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El Periódico: un editorial para decir que no le gusta la paz entre Israel y Emiratos Árabes Unidos
por Marcelo Wio
17 de Agosto de 2020

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Decía el diario español El Periódico en su editorial del 14 de agosto de 2020 que “el establecimiento de relaciones diplomáticas entre Israel y los Emiratos Árabes Unidos (EAU) propicia un cambio radical en Oriente Próximo, consolida el muro de contención que Estados Unidos pretende levantar frente a Irán y empeora la posibilidad, cada día menos factible, de que vea la luz un Estado palestino con plenas atribuciones de soberanía”.

El diario tiraba un gran tintero sobre el texto de la historia, borrando dos hechos centrales del conflicto:

a) Para comenzar, el conflicto es árabe-israelí – las guerras de agresión de coaliciones de ejércitos árabes contra Israel en 1948, 1967 y 1973 son evidencia de ello; como también lo son los boicots promovidos por dichos países contra el estado judío, o el hecho de que la OLP la fundara la Liga Árabe.

b) El otro punto relevante es que los líderes palestinos han tenido más de una oferta concreta de paz y estadidad que han rechazado vez tras vez.

Alex Safian, analista de CAMERA, explicaba en un artículo de 2011 que, por lo menos en tres oportunidades los palestinos rechazaron la estadidad cuando les fue ofrecida:

1. En 2008, luego de prolongadas conversaciones, el entonces Primer Ministro israelí, Ehud Olmert, se reunió con el presidente palestino Mahmoud Abbas, y le presentó un plan de paz global. Según el plan de Olmert, Israel habría anexionado los ‘asentamientos' israelíes más importantes y, a cambio, habría entregado territorio israelí equivalente a los palestinos, y habría dividido Jerusalén.

Al final Abbas se negó a decir que sí. (Olmert: Abbas nunca respondió a mi oferta de paz, Ha'aretz, 14 de febrero de 2010).

2. En el verano de 2000, el presidente de Estados Unidos Bill Clinton acogió intensas conversaciones de paz en Camp David entre el líder palestino, Yasser Arafat, y el líder israelí, Ehud Barak, que culminaron en un plan integral conocido como los Parámetros de Clinton, que era muy similar al posterior plan Olmert, aunque no tan amplio.

A pesar de las enormes concesiones que el plan requería de Israel, el Primer Ministro Barak aceptó la propuesta del presidente Clinton, en tanto que Arafat se negó, regresó a casa y lanzó una nueva campaña terrorista contra los civiles israelíes (Segunda Intifada).

Incluso en medio de esta ola de violencia, Ehud Barak continuó negociando hasta el final de su mandato, culminado con una propuesta israelí en Taba, que ampliaba aquella delineada por Clinton. Barak les ofreció a los palestinos la totalidad de Gaza, la mayor parte de Cisjordania, ningún control israelí sobre la frontera con Jordania o adyacente al Valle del Jordán, una anexión israelí menor alrededor de tres bloques de ‘asentamientos' balanceada por un área equivalente de territorio israelí que sería cedido a los palestinos.

3. Y, por supuesto, la oposición a la ya señalada Resolución 181 de la ONU, la resolución de Partición.
 
Borrado todo esto, el medio español venía a decir algo así como que esta novedosa paz, si no es directamente mala, es muy poco buena…

Y así, continuaba explicando los motivos por los que la normalización de relaciones entre Emiratos Árabes Unidos e Israel es negativa:

“El precio que pagan los palestinos es en cambio enorme. En la práctica, los Emiratos renuncian a reclamar el cumplimiento de la resolución de las Naciones Unidas que obliga a Israel a retirarse de los territorios ocupados, y el acuerdo deja sin efecto práctico el plan Abdulá de 2002, que condicionaba el reconocimiento diplomático de Israel por los miembros de la Liga Árabe a la creación del Estado palestino en Gaza y Cisjordania. Y al dejar en una nebulosa el futuro palestino, las condiciones en las que Israel y los EAU normalizan sus relaciones debilitan a la Autoridad Palestina, muy desprestigiada, y alimentan la estrategia de las facciones palestinas más radicales y del yihadismo”.

El medio mencionaba de la “practicidad” del plan árabe (¿en qué consistiría su “practicidad”, en que Israel debía conceder?), pero olvidaba mencionar que se trataba de la parte agresora (y posteriormente derrotada) pretendiendo imponer sus condiciones a la parte agredida. El plan incluía, ni más ni menos, disposiciones, como la retirada a las líneas de 1967 y la retirada del Barrio Judío de Jerusalén – básicamente, lo que no pedía la resolución 242 del Consejo de Seguridad de la ONU; es decir, volver al status quo anterior a la agresión árabe de 1967…

Extraño giro. ¿Alguien se hubiese imaginado a Alemania, Italia y Japón imponiendo las condiciones de paz luego de la Segunda Guerra Mundial?

En la práctica los Emiratos no renuncian a nada. La exigencia de volver a las líneas de armisticio anteriores a 1967 no lo contemplaban ni quienes redactaron la famosa resolución 242 – que llama a retirarse “de territorios”, no “de los territorios”; una diferencia sustancial y que fue introducida muy a propósito.
 

 
El ex embajador británico ante la ONU, y uno de los autores principales del texto de la resolución 242, Lord Caradon, indicó en 1974:
“Habría sido incorrecto exigirle a Israel que retornara a sus posiciones del 4 de junio de 1967 [inicio de la Guerra de los Seis Días]… Por ello, no lo hicimos y creo que teníamos razón para no hacerlo”.
Y, además, declaró (Journal of Palestine Studies, “An Interview with Lord Caradon,” Spring - Summer 1976, pgs 144-45):
“Podría haber dicho: bien, puede volver a la línea de 1967. Pero conozco la línea de 1967, y sé que está corrompida. No se podría tener una peor línea para una frontera internacional permanente. Es donde las tropas se encontraban en cierta noche en 1948. No tiene ninguna relación con las necesidades de la situación".
Por si quedara alguna duda respecto del significado del texto de la resolución 242 debido a sus diferencias entre la redacción en francés e inglés (retirada “de territorios” vs. “de los territorios”), Arthur Goldberg, el embajador de Estados Unidos ante la ONU en 1967 y uno de los diplomáticos clave en la redacción de la resolución, declaró:
“Los textos francés y soviético difieren del inglés… pero fue el texto inglés el que fue votado por el Consejo de Seguridad, y por lo tanto, es el determinante.”

 
Por lo demás, otra vez: la ausencia del estado palestino dice un mundo sobre la postura de sus líderes y de los líderes árabes – sus constantes huidas hacia adelante (con el lamentable uso de la violencia terrorista).
Además, y ya para finalizar, el editorial confundía “pragmatismo” y propaganda dirigida a la audiencia occidental como sinónimo de moderación. Pero Fatah, organización mayoritaria dentro de la OLP, que controla la Autoridad Palestina, y que es liderada por Abbas, está lejos de ser moderada, y muy cerca de ser radical: su constitución deja poco margen de duda; su incitación al odio y a la violencia (especialmente la dirigida a los menores), tampoco.
 
 
“Moderaciones…”, o la constitución de Fatah

El artículo 8 de la constitución de Fatah dice que la “existencia israelí en Palestina es una invasión sionista”.

En tanto que el artículo 12 llama a la “completa liberación de Palestina, y a la erradicación de la existencia económica, política, militar y cultural sionista”.

El artículo 19, aclaraba el método: “La lucha armada es una estrategia, no una táctica, y la revolución armada del pueblo árabe palestino es un factor decisivo en la lucha por la liberación y en el arrancar la existencia sionista, y esta lucha no cesará a menos que el estado sionista sea demolido y Palestina completamente liberada”.

Y en el artículo 22 aclaraba, por si alguien no se había enterado aún, que se “opone a cualquier solución política ofrecida como alternativa a la demolición de la ocupación sionista de Palestina…”
 
 
 

Las omisiones, el desconocimiento y el evidente posicionamiento, conducían al medio a expresar ideas cojas y a sugerir la idea de que la paz no es siempre buena. No, al menos, si Israel anda de por medio – y si no le cuesta, como suele decirse, “un ojo de la cara”.

Si la solidaridad o identificación con la llamada “causa palestina” precisan tanto silenciamiento, tantas torsiones de los renglones, la ausencia absoluta de argumentos serios, algo muy serio está sucediendo.
 
 
 
 
         
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