuestión -, uno de los entrevistadores llegaba a afirmar que Gaza “juega el papel de Saddam Hussein para Estados Unidos” porque se trata de un “territorio pequeño no agresivo; o sea que no es un rival para Israel; pero cada vez que quiere Netanyahu distraer la atención es un sitio al que puedes bombardear o atacar” …

Así, sin despeinarse. Porque, vamos a ver, de entrada, no existe algo así como un territorio que sea agresivo. Existe, sí, la voluntad de no mencionar las agresiones palestinas. Y existen organizaciones terroristas como Hamás, que se hacen con el control de un territorio desde el cual lanzan ataques contra la población civil de otro.

Y, claro, bajo el oportunamente distraído radar de la Ser, los misiles que cada tanto lanzan Hamás y Yihad Islámica Palestina, volando bajo el distraído radar de la Ser, más dedicada a la propaganda que a la información - el último cohete, lanzado contra el sur de Israel el 27 de marzo pasado.

El reiterado recurso a los tópicos manidos de la propaganda palestina y las peregrinas aseveraciones realizadas en el programa sugieren que la mención de la pandemia era meramente una nueva excusa, una máscara más para avanzar una “narrativa” de demonización de Israel y, a la vez, de exculpación del liderazgo palestino (con el consecuente blanqueamiento de las actividades de un grupo terrorista).

 
 
 
 
         
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