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Alarma por el nuevo Antisemitismo de la ONU
por Elie Smilovitz
6 de Diciembre de 2018

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La discriminación política que soporta Israel no tiene paralelo en todo el mundo. 

La crítica sistemática y desproporcionada contra Israel en las Naciones Unidas resulta alarmante, por su cantidad, contenido y prevalencia en el tiempo. 

 

Durante varios años las Naciones Unidas -tanto en la  Asamblea General,como en el  Consejo de Derechos Humanos-anteriormente denominado Comisión de Derechos Humanos-, la  UNESCO y otros órganos hacen de la crítica destructiva a Israel, un tema de común acuerdo. 

 

La ONU, sistema creado tras la Segunda Guerra Mundial con el objetivo de resolver problemas internacionales, mediante el diálogo. Se ha convertido en un foro para avanzar agendas políticas nacionales y privadas.

 

El Council of Foreign Relations, a través de su página Global Conflict Tracker en crf.org presenta un mapa de conflictos armados activos a nivel internacional.  

 

Como región, Medio Oriente es una de las zonas más bélicas, quizá la principal. Pero, el conflicto árabe-israelí, medido en cifras, es, a la luz de esa información, un conflicto pequeño, muy pequeño incluso comparado con otros en la región y fuera de ésta. Sin embargo, en la ONU, todos los países, pobres y ricos, democráticos o autoritarios dialogan, conversan y acuerdan señalar a Israel como un país, cuyo derecho a existir mismo es cuestionado de forma cotidiana, en total desproporción con la cantidad y gravedad de los conflictos internacionales activos. 

 

Cabe echar un simple vistazo a páginas como la UN Watch, entre muchas otras, incluso Wikipedia, donde pueden ser encontradas listas enteras de Resoluciones de ONU “sobre Israel”. Seis en un sólo día de sesiones en la Asamblea General tan sólo el viernes pasado, 30 de noviembre de 2018.  En 2018, UN Watch publicó un extenso documento titulado: The United Nations and Antisemitism 2007-2018 Report Card. El título del documento ya refleja el contenido de dicho reporte. “Las Naciones Unidas y el Antisemitismo 2007-2018”. 

 

En septiembre de 2018 la propia Oficina del Secretario General la ONU emitió un reporte en donde no sólo menciona que el antisemitismo crece en el mundo, sino que lo hace incluso en países donde no viven judíos. El comunicado anexo del Secretario General contiene las típicas frases vacías y políticamente correctas. Por ejemplo: 

 

“El antisemitismo ha sobrevivido a lo largo de milenios pero no tiene cabida en el Siglo XXI”. 

 

“Los niños judíos no deberían de tener miedo de vestir una yarmulka en las calles de nuestras ciudades”. 

 

Sin embargo, las Naciones Unidas son en sí mismas la principal plataforma política internacional utilizada en la actualidad para difundir el antisemitismo. Desde los altos cargos, como el Alto Comisionado Mladenov o el Presidente del Consejo de DDHH, Sr. Ziyad, a los “maestros” de a pie, como los activistas de UNRWAque llaman a perpetrar acuchillamientos contra judíos en las redes sociales y en los salones de clase, acusaciones sobre las que existen extensos reportes cargados de evidencia.  

 

¿Y los medios?

 

Afirmar que el trabajo de muchos en Naciones Unidas nutre una modalidad sofisticada de antisemitismo, en un hecho alarmante. Especialmente porque la ONU es considerada una fuente oficial de información a nivel internacional. 

 

Desde el punto de vista de los medios de comunicación. El papel de éstos se ha transformado en gran medida. Los medios pasaron de ser un vehículo de información no afiliado al poder político -de ahí el apodo el 4to Poder-, a convertirse en aliados o clientes de los partidos políticos. 

 

Hoy no hace falta que el ciudadano promedio se involucre en el trabajo de ONU, pues como fuente oficial todos los medios de comunicación reproducen la información generada por ONU diariamente, transmitiendo así el mensaje político antisemita que de ella emana. 

 

Aunque los editores y reportero tienen la capacidad de análisis para filtrar los mensajes políticos, la gran mayoría no lo hace y se contenta con reproducir textualmente los boletines de prensa sin contrastar o verificar la información, dándola por válida. Después de todo, ¿quién puede ser más neutral que las Naciones Unidas? 

 

No existe una justificación para la caída de la calidad de la información periodística. La gente continúa necesitando información objetiva. Pero los medios de comunicación, en general, ya no cumplen ese papel, sino que se limitan a producir información subjetiva, de pago, publicitaria o acorde a los intereses de sus principales benefactores y clientes. 

Círculo vicioso

 

Las consecuencias de este círculo vicioso, donde una organización política internacional supuestamente neutral, no lo es, seguida del hecho de que los medios que, como cuarto poder, deberían funcionar como contrapeso al poder político, se volvieron aliados partidistas acarrea un flujo de ideas tóxico para la sociedad. 

 

El antisemitismo en universidadesse ha expandido con violencia y rapidez, como demuestra el trabajo de CAMERA Campus Outreach. La información producida en las altas esferas del poder político, llega, sin destilar, a través de los medios, a los maestros y sus estudiantes en universidades y escuelas, intoxicándolos con odio contra los judíos, es decir, con antisemitismo. 

 

Por último, el círculo vicioso termina afectando al ciudadano de a pie. No necesariamente involucrado en política ni en análisis de medios ni en universidades. Y, la amalgama social intoxicada de antisemitismo, se manifiesta, a través de marchas, protestas populares y ataques antisemitas a nivel de calle. 

 

Todos los estudios recientes alertan sobre un violento y veloz incremento de ataques antisemitas en todo el mundo.

 

En conclusión, la desinformación tiene consecuencias palpables. Los medios tienen una responsabilidad directa desde hace ya bastante tiempo. Por eso, resulta importante exigir de los medios un trato neutral de la información sobre Israel y un análisis previo antes de publicar información de carácter antisemita. 

 
         
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