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Europa Press: la acusación palestina es lo único que cuenta
por Marcelo Wio
19 de Abril de 2018

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Una asociación, organización o dirigente palestino dice “A”, y la agencia de noticias española Europa Press lo da por bueno, sin más – bueno, no sólo esta agencia -. Aquello de verificar, corroborar, de recurrir a otras fuentes es una práctica que, al parecer, ha quedado obsoleta. Por lo menos, en cuanto a Israel concierne. Ahora, al acto de repetir y plasmar en tina y papel, o en digital, los dichos de una persona o grupo, es suficiente. Y ello, se nos dice, es información.

Pues no lo es. Es, a lo sumo, la versión de una parte (interesada, en este caso), cuando no, directamente, difusión de propaganda.

De esta guisa, la agencia publicaba el 17 de abril de 2018 una crónica cuyo titular daba por cierto “el recuento provisional” de presos palestinos en cárceles israelíes realizado por la Sociedad de Presos Palestinos – de la cual no se le informaba nada al lector -.
 

 
 
Las cifras ofrecidas por la mencionada sociedad, fueron publicadas por Wafa, agencia oficial de noticias de la Autoridad Palestina.

Hasta ahora, dos fuentes que no parece prudente tratar de imparciales. ¿No?

Para comenzar, el artículo ofrecía números que no explican más que una supuesta cantidad de detenidos. Pero no se explicaban los motivos de los arrestos, lo cual, si se habla de encarcelados, comienza a llamar la atención.

Así, la idea que se ofrecía - y que es la que en definitiva pretende instalar el liderazgo y numerosas organizaciones palestinas - es el de “detenciones arbitrarias”, el del encarcelamiento como herramienta de “opresión”.

Pero la crónica de Wafa sí daba una idea del tipo de crímenes que cometieron aquellos palestinos que están presos – aunque hurtaba los motivos, claro está, para presentarlos como víctimas de ese imaginario sistema de encarcelamiento -; al menos, de los que más tiempo llevan cumpliendo sentencia (una palabra que, vaya sorpresa, no aparece mencionada en el texto de Europa Press):

“Karim Younis y Maher Younis son quienes llevan más tiempo presos; cumplen una detención desde hace 35 años”.

Karim y Maher Younis son primos. En 1980 secuestraron y asesinaron al soldado israelí Avraham Bromberg.

Wafa, como se indicara anteriormente, omitió esta información. Europa Press, directamente todo.

Wafa continuaba diciendo que otro de los presos que más tiempo lleva encarcelado es Nael Barghouti, que había servido 34 años de condena hasta que fue excarcelado en el intercambio para liberar al soldado Gilad Shalit, secuestrado por el grupo terrorista Hamas.

Nael Barghouti, según informaba la agencia de noticias Associated Press en 2017, estaba en prisión cumpliendo una condena por el asesinato de un soldado israelí en 1978. Y, según esta agencia, una corte israelí ordenó que “el veterano miembro de Hamas” completara su cadena perpetua. De acuerdo a la organización Palestinian Media Watch, la decisión de la corte se debió a que Barghouti “violó los términos de su excarcelación” al vincularse nuevamente a Hamas, ofreciéndose como “ministro de Asuntos de los Presos”.

Wafa no eligió casualmente estos nombres. Y es que son los “modelos” ofrecidos a la sociedad palestina. La propia Autoridad Palestina, con su escalafón de pagos de “salarios” a los presos palestinos en cárceles israelíes – aquellos apresados por la propia Autoridad o por Hamas, en Gaza, son otro cantar; como aquellos presos en cárceles en otros países árabes -: remunera más a quienes tienen condenas más largas; es decir, a quienes cometieron crímenes atentados y/o crímenes de sangre.

Los presos palestinos, en su amplia mayoría, cumplen condenas por delitos tipificados en la legislación israelí, o aguardan sentencia.
 
 

Sociedad de Presos Palestinos

La sociedad mencionada por la agencia Europa Press es un tanto esquiva. Al menos en la red. Existen dos páginas web. En una de ellas, la sociedad afirma que Israel “siempre hace la guerra contra los países vecinos. Hasta el día de hoy, hay muchos problemas causados por Israel en Oriente Medio”. Y en el resumen histórico, presentan al Estado judío como una potencia expansionista, mientras olvidan que las guerras que ha enfrentado, le han sido impuestas por los estados árabes (1948, 1967, 1973, los ataques palestinos desde el Líbano en los 1980, los de Hezbolá en los 2000; los ataques de Hamas y Yihad Islámica Palestina, entre otros grupos terroristas palestinos, desde Gaza desde 2005 en adelante). Esta es la fuente de la información que Europa Press da como veraz.

 

La otra página ha sido imposible abrirla puesto que saltan las alarmas de los programas antivirus.

 

Fuentes (o el coro de voces palestinas)

Otra de las fuentes que se citaban en la crónica de Europa Press, además de Wafa y la referida sociedad, era “el presidente de la Asociación de la Comunidad Hispano-Palestina 'Jerusalén', Jamil Abu Saada”.

Y otra, “el embajador palestino en España, Musa Amer Odeh”.

Otra más: el “Comité de Presos Políticos y Presos Liberados”.

Así, hasta cinco voces palestinas.

Ninguna israelí.

Ni el Servicio de Prisiones de Israel, ni el Embajador en España, ni el Ministerio de Seguridad. Nada.

Pero había más. Europa Press mencionaba que “con motivo del Día de los Presos Palestinos, las organizaciones defensoras de los Derechos Humanos de los palestinos han actualizado las estadísticas para denunciar la represión que, a su juicio, siguen ejerciendo las autoridades israelíes…”.

Esas “organizaciones defensoras de los Derechos Humanos de los palestinos” son, según la ONG Addameer: la Comisión para Asuntos de Presos y Ex-presos, el Club de los Presos, la propia Addameer y el Centro por los Derechos Humanos Al Mezan.

Ninguna, en realidad, es lo que dice ser. O, al menos, lo que la agencia española de noticas les dice a sus lectores.

Addameer es una ONG anti-israelí que, según ha revelado NGO Monitor, a menudo ha contribuido a la demonización y deslegitimización de Israel en el escenario mundial. Precisamente, un artículo de CAMERA sobre los presos palestinos y sobre los crímenes que cometieron y por los que fueron juzgados, señalaba que Addameer, entre otras ONG radicales, se refieren a los presos palestinos convictos por actos violentos, incluyendo el asesinato y el intento de asesinato, como “prisioneros o presos políticos”.

Por su parte, la Comisión para Asuntos de Presos y Expresos pertenece a la Autoridad Palestina…

El Club de Presos está liderado por Qadoura Fares, miembro de Fatah, ex ministro de la Autoridad Palestina y “aliado” de Marwan Barghouti, según del diario Haaretz (17 de abril de 2017). Tal como indicaba Masha Gabril, Barghouti era el jefe de Tanzim y fue el fundador de las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa, grupo terrorista responsable del asesinato de, al menos, 273 personas. El propio Barghouti fue encarcelado por la muerte de cinco personas. El diario Haaretz lo explicaba así:

Barghouti fue condenado [por el Tribunal de Distrito de Tel Aviv] por tres ataques terroristas en los que las cinco víctimas fueron asesinadas, así como por otro cargo de intento de asesinato, pertenencia a una organización terrorista y conspiración para cometer delito.”

Finalmente, el Centro Al Mezan es casi un calco de motivaciones ideológicas. Así, de acuerdo a la organización NGO Monitor, el centro describe regularmente las políticas israelíes como “apartheid” y acusa al Estado judío de “limpieza étnica”, entre otras tantas difamaciones.
 
 

En conclusión

La agencia difundía propaganda como si se tratara de información (es decir, de un trabajo donde el periodista ha buscado fuentes, se ha documentado, ha corroborado la información).

De manera que al lector sólo se ofrecía doctrina ideológica:

“Las fuerzas de seguridad israelíes han detenido en lo que va de año a más de 1.900 palestinos, según un recuento provisional que refleja tendencias de represión similares a las de 2017…”.

Los motivos de las detenciones, como ya se indicara, brillan por su ausencia. Hay que “reflejar las tendencias de represión” de Israel.

“El presidente de la Asociación de la Comunidad Hispano-Palestina 'Jerusalén', Jamil Abu Saada, ha expuesto este martes durante un acto en Madrid los datos correspondientes a 2017 en materia de detenciones, convertidas ya en ‘un fenómeno diario y un castigo colectivo al pueblo palestino'”.
 
Represión. Castigo colectivo.

“El embajador palestino en España, Musa Amer Odeh, ha incidido durante el mismo foro en la necesidad de combatir la ‘impunidad' de Israel, para lo cual ha defendido las medidas llevadas a cabo por la Autoridad Palestina, a la que él representa. Así, se ha mostrado partidario de proseguir los esfuerzos para que el Tribunal Penal Internacional (TPI) pueda analizar la presunta comisión de crímenes de guerra

Represión. Castigo colectivo. Impunidad. Crímenes de guerra.

Y, claro, el ícono reciente no podía faltar:

“Tamimi fue condenada en marzo a ocho meses de prisión por abofetear a militares israelíes durante una protesta en Cisjordania y su caso se ha convertido en un símbolo de la causa palestina por la difusión de los vídeos de su acción…”.

La agencia también hacía suyo el léxico de la “narrativa” palestina… “Símbolo de la causa palestina”…

Pero volviendo a la joven, recordemos que fue condenada por agredir a soldados israelíes, sí. Pero también por incitación a la violencia. El “vídeo de sus acción” no terminaba con su agresión. De hecho, la parte relevante del mismo, venía al final, donde hacía un llamamiento contundente:

“Nuestra fuerza está en nuestras piedras, y espero que el mundo se una para liberar Palestina, porque [Donald] Trump hizo esta declaración y [los estadounidenses] tienen que asumir la responsabilidad de cualquier respuesta de nuestra parte. Ya sea apuñalamientos u operaciones de martirio [i.e. atentados suicidas] o arrojando piedras, todos deben hacer su parte, y debemos unirnos para que nuestro mensaje se escuche: que queremos liberar Palestina”.

Pero esta parte, no encajaba en el guion que la agencia parecía ir siguiendo. Aquel de represión israelí, castigo colectivo israelí contra el pueblo palestino, impunidad israelí, crímenes de guerra israelíes.

Así, para el lector, Israel encarcela, a lo sumo, a “pacíficos manifestantes”, a “palestinos oprimidos”. Poco más.

Vamos, un malo de las películas de antes: rotundo, sin fisuras, sin emoción; casi sin humanidad.
 
 
 
 
         
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